El gran maestro de la fotografía americana: Edward Weston

Edward Weston

Edward Weston: «Hoja de col», 1931

 

Edwar Weston

Edwar Weston: «Nautilus»

 

Eward Weston

Eward Weston: «Alcachofa»

 

Nacido en Illinois en 1886, se le considera el más grande fotógrafo americano. Sin ningún género de duda, Weston tuvo una vocación inequívoca desde joven: sería fotógrafo. Ensayó con temas y tratamientos nuevos y le pidió consejo al gran Stieglitz, el cual no le hizo demasiado caso. La idea de que un fotógrafo podía hacer obras de arte igual que un pintor, un escultor o un escritor le rondaba por la cabeza. La influencia de varias de sus amantes en su dedicación plena a la fotografía fue decisiva. Su estancia en México le unió al grupo de vanguardia de los «estridentistas» formado por Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Frida Khalo, Nahui Ollin… frente a la corriente europea y hubo un antes y un después de México. «La fotografía directa» supuso un gran avance para la fotografía americana con imágenes muy precisas, de gran nitidez. Weston, junto con Adams, Strand y Cunningham, fundaron el Grupo f/64 que defendía una nueva dirección hacia la «fotografía directa» frente al pictorialismo y las vanguardias europeas. En su época la influencia del pictorialismo era aún muy fuerte y él rescata la obra de los primeros retratistas que utilizaron el daguerrotipo y el trabajo tanto de profesionales como de amateurs que practicaban la fotografía por sí misma sin pensar en la valoración posterior. Buscaba la esencia de las formas y diferenciaba la fotografía de la pintura basándose en dos hechos fundamentales: la naturaleza del proceso de impresión y la naturaleza de la imagen.

La cala

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Hacía años que llegada la primavera las hojas de las calas comenzaban a ponerse bonitas y bien tiesas, pero calas ni una. Esta vez, la cala con su blancura impoluta, a excepción de una hormiga que iba y venía sobre ese manto en forma de cucurucho, me sorprendió una mañana agradablemente y ahí está, entre los helechos, mirando como los peces suben a comer con ese aire altanero que no engaña a nadie.

Pollock en Málaga junto a Picasso

J. Pollock,:"Mural", 1943. Museo de Arte de la Universidad de IoWa.

J. Pollock,: «Mural», 1943. Museo de Arte de la Universidad de Iowa.

 

Lee Krasner: "Promenade", 1947.

Lee Krasner: «Promenade», 1947.

 

Motherwell: "Elegía a la República Española nº 126", (1965-75).

Motherwell: «Elegía a la República Española nº 126», (1965-75).

 

Se ha inaugurado en el Museo Picasso de Málaga la exposición «Mural. Jackson Pollock. La energía hecha visible», que estará abierta hasta el 11 de setiembre. Por primera vez se puede contemplar en España el mural de seis metros de J. Pollock que fue un encargo que le hiciera al pintor Peggy Guggenheim en el verano de 1943, un pintor entonces aún no muy conocido y que este finalizó en noviembre; esta famosísima obra fue concebida para ser colocada en el pasillo de entrada de la casa de la mecenas y coleccionista. El reducido espacio alargado otorgaba a quien lo recorría el privilegio de tener la impresión de estar dentro del cuadro. La muestra nos hace disfrutar también de la obra de su mujer Lee Krasner, «Otra tormenta» de 1963 y los cuadros de gran formato de R, Motherwell, «Elegía a la República Española nº 126»; de Andy Warhol, «Hilo/Yam» de 1983; de Saura «La grande foule» de 1963 … La exposición muestra otras seis obras más de Pollock como «Otro desnudo» y «Circuncisión», la primera todavía con referencias a la figuración y la segunda dentro de la gama de colores del «Mural» en rosas, amarillos y rojos de gran intensidad. Por último destacar que esta es una muestra itinerante que ya se ha visto en Venecia y Berlín y que se llevará después a Londres para la exposición «Expresionismo Abstracto». Según las palabras del pintor, su gran obra «Mural» representa una estampida de animales en el oeste americano; para mí es la pura expresión, dinamismo y fuerza que caracteriza su dripping.

Según el comisario de la exposición David Anfam el cuadro muestra a la perfección la admiración que Pollock sentía por el pintor malagueño. Una ocasión magnífica para acercarnos a ciudad que le vio nacer e ir de museos sin olvidar el tema gastronómico con la degustación de los espetos de sardinas a orillas del mar.

Calder en su estudio

Calder en su estudio

Calder en su estudio

 

El taller de un artista es fiel reflejo de su manera de trabajar. Los hay que son un modelo de pulcritud, véase el de Renoir en la Costa Azul francesa, el de Matisse o Monet por ejemplo, y otros en donde reina el caos como los de Picasso, el de Giacometti y este de Calder; el de Francis Bacon era el no va más del desastre, parecía el de alguien que padeciese el síndrome de Diógenes. Este de Calder, lleno de cachivaches, es el summun del chamarilero. Una mirada más pausada y atenta nos puede dar otras pistas; lo que a simple vista parece un desbarajuste, guarda un orden caótico que solo el creador sabe desentrañar; por ello no hay que dejarse engañar: el más completo caos guarda tesoros que en un momento determinado hacen saltar la chispa que hace posible que un trozo de cuerda, un alambre retorcido, la huella o restos de un color, un trozo de madera se conviertan por arte de magia del artista en algo importante.

«El segundo sexo»: Simone de Beauvoir

Simone de Beauvoir: El Segundo Sexo

Simone de Beauvoir: «El Segundo Sexo», vol. 1 (de dos). Ediciones Siglo XX. Buenos Aires, 1972

El 14 de abril se cumplieron treinta años de la muerte de Simone de Beauvoir. ¿Cómo se puede glosar su figura sin dejarse algo en el tintero? Simone (1908-1986)  no solo fue filosofa y, junto con el compañero de toda la vida Jean-Paul Sartre, activista social claramente comprometida con los nuevos valores que allá por los años sesenta y setenta ponían en tela de juicio el papel de la mujer en la sociedad, sino que fue también escritora, conferenciante y feminista, amén de fundadora de la Liga de los Derechos de la Mujer. Todo un programa de vida coherente expuesto y vivido con una claridad de pensamiento ajeno al de otros filósofos. Suya es la frase: «No se nace mujer; se llega a serlo». Ella descarta la idea de la mujer como ser incompleto: «la civilización en conjunto es quien elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino». Simone cree firmemente que lo que posibilita la liberación de la mujer es el trabajo, que la hace independiente del hombre para poder llegar a constituirse como ser autónomo. Defensora del amor, no tanto del matrimonio, no quiso unirse mediante un contrato con Sarte con el que estuvo toda su vida por que ello implicaba una relación distinta; la libertad entre ambos podía implicar relaciones con terceros que ellos consideraban como accesorios. Pocas veces se produce una vida más consecuente con los principios que ambos defendían. La filosofía existencialista de Sarte y de Simone de Beauvoir consideraba que la libertad es indisociable en el ser humano. En aquellos años, con el estallido de las revueltas del mayo del 68, se clama por la libertad sexual, la igualdad de género, el ecologismo y la paz. Son revoluciones libertarias que estallan en  la Primavera de Praga, en las manifestaciones contra la guerra de Vietnam, en la contracultura hippy, en la entonces Checoslovaquia…, radicalización de movimientos como el obrero y el estudiantil; una época convulsa después de la cual las cosas ya no serán las mismas, la rancia sociedad encorsetada estalla en mil pedazos. En 1949 sale a la luz su libro «El Segundo Sexo» en el que la filosofa, desde su posición feminista, dirige la mirada sobre algo tan imprescindible como la libertad. Un libro totalmente vigente aún hoy, que deberían conocer las nuevas generaciones donde se está reproduciendo, por desgracia, la violencia contra la mujer.

Cogidos de las patas

Fotos: Julia Udina

Fotos: Julia Udina

 

Cogidos de las patas, Oso y Duna duermen plácidamente después de un largo paseo. El domingo es un día que se presta a holgazanear y a disfrutar de una buena siesta. Esto es lo que yo llamo llevar «una vida de perro», que ya quisiera más de uno.

Foto: Julia Udina

Foto: Julia Udina

 

Los morros juntos, como  en un tierno beso perruno, es realmente conmovedor.

Paul Klee

Paul Klee

Paul Klee: «Ad marginem», 1930. Acuarela barnizada, 46,3 x 35,9. Museo de Arte, Basilea

 

Paul Klee

Paul Klee: «Canto árabe», 1932. Colección Phillips, Washington D. C.

 

Paul Klee

Paul Klee: «Recordando un jardín».

 

La formación musical de Paul Klee, que a los siete años tocaba el violín, llegando a ser miembro de la orquesta Municipal de Berna, le lleva a concebir la pintura como un sistema bajo el cual las estructuras musicales se asimilan al lenguaje pictórico y, gracias a ello, se puede llegar a la abstracción. La música pasaría a ser una manifestación artística del espacio y las manifestaciones visuales artísticas lo serían del tiempo. Ni Kupka ni Kandinsky llegaron tan lejos en sus investigaciones; Klee afirmó que «el espacio es él mismo una noción temporal». Paul Klee fue profesor de la Bauhaus y, al igual que su gran amigo Kandinsky, compartía la idea de que hay que buscar la manera de plasmar la imagen subjetiva mental antes de que esta sea filtrada por el pensamiento, de modo que se busca, mediante un código, la imagen en estado puro. Y aunque la obra de Klee se mueva entre la figuración y la abstracción,  la apariencia debe ser superada y ampliada; en el fondo Klee concibe la pintura, en definitiva, como una meditación interior.

Ensalada de arenques

Foto: Bárbara

Foto y receta : Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto y receta: Bárbara

 

Este es un plato que se hace casi solo y resuelve el eterno problema de: ¿qué hago mañana para comer?; es de esos que resuelve cualquier contingencia y tarda en hacerse no más de un cuarto de hora, el tiempo de cocer un arroz blanco y cinco minutos más. Si tenemos la precaución de tener en la despensa algunas latas y botes precocinados, improvisar una comida es bien sencillo. Y, a veces, improvisando el resultado está de rechupete. Personalmente me gusta mucho este invento y como no hace falta irse a Suecia para pescar los arenques… no digo más.

Ingredientes: 1 bote de arenques, un puñado de alcaparras, un poco de mostaza de Dijon y arroz blanco, una ramita de perejil.

Hervimos el arroz en abundante agua y una vez cocido lo pasamos por un chorro de agua fría para quitar el almidón. Lo escurrimos y en un bol, ponemos el arroz con un poco de mostaza, unas alcaparras y los arenques con su salsa que ya vienen troceado; removemos, adornamos con perejil et voilà!

 

Geranios

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Los geranios están ya en todo lo suyo. Recién estrenado abril y los pomos se abren como un estallido de carcajadas que inundan el jardín de color y de alegría. La primavera se acercará al verano  de frente y con paso decidido; los geranios ya coquetean sin disimulo.

Alexander Calder: Móvil y estable

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Cello on a spindle», 1936. Metal, madera y plomo pintados. Kunthaus, Zürich

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Pequeña araña», c-1940. Hojas de metal pintadas y alambre de acero. Galería Nacional de Arte, Washington

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Performing Seal», 1950. Hoja de metal y alambre de acero pintados. Museo de Arte Contemporáneo de Chicago

 

Alexander Calder:

Alexander Calder: «Avant-Garde in motion»

 

Alexander Calder (Filadelfia 1898-N.Y. 1976), fue el ingeniero y escultor americano que revolucionó con sus móviles, en contraposición a sus estables, la escultura del siglo pasado; de esta manera simplificada se podría definir someramente lo que fue Calder. Su amigo dadaísta Marcel Duchamp bautizó sus estructuras abstractas, ligeras, que se mueven a merced del aire, como móviles. Según él eran «dibujos» en el espacio, que, gracias a la liviandad de sus piezas, sus colores primarios y los materiales utilizados, unidos sus elementos por líneas y curvas, dotaban a todo el conjunto de dinamismo y lo convertían en algo realmente interactivo, convirtiéndose por todo ello en precursor del arte cinético. ¿Quién no conoce hoy día algún móvil y, es más, quién no ha tenido alguno en casa, en la habitación de los niños? La parte lúdica de sus móviles pronto hizo de Calder una figura imprescindible en innumerables espacios públicos, plazas y jardines de todo el mundo. Los estables (stábile), que fueron así bautizados por Arp, son esculturas abstractas inmóviles, que sugieren mediante formas imposibles a animales en tono humorístico. Pero no por ello, por ese tono y carácter lúdico, el arte de Calder es un arte menor; todo lo contrario, la belleza y elegancia, la simplicidad y austeridad de sus líneas elevan sus obras a lo genial; pareciese como si él hubiese descubierto la ingravidez en la escultura, la ligereza de la danza. Por lo demás, en su obra hay gran influencia de Joan Miró, Mondrian y Arp.