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Lantanas

Lantanas. Foto: Bárbara.

Lantanas. Foto: Bárbara.

Ahora están podadas, con sus troncos leñosos al aire observando de reojo cómo van desperezándose, saliendo, los iris de su letargo. De momento los insectos brillan por su ausencia, pero como los días se empecinan en ir los unos detrás de los otros, dentro de nada volveremos a ver a las lantanas en todo su esplendor…

Reflejos VII

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Hay lugares, rincones que no parecen reales; allí es donde se concentra la belleza de forma excesiva, con una densidad que nos conmueve de manera explícita, concretándose en sentimientos encontrados de llanto y alegría, sensación de haber alcanzado la cumbre de algo, de sentir nuestra existencia única y como un estallido de felicidad…

Reflejos VI

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

 

La luz que se filtra por entre las hojas, que incide en ellas, cuando sobre la superficie se posan como barquitas a la deriva, mientras al mediodía se precipitan las horas hacia la tarde, inexorablemente.

Un vals vienés

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Hay ocasiones en que Eolo se pone a correr y entonces puede ocurrir cualquier cosa; tumba árboles, arrancándolos de cuajo; es capaz, entonces, de  derribar paredes, arrastrar señales de tráfico… es la hecatombe. Cuando es brisa, es que tiene un buen día y está de buen humor; hay que celebrarlo y generalmente las hojas se mecen como bailando un vals vienés…

 

«Alquimia», de Colette Fournier. Traducción, Isabel Ramos

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Vuelvo a publicar el poema que generosamente me dedicó Colette Fournier, con la mejor traducción posible, ya que mi francés es de andar por casa y en zapatillas, la de Isabel Ramos Serna, licenciada en Filología francesa, profesora y traductora, otra generosa amiga. A las dos mi agradecimiento más sincero.

Alchimie ( petit hommage et sourire à ma façon à Barbara Carpi)

Dans mon chaudron de sorcière bouillonnent

Dix-mille essences délétères

Oeil de perdrix, oeil de vipère

Pierre d’agate, ongles de sirène

Et quelques ombres plus austères

Dans la nuit épaisse et brouillonne

Drapée de pourpre et de vigogne

Je touille, je remue, je frissonne

J’éviscère, j’étête sans vergogne

Quelques chimères bien polissonnes

De ce brouet épais et noir

Où nagent tels des suspensoirs

Des ectoplasmes victorieux

Captant les ondes triomphantes

Je moule de mes paumes fébriles

La pierre qui ne ressemble à rien

Mais me fera renaître enfin

Phénix orgueilleux et comblé

Trônant au-dessus des nuées

Chaque matin me voit hélas

Echevelée, hâve et tenace

Et un plus usée que la veille

Cherchant alors dans le sommeil

Le rêve que je n’ai pas trouvé !

Alquimia

En mi marmita de bruja borbotean

Diez mil esencias perniciosas

Ojo de perdiz, ojo de víbora

Piedra de ágata, uñas de sirena

Y algunas sombras más austeras

En la noche espesa y sucia

Vestida de púrpura y vicuña

Remuevo, muevo, agito

Destripo, descabezo sin pudor

Algunas quimeras muy traviesas

De ese caldo espeso y negro

Donde nadan como colgantes

Ectoplasmas victoriosos

Capturando las ondas triunfantes

Moldeo con mis palmas febriles

La piedra que a la nada se parece

Pero que me hará renacer por fin

Fénix orgulloso y satisfecho

Presidiendo por encima de las nubes

Cada mañana me ve ¡ay!

desgreñada, macilenta y tenaz

Y un poco más gastada que la víspera

Buscando entonces en el sueño

El ideal que no he encontrado.

Reflejos V

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Las hojas como manos que acarician el aire, expresivas, que aplauden cuando este las junta, que exploran la superficie antes de planear sobre el agua que las acogerá durante un tiempo antes de que finalmente se cobijen en el lecho que se irá mullendo despacio…

Algunas quedan

Foto: Bárbara.

Foto: Bárbara.

Son flores sencillas de cuyo nombre no es que no quiera acordarme, es que no me acuerdo en este momento; son de esas cuya belleza es su mejor carta de presentación, ¡ni falta que les hace el nombre o apellido!

Reflejos III

062

Nuevos reflejos de troncos de árboles que se sumergen en el agua sin ánimo de competir, solo de ser, habitar el agua; en el agua «son» de otra manera, más libres quizás, como sin ataduras en la tierra… En el agua son como pájaros estremecidos o como el vuelo rápido que, de tan rápido, queda congelado en la retina.

Foto: Bárbara.