
Foto: Bárbara
Este pasado verano no he parado de guisar, me relaja, me divierte y después lógicamente me lo como. Comer, además de ser una necesidad, es para la mayoría uno de los placeres que aún nos quedan o nos van quedando. Este plato casi se hace solo y, si sustituimos la ternera por el cerdo, sale muy económico y está igual de bueno o incluso más sabroso. Al puré de patatas normal, el de toda la vida, le he añadido un poco de guacamole que tenía en la nevera; no hace falta hacerlo ex profeso, existe en el mercado ya envasado y muy bueno, aunque yo suelo hacerlo porque, además de muy sano, me encanta por su punto de frescura. El guacamole y el gazpacho son dos inventos insustituibles para combatir el calor y dos potentes complejos vitamínicos.
Ingredientes; Carne de ternera o ragut de cerdo, caldo de verduras o agua, guisantes congelados, champiñones, zanahorias, cebollas, vino tinto, laurel, pimienta, puré de patatas, guacamole y unas hojas de albahaca para adornar o bien perejil.
Pasamos por harina la carne y la doramos; reservamos. En el mismo aceite sofreímos bastante cantidad de cebolla cortada en palmera. Añadimos la zanahoria cortada en rodajas. Una vez que esté pochada la cebolla, agregamos la carne y el laurel; removemos. Bañamos con el vino tinto y dejamos que evapore el alcohol. Añadimos caldo, si tenemos, y si no cubrimos con agua. Dejamos que se haga a fuego vivo y después lo bajamos para que no se quede seco. La carne tiene que quedar tierna y con la salsa reducida. Los guisantes, que habremos hervido previamente, los añadimos al final junto con los champiñones cortados en cuartos y que habremos hecho a la plancha y un poco al dente. Hacemos un puré de patatas (nos sirve uno de copos) y, con la ayuda de dos cucharas la quenelle; por encima le ponemos una capa de guacamole y… ¡buen provecho!