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Los tebeos de siempre… (dedicado a Joaquín de Carpi)

Bajo un pino, durante las horas de la siesta, mientras las chicharras «cantaban» con su sonido hipnótico, leíamos los tebeos de la época… con el capitán Trueno surcábamos los mares del Norte en busca de su amada Sigrid, hija de Ragnar Logbroodt, o seguíamos al  siniestro navío de «Makar, el Terrible» o  nos adentrábamos en el Mar de los Sargazos en pos de Hirochi, el peor de los piratas…; asaltábamos fortalezas inespugnables y liberábamos de siniestras mazmorras a los pobres prisioneros de las garras del tirano de turno. Crispín y Goliat, («el Cascanueces», «el Tragaldabas»), inseparables compañeros del capitán Trueno, nos hacían soñar con una y mil aventuras. Aquí va mi recuerdo a sus fantásticos creadores, Víctor Mora, guionista, y «Ambrós», dibujante,  que allá por el año 1956 iniciaron este viaje.

Yo sigo bajo un pino escuchando a las chicharras releyendo sus andanzas, voy ya por el segundo tomo que Bruguera, con gran acierto, ha publicado, batallando contra las huestes salvajes de Erik «el Fuerte»… o contra los esquimales huyendo en un kayak….

¡Ay, qué tiempos aquellos en que cada cuadernillo costaba 1’50 pesetas!

 

Goliat, "el tragaldabas".

Goliat, «el tragaldabas».

Un lápiz nuevo

 

 

 

La imagen de la chica  sesentera con las puntas de la melena hacia arriba, ligero cardado y aires mundanos con esa boquilla kilométrica de femme fatale, nos recuerda que ya existía «Desayuno con diamantes» en aquellos años de una España aún casposa que se reinventaba hacia la modernidad. La chica «Yeyé» estaba de moda y el turismo nos invadía en oleadas veraniegas con chicas en bikini, que sorprendía a los catetos de los pueblos costeros. El «landismo» se tuvo que inventar; esta vez la economía iba de la mano de un cambio radical en los usos y costumbres de la población. Y la modernidad de entonces quedó fijada en la publicidad a través de anuncios como este, en el que lo de menos es que lápiz llevara acento o no, lo increíble es que condensa una época, con tan pocos elementos y con una eficacia indudable- «Sensación rosa», reza el anuncio, el color del verano;  entonces hasta la pantera era rosa… y Mancini le ponía música.

El sol de julio

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El sol ya lo tenemos y muchos preparan sus vacaciones; listas las maletas con los bañadores, las toallas de baño, los protectores solares… Por su parte, los limoneros ofrecen sus frutos dorados para refrescar los gin tonics, las sangrías, los mojitos a falta de limas …, para sazonar los calamares a la romana, las gambas a la plancha, las paellas… ¡El sol ya lo tenemos y los limones también! A todos los que se van de vacaciones que se lo pasen muy bien.

El beso

 

 

El  tierno beso de Picasso a su mujer, Jaqueline Roque. Otra de las fotos que D. Douglas Duncan hiciera a la pareja en escenas domésticas y cotidianas.

 

Aviso a navegantes

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Nuevos capítulos de PARISombra donde Niko Sureda intenta solucionar los problemas comunitarios del viejo «coco», Monsieur Mir i Manent, y de sus negocios con Dimitri en el barrio Latino.

Fundida con el cielo

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

Ayer la luz era de tormenta y en el transcurso del día se sucedieron distintos  escenarios donde el cielo fue telón de fondo donde las flores se recortaban, sobresalían o se fundían  ante el asombro del objetivo…

Un sol diferente para el verano

 

 

 

Un sol que suda la gota gorda en plena canícula veraniega… cuando el brandy se llamaba coñac en nuestra tierra. Un  estupendo anuncio de la casa Terry emblema del Puerto de Santa María, un lugar para no perderse y donde pasar unas buenas vacaciones. Especialmente dedicado a los vejetes a fin de prolongar su centenario…

Dalí-huevo

Dalí-huevo.

Dalí-huevo.

 

 

Dalí siempre nos sorprende y AÚN NO SIENDO CLARA LA FOTO, HUEVO SÍ ES. Dalí en posición fetal me trae a la memoria  lo que decía sobre sus recuerdos intrauterinos, él: decía: «… me basta con cerrar los ojos, apretarlos con mis puños, y vuelvo a encontrar los colores del purgatorio intrauterino, los del fuego luciferino: el rojo, el naranja, el amarillo de reflejos azulados; una viscosidad de esperma y clara de huevo fosforescente en la que floto como un ángel despojado de su gracia».

Del libro : «Comment on devient Dalí». Opera Mundi, París 1973.

Madreselvas en flor

Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:

 

Madreselvas en flor que me vieron nacer

y en la vieja pared sorprendieron mi amor

tu humilde caricia es como el cariño

primero y querido que siento por él.

 

Madreselvas en flor que trepándose van

es su abrazo tenaz y dulzón como aquel

si todos los años tus flores renacen

hace que no muera mi primer amor.