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El románico abstracto

Friso del siglo XII de la iglesia de Burgal.

Friso del siglo XII de la iglesia de Burgal.

 

En el periodo románico el lenguaje plástico fue la arquitectura, como era lógico que ocurriese en una época de formación colectiva; la elaboración del estilo románico fue una de las creaciones más originales del arte de Occidente; como ejemplo, este friso de la iglesia de Burgal (Cataluña) donde cualquier creador firmaría como propio. Excelente muestra de pintura abstracta del medievo; otra prueba del porqué el hombre actual se identifica tanto con el románico.

Ramón Gómez de la Serna: «Senos»

Leonor Fini: "La serrure" 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Leonor Fini: «La serrure» 1965. Óleo, 85X 116 cm.

Ramón Gómez de la Serna nació 1888 unos meses antes que Vincent van Gogh llegara a Arles; en el tiempo en el que el niño crecía sin saber aún que iba a inventar las greguerías, el pintor se dispuso a reinventar los astros nocturnos elevando al cielo los girasoles… El genio creador tiene sus propias reglas y condensa el tiempo a su aire. Gómez de la Serna fue todo en las letras, desde periodista a escritor, adscrito al Novecentismo o a la generación de 1914 y es incalificable desde que creara la quintaesencia del buen perfume literario: la greguería. La greguería, en cuanto a esencia y concentración, es pura poesía de la vida donde la ironía destroza cualquier silogismo bien llevado. Dicho esto desde el mayor respeto y admiración, me ciño a este libro maravillosamente editado, libro de juventud, con un antecesorio y un prólogo muy jugosos del mismo autor. Todo gira alrededor de los senos, desde la antigüedad a través de la literatura y de alguno de sus adalides: «Novalis dijo de ellos palabras excelsas: «El seno es el pecho elevado a estado de misterio, el pecho moralizado». Horacio los definió y ponderó genialmente: «que el cuenco de la mano palpe en el hondo/la redondez del seno y su latido,/ hemisferio del amor, mundo redondo/ a dimensión de beso reducido». Hojeando el índice  uno se da cuenta de la genialidad contenida: El tañedor de senos, Un vendedor de senos en Oriente, Senos sin botón, El seno del relicario, El malabarista de los senos, Senos de viuda, Los senos de Eloísa y de Beatriz, La isla de los senos, El xilofonista de los senos… En este último dice: «Aquel hombre de espíritu sutil y preocupado siempre se había interesado por encontrar en los senos el tono musical, la polifonía…» Libro exquisito, bellamente ilustrado con obras de Leonor Fini cuya magnífica obra, de un surrealismo barroco con ecos renacentistas,ha sido elogiada por Moravia, Paul Eluard, Cocteau, Picasso, Chirico…

Ramón Gomez de la Serna, «Senos». Editado por Círculo de Lectores S. A.  Barcelona, 1972.

Juan Gris: el mejor cubismo

Juan Gris: "La maceta de geranios". 1915.

Juan Gris: «La maceta de geranios». 1915.

 

De los tres grandes artistas que crearon, trabajaron y desarrollaron el cubismo, Braque, Picasso y Juan Gris, sin duda este último es el que aborda el color de una forma más vital, dedicándole una importancia central; él es el más colorista, el más hedonista. Esta obra, me atrevería a decir alegre, incluso frivolizando «veraniega», conjuga los colores pastel con esa originalísima disposición de las hojas del geranio en dos planos inclinados con las hojas dispuestas como en un puzle y sus negativos solamente dibujados sus contornos sobre un fondo de lunares. La eficacia de la línea delgada y el contorno de la mesa fuertemente perfilada en el margen izquierdo en negro marca un volumen sólido que se consolida  en el extremo triangular de la misma levantándola. Genial composición donde no se soslaya ninguna de las partes del todo; feliz análisis y desarrollo magistral.

Pintura románica: San Clemente de Tahull

San Clemente de Tahull

San Clemente de Tahull

 

En el ábside de la iglesia pirenaica de Tahull figura este bellísimo ejemplo característico de la pintura mural. El famoso Pantocrátor, Dios creador, preside el conjunto, universalmente conocido y admirado. La iglesia de San Clemente de Tahull está situada en el valle de Bohí (Lleida); las pinturas originales se encuentran desde 1913 en el Museo Nacional  de Arte de Cataluña, en Barcelona.  La fecha de su realización, por parte de un artista anónimo, se sitúa alrededor de 1123. Esta pintura realizada al fresco sobre el muro representa un pasaje del Apocalipsis de San Juan, Cristo entronizado, Cristo en Majestad bendiciendo al mundo, pero también Cristo juzgando las obras de los hombres y, como reza la frase en latín, Él como principio y fin de todas las cosas. En la misma franja rodean al Pantocrátor cuatro ángeles que llevan los símbolos de los cuatro evangelios. La obra está realizada sobre una bóveda de cuatro metros de diámetro de cuarto de esfera.

Me he preguntado muchas veces el porqué de la atracción que sentimos los seres humanos del segundo milenio por el arte románico; mil años nos separan y sin embargo el románico, sobre todo la pintura, nos parece moderna, actual, como realizada hoy. Será la incertidumbre del cambio de milenio, la atracción del hombre por las grandes ciudades, el abandono del campo por el siervo, igual que ahora, el fin del feudalismo, el nuevo orden que llena de angustia, lo apocalíptico… La simbología del arte románico es el reflejo de un arte aterrorizado, con visiones terroríficas, el oscuro terror milenario. Los fantásticos dragones de Tahull alimentaron quizás la fauna de Chagall… la emancipación del hombre moderno de la realidad objetiva en busca de lo espiritual en el arte, de la pureza, de la abstracción… Kandinski, Picasso… El románico que desarrolla los códices, el románico que nos emociona alrededor de ese cordón umbilical que es el arte a través de los tiempos.

Van Gogh: el otro Vincent muerto.

Van Gogh: "Autorretrato con sombrero de paja". Óleo sobre cartón (40x 32),1887.

Van Gogh: «Autorretrato con sombrero de paja». Óleo sobre cartón (40x 32),1887.

Un año antes del nacimiento del genial pintor, su madre dio a luz a un niño que nació muerto y al que pusieron el nombre de Vincent. No mucho antes los niños nacidos muertos, con el dolor que eso suponía, no eran socialmente objeto de duelo, más bien al contrario, se pasaba de puntillas y se soslayaba el hecho. Pero, por entonces, en la burguesía se instaló un cambio radical, de modo que Anna, la madre del pintor, hizo instalar en el pequeño cementerio protestante, junto a la iglesia, en la tumba de su hijo una gran lápida con la inscripción de «Dejad que los niños se acerquen a mí», el año, 1852 y el nombre: Vincent van Gogh. Al año siguiente nació otro niño al que pusieron el nombre del hermano muerto: Vincent. Por tradición, los niños debían heredar los nombres de los  abuelos y Anna, sometida a las normas más estrictas durante toda su vida, lo dio por hecho: su nuevo hijo debía llamarse Vincent Willem. Cuentan varios biógrafos que durante años, Vincent, para ir al colegio, tenía que pasar por delante del cementerio y ver la tumba con su nombre: Vincent van Gogh.  Supongo que algo tremendo para un niño. Dalí fue otro caso parecido, tuvo que asumir el nombre heredado de su hermano muerto y de arrastrar toda su vida su sombra. Siempre he detestado el hecho de repetir los nombres dentro de una misma familia… ¡Dejad que los niños tengan la propia identidad que supone un nombre; para qué un infante tiene que recordar al abuelo o al padre o al tío, que a lo mejor eran insufribles!

Leonardo da Vinci

Leonardo da Vinci: "Virgen con Niño. Sta. Ana y S. Juan". 1505. Öleo, tiza y lápiz sobre cartón. National Gallery, Londres.

Leonardo da Vinci: «Virgen con Niño. Sta. Ana y S. Juan». 1505. Óleo, tiza y lápiz sobre cartón. National Gallery, Londres.

El artista que mejor representa al hombre ilustrado renacentista, dominador de ciencias, artífice de inventos, inspirado por todas las musas ese es Leonardo da Vinci. Si como pintor se haya entre los más grandes, si como inventor de máquinas y de artilugios nos sorprende aún hoy por su genio e ingenio, por su conocimiento de física, de matemáticas, de óptica, de botánica, de gastronomía… de todas las artes conocidas y por conocer, su dedicación primera, y no es anecdótico, sería cambiar los hábitos alimentarios en las cortes europeas. Trabajando en el taller de Verrocchio en Florencia servía comidas junto a su amigo Botticelli en la taberna de «Los  Tres Caracoles» situada junto al Ponte Vecchio; allí se dio cuenta de que la comida que se servía no respondía a su idea renacentista de lo que se debía comer,  de cómo hacerla y en qué proporción servirla. En la corte de Milán, fue el encargado de las cocinas del gran duque Sforza y fracasó en sus intentos frente a la desmesura de los festines cortesanos. Fue un autentico defensor de la cocina vegetariana y del refinamiento en la mesa: a él le debemos la servilleta, el tenedor, el pica ajos llamado leonardo y un sinfín de inventos para ahorrar tiempo y esfuerzo. Cuando Milán fue conquistada por el rey de Francia Francisco I le tomó bajo su protección y la relación que se inicia entre ambos se mantuvo a lo largo de los años y, según se cuenta, cuando Leonardo se exilia en Francia, se reunían por las noches, a escondidas para intercambiar recetas y cocinar juntos…

 Esta bellísima obra, «Virgen con el Niño, Sta. Ana y S. Juan Bautista», llamado Cartón de Burlington House, es un boceto de una Sagrada Familia con Sta. Ana por encargo de Luis XII de Francia, su amigo y protector, está realizada con óleo, tiza y lápiz sobre cartón, en la actualidad en la National Gallery de Londres; sus medidas son 139 x 101 cm. Su ubicación en una sala en exclusiva con una buena iluminación, como en un lugar de culto, le deja a cualquiera sin respiración; los museos deberían cuidar, mimar la iluminación, ya que es algo fundamental para poder apreciar debidamente una obra de arte.  Para mí es el mejor boceto que he visto nunca, aunque los de Miguel Ángel no le van a la zaga -los dos monstruos del Renacimiento italiano-. En esta obra se manifiesta de forma exquisita el manierismo, del que se considera precursor a Miguel Ángel, y pienso que el supuesto enfrentamiento entre ellos es más bien cosa de los críticos e historiadores…

Miguel Ángel: el «Tondo Doni»

Miguel Ángel: "La Sagrada Familia". !503-5. Galería de los Uffizi. Florencia.

Miguel Ángel: «La Sagrada Familia». 1503-5. Galería de los Uffizi. Florencia.

Miguel Ángel volvió desde Roma a Florencia en 1501; fue en este periodo cuando comenzó a sentir la influencia de Leonardo da Vinci, que puede ser apreciada en dos medallones de mármol: «La Virgen Taddei», en la actualidad en la Royal Academy de Londres, y en «La Virgen Pitti», en el Museo de Bargello de Florencia. El dominio del claroscuro en el relieve demuestra que está en posesión de la técnica que utilizo Leonardo en sus pinturas. Durante estos años, 1504-05, Miguel Ángel pintó la única obra de caballete que ha llegado a nosotros, «La Sagrada Familia», conocida por el «Tondo Doni» (tondo= redondo; Doni, el florentino influyente que le encargó la pintura). La obra mide 120 cm. y está realizada sobre tabla con una técnica nueva llamada cangianti que consiste en la aplicación de témpera y óleo en sucesivas capas desde las de color más oscuro hasta las de color más claro en las zonas de luz, consiguiendo así una mayor luminosidad y colorismo que los artistas flamencos. El resultado es una obra bellísima con un colorido deslumbrante. La composición, en principio de apariencia sencilla, la Virgen entrega el Niño a San José, está en un equilibrio forzado y en espiral, muy poco utilizada antes. Las figuras de los jóvenes desnudos, al fondo, son para muchos la representación de las ideas platónicas, de la edad Dorada del hombre, el paraíso pagano en contraposición con la llegada de Dios al mundo. La rotundidad de los volúmenes escultóricos otorga una grandiosidad única a esta obra inigualable; el genio de Miguel Ángel anuncia el Manierismo del que se considera precursor. El marco fue diseñado por el mismo Miguel Ángel.

Dalí-huevo

Dalí-huevo.

Dalí-huevo.

 

 

Dalí siempre nos sorprende y AÚN NO SIENDO CLARA LA FOTO, HUEVO SÍ ES. Dalí en posición fetal me trae a la memoria  lo que decía sobre sus recuerdos intrauterinos, él: decía: «… me basta con cerrar los ojos, apretarlos con mis puños, y vuelvo a encontrar los colores del purgatorio intrauterino, los del fuego luciferino: el rojo, el naranja, el amarillo de reflejos azulados; una viscosidad de esperma y clara de huevo fosforescente en la que floto como un ángel despojado de su gracia».

Del libro : «Comment on devient Dalí». Opera Mundi, París 1973.