
Tatlin: «Relieve», c.1914. Metal y cuero sobre madera. Colección particular

Tatlin: «Counter Reliev», 1916

Tatlin: «, Contrarelieve Azul», 1914
Vladímir Tatlin (Moscú, 1885-1956) es el artista ruso que inicia el Constructivismo dirigiendo la vanguardia soviética. Tras la revolución rusa de 1917, el arte debía fundir la transformación social en el arte, y el arte con la tecnología, es decir, un arte nuevo donde la investigación plástica individual no fuera el resultado del análisis del artista a diferencia de Malevich, que propugnaba la investigación artística ajena a toda contaminación externa, el arte basaba su sentido siempre al servicio de la sociedad, ya fuera en arquitectura, carteles, diseño industrial… Tatlin abandera la vanguardia soviética.
En 1913, en un viaje a París, visita el estudio de Picasso, donde este le muestra sus pinturas con añadidos de cartones pegados o recortados y estos influyeron en la creación de sus Relieves y Contrarrelieves que realiza en los siguientes años, basados fundamentalmente en líneas e intersección de planos. Tatlin a partir del Cubismo despoja al objeto de toda referencia real y, tomando del Futurismo el interés por todo tipo de materiales, crea relaciones entre los planos, el espacio, los volúmenes, modulando todos los elementos como un artista-constructor lo haría, como un demiurgo industrial en pos de un mundo nuevo. Y siendo la arquitectura el compendio de todas las artes, lo natural es que esta sea la plasmación de la unión lógica de arte y sociedad, de modo que la arquitectura moderna le debe mucho a las investigaciones de los arquitectos rusos. Tatlin, como arquitecto, pintor y escultor, dirige la revolución soviética y el «Monumento a la Tercera Internacional» se convierte en el paradigma del constructivismo; esta es su obra más conocida y básica en la arquitectura moderna, concebido como un edificio plural y dotado de movimiento con la utilización de nuevos materiales y apoyada en la nueva tecnología.