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Una pared interesante…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Dan ganas de asomarse, aunque dicen que «la curiosidad mató al gato»…; o bien le pongo un marco y la expongo como lo último en arte povera.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

¡Qué belleza de pared!

Llegó el verano

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

¡Llegó el verano! Inauguremos los cálidos días y las tórridas noches, -miedo me da-, aunque suspire por los baños en el mar y por la caza y captura de lapas y erizos entre las rocas…

Frida Khalo: única

Frida Khalo

Frida Khalo

 

Frida Khalo

Frida Khalo

 

Ella le dijo: «¿Se pueden inventar verbos? Quiero decirte uno: Yo te cielo, así mis alas se extienden enormes para amarte sin medida». ¡La gran Frida Khalo!

 

 

 

El sombrero al sol

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Cualquier cosa, sombreros, gorras, boinas, que sirva para resguardar las ideas y evitar que las neuronas se oxiden, flaqueen y fenezcan ante la realidad circundante tienen mi mayor consideración y mi entusiasmo más sincero.

El sol y «los pareos» en la playa

Serie

Serie «Pareos». Foto: Bárbara

Serie

Serie «Pareos». Foto: Bárbara

El sol casi veraniego, juega sobre las telas de los «pareos» que nos visten en las playas y piscinas; abandonados sobre la arena esperan nuestro regreso brillando con luz propia. Un juego de luces y sombras que cobra vida.

Palazzo Vecchio

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

El Palazzo Vecchio visto desde la Piazza della Signoria y desde la  terraza de la cafetería de los Uffizi. Allí me gustaría estar tomándome una cerveza bien fría, observando los escudos y el de la flor de Lis, emblema de los Medici, que se encuentra por toda Florencia; Margarita de Medici lo introdujo en Francia y desde entonces es más francés que el Sena, así son las cosas y allí se quedó como emblema real.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Y aunque uno tenga las ganas de dar el salto y tocar la cúpula del Duomo,  tan a mano, como que no te dejan…

 

Última hora, en A Coruña con Anxo Carracedo

Esta tarde videoconferencia con los alumnos blogueros de Anxo Carrecedo, un bloquero al que admiro por su verbo fácil y su palabra bien escrita. Mi agradecimiento desde aquí por el rato tan agradable que me han hecho pasar y por dejarme participar en esta experiencia de fin de curso. Todo un honor y un placer que agradezco enormemente. Un blog, el de Anxo, que no hay que perderse.

Max Ernst, jugando muy seriamente

Max Ernst con caballito mecedor. París 1938.

Max Ernst con caballito mecedor. París 1938.

El aire solemne del pintor choca con el caballito -objeto del deseo de cada niño-,  congelado por el fotógrafo y por ese gesto de Marx Ernst.

Alberto Giacometti trabajando

Giacometti en su taller

Giacometti en su taller

Giacometti en plena faena, pintando uno de sus retratos con esa técnica tan personal apoyada en un «rayado» con pinceladas finales que se superponen sobre otras borradas; y siempre buscando la esencia de la vida interior que se delata a través de la mirada. El ambiente de taller, rodeado el artista de esculturas y lienzos contra la pared, está captado  a las mil maravillas.