Cuando hace unos días escribía sobre un cementerio de perros y gatos, no me podía imaginar que al poco tiempo Nona, nuestra perra, nos iba a abandonar… Han sido diez años de convivencia diaria, a todas horas, dándonos cariño, alegría, haciéndonos mimos y carantoñas…; el que tenga o haya tenido animales en casa sabe de lo que estoy hablando. Se ha ido y ha dejado un vacío enorme que se siente en cada rincón de la casa, esperándola ver aparecer trotando por la escalera o saltando al tratar de cazar una mosca… Esta semana pasada ha sido dura, difícil, pero la vida sigue, aunque sin ella.










