Picasso: «Madre con niño enfermo»

Picasso: "Madre con niño enfermo". 1903.  Pastel sobre cartón, 47 X 41. Museo Picasso de Barcelona

Picasso: «Madre con niño enfermo». 1903. Pastel sobre cartón, 47 x 41. Museo Picasso de Barcelona.

 

Pintado en Barcelona, en pleno periodo azul, en el que empieza a tener cierto éxito. En Barcelona, y después en París, el artista creó cuadros emotivos, en pos de las sutilezas del sentimiento. Muchachas, lisiados, parejas famélicas, ciegos, maternidades doloridas, caras mortecinas testigos de una humanidad excluida del gozo. La tendencia de esos años de  empobrecimiento de los colores determina a su vez una simplificación de su empleo, su técnica alcanza la máxima simplicidad con toques siempre sutilísimos y lisos, lejos de cualquier abigarramiento.  A través de un estilo impecable, estas obras siguen siendo intensamente dramáticas. Otros hubieran caído en lo patético o lo melodramático, pero él con medios puramente plásticos logró salvar lo anecdótico.

Leonardo Borgese, en el «Corriere della Sera» el 23 de septiembre de 1953, dice: «… si la historia fuera una cosa seria debería … demostrar que el Pablo Picasso de 1901 a 1906 sigue siendo el más vivo y el más interesante…»

Desde entonces ha llovido mucho y él ha transformado el panorama artístico. Personalmente es, junto a la época rosa, el momento que más me atrae y emociona, pero gracias a su genio hemos podido comprobar todas las puertas que abrió, fagocitando el siglo; otro posiblemente se hubiera quedado ahí, pero Picasso, al inicio de su carrera, poseía ya el dominio de las relaciones cromáticas, la seguridad del trazo, de la composición, como buscan los artistas de gran experiencia a lo largo de toda una vida. Bellísima esta maternidad.

 

Taschen y los Rolling Stones

 

 

Caratula de un single del 65. Foto Bárbara

Caratula de un single del 65. Colección particular.

 

Single. foto: Bárbara

Single. Colección particular.

 

Guardamos como oro en paño los viejos vinilos y aún mantengo en forma mi equipo de música de plato Garrard y suena todavía muy bien… esto viene a cuento porque hojeando el catálogo de libros de Taschen  me puse nostálgica.

En el catálogo de invierno de la reputada editora alemana Taschen, hay una edición fantástica de toda la historia fotográfica de los Rolling Stones que sin duda es un regalo de Navidad que uno puede hacer o hacerse como homenaje a toda una vida de fidelidad a estos músicos. El libro en sus tres versiones, edición de arte (firmada por Mick Jagger, Keith Richards, Charlie Watts y Ron Wood), edición de coleccionista y la normal, está prologado por el ex presidente Bill Clinton, con más de 500 páginas y las fotografías de cincuenta años de historia captadas por fotógrafos como David Bailey, Cecil Beaton, Anton Corbijn, Annie Laibovitz, Helmut Newton… y sesenta y tantos más. El libro: «The Rolling Stones».  Una joya que se edita este mes.

Tapa de cocido madrileño

Tapa de cocido madrileño. Foto: Bárbara

Tapa de cocido madrileño. Foto: Bárbara

A veces me pongo creativa y me sumo a la moda de la «tapa». Tapear es un deporte gastronómico que en este país se practica mucho y bien; es una manera de comer deliciosa y variada que tiene en San Sebastián y en la Rioja la cota más alta de calidad. Ese día me había sobrado cocido del día anterior y tuve que improvisar y yo, cuando improviso, me pongo estupenda, con la adrenalina a tope, de modo que me inventé «la tapa de cocido»; en estos casos pueden pasar dos cosas o que el resultado sea un asco o que se pueda comer y te lo piropeen, y una se sienta la reina de los fogones. Esta vez el invento salió bien.

El cocido madrileño, para todos los amigos de los distintos países del mundo que no lo conozcan, es el típico plato de invierno resultado de la cocción de carnes, embutidos, garbanzos, patatas y verduras; con el caldo se hace una sopa con fideos y después se emplatan las carnes y las verduras con los garbanzos. Maravilloso invento el del cocido madrileño, que tiene en «Casa Lucio», en la capital del reino, su más alta representación.

Tapa de cocido madrileño: 1 cebolleta, garbanzos, patatas, chorizo, morcillo (de ternera), aceite de oliva virgen extra. 

Lo único que tuve que hacer es picar una cebolleta tierna y ponerla en un bol con un chorrito de aceite de oliva, bastante vinagre de manzana y una pizca de sal. A continuación chafé con un tenedor los garbanzos con las patatas y lo mezclé con la cebolleta y su aliño; lo puse en un molde triangular y por encima el chorizo y la carne, troceados. Más fácil, imposible  et voilà …

Matisse: «Rincón del taller»

Matisse: "Rincón del taller". 1912, óleo sobre tela. 191 x 114 cm.  Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

Matisse: «Rincón del taller», 1912. Óleo sobre tela, 191 x 114 cm. Museo de Bellas Artes Pushkin, Moscú.

 

Este cuadro forma una unidad con la tela que hay en el mismo museo «Jarrón con capuchinas y ‘La danza’ «, pintado también en 1912, y representa un rincón del taller del artista en Issy-les-Moulineaux. Magnífico «rincón» con un encuadre fotográfico patente, donde ya no hace falta que se reproduzca todo el objeto. Las masas de color sabiamente perfiladas las alterna con otras en las que estas, sin fundirse, aligeran el objeto tornándolo más liviano; este contraste está magistralmente dosificado.

Epicuro: Exhortaciones

Dibujo de Matisse.

Dibujo a pluma de Matisse de la serie «Dibujos. Temas y variaciones».

 

Exhortación 32: «Tengamos compasión de nuestros amigos, pero no derramando lágrimas, sino preocupándonos por ellos».

Del libro «Matisse. Line drawings and prints». Dover Publications, Inc., New York, 1979.

Picasso: «El guitarrista ciego»

Picasso: "El guitarrista ciego".Chicaho Art Institute, Colección Bartlett, Chicago.

Picasso: «El guitarrista ciego»Chicago Art Institute, Colección Bartlett, Chicago.

Esta obra que Picasso realiza en 1903 pertenece a su época azul. A finales de enero de ese año, el pintor regresa de París y se vuelve a instalar en casa de sus padres en la calle de la Merced de Barcelona. Trabaja en el estudio que compartiera en 1900 con Casagemas en la calle Riera de San Joan 17,  y ahora lo comparte con Ángel Fernández de Soto, llamado «Patas». Allí permanecerá un año, hasta que encuentra un estudio para él solo en la calle del Comercio.

Sus obras entre 1900 y 1906  muestran la preocupación del dibujo como contorno real de la figura, a la que integra en ese mundo de seres desamparados, proyectando el hambre, la miseria, la alienación, la vida y la muerte; no es casual que su paleta se torne fría con esos azules y ocres tan característicos. Es el suyo un realismo idealizado que mira al clasicismo.  Con el alargamiento de los miembros, huesudos, descarnados logra una estética elegantemente picassiana que algo le debe al arte egipcio al que admiraba especialmente (no hace falta que las figuras sean hieráticas); no olvidemos que Picasso, como Saturno, devora y bebe de todas las fuentes, y en sus retortas se «cocinan» todos los saberes del arte.

«El guitarrista ciego» está realizado con óleo sobre tabla. 121 x 82 cm. Barcelona 1903.

Picasso y su perro

Picasso y su perro. Foto: D. Douglas Duncan.

Picasso y su perro. Foto: D. Douglas Duncan.

 

Picasso ríe divertido al dar de comer a su perro que lame el plato con fruición, mientras su mujer contempla la escena. El pintor a lo largo de su vida siempre tuvo perros; sin duda amaba todo tipo de animales y se rodeó de ellos a medida que sus residencias aumentaban de tamaño. Foto tomada en el castillo de Vauvenarges.

Diciembre lluvioso

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Cuatro de diciembre, Santa Bárbara, ya se sabe, truena y llueve; ha sido a las cinco de la madrugada y yo he pensado en el campo y en lo contentas que se van a poner las plantas. Y cuando he salido estaban ellas inundadas y tiesas, que daba gusto verlas… Después en el portátil, viendo las estadísticas, me he dicho: Caray, ya 703 entradas y 5105 comentarios!  Y me he dado a mí misma la medalla del trabajo y a los seguidores un gran abrazo. Y como es mi santo, esta bloguera, un pelín agnóstica, se va a celebrarlo…

Juan Gris: «La botella de banyuls»

Juan Gris: "La botella de banyuls"

Juan Gris: «La botella de banyuls». Kunstmuseum, Berna, Suiza.

 

José Victoriano González Pérez, verdadero nombre de Juan Gris, es uno de los más grandes exponentes del cubismo, a cuyo movimiento permanece fiel cuando ya se imponía en las vanguardias francesas la vuelta al clasicismo; Picasso comienza entonces su época neoclásica, razón por la cual su alejamiento se hace patente. Este cuadro de 1914 es el resultado de la experimentación con diversos materiales como pasta de papel, óleo, carboncillo, lápiz y guache sobre lienzo, lo que le proporciona unas calidades y texturas muy interesantes.

El banyuls es un vino dulce que, en esa comarca, iniciaron los Templarios, aunque la receta se atribuye a Arnaud de Vilanova en 1285. Dichas viñas, cultivadas manualmente, descienden en terrazas hasta el Mediterráneo. Banyuls-sur-mer es el centro de esta zona vinícola, situada en El Pays Catalan (Pirineos Orientales). En esta localidad nació Aristide Maillol en 1861, cuyas primeras obras (tapices) están influenciadas por Puvis de Chavanne y Gaugin y sus esculturas de cuerpos femeninos se consideran como precursoras de las de Henry Moore o Alberto Giacometti.