Desinflado

Fotos : Aurelio

Fotos : Aurelio

 

foto: Aurelio

Foto: Aurelio

 

Un buen día, este cactus que crecía y se desarrollaba normalmente, se fue abriendo por la base, extendiéndose a lo ancho como si los líquidos interiores se desparramasen libremente y su dureza  y consistencia se quedaran reducidos a nada. Se fue desinflando como un globo y su aspecto semejaba a una boina extraña con aspecto de platillo volante no identificado. ¡Sorpresas de la naturaleza!

David Hockney

  DAVID HOCKNEY


David Hockney: L’arrivée du printemps à Woldgate», 2011. Dibujo creado en iPad y luego imprimido sobre papel, 144 x 108. Colección del artista.

 

  DAVID HOCKNEY

David Hockney: «L’arrivée du printemps à Woldgate», 2011. Dibujo creado en iPad y luego imprimido en papel, 144,1 x 108. Colección del artista

 

  DAVID HOCKNEY


David Hockney: «Tunnel de Près», 2006. Óleo sobre seis lienzos, 182,9 x 365,8 (cada uno de 91,4 x 121,9. Art Gallery of New South Walles, Syney Purchased.

 

David Hockney, el artista de Bradford (Inglaterra, 9 de julio de 1937), está considerado uno de los creadores más influyentes del siglo XX. Creador polifacético que se siente a gusto con cualquier medio de expresión, ha encauzado su labor a través de sus pinturas satíricas, sus dibujos, su obra gráfica, sus retratos, sus fotografías, sus escenografías, dentro del pop art inglés, aunque en sus inicios se mostrase cerca de un expresionismo parecido al de Francis Bacon. Su declarada homosexualidad se ve reflejada en obras como We Two Boys Together Clinging (1961). Sus obras de los años 60, como la serie de sus piscinas pintadas en Los Ángeles con una temática popular, están realizadas con un estilo deliberadamente ingenuo, con superficies planas de pintura acrílica o al óleo. En la década de los ochenta, sus trabajos con la polaroid dan lugar a lo que llama sus ensamblajes. Son de destacar sus escenografías operísticas y el diseño de los escenarios de obras de Puccini, Strauss y Wagner así como los decorados de «la Flauta mágica» de Mozart.; igualmente trabajó para obras de Satie, Poulenc, Ravel y Stravinsky. Ha realizado cubiertas para «Vogue» y en 2001 publicó «El conocimiento secreto», un curioso trabajo en el que narra cómo los pintores clásicos habían utilizado medios ópticos para trasladar sus imágenes al lienzo, como la cámara oscura o epidiascopos y que esto lo mantenían más o menos en secreto. Personalmente lo que más me atrae de él son sus paisajes y, aunque reconozco su calidad, no es precisamente uno de mis pintores preferidos, quizá porque encuentro su pintura excesivamente fría.

Inundación en París

El Sena crecido- Foto: Elena Colomina

El Sena crecido. Foto: Elena Colomina

 

El Sena crecido. Foto: Elena Colomina

El Sena crecido. Foto: Elena Colomina

 

Diez días lloviendo sin parar ha tenido como consecuencia que el caudal de Sena haya aumentado como hacía muchos años no se recordaba. Los ojos de los puentes casi ciegos, el barco más marinero que nunca, los quais inundados y los parisinos y turistas dejando constancias del hecho. Al fondo de las fotografías se ve la noria, el bello puente de Alejandro III y el lateral del Grand Palais. ¡Cómo me hubiera gustado estar allí! Nada extraño en mi que siento morriña perpetua de París. Mil gracias a mi querida Elena por sus fotos.

Torre Tatlin o Monumento a la Tercera Internacional

Vladimi Tatlin: Maqueta de la Torre. Real Academia de las Artes, Londres.

Vladímir Tatlin: Maqueta de la Torre. Real Academia de las Artes, Londres.

 

Vladimir Tatllin

Vladímir Tatllin: Maqueta de la Torre

 

En 1920, Tatlin presentó la maqueta del proyecto para el Monumento a la Tercera Internacional. La utilización de nuevos materiales como el acero, el hierro y el cristal, y la concepción del edificio como un centro plural dotado de movimiento pone las bases de una nueva arquitectura que más tarde serán desarrolladas. El edificio estaba formado por un cubo, una pirámide y un cilindro, elementos geométricos con un armazón común de estructura helicoidal ascendente y que se articulan sobre un eje vertical. Los tres volúmenes girarían alrededor de dicho eje una vez al año, al mes y al día respectivamente. El edificio albergaría un centro de congresos, un centro de comunicaciones y el órgano ejecutivo. En definitiva, el nuevo orden social contaría con esta especie de faro que alumbraría los nuevos tiempos; la Torre se remataba con un artilugio que proyectaba sonido e imágenes; la proyección de luz de la Tour Eiffel me lleva, de hecho, a recordar lo que podría haber sido la Torre Tatlin. La influencia del constructivismo en el desarrollo de la arquitectura posterior fue grande, pues veía en la arquitectura, compendio de todas las artes, el instrumento ideal para conciliar arte y sociedad; las innovaciones y las propuestas vanguardistas de los constructivistas  son, hoy en día, de innegable importancia; ya en su momento concitaron una gran polémica e hicieron que los dadaístas berlineses consideraran a Tatlin su gurú espiritual. El edificio, de 300 metros, se situaría encima de un río y, al margen de que su significación primera fue, no olvidemos, la expresión vanguardista del comunismo, el edificio sobrepasó con creces las expectativas y la idea primigenia, siendo hoy un referente en la arquitectura moderna.

Santorini, un «resto» muy mediterráneo

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

He descubierto, con la edad, que no hay nada más placentero en un viaje que las paradas que se van haciendo por el camino y por ello no disfruto de los viajes en avión, porque en un abrir y cerrar de ojos ya has llegado a tu destino. El viaje en sí encierra todas las claves de aquello que queremos aprehender: el paisaje, las gentes y la gastronomía, esto último de suma importancia para los estómagos agradecidos como el mío. De camino a Huesca, una parada en Peñíscola, en un hotel de primera línea del mar, me permitió contemplar lo que más me gusta, una playa casi desierta en mayo y descubrir un restaurante, el Santorini, con una estupenda cocina griega e italiana. La decoración de la terraza del «resto» es de lo más mediterráneo, todo pintado en blancos y azules, con unas macetas de geranios sobre unos taburetes de estantes que me recordaban todo el tiempo unos cuadros de Matisse pintados en la Costa Azul sobre todo uno, «Jarrón de capuchinas y la danza». La merluza al cava con frutos del mar fue toda una experiencia deliciosa; la salsa casera, un acierto consecuencia de saber hacer las cosas bien. Si pasan por allí no se lo pierdan…

La mente en blanco del ordenador

Picasso: "Retrato de Dora Maar"

Picasso: «Retrato de Dora Maar»

El pasado 23 de mayo, al instalar el Windows 10 empecé a tener problemas y, tras un arrepentimiento y vuelta al pasado, infructuoso, (pensé que más vale malo conocido que bueno por conocer), al 7, que me era más familiar, vi consternada que el ordenador estaba cual encefalograma plano o como un papel en blanco; se ve que a mí lo de la informática no me va y tuve que pasarlo por el quirófano; al llegar me sentí aliviada por que había una cola tremenda de ordenadores con la mente en blanco: » vaya, no soy la única, pensé»; esto, que es la conformidad del tonto, me reconfortó y ante tamaña invasión de ordenadores descerebrados he tenido que tomar número y esperar pacientemente a que me tocara la vez; hasta hoy, que ha vuelto a casa, el pobre, renqueante, porque va lento de cojones (no me lo tomen en cuenta, es por el cabreo) y con signos de patente debilidad. De modo que pido disculpas a todos y de todas formas. En vista del panorama me ha ido de viaje por la costa y el interior oscense que ha estado muy bien. Moraleja: ¡No hay mal que cien años dure ni mal que por bien no venga!

Flor de Cactus

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Una de las flores más delicadas  y más hermosas es la de los cactus, como si celebrara, por pocos días, el esplendor de la primavera sumándose así a la fiesta de las flores que por estas fechas conmemoran un nuevo futuro. Rodeadas de espinas, se ruborizan al atardecer cerrándose sobre sí mismas para no desgastar inútilmente tanta belleza…

Vladímir Tatlin, el constructivismo ruso

Tatlin: "Relieve", c.1914.Metal y cuero sobre madera. Colección particular

Tatlin: «Relieve», c.1914. Metal y cuero sobre madera. Colección particular

 

Tatlin: "Comuter Reliev", 1916

Tatlin: «Counter Reliev», 1916

 

Tatlin: ", Contrarelieve Azul", 1914

Tatlin: «, Contrarelieve Azul», 1914

 

Vladímir Tatlin  (Moscú, 1885-1956) es el  artista ruso que inicia el Constructivismo dirigiendo la vanguardia soviética. Tras la revolución rusa de 1917, el arte debía fundir la transformación social en el arte, y el arte con la tecnología, es decir, un arte nuevo donde la investigación plástica individual no fuera el resultado del análisis del artista a diferencia de Malevich, que propugnaba la investigación artística ajena a toda contaminación externa, el arte basaba su sentido siempre al servicio de la sociedad, ya fuera en arquitectura, carteles, diseño industrial… Tatlin abandera la vanguardia soviética.

En 1913, en un viaje a París, visita el estudio de Picasso, donde este le muestra sus pinturas con añadidos de cartones pegados o recortados y estos influyeron en la creación de sus Relieves y Contrarrelieves que realiza en los siguientes años, basados fundamentalmente en líneas e intersección de planos. Tatlin a partir del Cubismo despoja al objeto de toda referencia real  y, tomando del Futurismo el interés por todo tipo de materiales, crea relaciones entre los planos, el espacio, los volúmenes, modulando todos los elementos como un artista-constructor lo haría, como un demiurgo industrial en pos de un mundo nuevo. Y siendo la arquitectura el compendio de todas las artes, lo natural es que esta sea la plasmación de la unión lógica de arte y sociedad, de modo que la arquitectura moderna le debe mucho a las investigaciones de los arquitectos rusos. Tatlin,  como arquitecto, pintor y escultor, dirige la revolución soviética y el «Monumento a la Tercera Internacional» se convierte en el paradigma del constructivismo; esta es su obra más conocida  y básica en la arquitectura moderna, concebido como un edificio plural y dotado de movimiento con la utilización  de nuevos materiales y apoyada en la  nueva tecnología.

 

 

 

Los higuillos ya están aquí

Foto: Aurelio

Foto: Aurelio

 

Foto: Aurelio

Foto: Aurelio

 

Foto: Aurelio

Foto: Aurelio

 

Los miramos por la mañana; nos hemos enterado de que no hay que regarlos mucho, si queremos que los higuillos, proyecto de los higos, estén más dulces cuando en verano los podamos comer. Cuándo los veo, me acuerdo de la maravillosa serie inglesa para televisión «Yo, Claudio», basada en uno de los libros de la trilogía que Robert Graves dedicó al Imperio Romano, en la que el veneno era un instrumento eficacísimo para la alternancia en el poder. Un soberbio Augusto moría por comer higos envenenados que él mismo cogía de la higuera… Un simple higo y todo al garete…, pero estos, que no son coetáneos, dicen: ¡cómeme, y sin peligro alguno!

De inauguración, Joan Miró y Picasso

Picasso y Joan Miró el día de la inauguración del Pabellón español, el 12 de julio de 1937

Picasso y Joan Miró el día de la inauguración del Pabellón español, el 12 de julio de 1937

¡Qué guapos se han puesto! Picasso con pajarita y pañuelo en el bolsillo y Joan Miró con corbata y cara de susto.

 

Joan Miró trabajando en su obra dentro del Pabellón.

Joan Miró trabajando en su obra dentro del Pabellón.

 

Picasso y Joan Miró

Picasso y Joan Miró

Las fotos no son muy buenas, pero como testimonio valen un potosí.

 

Vista interior.

Vista interior.

 

Patio del pabellón.

Patio del pabellón.

El patio cubierto con una lona, respetaba la copa del árbol

 

Fachada

Fachada.

 

Vista de parte de la fachada con una escultura que me atrevería a decir que es de la serie de cabezas que Picasso hiciera en Boisgeloup, aunque no lo puede afirmar por la falta de definición.