Ensalada de arenques

Foto: Bárbara

Foto y receta : Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto y receta: Bárbara

 

Este es un plato que se hace casi solo y resuelve el eterno problema de: ¿qué hago mañana para comer?; es de esos que resuelve cualquier contingencia y tarda en hacerse no más de un cuarto de hora, el tiempo de cocer un arroz blanco y cinco minutos más. Si tenemos la precaución de tener en la despensa algunas latas y botes precocinados, improvisar una comida es bien sencillo. Y, a veces, improvisando el resultado está de rechupete. Personalmente me gusta mucho este invento y como no hace falta irse a Suecia para pescar los arenques… no digo más.

Ingredientes: 1 bote de arenques, un puñado de alcaparras, un poco de mostaza de Dijon y arroz blanco, una ramita de perejil.

Hervimos el arroz en abundante agua y una vez cocido lo pasamos por un chorro de agua fría para quitar el almidón. Lo escurrimos y en un bol, ponemos el arroz con un poco de mostaza, unas alcaparras y los arenques con su salsa que ya vienen troceado; removemos, adornamos con perejil et voilà!

 

Geranios

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Los geranios están ya en todo lo suyo. Recién estrenado abril y los pomos se abren como un estallido de carcajadas que inundan el jardín de color y de alegría. La primavera se acercará al verano  de frente y con paso decidido; los geranios ya coquetean sin disimulo.

Alexander Calder: Móvil y estable

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Cello on a spindle», 1936. Metal, madera y plomo pintados. Kunthaus, Zürich

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Pequeña araña», c-1940. Hojas de metal pintadas y alambre de acero. Galería Nacional de Arte, Washington

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Performing Seal», 1950. Hoja de metal y alambre de acero pintados. Museo de Arte Contemporáneo de Chicago

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Avant-Garde in motion»

 

Alexander Calder (Filadelfia 1898-N.Y. 1976), fue el ingeniero y escultor americano que revolucionó con sus móviles, en contraposición a sus estables, la escultura del siglo pasado; de esta manera simplificada se podría definir someramente lo que fue Calder. Su amigo dadaísta Marcel Duchamp bautizó sus estructuras abstractas, ligeras, que se mueven a merced del aire, como móviles. Según él eran «dibujos» en el espacio, que, gracias a la liviandad de sus piezas, sus colores primarios y los materiales utilizados, unidos sus elementos por líneas y curvas, dotaban a todo el conjunto de dinamismo y lo convertían en algo realmente interactivo, convirtiéndose por todo ello en precursor del arte cinético. ¿Quién no conoce hoy día algún móvil y, es más, quién no ha tenido alguno en casa, en la habitación de los niños? La parte lúdica de sus móviles pronto hizo de Calder una figura imprescindible en innumerables espacios públicos, plazas y jardines de todo el mundo. Los estables (stábile), que fueron así bautizados por Arp, son esculturas abstractas inmóviles, que sugieren mediante formas imposibles a animales en tono humorístico. Pero no por ello, por ese tono y carácter lúdico, el arte de Calder es un arte menor; todo lo contrario, la belleza y elegancia, la simplicidad y austeridad de sus líneas elevan sus obras a lo genial; pareciese como si él hubiese descubierto la ingravidez en la escultura, la ligereza de la danza. Por lo demás, en su obra hay gran influencia de Joan Miró, Mondrian y Arp.

Moholy-Nagy. Fotogramas (1922-1943)

Moholy-Nagy

Moholy-Nagy

 

Moholy-Nagy

Moholy-Nagy

 

Moholy- Nagy

Moholy- Nagy

 

Moholy- Nagy

Moholy- Nagy

 

Mology-Nagy (1895-19469) es una figura renacentista del arte del siglo XX; de origen húngaro, su actividad abarca casi todos los saberes, pues fue crítico, pintor, escenógrafo, fotógrafo, pedagogo, diseñador y cineasta. Su preocupación por la luz, los efectos lumínicos  y el tiempo es una constante que se refleja en sus fotogramas. Los fotogramas, inventados al mismo tiempo que la fotografía a principios del siglo XX, fueron utilizados a partir de los años 20 por por Man Ray y Schad, pero el artista, que en ese momento estaba sobre todo dedicado a la creación pictórica, inicia sus fotogramas al entender las enormes posibilidades de este procedimiento que seguirá hasta su muerte; en total hablamos de unas 430 obras. Las propuestas de Maholy-Nagy siguen vigentes; la interacción entre sensibilidad y pensamiento, que desarrolla no solo en sus escritos sino en sus obras y su labor como pedagogo, dirigiendo en Chicago la New Bauhaus y creando el  Institute of Design, nos hablan de su intensa actividad. De igual manera que otros artistas en los años 20, utilizará y experimentará con distintos materiales como el aluminio, el acetato de celulosa. el plexiglás, que, posibilitando nuevas técnicas, corroboran la relación entre la industria, las artes y la ciencia. En sus fotogramas, usará dos técnicas diferentes, intentando captar la luz; para ello se sirve de objetos traslúcidos, como el vidrio, el cristal, tamices, velos que a veces superpone, que sitúa sobre un papel fotográfico especial que expone a la luz natural o artificial, o bien utilizando una cámara oscura. El tiempo de exposición dejará sobre el soporte de las superficies claras un fondo oscuro; con la cámara oscura el resultado se verá solo después del revelado tras la fijación de la copia.

Maholy-Nagy definió el fotograma como «una escritura y dibujo de la luz» o dijo de él que le permitía «pintar con la luz». Pero el fotograma era mucho más: el descubrimiento de otra realidad enriquecida.

Picasso antes de Gósol

Picasso y Fernande Olivier

Picasso y Fernande Olivier

 

Esta foto tan conocida de Picasso tiene la curiosidad de ser del día anterior al viaje de la pareja a Gósol; junto a ellos está Ramón Raventos y está fechada el sábado, 26 de mayo de 1906 y la firma Joan Vidal Ventosa.

Ensalada de la casa

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Comer bien en los restaurantes de los pueblos de nuestra geografía no es difícil; en «El Lobo» de Alhama esta sencilla pero sabrosa ensalada compuesta por cogollos de lechuga aliñados con una salsa blanca es la prueba. Los cogollos de lechuga abiertos por la mitad son una constante en Murcia como también lo son en Navarra; el mayor aliciente son los trozos de bonito, deliciosos, que aportan un sabor denso y fuerte al plato.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

En primer término un trozo de bonito insuperable.

Color nazareno

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Color nazareno, color procesional en una época estival en la que ya no se oyen los tambores sino el zumbido de las abejas y el calor permanece pegajoso como la savia de algunas plantas. Debe pasar la primavera toda y, después, en agosto, florecerán de nuevo. Yo las espero contando los días, deshojando el calendario…

Picasso en Gósol y después…

Picasso

Picasso: «Desnudo de Fernande Olivier», 1906. Gouache sobre papel Ingres. Museo de Arte de Cleveland

 

Picasso

Picasso: «La dona dels pans (Fernande Olivier)»

 

Picasso

Picasso: «Fernande Olivier con pañuelo».

 

Picasso

Picasso: «Josep Fontdevila»

 

La gran aventura de Picasso, el paso de su pintura hacia la modernidad, se produce después de su viaje a Gósol; es en este pequeño pueblo de los Pirineos, al que llega acompañado de Fernande Olivier, donde se gesta el cambio. Entre mayo y agosto de 1906, rodeado de montañas resuelve su búsqueda particular del retrato mediante la cual captará la esencia del personaje. A la vuelta de Gósol, Picasso, que había empezado el retrato de Gertrude Stein el año anterior, y tras más de un centenar de sesiones infructuosas, puede por fin finalizarlo en una sola tarde. En Gósol cambia no solo su paleta, donde predominan los tierras y sienas, sino el tratamiento estilístico que dará paso a los rostros máscara con la geometización de las formas e incluso de la estructura craneal; el cuerpo no se corresponde con la cabeza que es, ahora, una estructura pesada y poderosa. A la vuelta de los Pirineos no solo termina el retrato de su mecenas, sino que, ya instalado en París, comienza «Les senyoretes d’Avinyó». Son de la estancia en Gósol estas obras con Fernande Olivier como protagonista, pero es en el último retrato, el de Josep  Fontdevila, el propietario de Cal Tampanada, la fonda donde están alojados, donde se aprecia con mayor claridad la simplificación  y el despojamiento del modelo, la resolución a base de planos de la cabeza de este payés y la sintetización de sus rasgos ya como una máscara. Se puede afirmar que el viaje a Gósol es sumamente productivo.  No obstante, en una carta a Apollinaire, fechada el 21 de junio, Picasso se queja del tiempo, del frío que hace y que cuando llueve se inunda todo y, de esta manera, también se queja de la comida: «Res de tomàquets, ni pebrots, ni olives, ni res del que s’assenyala com a molt espanyol… de fruites res de res».

 

Ábside de Santa Maria d’Àneu del MNAC de Barcelona

Ábside de Santa María d'Aneu, MNAC. Barcelona

Ábside de Santa Maria d’Àneu, (detalle) MNAC. Barcelona

 

Ábside de santa María D'Aneu, MNAC. Barcelona

Ábside de Santa Maria d’Àneu, MNAC. Barcelona

 

Las instalaciones y la reconstrucción de las capillas del arte románico en el Museo Nacional de Arte de Cataluña son, sin duda, una muestra del buen hacer museístico de Cataluña. Sorprende la belleza de las distintas salas y la oportuna distribución para hacer un recorrido emocionado y emocionante de la parte dedicada al Arte Románico. El ábside de Santa María, obra del maestro Pedret, supone una superposición de temas del Antiguo y Nuevo Testamento. En la bóveda está representada la Epifanía con María y los Reyes Magos. En la parte inferior están los dos serafines en la visión de Isaías en el templo de Jerusalén; en medio, las cuatro ruedas de fuego del carro de Yahvé aluden a la visión de Ezequiel. En  este conjunto, los arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael son protagonistas destacados; la original temática se puede rastrear hasta los repertorios al modo de Bizancio en Italia. Este fresco traspasado a lienzo, lega como soy en restauración, me parece una suerte de milagro que permite la conservación de joyas que posiblemente se hubieran perdido para siempre. La iconografía de los dos serafines, portadores ambos de seis alas dotadas con ojos a todo lo largo, me resulta sorprendente y casi mágica; a su través podían contemplar la luz cegadora de dios. El arte románico es un misterio al que nos acercamos con auténtica reverencia, al margen de creencias religiosas, para intentar comprender, mínimamente, el tiempo en que fue realizado y al hombre al que iba dirigido.

Buganvillas

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Vacaciones, sol, playa y buganvillas color procesional. Arranca la primavera que avanza hacia el verano por el que muchos suspiran pensando en el dolce far niente… eso de «ganarás el pan con el sudor de tu frente» es una maldición; con lo bien que se está en plan contemplativo, pensando en las musarañas, sin dar palo al agua, dejándose ir como mecido por las olas…