
Foto: Bárbara

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Es la época y la verdad es que son espectaculares. Solo queda contemplarlas, para qué decir nada si ellas solas lo dicen todo.

Foto: Bárbara

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Es la época y la verdad es que son espectaculares. Solo queda contemplarlas, para qué decir nada si ellas solas lo dicen todo.

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Como ya dije, me ha tomado vacaciones blogueras y solo voy poniendo alguna foto que otra porque esto es como un venenillo y me cuesta desconectar del todo. ¡Quién me lo iba a decir!
B

Foto: Bárbara

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La plumeria o vulgarmente conocida por el nombre de jazmín de la India le debe el nombre a Charles Plumier (1646-1704), misionero y botánico francés que trabajó en el Caribe. Es originaria del sur de México y de América Central y muy cultivada en todos los subtrópicos y trópicos del mundo. Se multiplica por esquejes. Debe ser que me enamoro de las plantas con el nombre de jazmín, como fue el caso de la ya, ahora, penúltima adquisición llamada jazmín de Madagascar; el caso es que con esta me pasó lo mismo: que en cuanto la vi me quedé bouche bée como dicen los franceses, es decir, con la boca abierta, ante la belleza de sus flores. Debe recibir luz durante varias horas al día, pero sin que le dé el sol directamente. Espero haber acertado con el sitio adecuado y poder disfrutar de ella durante tiempo.

Foto Bárbara

Foto:Bárbara

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Me entusiasmó cuando la vi en el vivero; mide más de dos metros y por sus hojas debe ser de la familia de los ficus, pero nadie me supo decir el nombre. Hacía tanto calor y humedad que salimos zumbando con la planta a cuestas y sin saber siquiera si cabría en el coche, y tuvimos que hacer malabarismos para llevarla hasta casa. Ya la hemos trasplantado, está preciosa y cuajada de flores. Espero que se aclimate, porque donde está y con los calores que padecemos tengo mis dudas…; pero de momento ahí está, perfumando el espacio. Como estoy de vacaciones solo pondré fotos, pues estoy algo gandula y solo tienes ganas de estar con el aire acondicionado puesto y tumbada a la bartola en plan «dolce far niente».

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Las flores de los cactus son tan bonitas que parece que han aprendido el dicho: «lo bueno si breve dos veces bueno», porque duran tan poco que da pena; hay algunas que solo se abren por la noche como vampiros alucinados por la luna como mi lobo lunar…; esta no es noctámbula y aguanta el sol como una jabata.

Foto: Bárbara

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No tienen mucha definición, pero no pude hacer otra cosa.Pocas veces la he visto en el jardín y pensé en algo que leí en algún sitio: «Las arañas tejen extrañas telas…», pero que bonitas, son como encajes delicadísimos que cuando les da el sol parecen cosa de magia; claro que si se piensa en su funcionalidad la cosa cambia y entonces te das cuenta de que a pesar de su belleza no dejan de ser una trampa mortal para cualquier insecto que caiga en ellas. ¡La vida y la muerte siempre van unidas!

Tagetes. Foto, Bárbara

Tagetes. Foto, Bárbara
Hacía años que no plantaba tagetes y la verdad es que los echaba de menos. Esos pompones redondos y tiesos, como diciendo: aquí estoy yo. Orgullosos, altaneros y conscientes de su belleza sencilla y cotidiana. Les pasa lo mismo que a las margaritas, blancas o amarillas, que cuando forman un macizo compacto, cuajado de flores, son una preciosidad en su sencillez y las prefiero a esas raras como las orquídeas, que ahora vemos por todos lados y, ojo, que no digo que no sean muy bonitas, pero debe ser que soy de gustos también sencillos.

Foto: Bárbara

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Me gusta mucho observar como la luz y las sombras juegan a medida que el sol proyecta su energía sobre las plantas…

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Estas plantas de la familia de las orquídeas. necesitan mucha luz, pero que no le dé el sol directamente. Se reproducen por semillas y keikis o hijos que aparece como un pequeño brote en el tronco de la planta madre, que va creciendo y desarrollando sus propias raíces que, cuando alcanza los 2 o 3 centímetros, puede ser separada del tronco y cultivada en un recipiente aparte.

Foto; Bárbara

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Es la época de las madreselvas y como cada año, cuando salgo al jardín y las veo y huelo su perfume termino tarareando la canción de Carlos Gardel, es inevitable. Y aquellas grabaciones que suenan a antiguas con los tangos intemporales del gran cantante me alegran el día. Además hoy ha amanecido claro, con un cielo azul limpio que como fondo les sientan muy bien. Yo soy así de tonta o de romántica, qué le vamos a hacer…