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Maiacovski, el poeta de la revolución rusa

El gran poeta ruso fue además, dramaturgo, director, actor teatral y de cine, conferenciante… su teatro responde como su poesía a los cambios sociales y transformaciones históricas que la revolución rusa marcó. Él quiere un espectáculo de masas, según sus palabras: «El teatro actual se olvida que debe ser un espectáculo»; la Revolución de Octubre cambió su orientación teatral. Su concepción  estética orientó a los artistas de su época, en especial al gran renovador teatral Vsevolód Méyerhold y a los pintores abstractos Malevich y Ródchenko. Además contó con la colaboración musical de Shostacovich. Cada estreno teatral constituía una conjunción de valores de primera fila. Fue amigo y colaborador del gran cineasta Einsenstein,  y junto con Ródchenko definían y teorizaban sobre el montaje, las superposiciones de imágenes, los primeros planos… Maiacovski concitó a su alrededor un grupo de trabajo de gran nivel y rigor artístico.

En 1929 escribió:

ALGUNOS PREGUNTAN.

¿Qué pienso yo de mis piezas?

A mí me contaron que:

En un tranvía se sentó un pasajero, no sacó boleto y quiso hacer el viaje gratuitamente. El guarda, al darse cuenta se enoja: ¡Eh, sinvergüenza -le dijo-, atorrante, aprovechador… chinche de Maiacovski…

Esta definición utilizada en la vida fue para mí el mejor comentario y el más agradable para mi obra.

¡Genial, digo yo!

«Alquimia», de Colette Fournier. Traducción, Isabel Ramos

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Vuelvo a publicar el poema que generosamente me dedicó Colette Fournier, con la mejor traducción posible, ya que mi francés es de andar por casa y en zapatillas, la de Isabel Ramos Serna, licenciada en Filología francesa, profesora y traductora, otra generosa amiga. A las dos mi agradecimiento más sincero.

Alchimie ( petit hommage et sourire à ma façon à Barbara Carpi)

Dans mon chaudron de sorcière bouillonnent

Dix-mille essences délétères

Oeil de perdrix, oeil de vipère

Pierre d’agate, ongles de sirène

Et quelques ombres plus austères

Dans la nuit épaisse et brouillonne

Drapée de pourpre et de vigogne

Je touille, je remue, je frissonne

J’éviscère, j’étête sans vergogne

Quelques chimères bien polissonnes

De ce brouet épais et noir

Où nagent tels des suspensoirs

Des ectoplasmes victorieux

Captant les ondes triomphantes

Je moule de mes paumes fébriles

La pierre qui ne ressemble à rien

Mais me fera renaître enfin

Phénix orgueilleux et comblé

Trônant au-dessus des nuées

Chaque matin me voit hélas

Echevelée, hâve et tenace

Et un plus usée que la veille

Cherchant alors dans le sommeil

Le rêve que je n’ai pas trouvé !

Alquimia

En mi marmita de bruja borbotean

Diez mil esencias perniciosas

Ojo de perdiz, ojo de víbora

Piedra de ágata, uñas de sirena

Y algunas sombras más austeras

En la noche espesa y sucia

Vestida de púrpura y vicuña

Remuevo, muevo, agito

Destripo, descabezo sin pudor

Algunas quimeras muy traviesas

De ese caldo espeso y negro

Donde nadan como colgantes

Ectoplasmas victoriosos

Capturando las ondas triunfantes

Moldeo con mis palmas febriles

La piedra que a la nada se parece

Pero que me hará renacer por fin

Fénix orgulloso y satisfecho

Presidiendo por encima de las nubes

Cada mañana me ve ¡ay!

desgreñada, macilenta y tenaz

Y un poco más gastada que la víspera

Buscando entonces en el sueño

El ideal que no he encontrado.

Friedrich Nietzsche, poeta

Retrato de Niezsch realizado por Munch

Retrato de Nietzsche realizado por Munch de 1906.

La realidad es la muerte del espíritu y el arte, su salvación. El filósofo Friedrich Nietzsche, creador de la idea del superhombre, afirmó que el ser humano, animal metafísico, debería perecer para dar origen a un mundo nuevo, a un hombre nuevo. Tras la muerte de Dios, había que crear un nuevo concepto del infinito; el artista debía tener una religión propia y la eternidad o el eterno retorno es del superhombre, que finalmente es una afirmación y un canto a la vida. Hay que crear nuevos valores, el mundo absurdo, sin sentido, debe dar paso a un «yo creo». En «Así habló Zaratustra» se pregunta cómo soportar el ser hombre, si el hombre no fuese poeta y adivinador de enigmas…

SILS-MARÍA

Aquí estuve sentado, esperando, esperando… nada

más allá del bien y del mal, gozando

a veces del sol, a veces de la sombra,

todo juego, todo mar, todo mediodía, todo tiempo sin meta.

 

Y de pronto, amiga mía, de uno se hizo dos

y  Zaratustra  pasó a mi lado.

 

Ediciones Hiperión. «Poemas» Friedrich Nietzsche.  Madrid. Primera edición 1979.

Alchimie ( petit hommage et sourire à ma façon à Barbara Carpi)

Avatar de PhédrienneColette Fournier (et puis c'est tout)

Dans mon chaudron de sorcière bouillonnent

Dix-mille essences délétères

Oeil de perdrix, oeil de vipère

Pierre d’agate, ongles de sirène

Et quelques ombres plus austères

Dans la nuit épaisse et brouillonne

Drapée de pourpre et de vigogne

Je touille, je remue, je frissonne

J’éviscère, j’étête sans vergogne

Quelques chimères bien polissonnes

De ce brouet épais et noir

Où nagent tels des suspensoirs

Des ectoplasmes victorieux

Captant les ondes triomphantes

Je moule de mes paumes fébriles

La pierre qui ne ressemble à rien

Mais me fera renaître enfin

Phénix orgueilleux et comblé

Trônant au-dessus des nuées

Chaque matin me voit hélas

Echevelée, hâve et tenace

Et un plus usée que la veille

Cherchant alors dans le sommeil

Le rêve que je n’ai pas trouvé !

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Juana J. Marín Saura: El ovalado cerco de la luna

"En el lago". Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

«En el lago». Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

 

XXVI

 

 

 

La bruma, el desaliento, la niebla…

que durante semanas, meses,

constante e insistente nos cubría, Merlin,

hoy, finalmente, se retira

dejándonos ver el otro lado del mar.

 

 

 

La calma reina. Ya descansamos Lancelot,

la transparencia del lago es infinita

antes nuestras naves que regresan

destrozadas y abatidas

tras soportar, a merced de la suerte y del destino

la inclemencia de interminables días,

después de su lucha enorme por sobrevivir…

 

 

 

Fragmento del poema XXVI de «El ovalado cerco de la luna».

De la antología «Carta de navegación (Poesía 1975-2005). Del libro «El ovalado cerco de la luna» (2005). Universidad de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2006.

Muere el gran poeta irlandés Seamus Heaney

Seamus Hearney

Seamus Hearney

Ha muerto a los 75 años el premio Nobel Seamus Heaney en Dublín, Nacido en el condado de Derry, en Irlanda del Norte, el gran poeta dio forma e identidad a las voces de los campesinos, a la tierra, a la naturaleza de su rincón poblado de referencias históricas. Por que él es un hombre nacido en el corazón del Ulster, tierras  que fueron desposeídas a sus antepasados junto con el gaélico. Nacido en la granja de Mossbawn, reivindica la importancia del lugar, del origen, de las raíces porque, no lo olvidemos, él es un hombre nacido en el corazón del Ulster. Se especializó en literatura inglesa en Belfast; su carrera académica  ha sido tan brillante como su vida creativa; ha tenido dos cátedras, una en Dublín y otra en Harvar y, así mismo, la de Poesía de la Universidad de Oxford. La venta de sus libros de poesía ha sido récord de ventas, «North», alcanzó en unos meses la cifra de 50.000 ejemplares. Ha publicado 12 volúmenes, entre ellos, «Muerte de un naturalista», «El nivel espiritual», «Invernar», «La isla de las penitencias»…  A su poesía lírica, de gran belleza y profundidad, la dota de una ironía certera, de precisión técnica, de la energía y la presencia física del mundo. Un poeta imprescindible de hoy, de siempre.

 

EL METRO

Allí estábamos, corríamos bajo la bóveda

de un túnel; tú delante, con tu abrigo de estreno,

yo, veloz entonces como un dios, para alcanzarte

antes de que quedaras convertida en un junco

 

o una flor nueva, blanca y moteada de carmín,

y tu abrigo ondeaba al viento y uno tras otro

se iban soltando los botones, dejando un rastro

entre la salida del metro y el el Albert Hall.

 

The underground

There we were in the vaulted tunnel running

You in your going-away coat speeding ahead

And me, me the like a fleet god gaining

Upon you before you turned to a reed

 

On some new white flower japped with crimson

As the coat flapped wild and button after button

Sprang off and fell im a trail

Between the Underground and the Arbert Hall.

Fragmento del poema : «El metro»

En el quai

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

EN EL QUAI

(I)

VOY ANUDANDO GRITOS

MIENTRAS LA GEOMETRÍA DEL ERIZO

ME DESCONCIERTA

EN ESA PLAYA ARTIFICIAL

TAN PARISINA

De «Calidoscopio», de Bárbara García Carpi, 2005.

Oda a la cebolla

"Cebolla". Foto: Bárbara.

«Cebolla». Foto: Bárbara.

Esta preciosidad de cebolla ha pesado al nacer un kilo ciento cincuenta gramos. Dos hermanas suyas de peso similar han terminado en el horno; se han asado en su jugo llenando la cocina de un perfume indescriptible. Un simple aliño indumentario -¡ah, Machado!-, a base de aceite de oliva extra y un vinagre de manzana han hecho las delicias de mi estómago, que en verano disfruta de todas las maravillas que da la huerta. Como ciudadana tengo al inicio del calor el sentimiento frustrante que me produce el asfalto: añoro la tierra húmeda tras el riego de las tomateras, los cogollos de lechuga, los pimientos de distintas tallas y colores, las flores de los calabacines… un sinfín de olores y sabores que me trasporta a la infancia. Una infancia menorquina enormemente feliz entre pruneros y buganvillas; entre patos que nadaban en la alberca; entre escupiñas y bogamarins…

Pero la oda a la humilde cebolla, su elogio más bello lo hizo nuestro gran poeta Miguel Hernández cuando compuso «Nanas de la cebolla».

No tengo huerta, pero sueño con ella todos los veranos.

«NANAS DE LA CEBOLLA»

La cebolla es  escarcha

cerrada y pobre:

escarcha de tus días

y de mis noches.

Hambre y cebolla,

hielo negro y escarcha

grande y redonda.

En la cuna del hambre

mi niño estaba.

Con sangre de cebolla

se amamantaba.

Pero tu sangre,

escarchada de azúcar

cebolla y hambre.

Hermosos y duros versos que el poeta desde la cárcel dedicaba a su hijo, al recibir una carta en la que su mujer le decía que no comía más que pan y cebolla. Fue durante la guerra civil.

Arthur Rimbaud: «Cuatro versos»

Arthur Rimbaud

Arthur Rimbaud

CUATRO VERSOS

 

 

 

LA ESTRELLA LLORÓ ROSA EN EL CORAZÓN DE TU OÍDO.

LO ETERNO RODÓ BLANCO DEL CUELLO A TU CINTURA.

EL MAR GOTEÓ DE ROJO TUS DOS PECHOS BERMEJOS

Y EL HOMBRE SANGRÓ EN TU FLANCO SOBERANO.

Rimbaud: «Obras. Poesía y prosa» . EDAF. Madrid, 1970. Versión de Enrique Azcoaga.