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Por la calle: Esa afición…

Cabeza de Toro. Foto: Bárbara

Cabeza de Toro. Foto: Bárbara

Estamos en Arles, bajando desde la Plaza de la República hacia los boulevares y nos encontramos de sopetón con un Bar que hace esquina, presidido por esta cabeza de toro. Desde fuera, a través de las cristaleras, vimos a un joven dando pases toreros con una concentración admirable. Nos picó la curiosidad y dentro esto es lo que vimos:

Interior del bar "Casa Romero". Foto: Bárbara

Interior del bar «Place Pedro-Romero». Foto: Bárbara

Carteles. Foto: Bárbara

Carteles. Foto: Bárbara

En la pared frente a la que está el toro, los carteles muestran los acontecimientos festivos de este año; por ejemplo: Ganadería de Valverde, sábado 27 de septiembre, Fiesta Campera. Y en otro: Feria de Otoño. 26 de septiembre, viernes, Olimpiadas Camarguesas, Festival de Bandidos (4 manadas); a las 20 horas Espectáculo flamenco…  Y el ídolo José Tomás. Espectacular, fascinante, no tengo palabras… es genial. Aunque creo que ya lo he dicho alguna vez soy anti maltrato animal, pero visto lo visto encuentro que los aficionados provenzales son únicos, devotos y apasionados. La próxima vez no me pierdo en el anfiteatro una Fiesta arlesiana incruenta. Por cierto, a Van  Gogh le gustaba dibujar esos espectáculos y a Picasso ni os cuento.

Por la calle: Aldaba

Aldaba (Arles). Foto: Bárbara

Aldaba (Arles). Foto: Bárbara

Me llaman mucho la atención las aldabas, del árabe hispánico addabba y este del árabe clásico dabbah que significa literalmente lagarta, por su forma,  en origen semejante a la de este reptil. Posteriormente se generalizó la mano con la bola o estas con cabeza de león…

Por la calle: Un «picasso»

Picasso: "Lee Miller  en Arlésienne", 1937. Museo Réattu (Arles). Foto: Bárbara

Picasso: «Lee Miller en Arlésienne», 1937. Museo Réattu (Arles). Foto: Bárbara

Paseando a lo largo del Ródano se encuentra uno con este «picasso», «Lee Miller en Arlesienne», de 1937 pintado  en una de las paredes exteriores del Museo Réattu, por alguien que quiso emplazarlo al aire libre. El original en el interior está por suerte al abrigo de las inclemencias del tiempo; según las estadísticas de los arlesianos, al año el mistral sopla de cada tres días uno con una virulencia  total. El Museo Réattu es el Museo de Bellas Artes de Arles, antiguo palacio de la Orden de Malta y sueño hecho realidad del pintor Jacques Réattu, que deseaba hacer de este lugar el museo que albergara tanto su obra como su colección. El palacio está declarado monumento histórico y acoge además exposiciones temporales de fotografía; Arles, en los meses del verano, celebra uno de los encuentros más prestigiados de fotografía a nivel mundial. Hablar de Arles hoy día es sinónimo de fotografía al más alto nivel.

Bistrot des Artistes

Bistrot des Artistes (Arles), Foto: Bárbara

Bistrot des Artistes (Arles), Foto: Bárbara

Siguiendo el Canal de Craponne que bordea los Alyscamps llegamos al Bd. Clemenceau y, justo al lado del Teatro, nos sentamos en este bistrot siempre lleno de parroquianos y turistas. Era la hora del aperitif y las cervezas se imponían de forma necesaria y los hidratos también para reponer fuerzas… pedimos frites y nos sorprendieron con un bol XXL acompañado de todo tipo de salsas; ante nuestro estupor frente a semejante cantidad, la camarera nos dijo, con total desparpajo: Frites, ñam, ñam! y yo: Oh, là là…! Hicimos ñam, ñam y no quedó ni una.

Me he instruido un poco y parece ser que la palabra «bistrot» se adoptó de la palabra rusa que significa «rápido» que los marinos rusos, en número importante en Arles en otra época, repetían  en sus juergas nocturnas en los locales un poco canallas del barrio marinero y de pescadores de la Roquette al borde del Ródano…; en fin eso se dice.

Les Alyscamps vistos por Gauguin y Van Gogh

Van Gogh: "Les Alyscamps, chute de feuilles"

Van Gogh: «Les Alyscamps, chute de feuilles»

Nos habíamos quedado en este lugar; este óleo sobre lienzo pintado en noviembre de 1888 tiene ya la influencia de Gauguin: el orden y la superficie unificada del color, las normas de la escuela de Pont-Aven que Gauguin pretendía imponer a la factura del holandés. Este admitía la condición de aquel como maestro, pero la presión a que se vio sujeto debió ser muy estresante.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles.

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

También este óleo sobre tela está realizado en noviembre de 1888; la hilera  natural de los árboles está fragmentada y cortada para realzar el carácter del lugar y su aura de antigua necrópolis. Los dos que vienen a continuación son más el reflejo de la firma de Van Gogh.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

En estas dos versiones del lugar, también óleos sobre tela pintados en noviembre de 1888, vuelve a «desatarse» la pincelada sinuosa, la materia densa, sobre todo en el suelo de la avenida con la iglesia de San Honorato al fondo. La definición de la pintura desde la Escuela de Pont- Aven, que consistía en expresar la esencia del objeto reflejado, dejando de lado los numerosos detalles que capta el ojo, para capturar la realidad interior, era la doctrina que Gauguin, Bernard Anquetin y otros habían elaborado buscando una pintura independiente de la naturaleza.

El enfrentamiento entre dos formas de ver, sentir la pintura era inevitable, a pesar de la reverencia del holandés hacia su amigo. La convivencia pacífica, fructífera que Van Gohg había deseado desembocó en el drama que todos conocemos y en sus distintas versiones.

Gauguin: Les Alyscamps (Mueo de Orsay)

Gauguin: «Les Alyscamps» (Museo de Orsay).

Gauguin: Allée des Alyscamps

Gauguin: «Allée des Alyscamps».

Bellísimo este Gauguin cien por cien, pero curiosamente de alguna manera tiene la «vibración» de Van Gogh;  este último, a mi entender, tiene todos los elementos que le son característicos y que hacen de él uno de mis pintores preferidos. Y si tuviera que elegir, cosa que no podría hacer, me quedaba con los dos. Vosotros, ¿elegís?.

Van Gogh: Les Alyscamps

Vincent Van Gogh: "Les Alyscamps". Foto: Bárbara

Vincent Van Gogh: «Les Alyscamps». Foto: Bárbara

 

En noviembre de 1888, tal como pone en la cartela, Vincent escribe a su hermano Theo describiendo la avenida de los Alyscams tal como la ve y siente. Este lugar, entonces igual que hoy, era un lugar donde las familias iban a pasear, los niños a jugar y a disfrutar los días en los que el sol se filtraba por entre las hojas de los álamos de gruesos troncos; aquí plantaba el caballete para que se vieran además los sarcófagos en hilera… También Gauguin pinta los Alyscamps a su manera para mostrarle a su amigo como se debía pintar… Sin comentario.

 

Les Alyscamps. Foto: Bárbara

Les Alyscamps. Foto: Bárbara

 

Entrada a la Necrópolis y punto de partida para el Camino de Santiago desde Arles.

 

Inicio de la Avenida. Foto : Bárbara

Inicio de la Avenida. Foto : Bárbara

 

El nombre de «Alyscamps» («Campos Eliseos» en provenzal) se aplica a la necrópolis de la época romana a lo largo de la vía Aurelia al este de la villa romana de Arelate (Arles), Esta necrópolis (villa de los muertos) muy extensa se reduce hoy a una avenida de sarcófagos. En la Edad Media fue uno de los más célebres cementerios de Occidente. El lugar fue declarado Monumento Histórico en 1913.

 

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Sarcófagos. Foto: Bárbara

 

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Sarcófagos. Foto: Bárbara

Lugar desde donde pintaba. Foto: Bárbara

Lugar desde donde pintaba van Gogh. Foto: Bárbara

 

Durante años se saqueó la necrópolis e incluso los sarcófagos se los llevaban para que sirvieran de abrevaderos para los animales… ¡Hay gente para todo!

 

 

 

Comer en Arles II : «Le Malarte»

"Seiche en persillade et tortilla". Foto: Bárbara

«Seiche en persillade et tortilla». Foto: Bárbara

Cuando uno come bien en un lugar, normalmente repite. Habíamos estado toda la mañana en la abadía de Montmajour, a las afueras de Arles en un día espléndido y a la vuelta quisimos seguir disfrutando del sol. Al llegar al Bd. des Lices, la terraza de Le Malarte nos esperaba y hasta el simpático camarero, Philippe, nos saludó desde lejos nada más vernos.  Por las calles estrechas del centro, los restaurantes ofrecen una cocina local e internacional de gran calidad, lo realmente meritorio es tener unos platos del día y un servicio de la categoría de este restaurante. Las sepias pequeñas rellenas con rodajas de chorizo de toro fueron una sorpresa deliciosa; el contraste de sabores, una delicia y la tortilla, así en castellano, muy buena. Del toro, aquí, se aprovecha todo y de una manera espectacular…

Interior de Le Malarte Foto: Bárbara

Interior de Le Malarte Foto: Bárbara

Interior de Le Malarte. Foto: Bárbara

Interior de Le Malarte. Foto: Bárbara

Por la calle: Qué tiendas…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Foto:Bárbara

Foto:Bárbara

Dos hermosos escaparates de tiendas de hoy y de siempre; «La Caverne d’Alí Baba» me transporta por un momento a la sede de  los corruptos políticos de España y me tengo que frotar los ojos para darme cuenta que sigo en Arles y lo que oigo son los graznidos de los cuervos… ¡Señor, qué castigo…! y no otra cosa…;  «Au fil du temps»es una preciosa mercería con un nombre que inspiraría hasta a la dulce Penélope… Y  la «Pharmacie Van Gogh» que, como no podía ser menos, se acoge bajo el nombre mágico a cuya sombra vive todo Arles.

Van Gogh: «Le Pont de Langlois»

Le Pont de Langlois. Foto: Bárbara

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Con la llegada del buen tiempo, primavera de 1888, Van Gogh instaló durante muchas jornadas su caballete para pintar Le pont de Langlois a las afueras de Arles. Era allí donde iban las lavanderas con sus canastas llenas de ropa a lavar; las escenas de la vida cotidiana de la gente del pueblo en sus quehaceres, bien en el campo sembrando, segando, recogiendo patatas, bien lavando la ropa en el río, fue una constante en su labor: reflejar el sufrimiento y ennoblecer el esfuerzo de la gente trabajadora y humilde. Es fascinante y un motivo de alegría comprobar lo bien que se conserva el único de los 14 puentes levadizos sobre el canal de Arles (canal de Craponne) que unía esta con Bouc, 11 de los cuales eran como este. Durante la Segunda Guerra Mundial fueron destruidos todos menos el que estaba en Fos-sur-Mer. En 1859 se desmontó y se trasladó a donde estaba el que pintó Van Gogh, como homenaje al pintor… Idénticos, y aun sabiendo que no es el mismo que él midió con la mirada, que recorrió, que sopesó la estructura, que acarició mentalmente una y otra vez…, el tiempo se detiene y el aire también y las hojas de los árboles, solo las lavanderas están ausentes.

Van Gogh:"Le pont de Langlois".Óleo sobre lienzo. (59 x 74). Museo Kröler-Müller, Otterlo.

Van Gogh:»Le pont de Langlois en Arles con lavanderas «. Óleo sobre lienzo. (59 x 74). Museo Kröler-Müller, Otterlo

Los limpios azules y los amarillos rotundos nos llevan a pensar en el color del verano, aunque las distintas versiones que pintó (y los dibujos a pluma y con tinta y tiza) sobre el mismo motivo los realiza desde marzo hasta mayo, según Ingo F. Walther (en concreto este lo pinta en marzo como si ya «viera» el estallido de colores del estío). El caballo que tira del carro con aire de paseo tiene un giro de cabeza que une en diagonal con la cabeza de la primera lavandera de pie, lo cual confiere viveza  al movimiento del animal al avanzarlo en el plano.

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Le pont de Langlois en la actualidad. Foto: Bárbara

Estos puentes levadizos de madera a lo largo del canal de Arles fueron construidos por un arquitecto holandés a semejanza de los de su país, alrededor de 1850; no sería pues de extrañar que Van Gogh se sintiera atraído por ellos. El Puente Réginelle, el verdadero nombre del puente, la gente lo llamaba de Langlois que era el nombre del «pontier» Langlois, el guarda que se encargaba de su funcionamiento. En la foto se ve su casa (¿). El cuadro lo pintó desde la orilla, desde abajo, pero en el cuadro » Puente de Langlois en Arles, con señora y paraguas» pintado desde la orilla de enfrente  aparece la casa de Langlois.

Van Gogh: Le pont de Langlois à Arles avec dame au parapluie"

Van Gogh: Le pont de Langlois à Arles avec dame au parapluie»

El Ródano

El Ródano. Foto: Bárbara

El Ródano. Foto: Bárbara

 

El Ródano. Foto: Bárbara

El Ródano. Foto: Bárbara

 

El Ródano y el puente de Trinquetaille. Foto: Bárbara

El Ródano y el puente de Trinquetaille. Foto: Bárbara

 

Puente de Trinquetaille sobre el Ródano. Foto: Bárbara

Puente de Trinquetaille sobre el Ródano. Foto: Bárbara

 

La Provenza es tierra fecunda, regada por el Ródano y por su hermano menor el pequeño Ródano, zona de marismas…; el agua es generosa y la tierra produce lo mejor de sí; el Mistral la sacude con frecuencia para que no se duerma en los laureles…Van Gogh pintó este puente que une las dos  mitades de Arles. Desde el barrio marinero de la Roquette, al lado del puente, y hoy puesto de moda, se puede ir paseando siguiendo el cauce del río hasta el Anfiteatro; es otro recorrido que permite captar en su totalidad la realidad física de la parte antigua y medieval de la ciudad.