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Santorini, un «resto» muy mediterráneo

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

He descubierto, con la edad, que no hay nada más placentero en un viaje que las paradas que se van haciendo por el camino y por ello no disfruto de los viajes en avión, porque en un abrir y cerrar de ojos ya has llegado a tu destino. El viaje en sí encierra todas las claves de aquello que queremos aprehender: el paisaje, las gentes y la gastronomía, esto último de suma importancia para los estómagos agradecidos como el mío. De camino a Huesca, una parada en Peñíscola, en un hotel de primera línea del mar, me permitió contemplar lo que más me gusta, una playa casi desierta en mayo y descubrir un restaurante, el Santorini, con una estupenda cocina griega e italiana. La decoración de la terraza del «resto» es de lo más mediterráneo, todo pintado en blancos y azules, con unas macetas de geranios sobre unos taburetes de estantes que me recordaban todo el tiempo unos cuadros de Matisse pintados en la Costa Azul sobre todo uno, «Jarrón de capuchinas y la danza». La merluza al cava con frutos del mar fue toda una experiencia deliciosa; la salsa casera, un acierto consecuencia de saber hacer las cosas bien. Si pasan por allí no se lo pierdan…

Flor de Cactus

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Una de las flores más delicadas  y más hermosas es la de los cactus, como si celebrara, por pocos días, el esplendor de la primavera sumándose así a la fiesta de las flores que por estas fechas conmemoran un nuevo futuro. Rodeadas de espinas, se ruborizan al atardecer cerrándose sobre sí mismas para no desgastar inútilmente tanta belleza…

Pabellón de la República Española en París

Entrada al Pabellón /Del archivo de Alberto)

Entrada al Pabellón

 

Picaso, Alberto y cuando llegó el Guernika

Picasso, Alberto y Sert el día de la llegada del Gernika al Pabellón

 

Cuadro de Miró

Joan Miró: «El payés catalán en rebeldía»

 

Calder frente a su fuente y con el Guernika al fondo

Calder frente a su fuente y con el Gernika al fondo

 

Maqueta de la fuente de Calder

Maqueta de la fuente de Calder. MNCARS

 

Detalle de la fuente de Calder

Detalle de la fuente de Calder

 

Fotografía de la escultura de Alberto «El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella» que presidía la entrada al Pabellón español y que se utilizó como cartel de la muestra. La obra de Alberto, evocadora de dimensiones terrestres y celestes de sus amados paisajes toledanos y de su sentido poético cósmico, era el perfecto equilibrio entre tradición y vanguardia. En la segunda foto, Picasso, el arquitecto Sert y Alberto el día que llegó el Guernika al Pabellón. La tercera nos muestra el cuadro de Miró y su ubicación en el interior del Pabellón que realizaran Luis Lacasa y Josep Lluis Sert, el magnifico arquitecto responsable también de la fantástica Fundación Miró de Barcelona entre otros muchos museos del mundo. La cuarta nos muestra a Calder, el único artista extranjero en el Pabellón, que donó su obra para la muestra, frente a su fuente de mercurio y de espaldas al Gernika. La quinta nos muestra la maqueta de la fuente y, por último, un detalle de la misma realmente fantástica. Todas ellas, documentos históricos de indudable valor.

Desnudos de E. Weston

E. Weston

E. Weston: «desnudo»

 

E. Weston

E. Weston:»desnudo»

 

E. Weston

E. Weston: «desnudo»

 

Los desnudos y los objetos en general, así como los paisajes son retratados en primer plano, de forma directa, sin nada que moleste ni distraiga la atención. Buscando la esencia, el fotógrafo se había de desprender de cualquier regla o norma; la libertad y la espontaneidad en la visión eran los ingredientes para no coartar el empuje del acto creativo.

El gran maestro de la fotografía americana: Edward Weston

Edward Weston

Edward Weston: «Hoja de col», 1931

 

Edwar Weston

Edwar Weston: «Nautilus»

 

Eward Weston

Eward Weston: «Alcachofa»

 

Nacido en Illinois en 1886, se le considera el más grande fotógrafo americano. Sin ningún género de duda, Weston tuvo una vocación inequívoca desde joven: sería fotógrafo. Ensayó con temas y tratamientos nuevos y le pidió consejo al gran Stieglitz, el cual no le hizo demasiado caso. La idea de que un fotógrafo podía hacer obras de arte igual que un pintor, un escultor o un escritor le rondaba por la cabeza. La influencia de varias de sus amantes en su dedicación plena a la fotografía fue decisiva. Su estancia en México le unió al grupo de vanguardia de los «estridentistas» formado por Manuel Álvarez Bravo, Diego Rivera, Frida Khalo, Nahui Ollin… frente a la corriente europea y hubo un antes y un después de México. «La fotografía directa» supuso un gran avance para la fotografía americana con imágenes muy precisas, de gran nitidez. Weston, junto con Adams, Strand y Cunningham, fundaron el Grupo f/64 que defendía una nueva dirección hacia la «fotografía directa» frente al pictorialismo y las vanguardias europeas. En su época la influencia del pictorialismo era aún muy fuerte y él rescata la obra de los primeros retratistas que utilizaron el daguerrotipo y el trabajo tanto de profesionales como de amateurs que practicaban la fotografía por sí misma sin pensar en la valoración posterior. Buscaba la esencia de las formas y diferenciaba la fotografía de la pintura basándose en dos hechos fundamentales: la naturaleza del proceso de impresión y la naturaleza de la imagen.

La cala

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Hacía años que llegada la primavera las hojas de las calas comenzaban a ponerse bonitas y bien tiesas, pero calas ni una. Esta vez, la cala con su blancura impoluta, a excepción de una hormiga que iba y venía sobre ese manto en forma de cucurucho, me sorprendió una mañana agradablemente y ahí está, entre los helechos, mirando como los peces suben a comer con ese aire altanero que no engaña a nadie.

Calder en su estudio

Calder en su estudio

Calder en su estudio

 

El taller de un artista es fiel reflejo de su manera de trabajar. Los hay que son un modelo de pulcritud, véase el de Renoir en la Costa Azul francesa, el de Matisse o Monet por ejemplo, y otros en donde reina el caos como los de Picasso, el de Giacometti y este de Calder; el de Francis Bacon era el no va más del desastre, parecía el de alguien que padeciese el síndrome de Diógenes. Este de Calder, lleno de cachivaches, es el summun del chamarilero. Una mirada más pausada y atenta nos puede dar otras pistas; lo que a simple vista parece un desbarajuste, guarda un orden caótico que solo el creador sabe desentrañar; por ello no hay que dejarse engañar: el más completo caos guarda tesoros que en un momento determinado hacen saltar la chispa que hace posible que un trozo de cuerda, un alambre retorcido, la huella o restos de un color, un trozo de madera se conviertan por arte de magia del artista en algo importante.

Ensalada de arenques

Foto: Bárbara

Foto y receta : Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto y receta: Bárbara

 

Este es un plato que se hace casi solo y resuelve el eterno problema de: ¿qué hago mañana para comer?; es de esos que resuelve cualquier contingencia y tarda en hacerse no más de un cuarto de hora, el tiempo de cocer un arroz blanco y cinco minutos más. Si tenemos la precaución de tener en la despensa algunas latas y botes precocinados, improvisar una comida es bien sencillo. Y, a veces, improvisando el resultado está de rechupete. Personalmente me gusta mucho este invento y como no hace falta irse a Suecia para pescar los arenques… no digo más.

Ingredientes: 1 bote de arenques, un puñado de alcaparras, un poco de mostaza de Dijon y arroz blanco, una ramita de perejil.

Hervimos el arroz en abundante agua y una vez cocido lo pasamos por un chorro de agua fría para quitar el almidón. Lo escurrimos y en un bol, ponemos el arroz con un poco de mostaza, unas alcaparras y los arenques con su salsa que ya vienen troceado; removemos, adornamos con perejil et voilà!

 

Geranios

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Los geranios están ya en todo lo suyo. Recién estrenado abril y los pomos se abren como un estallido de carcajadas que inundan el jardín de color y de alegría. La primavera se acercará al verano  de frente y con paso decidido; los geranios ya coquetean sin disimulo.

Picasso antes de Gósol

Picasso y Fernande Olivier

Picasso y Fernande Olivier

 

Esta foto tan conocida de Picasso tiene la curiosidad de ser del día anterior al viaje de la pareja a Gósol; junto a ellos está Ramón Raventos y está fechada el sábado, 26 de mayo de 1906 y la firma Joan Vidal Ventosa.