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En el Estudio

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Fotos, Aurelio

Noa en el estudio, pintando, algo que a mí me hace absolutamente feliz. La veo que disfruta tanto, que es como verme en un espejo, porque siento lo que ella siente y es como si una se viera desdoblada a pesar de la diferencia de edad tan enorme. Lo que ya me dejó perpleja es que, sin que yo le dijera nada, conectó su tablet y puso la quinta sinfonía de Beethoven. ¿Pueden los genes llegar a esos extremos? Siempre he pintado con música clásica y sobre todo con las sinfonías de ese genio maravilloso, pero ella no me ha visto así. Y me sigo preguntando, ¿pueden los genes llegar a esos extremos?, ese detalle que me fascinó y aún estoy en chok, pero más feliz que una perdiz… Mi niña crece y yo menguo de pura satisfacción y además por los años.

Langostinos al ajillo

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Foto, y receta, Bárbara

Los langostinos que venden ya cocidos a un precio estupendo, en casa los tomábamos con mahonesa, pero me cansé y pensé que si las gambas al ajillo estaban tan buenos porqué no hacerlos igual. Dicho y hecho. El resultado como se ve en la foto no está nada mal. ¿Verdad? En el tiempo que se tarda en pelarlos y un poco más y ya están listos.

Ingredientes; 2 dientes de ajos, 1 guindilla, aceite de oliva virgen extra. y pimienta negra (opcional).

Al estar ya cocidos, lo único que les falta es que se impregnen del sabor de los ajos y de la guindilla para que estén deliciosos. En una sartén ponemos los dientes de ajos fileteados en varias cucharadas de aceite de oliva y la guindilla; cuando los ojos van tomando color añadimos loa langostinos sin cabeza y pelados. Les damos unas vueltas y listo. Pas mal et trés facile!!

Las flores nos acompañan

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Fotos, Bárbara

Parece que poco a poco volvemos a la normalidad, no a la de antes porque dicen, los que de eso entienden, que el virus ha venido para quedarse. ¡Pues si que estamos buenos! Hoy se inaugura el solsticio de verano que ya es, y con un poco de suerte, porque hay cosas que afortunadamente no cambian, podremos disfrutar del mar o de la montaña con la familia o con los amigos. Pero no puedo dejar de pensar en todo el sufrimiento que dejamos atrás. Las flores nos hacen el camino más fácil y más bonito.

El rosal rojo

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Fotos, Bárbara

Las hojas del rosal recortándose contra el cielo, para mí como pintora, me producen la misma emoción que contemplar la belleza de una obra de arte. Y me pregunto si, en el día a día, somos capaces de maravillarnos con todo lo que nos rodea; siempre lo digo y me repito, nada se puede comparar con la naturaleza, con su fuerza que hace que se renueve cada temporada todo lo que en invierno se ha agostado. Ese milagro a fuerza de verlo desde que nacemos a veces nos puede pasar desapercibido o no le damos la importancia que tiene, pero para mí que no creo en los milagros, este si lo es.

Bizcocho de yogur

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Foto, Bárbara, realización Aurelio.

En casa no somos buenos reposteros, esa es la verdad, pero nos hemos aficionado a lo dulce a medida que vamos sumando años, no sé porqué será pero es un hecho constatado. Este bizcocho, que dicho sea de paso, no es ninguna cosa espectacular, resulta que ha salido bueno. Aurelio lo ha hecho todo él solito, yo solo he hecho la foto y me lo voy comiendo con el café. Este es el clásico bizcocho de yogur que en unos pocos minutos está hecho en el microondas. Antes lo hacíamos en el horno porque nos parecía lo lógico, pero mira por donde el microondas nos lo hace en un plis plás y encima se puede comer de lo bueno que está.

Ingredientes para 6 personas: 1 yogur natural, 3 huevos, 1 medida de vaso de yogur de aceite de oliva, azúcar 2 medidas del vaso del yogur, harina 3 medidas de vaso de yogur, 1 cucharadita de levadura, un pellizco de sal, mantequilla para engrasar el molde, azúcar glas.

Mezclamos todos los ingredientes bien para que no queden grumos. Untamos con mantequilla un molde, vertemos la masa y lo tenemos en el microondas nueve minutos a máxima potencia. Dejamos enfriar para desmoldarlo y podemos espolvorear el bizcocho con azúcar glas. ¡Mas fácil imposible!

Helechos

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Fotos, Bárbara y Aurelio

Tener en Murcia helechos de casi un metro de alto en nuestro mini garden es, aparte de impensable por el clima tan caluroso, como poco muy exótico. Por la mañana temprano, en los días como hoy que rondaremos los 34 grados, es muy reconfortante abrir la puerta y encontrarte con la sorpresa de que parece que te has transportado durmiendo milagrosamente al norte. Tanto verdor gracias a esta planta de los periodos del Jurásico, por lo menos, es de agradecer, porque todo empezó por uno que se había colado en un maceta de aspidistra que me regalaron. Y como se ve en la última foto, que es de Aurelio, el sol curiosamente tampoco las quema. Me da que alguna deidad protectora cuida de nuestro mini jardín.

La eterna pregunta

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Foto Jesús Juárez

Bicheando por Internet, visitando blogs que me interesan, aunque no siempre tengo todo el tiempo que quisiera para corresponder como se merecen mis seguidores, me encuentro con la cuestión de siempre, y que no se ofenda nadie, pues no es mi intención sino todo lo contrario. Además, y quiero insistir en eso, creo que cada cual es libre de hacer lo que mejor le parezca, faltaría más. Dicho esto voy derecha al grano, que es lo siguiente: cuando la generosidad de los amigos me mandan fotos preciosas, me gusta agradecérselo licando lo que me mandan, además de darles la gracias de corazón. Hasta ahí bien, pero luego pienso que sería correcto que yo me licara a mí misma. Yo pienso que no, pero veo que mucha gente lo hace; no sé, a mí me da pudor, sería como aplaudirme a mí misma mismamente y tampoco sé si alguna vez el ego me ha traicionado y plas, plas, plas, lo he hecho. Esta foto, por ejemplo, me la mandó un excelente amigo y es tan bonita que no me queda otra que licarla. ¡Muchísimas gracias, Jesús!

Una tortuga que es tortugo

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Foto, Jero

El término animalista, la verdad, no me suena bien, no me gusta, pero como ahora todo se simplifica estilo sajón, pues eso. Yo me siento defensora de los animales, los adoro, pero no me veo como «animalista», será por la edad. El caso es que me chiflan las tortugas y los caracoles, las dos especies tan tranquilas, llevando a cuestas su casa, lo cual me parece el summum de la inteligencia y progreso, y si no, piensen que son los únicos animales que van con su rulotte a todas partes. Que hace mal tiempo, pues adentro y listo. Por su forma de vida vegetariana, no hacen daño a nadie salvo a los tomates y a las lechugas; no sufren estrés, pues su andar lento contribuye a ello de forma importante. Sexualmente tampoco tienen aceleros, eso de aquí te pillo y aquí te mato, no, nada de eso, podían estar de coyunda horas y horas. En verano, en las noches calurosas los sacaba del terrario y los dejaba pacer a su antojo, los regaba bien y se quedaban en la gloria. De la vida sexual de las tortugas no sé nada, pues siempre que he tenido ha sido de una en una. Esta de la foto, que es tortugo, me la envía Jero desde Ceuta y, como es casi inevitable, se llama Legionario. Por qué digo esto último, pues porque una de las sedes de la Legión ha estado y está en Ceuta, ciudad que, dicho sea de paso, César Manrique dejó preciosa. ¡Y qué bonita su concha! Y conste que por naturaleza soy pacifista cien por cien.

Raras pero muy bonitas

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Fotos, Bárbara

Esta planta carnosa no la conocía y por la dichosa pandemia me he cuidado muy mucho de ir al vivero, que es uno de mis lugares preferidos por donde pasear y disfrutar de las vistas. Hay uno que es mi preferido, porque te da la sensación de repente de estar en medio de la selva y ya te ves con ropa de Indiana Jones, con un machete en la mano, y solo te falta oír el grito de Tarzán, que Chita se te cuelgue al cuello o paseando con Sean Conery de liana en liana buscando la planta que cure todos los males. En fin, es una de esas cosas de las que nos hemos visto privados y, aun así, rogando por todos los que lo están pasando mal y sumando un día tras otro, contando sin ver el fin a esto. Volviendo a la selva imaginada, a su falta, pasé por un chino que está cerca de casa y que tiene en el exterior un sinfín de plantas que milagrosamente se han ido multiplicando, de modo que parece la multiplicación de los panes y los peces, lo digo porque la cosa empezó tímidamente, con unas poquitas macetitas y ahora es un vergel donde sin que él me vea hago fotos a sus plantas, me escondo ladinamente y debo decir que alguna vez me ha pillado. De todas formas ya somos amigos, porque siempre le compro algún hallazgo como esta planta, cuyo nombre desconozco, pero que debe ser china porque me dio «las galasias» con una amplia sonrisa de satisfacción.

Rosas rojas

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Fotos, Bárbara

Este año el rosal de rosas rojas está floreciendo como nunca. Y además son rosas de las de antes, las que tienen un perfume increíble. Siempre me he preguntado por qué las rosas no olían ya, por qué, cuando alguien te regalaba un ramo de rosas, no olían nada; pensaba que a lo mejor tenía que ver con el sistema de cultivo, de la misma manera que los tomates ya no huelen y casi ni saben y un largo etc. de hortalizas insípidas. Este año Aurelio, mi jardinero particular, les echa los posos del café y esta claro que se han vuelto adictas y agradecidas, aunque no es el café que más les guste, que es el café café, no el descafeinado, pero como no sé si tienen la tensión alta, pues eso, todos descafeinados. ¡Así es la vida! Con tensión alta o sin ella, están preciosas.