De persas

Bárbara Carpi:"Juncos", collage sobre lienzo.

Bárbara Carpi:»Juncos», collage técnica mixta. 2000.

DE PERSAS

Los inmortales guerreros

de la guardia imperial de Artajerjes

se solazan

entre batalla y batalla;

mientras

en el Palacio de Susa

el rey anda enojado

pues, en Egipto, Eneros

juega

al nacionalismo en raya.

Al tiempo que la díscola Atenas

otorga

un respiro a sus tropas de palomas mensajeras.

Del libro «Filosofía y otras historias» de Bárbara García Carpi», 2003.

Paseando por el Museo Calouste Gulbenkian

Vaso egipcio o sirio.

Vaso egipcio o sirio.

Este bellísimo vaso casi cilíndrico de vidrio esmaltado y dorado datado en la primera mitad del siglo XIV,  plantea dudas sobre su origen egipcio o sirio. Sin embargo  fueron los vidrieros sirios los que destacaron en este tipo de vidrio dorado que tuvo su máximo esplendor en la época mameluca. Parece por su tamaño que tuvo una función ceremonial. El motivo decorativo sugiere un paisaje acuático representado por esas líneas ondulantes y un grupo de aves formado por gansos, un pato, un papagayo y un ave fenix

Aviso a navegantes

Margen izquierda del Sena. Foto: Bárbara.

Margen izquierda del Sena. Foto: Bárbara.

Novela: Aparece el primer muerto.

Cuentos: Ricardo Lambea llega a su destino. Fin del primer cuento.

«Manual de Instrucciones», «Ocupaciones raras» y «Material Plástico» de Julio Cortázar

La vía. Foto: Bárbara.

La vía. Foto: Bárbara.

En la colección Latinoamericana de bolsillo de la editorial Edhasa se publicó en 197o la primera edición de «Historias de Cronopios y de Famas». En la primera parte del libro, bajo el título de «Manual de instrucciones», «Ocupaciones raras» y «Material plástico», se recoge una serie de relatos cortos de singular enjundia, que solo el genio del maestro podía haber alumbrado. Este soberbio entrante no desmerece en nada de lo que viene después, las archiconocidas «Historias de Cronopios y de Famas». Es más, si tuviera que calificar o elegir no sabría cómo hacerlo ni con qué quedarme, sobrepasada la matricula de honor en ambas partes del libro.

En el «Manual de instrucciones» se nos suministran los elementos esenciales para poder llevar una vida más o menos sensata. Imprescindibles son las «Instrucciones para cantar», «Instrucciones para llorar»( «Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas…»), «Instrucciones para matar hormigas en Roma»…; de entre todas las instrucciones, sin duda mis preferidas son las «Instrucciones para subir una escalera», teniendo en cuenta que tengo tres tramos en casa desde el garaje a la buhardilla. Dichas imprescindibles instrucciones comienzan así: «Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano…» y después: » las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas» Continúa con unas muy oportunas advertencias sobre la fatal confusión entre pie y pie.

Entre las «Ocupaciones raras», y dado que todos o casi tenemos tías por las distintas ramas paterna o materna, «Tía en dificultades» y «Tía explicada o no» nos orienta en el caso de que una tía venga a complicar la vida o entramado familiar. «Los posatigres» y «Pérdida y recuperación del pelo» son dos maneras de mantenerse muy entretenido.

Finalmente, en «Material plástico», es apasionante ver cómo se comportan los espejos en la Isla de Pascua en «Conducta de los espejos en la Isla de Pascua» o bien cómo nos da a conocer la labor de los escribas en «Fin del mundo del fin», cómo se puede vivir sin cabeza en «Acefalía» (literalmente, no que uno sea un locatis)…; más de todos, «Progreso y retroceso» es el que anima a pensar en la crueldad  de ciertos inventos : «Inventaron un cristal que dejaba pasar las moscas. La mosca venía empujaba un poco con la cabeza y pop ya estaba del otro lado. Alegría enormísima de la mosca. Todo lo arruinó un sabio húngaro al descubrir que la mosca podía entrar pero no salir…» La poesía también está presente, en lo cotidiano, en «Aplastamiento de las gotas», donde las gotas. gotitas, gotazas tienen patitas y se comportan de diferente manera y donde las hay que se suicidan, caen y se aniquilan; dieciséis líneas deslumbrantes e imperecederas.

En torno a la muerte de Pablo Neruda

Fotografía de Fina Torres tomada tras el destrozo de su casa tras su muerte.

Fotografía de Fina Torres tomada  en la casa del poeta en Santiago tras su muerte.

El premio Nobel de Literatura Pablo Neruda falleció el 23 de septiembre de 1973, desde entonces sus restos descansaban en Isla Negra junto a  los de su querida esposa y compañera Matilde Urrutia. La casa de Isla Negra,  frente al mar, frente al Pacifico Sur, que Pablo y Matilde poblaron de libros, de objetos variopintos relacionados con travesías marinas, como los mascarones de proa -allí reinaban «María Celeste», «La sirena», «La novia»,  «El jefe comanche», «La medusa», «La Cymbelina»…-. En aquella casa  donde «el mar se cuela de noche por agujeros de cerraduras, por debajo y encima de puertas y ventanas» -dijo Neruda-, de paredes de piedra donde las vigas de madera sostienen el nombre escrito de sus amigos con tiza blanca… Ellos, Pablo y Matilde, hicieron de esa casa, arrullada por las olas, el hogar al que sus admiradores de todo el mundo nos asomábamos a través de sus memorias. Isla Negra, paraíso al que llegó tras muchas vicisitudes. Isla Negra, frente al mar de sus sueños, con la bandera azul donde un pez atraviesa los vientos…

Hace unos días, a petición de la familia y a instancias del juez encargado de determinar la verdadera causa de la muerte del poeta, acaecida a los doce días del golpe de Pinochet, sus restos  fueron exhumados a fin de esclarecer los hechos.  Pablo Neruda, enfermo de cáncer de próstata, fue trasladado a Santiago para recibir atención médica en la clínica de Santa María. Manuel Araya, que fue chófer del poeta, sostiene que fue asesinado durante su estancia en dicha clínica, donde también falleció en extrañas circunstancias, años después, el expresidente Eduardo Frei. Manuel Araya sostiene que pudo ser asesinado por medio de una inyección, que su asesinato tuvo que ver con los golpistas que habían perpetrado el asalto a la Casa de la Moneda. Su militancia política, su conocida labor en favor de los obreros, su activismo a lo largo de toda su vida, su compromiso por las libertades y su conocida amistad con Salvador Allende hacían del Premio Nobel chileno una presencia molesta para la dictadura de Pinochet. Tras su muerte su casa de Santiago fue asaltada y saqueada por una turba de simpatizantes del nuevo régimen ante la pasividad de los militares; quemaron los libros en la calle, destrozaron obras de arte y mancillaron lo que él representaba.

Y quisieron acallar la voz de uno de los mejores poetas del siglo XX. Pero su voz, y eso no terminan de entenderlo los dictadores, como todas las voces del pueblo no se las puede enmudecer con la muerte, porque sus ecos están en nuestra memoria. ¡Y Gutemberg se alió contra el olvido!

Esperaremos el resultado de los análisis del equipo que en EEUU  lleva a cabo para saber si, a la ignominia de los asesinatos perpetrados por la dictadura chilena,  hay que sumar el del hermano que clamó contra la tiranía en el continente  americano y en España, que vivió nuestra realidad como la suya, dejándonos unos versos impagables.

Los iris de la Provenza. Segunda primavera.

Iris. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Iris. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Los bulbos de iris que Isabel se trajo de la Provenza, que me ofreció como el mejor de los regalos, han vuelto a florecer para recordarme, primero, que la amistad es algo preciado; segundo, los mágicos días que pasamos recorriendo Arles, Roussillon, Saint Remy…; tercero, que brotaban en el camino que llevaba a la casa de Beckett; cuarto, la música que Paco nos ponía en el coche para endulzarnos los paisajes; quinto, que Van Gogh nos acompañaba en las viñas y en las lavandas aún ausentes… Y tantas cosas que abarca la amistad y la mirada alegre en el párpado amigo.

París y los ritos egipcios

La pirámide de cristal. Foto: Bárbara

La pirámide de cristal. Foto: Bárbara

La pirámide de cristal que tanto admiramos en el Louvre, construida bajo el auspicio de Miterrand, no hace más que continuar la «tradición», la línea que une la antigua leyenda sobre la fundación de París y los ritos egipcios. Según esa antigua leyenda, ya los druidas crearon en la isla de la Cité un núcleo de población, que dio origen a la actual ciudad, donde se practicaba el culto a Isis. Desde la antigüedad el culto a Isis, diosa madre que amamanta a su hijo, floreció en Barís, nombre que por el fuerte acento del norte de las Galias originaría el nombre de París. En el antiguo escudo de la ciudad aparecen las abejas y una nave llevando a Isis. Los druidas elegían islas para levantar sus templos; en la Cité estaba el de Isis sobre cuyas ruinas se construyó Notre Dame. La llegada de Isis se celebraba el 3 de enero.

En un manuscrito de la obra de Boccaccio «De claris mulieribus» conservado en la Biblioteca Nacional de París  hay una miniatura en la que se ve   una figura sentada llegando en una barca a la ciudad;  bajo ella comienza el capítulo así: «La muy antigua Isis, diosa y reina de los egipcios». Barís era el nombre de la barca y el núcleo así llamado era una ciudad fluvial e Isis la diosa que tuvo su templo primero no lejos del Sena en la que hoy es la iglesia de Saint Germain-des-Prés (el templo más antiguo de París).  El cristianismo adopta, mejor dicho, asimila la figura de la diosa madre y la figura de su hijo, de la misma forma que al estudiar los estratos de cualquier iglesia vemos que sobre lo que ha sido una basílica visigoda se superpone una iglesia cristiana, luego una mezquita etc; la palabra nave de una iglesia es en realidad la nave de la diosa Isis,  e Isis el origen de todas las religiones.

Los masones, que alentaron la revolución francesa, tenían la idea de sustituir el cristianismo por los valores de la razón. Al pueblo había que ofrecerles unos símbolos diferentes. Tras la toma de la Bastilla el 14 de julio de 1789, y  finalizada la revolución, Robespierre decide que hay que  construir un monumento con las piedras de la demolida prisión; en principio, cuatro años atrás se pensó en una pirámide, mas finalmente se elevó un monumento dedicado a Isis. El monumento medía seis metros de alto e Isis, sentada en un trono, estaba custodiada por dos leones.

Para recordar a los mártires de la revolución, Robespierre hizo levantar pirámides en el campo de Marte, en las Tullerías y en la plaza de la Concordia. Napoleón siguió con la tradición al culto de todo lo egipcio;  debió sentirse fascinado durante la campaña en Egipto y elije la abeja como símbolo de su condición de emperador igual que los faraones.

Con posterioridad se continúa con la pasión de los símbolos egipcios. Para más gloria de Francia Champollion consigue descifrar los jeroglíficos y él mismo es el encargado de traer el obelisco que preside la plaza de la Concordia justo en el lugar que estuviera instalada la guillotina en los años del terror. Y donde hoy está la pirámide del Louvre hubo un proyecto para levantar una pirámide en honor a Napoleón, que finalmente no se realizó. Hoy, como ayer, París sigue fascinada por Egipto.

En el río Henares

El río Henares. Foto: Bárbara

El río Henares. Foto: Bárbara

El río Henares a su paso por Alcalá dota a la ciudad de unos rincones de ocio y esparcimiento únicos; el senderismo, la pesca, el estudio ornitológico, la bicicleta o la simple contemplación del paisaje, del río, donde patos y ocas evolucionan en el agua haciendo las delicias de familias enteras es una ruta muy recomendable, sin contar con el tradicional ambiente universitario con solera y la «ruta gastronómica» que hacen de Alcalá de Henares un lugar que no hay que perderse. ¡Muchas felicidades a la mejor guía!

Picasso el pintor del tiempo: cuarenta años sin él

Picasso: "Cabeza llorando con pañuelo", 1937. Museo Reina Sofía. Madrid.

Picasso: «Cabeza llorando con pañuelo», 1937. Museo Reina Sofía. Madrid.

 

Pablo Picasso nació el 25 de Octubre de 1881, cuando Vincent van Gogh descubría el color de la Provenza. Y murió en Mougins tal día como hoy, el 8 de abril, el de 1973, con casi 93 años, en el sur de Francia. Hace pues 40 años que cesó de reinventar el mundo. Su ingente obra es el fruto de un trabajo de titanes; y aun así hubiera hecho falta una cuadrilla de ellos para poder hacer miles de telas,  dibujos, grabados, aguafuertes, esculturas, cerámicas, figurines, obras de teatro…  Y otro tanto de minotauros para sentir el amor de forma ardiente y apasionada como lo hacía un joven casi centenario. Su amigo Guillaume Apollinaire dijo: «Picasso se encuentra entre aquellos que, como dijo Miguel Ángel, merecen el nombre de águilas porque superan a todos los demás y atraviesan las nubes hacia la luz y el sol…».

Y Octavio Paz dice: » Picasso es lo que va a ocurrir y lo que está ocurriendo. La velocidad le permite estar en dos lugares a la vez, pertenecer a todos los siglos sin separarse del aquí y el ahora. No es los movimientos de la pintura del siglo XX; más bien es movimiento convertido en pintura. Pinta por apremio y, sobre todo es apremio lo que pinta: es el pintor del tiempo»

Cocteau decía de él que tenía «ojos de flor de las nieves».

Cuenta el pintor Arman que un día le dijo a Picasso: «Es fantástico lo que usted ha aportado». Y él repuso: «¡Y lo que ustedes se apresuraron a llevarse!». Genio y figura.

Como Picasso mismo dijo: «En esta época de pobreza moral, lo fundamental es despertar el entusiasmo». Sin una gran pasión, ni la vida ni el arte, viene a decir, tiene ningún significado. Esta cita de Picasso es perfectamente aplicable al hoy. Picasso, el pintor del tiempo, nos recomienda el entusiasmo. Apliquémonos.

Sus restos descansan frente a la entrada del castillo de Vauvenargues, al pie de la montaña de Sainte Victoire.