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La Boquería: La Catedral de los Mercados

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

Dos muestras de los  puestos coloristas, bodegones auténticos que se muestran en la llamada con justicia la Catedral de los Mercados; este en Barcelona es una fiesta para los sentidos, todo lo imaginable se encuentra en la Boquería, donde además se pueden tomar unas cañas con unas tapas fantásticas… ¿se puede pedir más?

La Boquería. Foto: Bárbara

La Boquería. Foto: Bárbara

El beso

 

 

El  tierno beso de Picasso a su mujer, Jaqueline Roque. Otra de las fotos que D. Douglas Duncan hiciera a la pareja en escenas domésticas y cotidianas.

 

Picasso en Vauvenarges

Picasso y Jacqueline. Foto de D. Duncan

Picasso y Jacqueline. Foto de D. Duncan

 

Picasso y su última mujer Jacqueline en un salón de su residencia, el castillo de Vauvenarges, a donde se trasladaron a vivir en 1959.  A partir de entonces se acaba la vida social del pintor y la vida se torna solitaria, centrada casi exclusivamente en el trabajo: todo el castillo, situado en un lugar apartado, se convierte en estudio. Su labor se centra en su modelo: Jacqueline. Mas adelante se mudan a Notre Dame de Vie , su última morada; en 1962 Picasso pinta 70 veces a su mujer, al año siguiente 160 veces. La foto refleja una escena doméstica y cotidiana donde llaman la atención los pantalones a rayas de un Picasso anciano, que viste como un chaval.

Brigitte Bardot y Picasso

Una foto curiosa de la actriz francesa de moda, musa de los años cincuenta-sesenta, icono en el que se fijaban todas las adolescentes del mundo, con Picasso, otro fenómeno que, al margen del mundo artístico, era también objeto mediático. La foto corresponde a una visita que ella hizo al estudio del pintor en Cannes en 1956. La fotografía aun siendo antigua, con poca definición tiene su aquel, siendo además poco conocida.

El «nuevo Hôtel de Ville», enhorabuena a Anne Hidalgo

L'Hôtel de Ville. Foto: Bárbara.

L’Hôtel de Ville. Foto: Bárbara.

La flamante nueva alcaldesa de París es por primera vez una mujer y además nacida en Cádiz, y por si fuera poco una mujer joven con experiencia en la labor consistorial por haber sido teniente de alcalde del anterior ayuntamiento capitaneado por el también socialista Delanöe. Desde hacía tiempo se rumoreaba sobre la posibilidad de que Anne Hidalgo fuera quien le sustituyera, dado que había sido su mano derecha en la reconocida, por todos, limpieza de cara de la ciudad, lo que había dado un impulso renovador en todos los sentidos. En el ámbito cultural llenaron París de conciertos de música, en los jardines, parques…; recuerdo la fiesta de la música por debajo de todos los puentes del Sena, rumba, salsa, rock que se celebra, creo, por junio o mayo… y todo París baila que te baila… o el cierre de calles céntricas los domingos para poder patinar -familias enteras patinando- y los carriles bici y el poderlas alquilar en cualquier lugar y las exposiciones de fotografías en el Luxemburgo… en fin. ¡Ay, y se me olvidaba que a ellos debemos la playa parisina, una zona acotada por banderolas azules, con tumbonas y duchas para que los ciudadanos y turistas pudieran tomar el sol al lado del Sena…

Enhorabuena a Anne Hidalgo; también, faltaría más, al nuevo primer ministro Valls, nacido en Barcelona. Y me pregunto: ¿será que los buenos políticos españoles están fuera? Porque de los de aquí, pocos se salvan… por no decir ninguno. ¡Ay, si Agustina de Aragón levantara la cabeza!

¡Bromas aparte, estoy muy orgullosa!

Caracola, caracola

Caracola en reposo. Foto: Bárbara.

Caracola en reposo. Foto: Bárbara.

 

 

Después del baile, el reposo… sueña la caracola; mas perdido el mar y la arena solo le queda el azul del cielo y los ecos que proyecta hasta el infinito…

 

Toldo italiano

Toldo italiano. Foto: Bárbara.

Toldo italiano. Foto: Bárbara.

El toldo se va abriendo para dejar pasar los primeros rayos primaverales; en la pared, luz y sombras: el esbozo de la sonrisa de las gitanillas, de los geranios, de las begonias que no se ven…, pero que a las tres de la tarde son carcajadas que se escuchan rotundas hasta en la cocina inundada de sol…

Caracola

Caracola. Foto: Bárbara.

Caracola. Foto: Bárbara.

Me gustan los caracoles, las caracolas, las escupiñas grabadas, las lapas… la malacología, las casas sin precio en la especulación inmobiliaria… esas casas diseñadas por la naturaleza y que el gran Gaudi estudió con reverencia de quién ama la belleza sin artificio.

Caracoles II

Caracoles. Foto: Bárbara

Caracoles. Foto: Bárbara

 

Hay formas y proporciones que se repiten en la naturaleza. Cuando observamos la perfección de las espirales que estructuran la forma del caracol nos maravilla que ese prodigio se repita. Y es la llamada espiral áurea la que da forma a los caracoles añadiendo cámaras de mayor tamaño cada vez, pero siempre de igual forma. La tal famosa espiral áurea es llamada también de Durero o logarítmica. Cuando después de un día de lluvia uno se va al campo a buscar caracoles y los encuentra tan felices y contentos me viene a la memoria Pitágoras y también  Arquímedes, que tiene su propia espiral, así llamada, y que es la de la tela de araña, pero con la salvedad de que en la suya las espiras se mantienen constantes. Moraleja: no salga a pasear al campo a tontas y a locas, párese a pensar cuando vea un caracol y contemple su perfecta estructura y, si se topa con una araña, verá que nunca tejen extrañas telas, siempre las hacen siguiendo la espiral de Arquímedes… También párese a reflexionar en la teoría del número Φ: aquellos sabios tenían mucha razón… en tantas cosas.