Indignados

Indignado intemporal gritando por el genocidio

¿Habrán podido ser extraditados los cuerpos de la reportera americana Marie Colvin y del fotógrafo francés Rémi Ochlik muertos el miércoles pasado en Homs? Parece ser que no. ¿Qué ha pasado con la reportera francesa Edith Bouvier, el reportero británico Paul Conroy y el francés Williams Daniel, heridos también? ¿Cuál es su situación actual? El viernes la Media Luna Roja consiguió entrar en el barrio de Baba Amro, el más bombardeado desde hace 22 días de Homs, consiguiendo rescatar a algunos heridos, pero no a los reporteros. Mientras aumentan las victimas, se celebra un referéndum sobre la constitución que de hecho no recorta el poder de Baschar el Asad.  Si no fuera SANGRANTE, parecería un chiste. Desde hace tiempo los periodistas son objetivos bélicos; a ellos podemos ponerles rostros y nombres, no así a las cerca de 7000 víctimas. Y desde siempre los más indefensos, los ancianos, las mujeres y los niños son impunemente asesinados. ¿Hasta cuándo? Que por lo menos el gobierno español haga un gesto y cierre la embajada en Damasco. ¡Y NOSOTROS A LA CALLE!

Lo que la Estirga tiene a la su izquierda

A la izquierda, el jardin Lagrange para descansar un rato. Antes de sumergirnos en el bullicio del barrio latino una visita a la iglesia más antigua de París es obligada aun para los ateos más recalcitrantes. La iglesia de San Julián el Pobre, de rito ortodoxo griego, es un remanso de paz. En tiempos de la Revolución francesa fue almacén de grano

Le Jardin Lagrange.Foto: Bárbara

.

Del Recetario de Supervivencia para tiempos de crisis.

Entre pucheros. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Antes de entrar en materia, un consejo práctico para después de las comidas. Entre las muchas cosas que se usan para la limpieza de los dientes, los jabones son de  lo más eficaz y facilísimos de hacer en casa. El más sencillo consiste en mezclar partes iguales, en peso, de jabón corriente, raíz de lirio y talco, y cuando en caliente esté todo bien unido, a  modo de perfume se añade un revuelto de esencia de menta y clavo picado en cantidad prudencial. Práctico no es, pero tiene su morbo; que un sábado no tenemos plan, pues al campo a buscar raíz de lirio, por ejemplo. Siempre que vaya al campo es aconsejable llevar una bolsa de plástico en el bolsillo. El campo está lleno de sorpresas, si se sabe mirar bien. Y en este ir y venir se nos puede transmutar la mitad del día que se nos antojaba insoportable. Que no encuentra raíz de lirio, pues  aproveche  y de paso se trae a casa algunos limones y naranjas de los huertos ajenos; bajo los limoneros se pueden tropezar fácilmente con  deliciosos espárragos trigueros silvestres. El caso es no perder el día. Y si se tiene que pasar a última hora por el supermercado, recuerde que necesita dentífrico.

JUDÍAS A LA ZARAGOZANA

Ingredientes para 6 personas:

300gr. de judías blancas, 1/4 de kilo de oreja de cerdo, ajo, perejil y hierbabuena, clavo y nuez moscada.

Ponemos a remojar las judías la víspera y, si en el agua se disuelve  un puñado de bicarbonato de sosa, no pasa nada malo, aunque la cosa no sea muy zaragozana. A priori en el cuarto no sabemos si entra más de una oreja, ya que eso dependerá del tamaño del marrano; de cualquier modo hay que rasparlas y lavarlas para quitar la sal. Y como hay que dejarlas guisables, las churrascaremos chamuscándolas bien. Después las partimos. En el puchero ponemos  a cocer las judías con los trozos de oreja. El agua se sazona  y se le echa el clavo, la nuez moscada y la hierbabuena. Cuando las judías estén tiernas, sin que se pelen, les añadimos un refrito con aceite, ajo y perejil y dejamos, sin constreñirlas, que den un hervor a su aire. Lo suyo es emplatarlas como toda la vida en platos hondos, pero si lo quiere hacer en bonito lo puede hacer mediante aros, eso sí con escaso caldo; que no tiene aros, pues nada más sencillo que cortar un trozo de botella de plástico y hacerse uno.

¡Felicidades Maestro Cortázar!: «Apioverde tuyú, apioverde tuyú», te deseamos todos los cortazarianos del mundo

Julio Cortázar en Pont Neuf (frag.), Antonio Gálvez, 1971

A Julio Cortázar, maestro de maestros: Felicidades por el cincuentenario de la primera publicación de «Historias de Cronopios y de Famas». Hace poco más de un año, cuando en París se sentía la alegría contenida por la contestación en el mundo árabe, por las manifestaciones en las calles, por la llegada desde Viena de Mohamed  el Baradei para participar en la manifestación del viernes 28 convocada por el movimiento del 6 de abril en el Cairo, busqué inútilmente tu tumba en el cementerio de Montparnasse. Hacía mucho frío y lloviznaba; los letreros tan altos y mi visión de topo no hicieron posible localizarte. Un ángel en la rotonda, que debía ser luciferino, se reía cada vez que me veía dar vueltas y vueltas. Cansada y decepcionada dejé sobre la tumba de Serge Gainsbourg unas flores de lavanda secas. Pensé en  Saignon, ese pueblecito del sur, de la Provenza donde tu casa era lugar de encuentro de gente magnifica seductora de letras… Y tú el gran mago que las inventabas todas.

Indignados

Los cuerpos de la corresponsal de guerra Marie Colvin y del fotógrafo francés Rémi Ochlik muertos el miércoles pasado en Homs, continúan sin ser repatriados. La reportera francesa Edith Bouvier, el reportero británico Paul Conroy y el francés William Daniel, heridos, se niegan a abandonar Siria sin la asistencia de organizaciones internacionales.  En dos días son más de 150 victimas civiles las que hay que sumar a esta barbarie. En la cumbre de Túnez, los Amigos de Siria intentan sumar y acercar posiciones entre los países asistentes; China y Rusia  intentarán  convencer a Baschar el Asad para que abandone el poder. El problema, hoy, es la fuerte relación comercial existente entre Rusia y Siria.  Al final, el petróleo y los fosfatos. ¿Cuántos muertos tendrá que haber aún o, dicho de otra manera, a quién le importa los muertos mientras continúan los grandes negocios? Somos muchísimos los indignados en todo el mundo por los recortes sociales, por las corruptelas, por el todo vale… pero, ante la muerte indiscriminada, ante cualquier genocidio hay que decir: ¡BASTA, BASTA UNA Y MIL VECES! ¡ NI UN SOLO MUERTO MÁS!

Otro indignado intemporal

Uno más

Pasear por debajo de los puentes es más seguro:

Bajo le Pont au Double. Foto: Bárbara

la Estirga es de altos vuelos.

Puentes de París

De entre los treinta y tantos puentes de París, algunos de los que sobrevuela la Estirga cuando se transforma en ave nocturna. Nadie la ha visto, por cierto, pero entre las quimeras (criaturas fantásticas que creara Viollet-le-Duc) todo se sabe, se comenta y cotillea. Los puentes están mudos, sin música. Que cada uno se cante la que quiera; tanta belleza no necesita aditamentos.

Desde la orilla izquierda. Foto: Bárbara

Del Recetario de Supervivencia para tiempos de crisis.

Entre pucheros. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Para los amantes del buen beber y del mejor yantar nada mejor, en los momentos de crisis, que soñar con cochinillos al horno  o terneras con los caretos de los responsables de la crisis mundial que nos atenaza, ensartadas al más genuino estilo pampero.  ¡Soñar es gratis, no aporta calorías y, al despertar, esas imágenes algo consuelan! Propongo, para esta época de contrarreforma, una vuelta revisada y aligerada (de mantecas de cerdo) a las recetas de la posguerra.

CREMA SUPREMA CON TEXTURA DE NATILLAS Y UNA NUBE DE PEREJIL

Ingredientes para 6 personas:

9 huevos ( son muchos huevos pero, si se tiene colesterol, ni caso; en la posguerra no había colesterol, había hambre; si vive en un pueblo y tiene el gallinero del vecino a mano, mejor que mejor), caldo de pollo (1 carcasa, 1 trozo de apio, 2 zanahorias o una XXL; en cuanto dé un hervor, se retiran y guardan para otra sopa), un poco de cúrcuma para que aporte colorcillo y sabor, y un poco de perejil de la maceta.

Las 9 yemas se baten bien, haciendo otro tanto aparte con 3 claras. Se mezclan en una cacerola, despacio y sin dejar de batir. Apartamos del fuego la cacerola y echamos lentamente el caldo colado y muy caliente. Añadimos como unos tres cuartos de litro y ponemos a cocer al baño María hasta que queden como unas natillas. Las claras sobrantes se cuecen también al baño María y, cuando estén, se parten en tiritas finas echándolas en la sopa. Adornamos con el perejil muy picado a modo de nubecilla. Buena no sé si estará pero saciar, sacia. Después unas buenas torrijas caseras y a dormir la siesta a calzón quitado o en su defecto lo que llamamos la «siestecilla del perro».