El «salto» que más me gusta de los que el fotógrafo Philippe Halsman hizo dar a los famosos; este es para mí el mejor, inmejorable; toda la frescura y la alegría de la gran actriz se muestra en esta toma tan vital y juvenil, tal como enamoró al público en «Vacaciones en Roma» o en «Sabrina». Cara de ángel eso es lo que nos viene a la cabeza, fotogenia, o flechazo a la cámara, Audrey era, es insuperable.
Vermeer y la cámara oscura
La cámara oscura es un instrumento óptico que permite obtener una imagen externa sobre la zona interior de su superficie. La predecesora de la cámara oscura fue la cámara oscura sin lente. La cámara oscura, fue el precedente de la cámara fotográfica actual y propició por tanto el desarrollo de la fotografía. Consiste en una caja cerrada dotada de un pequeño orificio por el que entra una mínima cantidad de luz, si se le agrega papel fotográfico se transforma en una cámara fotográfica estenopeica. Originariamente era una sala cerrada con un orificio en una de sus paredes; dicho orificio actuaba como una lente convergente que proyectaba, en la pared opuesta, la imagen del exterior invertida. Algunos opinan que fue inventada en Bagdad en el siglo X d. C., otros que fue un invento chino; sea como sea, la primera descripción completa aparece en los manuscritos de Leonardo da Vinci. Para él la cámara oscura era un medio válido para calcar una imagen con un lápiz. Y es en el siglo XVI cuando se construyen cámaras portátiles con un objetivo de mayor diámetro y con lentes, con lo que la imagen ganaba en luminosidad y definición. Los artistas de los siglos XVI y XVII como Vermeer y otros usaron cámaras oscuras como ayuda para la elaboración de sus obras. Sobre ello ha habido cierta polémica, pero tras la publicación del libro «Vermeer ‘s Camera» del profesor Philip Steadman, en el que se analiza de forma exaustiva el tema, este llega a la conclusión de que efectivamente el artista utilizó la cámara oscura para la representación de su visión de la realidad. La evidencia se apoya en cinco puntos fundamentales: la ausencia de líneas de perspectivas y de dibujos preparatorios en la mayoría de las obras de Vermeer; el tratamiento de la reflexión de la luz en ciertas superficies; el tamaño de la mayoría de sus pinturas coincide con las dimensiones del visor de la cámara oscura; imagen óptica versus imagen perspectiva; contacto con el científico Leeunwenhoek.
La cámara oscura era utilizada por ciertos astrónomos como Kepler y Scheiner para el estudio de las manchas solares y libros como «Magia Naturalis» y «Ars Magna lucis et umbrae» describían las posibilidades de la cámara oscura para la pintura. De modo que en 1600 en Holanda se conocía a la perfección este instrumento óptico ya que además era desde donde se manufacturaban los de mayor calidad de toda Europa.
Por la calle…
Me asombra y me admira ver a esos «magos de la quietud» que se pasan horas en la misma postura, sin mover un músculo, interpretando su papel a las mil maravillas, ajenos a lo que sucede a su alrededor. Este Fin de Año, en las Puertas de Murcia de Cartagena, estos dos ejecutivos dejaban a los viandantes con la boca abierta, bouche bée como dicen los franceses. Estos artistas del gesto que son capaces de congelar el tiempo y de parar los relojes me dan una envidia…
Juan Rulfo fotógrafo
La faceta de fotógrafo de Juan Rulfo quizá no sea muy conocida fuera de México; sí para los amantes de la fotografía y los profesionales que saben que el autor de «Pedro Páramo» y «El llano en llamas», dos libros fundamentales de la literatura universal, tenía dos pasiones que coincidieron cronológicamente, (1940-1958), la escritura y la fotografía. Las imágenes de Rulfo abarcan el paisaje de México, la arquitectura, el retrato, la vida, los grupos étnicos… Algunas de estas fotografías ilustraron una de las ediciones de «Caminos de México», una guía turística. La primera gran exposición de fotografía de Rulfo se hizo en 1980 en México en un merecido homenaje de carácter nacional. En el 2001, en el Palau de la Virreina de Barcelona, se celebró la exposición «México: Juan Rulfo fotógrafo» una muestra muy completa donde el mundo indígena, mítico y poético de Rulfo se manifiesta en toda su verdad, dignidad y belleza. Para todos los que admiramos la obra literaria de Juan Rulfo esta faceta de gran fotógrafo se suma a lo «literario» a la hora de conocer un poco más el mundo intemporal creado por él.
Entrantes para días de fiesta

. Foto: Bárbara. «Coca de verduras escalivadas, mojama, atún de hijada y pesto de aceitunas negras». Del Hotel Huerto del Cura de Elche.
Los entrantes juegan un papel importante en las comidas o cenas de los días en los que nuestras mesas se visten de fiesta y hoy, víspera de Reyes, traigo tres propuestas a cual más apetitosa. «La coca de verduras escalivadas con atún de hijada y mojama» es una delicia de la excelente cocina del Hotel Huerto del Cura de Elche; «La tosta de cebolla caramelizada» es una oferta de la, también excelente, cocina del Hotel NH de Cartagena y, por último, «Las quisquillas hervidas de la bahía», fresquísimas, con un ligero hervido son del Hotel Huerto del Cura» de Elche.
Edward Steichen-Rodin
Durante su larga vida profesional Steichen tocó todos los géneros, el paisaje, los desnudos, los retratos, la moda, la publicidad, las flores, la danza…, setenta años de prolífica producción que no dejó de lado el arte y los artistas como son los retratos de Matisse o el de Rodin y sus fotografías a la luz de la luna del «Balzac», como esta, llamada «El cielo abierto, 11 p. m.», quizá la más sugerente de todas ellas, rodeada de misterio con esa atmósfera nocturna envolvente y posiblemente la más famosa. Steichen, meticuloso, anotaba las horas en que hacía sus tomas. Rodin dijo de ellas: «Sus fotografías harán comprender al mundo mi Balzac». Rodin se entusiasmó cuando vio los Balzac nocturnos, fue él el que sugirió al fotógrafo que los hiciera a la luz de la luna cuando la escultura estaba aún en yeso. Como buen pictorialista pasó horas buscando en el laboratorio el tono deseado y él mismo expresó que había «pintado» al Balzac como si fuera un cuadro, que en definitiva era lo que buscaban los fotógrafos llamados pictorialistas.
Gertrude Käsebier
Gertrude Käsebier (1852 Iowa- 1934 N,Y.) está considerada la primera fotógrafa americana y la más influyente del pasado siglo. Su primera gran dedicación fue el dibujo y la pintura que abandona por la fotografía perfeccionando su aprendizaje en Europa. Abrió su primer estudio en Manhattan en 1897. Se relacionó profesionalmente con Alfred Stieglitz, quien la incluye como miembro fundador de Photo-Secession, grupo que promovió el pictorialismo y la promoción de la fotografía como expresión artística; publicó regularmente sus fotos en la revista Camera Work editada por Stieglitz y este, en 1906, organiza una gran exposición de ella y de Clarence H, White en su galería 291. El trabajo de esa famosa galería ayudó a elevar la fotografía en Estados Unidos al mismo nivel que la pintura o la escultura. A través de Buffalo Bill consigue poder retratar a los indios que formaban parte de su espectáculo; el resultado son unos retratos llenos de respeto, belleza y dignidad; retratos que se perpetúan durante una década en la que la artista mantiene una relación de amistad con el pueblo sioux. La relación especial de Gertrude con los indígenas se remonta, por otra parte, a su niñez en Colorado. Estos retratos se exhiben hoy y forman parte de la Colección del Museo Nacional de Historia Americana en el Instituto Smithsonian. A Gertude Käsebier se la considera la madre de la fotografía estadounidense.
«El hombre tranquilo» («The quiet man»). John Ford, 1952
¿Quién no recuerda a Michaeleen Flinn? Fue como encontarme con un amigo. Allí estaba detrás de un cristal, mirándome con su sonrisa burlona y esos ojillos picarones el último día del año. Pensé que toda la magia del cine estaba en ese escaparate. Al lado, un bar lleno a rebosar de gente joven con la copa en la mano, que invadía la calle con su alegría contagiosa. Me pareció oír su pegadiza cancioncilla mientras conducía su carricoche. Barry Fitgerald que así se llamaba, dio cuerpo y forma en 1958, a uno de los personajes más entrañables de John Ford mientras se enamoraban John Wayne y Maureen O’Hara, teniendo como telón de fondo una Irlanda entrañable con paisajes bellísimos. ¡La magia del cine, que nos permite entablar amistad con gente de todo el mundo, Fitgerald, Wayne, O’Hara… como de la familia! ¡Homérico!
Que no nos falte…
Que no nos falte el contacto con la naturaleza para no perder el rumbo, salir a respirar el salitre del mar, contemplar asombrados las raíces al aire de los enormes ficus o ver el vuelo de las gaviotas y escuchar su parloteo sobre nuestras cabezas es lo que deseo para este año que empieza; algunos pensarán que no es mucho, pero es lo que Cartagena me ha brindado este fin de año. No obstante, para mí es todo un regalo que no tiene precio…





















