En una de las calles que vierten en la Calle de la Princesa del barrio Gótico de Barcelona está ubicado este estrechísimo edificio que me recordó al que está cerca de la rue Lagrange en el barrio Latino de París; ambos parecen primos hermanos.
Archivos
Por la calle, un león coqueto
La foto no es muy buena, pero este león pillado en el sillón del peluquero es parte de esa fauna que adorna el Gotic de Barcelona; a simple vista me pareció que estaba sentado en el wc, pero viendo su melena y el peine que lleva en la mano no cabe duda que está en pleno acicalamiento, embellecimiento y demás retoques que un león que se precie debe prodigarse si quiere estar guapo y a tiro de cualquier leona en celo.
El pabellón de Mies Van Der Rohe
Este pabellón está considerado como una de las obras más importantes que hiciera Mies Van Der Rohe, constituyendo todo un referente dentro de las ideas que propugnaba el Movimiento Moderno. Construido para la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, es todo un ejemplo de simplicidad y rigor constructivos creando un espacio visual libre y fluido de continuidad entre lo interior y exterior; al fundir las distintas zonas, utilizando además las grandes superficies acristaladas y los reflejos del agua, el transeúnte experimenta una sensación total de libertad, consiguiendo plasmar a la perfección la idea de planta libre y continuidad espacial, al tiempo que el espacio donde está ubicada la escultura de Georg Kolbe, «La mañana», conforma un rincón íntimo de suma calidez. El pabellón se eleva del suelo por un podio de travertino, material muy apreciado por Mies, así como el acero y el vidrio, y en general los materiales nobles con los que este genial arquitecto trabajó, como el ónice doré de los muros. El escaso mobiliario estaba formado por unas sillas, las famosas sillas Barcelona, diseñadas también por él, una alfombra negra y unas cortinas rojas que, junto con el color amarillento del mármol travertino, hacían referencia a los colores de la bandera alemana.
Este pabellón se encuentra a las faldas de Montjuïc, frente a Caixa Forum, en una ubicación excelente dentro de unos amplios jardines, conformando un eje artístico cultural que desde la cima del monte donde se encuentra el MNAC hasta abajo es de imprescindible visita para todos los amantes del arte.
El Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC)
El MNAC de Barcelona está encaramado en Montjuïc; la vista desde el exterior de toda la ciudad a sus pies merece la visita, pero si además le entusiasma el románico y el gótico, el museo alberga tanta riqueza artística que no querrá salir de sus paredes hasta que haya absorbido toda la belleza que encierra, que no es poca. Se dice del Museo del Louvre que hace falta por lo menos un mes para poder verlo con tranquilidad y yo estoy de acuerdo; respecto al MNAC no sabría decir, pero les aseguro que merece días y días de paseo reposado. Hacer una pausa comiendo en la terraza mientras contemplamos la plaza de España, Las Arenas, y la Fuente Mágica a lo lejos es casi el lapsus que se necesita para volver a la realidad, para darnos cuenta de que no es un sueño.
Por la calle
Paseando por el barrio Gótico de Barcelona este gallo llamó nuestra atención. El arte no tiene fronteras y cuando uno tiene la necesidad de expresarlo cualquier lugar vale. Una fauna sorprendente vimos por ese barrio lleno de vida y colorido, con bares y terrazas llenos de gente con ganas de pasarlo bien. Nos encantó el barrio y su gente y a nada que podamos volveremos.
La Boquería… inagotable
Estando en Barcelona no puedo dejar de hacer una visita al mercado de la Boquería, cada una tiene sus debilidades. Si los puestos de frutas son un derroche de color por la variedad, hay otros, como el de la primera foto, que se especializan en setas y en rovellons, que es otra debilidad que reconozco; en otros el marisco y las mallas de caracoles perfectamente colgadas y alineadas, según la variedad de que se trate, ponen en marcha mis papilas gustativas y entonces lo mejor es pararse en cualquiera de los bares y tomarse, por ejemplo, unas patas de calamar rebozados con una cerveza; de entre todos El Pinocho es el rey, y su bondad se nota por la clientela que espera pacientemente poder coger un puesto en la barra; si no quieren esperar, cualquier otro tiene una variedad de tapas que satisfacen al más exigente.
La Cripta de la Colonia Güell de Gaudí
La cripta de la colonia Güell, realizada por Gaudí tras diez años de estudios, es otra de sus obras maestras que quedó inacabada por motivos que se desconocen, habiéndose descartado que fuera por motivos económicos. El sendero que conduce a ella fue diseñado también por Gaudí, de forma que se pudiera observar desde distintas perspectivas, llamando la atención los muros combados construidos con ladrillos y piedra basáltica negra. La Colonia Güell es un pequeño poblado obrer0 donde se pretendía construir un lugar de convivencia entre los obreros y los patronos al dictado del socialismo utópico. La Colonia estaba presidida, al modo de las antiguas ciudades griegas, por un templo situado en una pequeña acrópolis y planificada en forma de triángulo equilátero cuyos vértices están ocupados por la iglesia, la escuela y la fábrica textil. La naturaleza, como siempre en su obra, está muy presente en esta y así el lado del altar mayor está empotrado en la colina, el pórtico parece una prolongación del bosque circundante y sus once columnas inclinadas tienen una textura semejante a la corteza de los pinos.
En la bóveda del pórtico se encuentran trece cruces de San Andrés -o de Santa Eulalia según otros- de distintos colores; las tres últimas son de color azul y podrían tener relación con los grados simbólicos de aprendiz, compañero y maestro de la masonería. Eusebi Güell era masón de grado negro y se cree que la cripta estaba destinada a ser su sepulcro; así, de las tres cruces de color negro que representan el prendimiento, pasión y muerte de Cristo, la última está situada en el centro de la puerta de acceso, como si nos señalara el lugar exacto. En la cripta se hayan así mismo elementos de los Templarios y de la Orden de los Rosacruz. Impresionante la obra de Gaudí, inagotable, siempre sorprendente. Esta obra se comenzó a construir en Santa Coloma de Cervelló (Barcelona) en 1908 y se interrumpió de forma definitiva en 1917, un año después de la muerte de Güell por decisión de sus herederos. En 1969 fue declarada Patrimonio Histórico y Artístico y, en 2005, Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO.
Las Tullerias en otoño
París en otoño o París invernal es igual de bonito que París en primavera, cambia la gama de colores, pero no la esencia, el embrujo que hechiza, que hace palpitar el corazón, que hace brotar la alegría ante la belleza. Elena, mi parisina preferida, que sabe de mi debilidad por París, me regala estas dos estampas que me traen un sin fin de recuerdos ahora que estoy en la recta final. ¡Gracias mil!
Asombrosamente guapos!!!
¿Globos con luz propia?
El viernes pasado comenzó la estampida desde todos los puntos de la geografía española, son días de fiesta, la inmensa mayoría hacia las playas y otros a conocer la Semana Santa en sus diversas versiones: las austeras castellanas, las más coloristas del Levante, las más dramáticas del Sur… Otra opción es el turismo rural, cada vez con más adeptos por quienes buscan el descanso absoluto y la contemplación de la naturaleza… Visitar lugares así, como el Huerto del Cura en Elche, y de paso comer un buen arroz reconforta, anima y restablece el equilibrio interior.
Friso del altar de Pérgamo
En el Pergamonmuseum de Berlín, hoy cerrado para su restauración, se encuentra el monumento más notable, el Altar de Zeus, obra monumental dedicada a Zeus y a Atenea Victoriosa. El friso del altar de Pérgamo fue esculpido entre 183-174 a. C. (en las fechas siempre hay ligeras discrepancias), en Asia Menor, en tiempo de Eumenes II, monumento conmemorativo de las victorias del monarca y representa la Gigantomaquia, la lucha entre dioses y gigantes, un tema dramático tratado con frecuencia en la mitología griega. La cabeza de Alcioneo aquí representada es la del caudillo de los gigantes, hijo de Gea, la diosa de la tierra, de la cual recibe su invulnerabilidad. Atenea lo levanta del suelo sujetándolo por los cabellos a fin de que pierda el poder que emana del contacto con ella: su trágico fin se percibe en el dolor de su rostro; su madre intercede por él inútilmente; la imagen del vencido es de un gran patetismo, que recuerda a Escopas, demostrando la lucha del hombre contra su destino. Atenea no accede a las súplicas de Gea para que perdone la vida de su hijo. Bellísima batalla cosmogónica la representada en el friso, tema muy utilizado en la cerámica griega desde la época arcaica y motivo ornamental en las metopas del Partenón.
Fue el ingeniero alemán Carl Humann quién dirigió los trabajos en la acrópolis. En 1930 se abrió al público el Museo de Pérgamo que acoge la reconstrucción del altar y las 132 placas con los relieves encontrados, estatuas, bustos, inscripciones y diversos elementos arquitectónicos. La base del altar estaba decorada por un friso escultórico de 120 metros de largo por dos con veintiocho metros de altura; sobre esta base se alzaba una doble columnata de orden jónico. El altar se elevaba sobre una plataforma casi cuadrada, en lo que era el patio central de una estructura mucho mayor.
Un dato curioso: durante la II Guerra Mundial, el contenido del Museo de Pérgamo fue custodiado en la Unión Soviética hasta que el museo, seriamente dañado por los bombardeos, fue rehabilitado.





















