
Bajo un pino, durante las horas de la siesta, mientras las chicharras «cantaban» con su sonido hipnótico, leíamos los tebeos de la época… con el capitán Trueno surcábamos los mares del Norte en busca de su amada Sigrid, hija de Ragnar Logbroodt, o seguíamos al siniestro navío de «Makar, el Terrible» o nos adentrábamos en el Mar de los Sargazos en pos de Hirochi, el peor de los piratas…; asaltábamos fortalezas inespugnables y liberábamos de siniestras mazmorras a los pobres prisioneros de las garras del tirano de turno. Crispín y Goliat, («el Cascanueces», «el Tragaldabas»), inseparables compañeros del capitán Trueno, nos hacían soñar con una y mil aventuras. Aquí va mi recuerdo a sus fantásticos creadores, Víctor Mora, guionista, y «Ambrós», dibujante, que allá por el año 1956 iniciaron este viaje.
Yo sigo bajo un pino escuchando a las chicharras releyendo sus andanzas, voy ya por el segundo tomo que Bruguera, con gran acierto, ha publicado, batallando contra las huestes salvajes de Erik «el Fuerte»… o contra los esquimales huyendo en un kayak….
¡Ay, qué tiempos aquellos en que cada cuadernillo costaba 1’50 pesetas!

Goliat, «el tragaldabas».