Archivos

El Otoño

IMG_0755

La manta. Foto: Bárbara

IMG_0756

La manta. Foto: Bárbara

El Otoño, siempre lo digo, es la estación que más me gusta. Adoro esa sensación tan hogareña de estar tumbada con la manta viendo una buena película. Y si a esto le sumamos que antes hemos dormido una siesta reparadora, entonces me siento en la gloria. Hacer el vago de vez en cuando no está nada mal, lo confieso sin remordimientos, pero cuando pienso en los sin techo, lo de la manta se me atraganta, esa es la verdad. Estos días han llegado a nuestras costas alrededor de 500 emigrantes en pateras; pienso entonces en el frío, en el miedo y el sufrimiento de personas que han dejado atrás a sus familias…  y entonces me digo que este mundo está tan mal distribuido, que dan ganas de llorar y llorar sin parar y de ponernos en marcha… pero al final no hacemos nada. Y todo se queda en unas simples fotos vistas en la televisión, tantas veces. ¡¡¡Y NO HACEMOS NADA!!! 

Estalla la primavera

010

Hortensias. Foto: Bárbara

011

Hortensia. Foto: Bárbara

No conocía esas hortensias de blancura impoluta. No puedo evitar hablar de plantas sobre otros temas quizás más interesantes, la primavera tiene la culpa con su estallido de belleza. Ahora es el momento de visitar los viveros y paladear todas las variedades del color, la sutileza de los innumerables tonos. Tengo la suerte de tener tres viveros bastante cerca de casa y uno de mis hobbys preferidos es visitarlos como quien va de paseo a otros lugares que son sin género de duda menos placenteros, como por ejemplo las grandes superficies, lugares estos de los que huyo como gato escaldado. Nada peor para los pies y el buen humor como esas aglomeraciones de gente que compra por comprar en una ceremonia para mí desconcertante y absurda. Prueben a cambiar esa costumbre por un vivero, lleno ahora de flores, y déjense embriagar por el perfume que serena el espíritu, y al rato saldrán con la mirada feliz y las pupilas radiantes.

Mercado de la Paja (Florencia)

florencia 112.JPG

Mercado de la Paja (Florencia). Foto: Bárbara

Hay dos mercados en Florencia que conviene visitar, al margen de que queramos comprar algo o no. Uno es el que se pone en las calles cercanas a la iglesia de los Medici, San Lorenzo, y este de la foto, llamado el de la Paja, porque antiguamente se ofrecían sobre todo cestería y todo tipo de objetos hechos con fibras naturales. En la actualidad en ambos se encuentra de todo, pero son de destacar los trabajos hechos en cuero. Pasear por estos mercadillos, sin prisa, es  una delicia y un buen lugar de observación, porque no solo lo visitan los turistas sino la gente del país.

florencia 555.JPG

Mercado callejero de S. Lorenzo. Foto: Bárbara

La Tour Eiffel: ¡ Felicidades!

dscf0069

DSCF0074.JPG

dscf0066

La Tour Eiffel cumple 130 años y quién lo diría, sigue tan esbelta y pizpireta como cuando la inauguraron. La de cosas que ha visto, la de gentes que la han visitado llevándose en la retina las mejores vistas de París, el Sena con las barcazas y los jardines del Trocadero con el magnífico Palais de Chaillot, la cinemateca francesa, donde los enamorados del cine se dan cita… todo un mundo de sensaciones y vivencias que una se lleva en la memoria. París está de fiesta, porque la Tour cumple años y permanece erguida a pesar de los avatares de la historia, a pesar de que los nazis quisieron volarla por los aires. Mas ella, como una jovencita de tan solo 130 años, nos sonríe desde esa atalaya de hierro y tornillos sin mostrar signo alguno de decadencia.

Fotos de la Tour Eiffel y panorámica desde ella: Bárbara

Felices Fiestas a todos

img_0121

Foto: Bárbara

En mi nombre y en el de La Estirga os deseamos una muy Feliz Navidad y unas fiestas llenas de buenos deseos. Yo solo pido uno: Paz  para todos esos territorios donde la guerra continua.

Increíble pero cierto

IMG_0108.JPG

Foto: Bárbara

IMG_0110.JPG

Foto: Bárbara

IMG_0114.JPG

Foto: Bárbara

Aunque parezca mentira, son fotografías de hoy hechas en casa; para los que aún tengan dudas del cambio climático, ahí va esta prueba. Y, aunque las neuronas patinan a cierta edad, no recuerdo haber tenido rosas ni flores de la bignonia en diciembre. Personalmente no me disgusta en absoluto, al contrario, lo único que me planteo es que, si esto sigue así, no sabré cuándo tengo que podar, porque me dará pena prescindir de ellas.

El Castillo de los Templarios

img_9689

img_9693

En Ponferrada, a orillas del río Sil se levanta majestuoso, magnífico sobre un risco, el castillo de los Templarios. Los peregrinos del Camino de Santiago hacen parada ante la extraordinaria edificación declarada Monumento Nacional desde 1924. En el lugar donde se asienta el castillo hubo inicialmente un poblado en la Edad de Hierro; posteriormente se construyó un poblado romano y sobre este se erigió el castillo por la Orden del Temple. Esta fortaleza no es solo un castillo sino un conjunto amurallado que consta de varias torres, destacando la principal, la del Homenaje, un gran patio y a su alrededor las caballerizas, la Sala de Armas, etc.; en la actualidad en la biblioteca templaria se conservan  millares de libros antiguos y facsímiles de códices y libros de horas. En este punto el amante de los libros se encuentra frente a un festín. Por todo ello hay que visitar el castillo con tiempo. Sin duda es un lugar que te transporta al medievo y su recorrido es una experiencia inolvidable. Por la noche, la visión del castillo iluminado es todo un espectáculo. Para los medievalistas y amigos de los castillos esta es una visita obligada.

El contraluz

IMG_0008.JPG

Foto: Bárbara

 

IMG_0007.JPG

Foto: Bárbara

Siempre que hago un contraluz me lleva a J. Ford y a «Centauros del desierto», y más concretamente al contraluz inicial y al final con los que el maestro abre y cierra la película a modo de telón. Y es cuando tengo la máquina en la mano y el sol de frente, cuando pienso: «Qué churro te va a salir», pero la máquina es muy lista y, a veces, visto el resultado, me digo: «Cuánto sabe».

Palacio del Infante Don Juan Manuel

 

IMG_0011.JPG

Claustro del Palacio. Foto: Bárbara

 

IMG_0006.JPG

Hall del Palacio Infante D. Juan Manuel (Hotel Spa). Foto: Bárbara

 

IMG_0012.JPG

Restos de muro del castillo. Foto: Bárbara

 

IMG_0015.JPG

Claustro. Foto:Bárbara

Al lado de la Colegiata, en la parte alta de Belmonte, se situaba el antiguo castillo-fortaleza del Infante, iniciado en el siglo XIV como fortaleza de paso para sus viajes y, sobre y alrededor, de las ruinas se ha construido el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel. Este espacio nuevo conserva los restos con un mimo y respeto verdaderamente museísticos que lo convierte en algo realmente excepcional, porque en definitiva permite al caminante que hace la ruta de D. Quijote sentirse inmerso en la historia en un autentico remanso de paz y de oferta cultural. Cuando llegamos al amplio claustro solo se oía la sexta sinfonía de Beethoven. En recepción, un japonés en perfecto castellano me comentó que conocía los Paradores Nacionales, pero que este hermanamiento cultural con la hospedería no lo había visto nunca, que el resultado era fascinante; y realmente lo es.

 

 

Por tierras manchegas II

IMG_0048.JPG

Casrillo de Belmonte (Cuenca). Foto: Aurelio)

IMG_0040.JPG

Castillo de Belmonte. Foto: Bárbara

IMG_0032.JPG

Paisaje manchego. Foto: Bárbara

El castillo de Belmonte es una fortaleza singular que se conserva como se construyó en el siglo XV por mandato del primer Marqués de Villena. El castillo se levanta sobre el cerro de San Cristóbal en las afueras de la villa de Belmonte. En el momento de su construcción, Castilla se hallaba inmersa en continuas luchas internas. Durante los siglos XVI y XVII se encuentra en estado de abandono, llegando así hasta el siglo XIX en el que la heredera de la Casa de Villena Eugenia de Montijo, que fue emperatriz de los franceses por su matrimonio con Napoleón III, ordenó su restauración de acuerdo con el proyecto inicial, pero llevando a su interior el gusto de la época. Con la caída del imperio francés cesa su restauración; la emperatriz se gastó más de millón y medio de pesetas de entonces. El castillo pasó por diversas vicisitudes y en la actualidad es propiedad de la Casa Ducal  de Peñaranda, descendientes de la Duquesa de Alba. Hoy está considerado Bien de Interés Cultural. Este valioso tesoro patrimonial está abierto al público desde 2010.