Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…

Foto: Bárbara
No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:
Madreselvas en flor que me vieron nacer
y en la vieja pared sorprendieron mi amor
tu humilde caricia es como el cariño
primero y querido que siento por él.
Madreselvas en flor que trepándose van
es su abrazo tenaz y dulzón como aquel
si todos los años tus flores renacen
hace que no muera mi primer amor.