Los tebeos de siempre… (dedicado a Joaquín de Carpi)

Bajo un pino, durante las horas de la siesta, mientras las chicharras “cantaban” con su sonido hipnótico, leíamos los tebeos de la época… con el capitán Trueno surcábamos los mares del Norte en busca de su amada Sigrid, hija de Ragnar Logbroodt, o seguíamos al  siniestro navío de “Makar, el Terrible” o  nos adentrábamos en el Mar de los Sargazos en pos de Hirochi, el peor de los piratas…; asaltábamos fortalezas inespugnables y liberábamos de siniestras mazmorras a los pobres prisioneros de las garras del tirano de turno. Crispín y Goliat, (“el Cascanueces”, “el Tragaldabas”), inseparables compañeros del capitán Trueno, nos hacían soñar con una y mil aventuras. Aquí va mi recuerdo a sus fantásticos creadores, Víctor Mora, guionista, y “Ambrós”, dibujante,  que allá por el año 1956 iniciaron este viaje.

Yo sigo bajo un pino escuchando a las chicharras releyendo sus andanzas, voy ya por el segundo tomo que Bruguera, con gran acierto, ha publicado, batallando contra las huestes salvajes de Erik “el Fuerte”… o contra los esquimales huyendo en un kayak….

¡Ay, qué tiempos aquellos en que cada cuadernillo costaba 1’50 pesetas!

 

Goliat, "el tragaldabas".

Goliat, “el tragaldabas”.

7 pensamientos en “Los tebeos de siempre… (dedicado a Joaquín de Carpi)

  1. Que bellos tiempos, Bárbara. Recuerdo como, en aquella época dorada en la que devoraba todos los cómics que pasaban por mis manos, alternaba los clásicos del Capitán Trueno con los ya menos conocidos El Corsario de Hierro, viendo ya entonces el paralelismo que mostraban entre sus personajes principales, Capitán Trueno-Corsario de Hierro (incuso en el parecido físico de los mismos), Goliat-Mack Meck y Crispín-Mago Merlini. Era una época en la que también disfrutaba de los clásicos de Flash Gordon de Dan Barry o de El Príncipe Valiente de Alex Raymond, o me introducía en el excitante mundo de Marvel, gastándome toda mi paga semanal en los fascículos que semanalmente publicaban de Spiderman, recién cocinados desde los guiones de Stan Lee y Roy Thomas y dibujos de John Romita o,Sal Busema. Y ya más tarde con los impagables cómics 1984, Zona 84, Creppy, con los que descubrí al genial Jean Giraud (Moebius) con su Teniente Bluebarry o al gran Richard Corben con su Duelo de Titanes, Manara con su Click y al español Carlos Gimenez…bueno, ¡de Ibañez o Escobar ya ni hablo!

    ¡Feliz día que ha comenzado tan bien! 🙂
    Rafael

    • ¡Caramba, eres todo un experto! Yo recuerdo al Jabato también y las Hazanas Bélicas que me encantaban (no se lo digas a nadie); lo que no hice nunca fue comprar comics para féminas que eran muy cursis. Asterix y Obeliz, Mafalda y Tintin formaban parte de ese universo…lo mismo digo de los geniales españoles Mrtadelo y Filemón; en los 80 descubrí al grandísimo Moebius ¡qué dibujos!
      En fin, nos hicieron pasar ratos inolvidables y ahí están para releerlos y seguir disfrutando en esas horas de sesteo…
      Un abrazo grande, querido Rafael con trazas de tinta de imprenta!

      • Amé con locura los cómics, no importaba el estilo ni la temática, y descubrí joyas que perdurarán siempre en mi corazón. Hoy en día no tengo tanto tiempo y lamento haberme apartado de un contacto continuado con el que considero sin lugar a dudas el octavo arte, por mucho que otras quieran quitarle su merecido puesto. 😉

        Feliz día Bárbara,
        Rafael

      • Por desgracia tiempo es lo que nos falta…Totalmente de acuerdo contigo y además creo que cumplen la función de aproximación a otras formas artísticas de expresión, los más jóvenes se sienten atraídos no solo por los excelentes dibujos sino por los textos de igual manera, sin contar que son alimento esencial de la imaginación,,,
        Muchas gracias Rafael y feliz día!!!

      • Muchísimas gracias, Bárbara, pensaba que te las había dado, pero veo que me olvidé 😦 Yo también disfrutaba del Corsario de Hierro, el Jabato y Hazañas bélicas. Y, por supuesto, de Astérix y Tintín. A Mafalda la descubrí más tarde gracias a mi mujer que era (es) una fan.

  2. Y que lo digas, Bárbara, ¡que recuerdos! A veces los veo en las tiendas junto con los de Mortadelo y Filemón (otro de mis favoritos; hace unos meses, pillé uno en la consulta del médico y no podía aguantar la risa. Me quedé avergonzado de reirme en público con un tebeo a mi edad). Pero me duele el dinero que cuestan hoy con lo rápido que los leería.

    • ¡Hay que reírse a tope y si además somos capaces de hacerlo en la consulta del médico tiene un mérito que no veas!!! Ya habrás visto que te dedico el post… con la imagen del tragaldabas bien grande.
      Un abrazo.

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