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Acerca de Montmajour (Arles)

Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía de Montmajour del siglo XIV. Foto: Bárbara

Montmayour. Foto: Bárbara

Montmajour. Foto: Bárbara

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

La Abadía de Montmajour está a pocos kilómetros de Arles; desde allí se divisa a lo lejos la ciudad y la llanura de la Crau, que en los dibujos de Van Gogh  aparece roturada, con el campo perfectamente ordenado. El pintor gustaba de dar largos paseos hasta la abadía y allí, sentado sobre unas rocas, dibujaba aquel paisaje tranquilo. Cuando trabó amistad con el subteniente de los zuavos, Milliet, iban los dos conversando y volvían al atardecer. La amistad con Milliet fue un gran consuelo para Van Gogh, que necesitaba el contacto humano con la misma vehemencia con la que pintaba, lo que hacía que muchos se sintieran incómodos ante su entusiasmo sincero; quizá su poco tacto le ocasionara situaciones difíciles, hoy diríamos que no era politicamente correcto, pero con el militar se encontró con un amigo que le entendía y que le escuchaba. A finales de  septiembre de 1888 le hizo un retrato al óleo que muestra la estrella y la media luna de la compañía argelina de los zuavos afincada en Arles.

La Abadía de Montmajour (Arles)

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Este excepcional conjunto arquitectural fue fundado en la Edad Media por los frailes benedictinos en medio de los pantanos. La Abadía comprende un edificio prerrománico del siglo X, una iglesia abacial y un claustro románico del siglo XII. En el siglo XVIII, se construyó el imponente monasterio de Saint-Maur de arquitectura clásica.

La catedral de los mercados: La Boquería

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Qué cosa mejor para endulzar el fin de semana que estos dulces tan apetitosos… empezando por esos bombones bustos que cuanto menos son epatantes.

 

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Y como estamos en época de setas,  la sola visión de los níscalos o rovellons me transporta y casi me hace levitar.

La leyenda de los toneles o saturación de muertos (Arles)

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Saint-Honorat y la linterna de los muertos. Foto: Bárbara

Saint-Honorat y la «linterna de los muertos». Foto: Bárbara

 

La iglesia fue construida alrededor de la tumba de Saint-Genest y en la parte de delante se quiso apilar el mayor número de sarcófagos por estar al lado de lugares santos y procurarse así una rápida subida al paraíso.

Una leyenda cuenta que Jesucristo se apareció aquí para bendecir los lugares y dejó la huella de su rodilla sobre una roca (por eso el barrio que se encuentra junto a los Alyscamps se llama «La Genouillade»). Al ser un lugar santo todo el mundo quería ser enterrado frente a la iglesia, incluso creyentes de lugares muy lejanos. Cuando no se podía trasportar a los muertos se colocaban en toneles y se arrojaban al Ródano, los cuales descendían por el río gracias a la corriente. La leyenda cuenta que milagrosamente se detenían en Arles. Y allí eran enterrados. Otras personas venían en peregrinaje para ver las tumbas de Saint-Genest y los santos obispos allí enterrados; a modo de faro para orientarlos, se encendía un fuego en lo alto de la torre de la iglesia, razón por la cual esta torre se la llama la «linterna de los muertos» .

Al margen de las creencias, el lugar tiene una energía poderosa como la que se siente en ciertos sitios del planeta… si pasan cerca no se lo pierdan.

 

 

Que me caigo… !

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Le encargué a Aurelio que retratara a todas las gárgola o quimeras que se cruzaran por nuestro camino para mandárselas a la Estirga, que sigue encaramada en Notre Dame (no vaya a pensar que la tenemos olvidada); recibir noticias de la familia siempre es agradable. Esta prima de la Estirga, afincada en los Alyscamps, tan guapa ella, nos dio un susto que no veas… estaba haciendo una maniobra de resistencia, afilando las uñas para no caerse y… uff, por los pelos!

Por la calle: Esa afición…

Cabeza de Toro. Foto: Bárbara

Cabeza de Toro. Foto: Bárbara

Estamos en Arles, bajando desde la Plaza de la República hacia los boulevares y nos encontramos de sopetón con un Bar que hace esquina, presidido por esta cabeza de toro. Desde fuera, a través de las cristaleras, vimos a un joven dando pases toreros con una concentración admirable. Nos picó la curiosidad y dentro esto es lo que vimos:

Interior del bar "Casa Romero". Foto: Bárbara

Interior del bar «Place Pedro-Romero». Foto: Bárbara

Carteles. Foto: Bárbara

Carteles. Foto: Bárbara

En la pared frente a la que está el toro, los carteles muestran los acontecimientos festivos de este año; por ejemplo: Ganadería de Valverde, sábado 27 de septiembre, Fiesta Campera. Y en otro: Feria de Otoño. 26 de septiembre, viernes, Olimpiadas Camarguesas, Festival de Bandidos (4 manadas); a las 20 horas Espectáculo flamenco…  Y el ídolo José Tomás. Espectacular, fascinante, no tengo palabras… es genial. Aunque creo que ya lo he dicho alguna vez soy anti maltrato animal, pero visto lo visto encuentro que los aficionados provenzales son únicos, devotos y apasionados. La próxima vez no me pierdo en el anfiteatro una Fiesta arlesiana incruenta. Por cierto, a Van  Gogh le gustaba dibujar esos espectáculos y a Picasso ni os cuento.

Por la calle: Aldaba

Aldaba (Arles). Foto: Bárbara

Aldaba (Arles). Foto: Bárbara

Me llaman mucho la atención las aldabas, del árabe hispánico addabba y este del árabe clásico dabbah que significa literalmente lagarta, por su forma,  en origen semejante a la de este reptil. Posteriormente se generalizó la mano con la bola o estas con cabeza de león…

Por la calle: Un «picasso»

Picasso: "Lee Miller  en Arlésienne", 1937. Museo Réattu (Arles). Foto: Bárbara

Picasso: «Lee Miller en Arlésienne», 1937. Museo Réattu (Arles). Foto: Bárbara

Paseando a lo largo del Ródano se encuentra uno con este «picasso», «Lee Miller en Arlesienne», de 1937 pintado  en una de las paredes exteriores del Museo Réattu, por alguien que quiso emplazarlo al aire libre. El original en el interior está por suerte al abrigo de las inclemencias del tiempo; según las estadísticas de los arlesianos, al año el mistral sopla de cada tres días uno con una virulencia  total. El Museo Réattu es el Museo de Bellas Artes de Arles, antiguo palacio de la Orden de Malta y sueño hecho realidad del pintor Jacques Réattu, que deseaba hacer de este lugar el museo que albergara tanto su obra como su colección. El palacio está declarado monumento histórico y acoge además exposiciones temporales de fotografía; Arles, en los meses del verano, celebra uno de los encuentros más prestigiados de fotografía a nivel mundial. Hablar de Arles hoy día es sinónimo de fotografía al más alto nivel.

Bistrot des Artistes

Bistrot des Artistes (Arles), Foto: Bárbara

Bistrot des Artistes (Arles), Foto: Bárbara

Siguiendo el Canal de Craponne que bordea los Alyscamps llegamos al Bd. Clemenceau y, justo al lado del Teatro, nos sentamos en este bistrot siempre lleno de parroquianos y turistas. Era la hora del aperitif y las cervezas se imponían de forma necesaria y los hidratos también para reponer fuerzas… pedimos frites y nos sorprendieron con un bol XXL acompañado de todo tipo de salsas; ante nuestro estupor frente a semejante cantidad, la camarera nos dijo, con total desparpajo: Frites, ñam, ñam! y yo: Oh, là là…! Hicimos ñam, ñam y no quedó ni una.

Me he instruido un poco y parece ser que la palabra «bistrot» se adoptó de la palabra rusa que significa «rápido» que los marinos rusos, en número importante en Arles en otra época, repetían  en sus juergas nocturnas en los locales un poco canallas del barrio marinero y de pescadores de la Roquette al borde del Ródano…; en fin eso se dice.

Les Alyscamps vistos por Gauguin y Van Gogh

Van Gogh: "Les Alyscamps, chute de feuilles"

Van Gogh: «Les Alyscamps, chute de feuilles»

Nos habíamos quedado en este lugar; este óleo sobre lienzo pintado en noviembre de 1888 tiene ya la influencia de Gauguin: el orden y la superficie unificada del color, las normas de la escuela de Pont-Aven que Gauguin pretendía imponer a la factura del holandés. Este admitía la condición de aquel como maestro, pero la presión a que se vio sujeto debió ser muy estresante.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles.

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

También este óleo sobre tela está realizado en noviembre de 1888; la hilera  natural de los árboles está fragmentada y cortada para realzar el carácter del lugar y su aura de antigua necrópolis. Los dos que vienen a continuación son más el reflejo de la firma de Van Gogh.

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

Van Gogh: Les Alyscamps, allée à Arles

Van Gogh: «Les Alyscamps, allée à Arles».

En estas dos versiones del lugar, también óleos sobre tela pintados en noviembre de 1888, vuelve a «desatarse» la pincelada sinuosa, la materia densa, sobre todo en el suelo de la avenida con la iglesia de San Honorato al fondo. La definición de la pintura desde la Escuela de Pont- Aven, que consistía en expresar la esencia del objeto reflejado, dejando de lado los numerosos detalles que capta el ojo, para capturar la realidad interior, era la doctrina que Gauguin, Bernard Anquetin y otros habían elaborado buscando una pintura independiente de la naturaleza.

El enfrentamiento entre dos formas de ver, sentir la pintura era inevitable, a pesar de la reverencia del holandés hacia su amigo. La convivencia pacífica, fructífera que Van Gohg había deseado desembocó en el drama que todos conocemos y en sus distintas versiones.

Gauguin: Les Alyscamps (Mueo de Orsay)

Gauguin: «Les Alyscamps» (Museo de Orsay).

Gauguin: Allée des Alyscamps

Gauguin: «Allée des Alyscamps».

Bellísimo este Gauguin cien por cien, pero curiosamente de alguna manera tiene la «vibración» de Van Gogh;  este último, a mi entender, tiene todos los elementos que le son característicos y que hacen de él uno de mis pintores preferidos. Y si tuviera que elegir, cosa que no podría hacer, me quedaba con los dos. Vosotros, ¿elegís?.