Remedio casero

Primera ovejita para contar

Mnio Inso dejó de dormir por las buenas; por las malas, nada; no dormía por no esforzarse. Su insomnio no se debía a un exceso de trabajo ni digestivo ni cerebral. En ambos casos él sabía que, antes de dormir, su circulación cerebral debía normalizarse; y solo de pensarlo… Y además cómo puñetas lo podría saber. Luego de un tiempo llegó a la siguiente conclusión: bañarse con mucha frecuencia antes de acostarse, enerva y exagera la sensibilidad del cuerpo. Buscando la paz del campo, se fue a dormir a un cobertizo; los mosquitos y demás insectos amantes de la sangre humana lo dejaron frito y bien fregado. Al siguiente día, esperó a que sonara la hora bruja y fue cuando aullaba la luna y el lobo resplandecía como en cuarto menguante cuando colgó alrededor de la cama trozos de carne sangrante; y se tumbó esperando. Todos los insectos cubrieron los trozos de carne. Entonces cogió la pistola y disparó sobre los trozos  tres o cuatro tiros; después se durmió como un bendito.

Moraleja: un poco de ejercicio antes de dormir en un cobertizo es el mejor remedio contra el insomnio. Y si no que se lo digan al señor Inso (Mnio para los amigos).

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