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La cuenta atrás…

Foto: Bárbara

Chamaekops Humilis Vulcano. Huerto del Cura (Elche). Foto: Bárbara

 

Ya queda menos para el nuevo año que ha tenido, supongo que para todos, luces y sombras. Mi deseo sería que este, aún no nato, tenga más luz que otra cosa. Mis mejores deseos para todos y muy especial para los amigos de todo el mundo que hacéis mi ruta diaria cálida y placentera, todo mi agradecimiento y cariño y… a esperar las uvas.

Bambú

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

En el Jardín Artístico Nacional del huerto del Cura de Elche se hermanan todo tipo de especies vegetales como estos Phyllostachys  Aurea (bambús) con las aspidistras que a sus pies se mecen elásticas: rigidez y movimiento en feliz compañía. El palmeral de Elche fue declarado en el 2000 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

¡Cuidado con lo que comemos estos días!

Pavo real. Foto: Bárbara

Pavo real hembra. Huerto del cura (Elche) Foto: Bárbara

 

Este bello ejemplar de pavo real hembra, nos mira receloso desde su impoluta belleza como diciendo: ¡ojo no estoy disponible para la cazuela! Donde esté un buen besugo… o un pavo de andar por casa, de esos pavos, pavos vulgares…

En estos días festivos cualquier ave se siente vulnerable y con razón.

Montmajour: cerca del cielo

Torre vigía, abadia se Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía, abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

 

Torre vigía y claustro de la abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía y claustro de la abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

 

Torre vigía desde el claustro. foto: Bárbara

Torre vigía desde el claustro. Foto: Bárbara

 

La Abadía de Montmajour a las afueras de Arles es como un sueño, como volver a una época de cantos gregorianos, de silencio y vida contemplativa, lo dicho, un sueño donde no existen poderes financieros ni mafias que determinan las vidas de los ciudadanos… De aquellos tiempos solo nos queda la cerveza de la Abadía que, por cierto, está de vicio.

Acerca de Montmajour (Arles)

Montmajour. Foto: Bárbara

Torre vigía de Montmajour del siglo XIV. Foto: Bárbara

Montmayour. Foto: Bárbara

Montmajour. Foto: Bárbara

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

Maqueta de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara.

La Abadía de Montmajour está a pocos kilómetros de Arles; desde allí se divisa a lo lejos la ciudad y la llanura de la Crau, que en los dibujos de Van Gogh  aparece roturada, con el campo perfectamente ordenado. El pintor gustaba de dar largos paseos hasta la abadía y allí, sentado sobre unas rocas, dibujaba aquel paisaje tranquilo. Cuando trabó amistad con el subteniente de los zuavos, Milliet, iban los dos conversando y volvían al atardecer. La amistad con Milliet fue un gran consuelo para Van Gogh, que necesitaba el contacto humano con la misma vehemencia con la que pintaba, lo que hacía que muchos se sintieran incómodos ante su entusiasmo sincero; quizá su poco tacto le ocasionara situaciones difíciles, hoy diríamos que no era politicamente correcto, pero con el militar se encontró con un amigo que le entendía y que le escuchaba. A finales de  septiembre de 1888 le hizo un retrato al óleo que muestra la estrella y la media luna de la compañía argelina de los zuavos afincada en Arles.

La Abadía de Montmajour (Arles)

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía de Montmajour. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

Planta baja de la Abadía. Foto: Bárbara

 

Este excepcional conjunto arquitectural fue fundado en la Edad Media por los frailes benedictinos en medio de los pantanos. La Abadía comprende un edificio prerrománico del siglo X, una iglesia abacial y un claustro románico del siglo XII. En el siglo XVIII, se construyó el imponente monasterio de Saint-Maur de arquitectura clásica.

La catedral de los mercados: La Boquería

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Qué cosa mejor para endulzar el fin de semana que estos dulces tan apetitosos… empezando por esos bombones bustos que cuanto menos son epatantes.

 

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

 

Y como estamos en época de setas,  la sola visión de los níscalos o rovellons me transporta y casi me hace levitar.

La leyenda de los toneles o saturación de muertos (Arles)

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

Saint-Honorat (Les Alyscamps). Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

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Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Saint-Honorat y la linterna de los muertos. Foto: Bárbara

Saint-Honorat y la «linterna de los muertos». Foto: Bárbara

 

La iglesia fue construida alrededor de la tumba de Saint-Genest y en la parte de delante se quiso apilar el mayor número de sarcófagos por estar al lado de lugares santos y procurarse así una rápida subida al paraíso.

Una leyenda cuenta que Jesucristo se apareció aquí para bendecir los lugares y dejó la huella de su rodilla sobre una roca (por eso el barrio que se encuentra junto a los Alyscamps se llama «La Genouillade»). Al ser un lugar santo todo el mundo quería ser enterrado frente a la iglesia, incluso creyentes de lugares muy lejanos. Cuando no se podía trasportar a los muertos se colocaban en toneles y se arrojaban al Ródano, los cuales descendían por el río gracias a la corriente. La leyenda cuenta que milagrosamente se detenían en Arles. Y allí eran enterrados. Otras personas venían en peregrinaje para ver las tumbas de Saint-Genest y los santos obispos allí enterrados; a modo de faro para orientarlos, se encendía un fuego en lo alto de la torre de la iglesia, razón por la cual esta torre se la llama la «linterna de los muertos» .

Al margen de las creencias, el lugar tiene una energía poderosa como la que se siente en ciertos sitios del planeta… si pasan cerca no se lo pierdan.

 

 

Que me caigo… !

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Gárgola. Foto: Bárbara

Gárgola. Foto: Aurelio Serrano Ortiz

 

Le encargué a Aurelio que retratara a todas las gárgola o quimeras que se cruzaran por nuestro camino para mandárselas a la Estirga, que sigue encaramada en Notre Dame (no vaya a pensar que la tenemos olvidada); recibir noticias de la familia siempre es agradable. Esta prima de la Estirga, afincada en los Alyscamps, tan guapa ella, nos dio un susto que no veas… estaba haciendo una maniobra de resistencia, afilando las uñas para no caerse y… uff, por los pelos!