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Lyonel Feininger, su trayectoria

 

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Museo Thyssen- Bornemisza

FEININGER, Lyonel_Barcos, 1917_544 (1967.2)

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Pintor neoyorquino nacido en el verano de 1871 fue uno de los máximos exponentes del expresionismo alemán. De origen germano-estadounidense, sus padres eran músicos alemanes, la familia decidió que fuera a Alemania a estudiar violín. Toda su vida compaginó la música con la pintura. En Alemania decidió abandonar sus estudios en el conservatorio para inscribirse en Hamburgo en Bellas Artes. En 1888, año en el que Vincent Van Gogh llega a la Provenza, él se traslada a Berlín para seguir sus estudios en la Academia Konigliche. Se traslada a París en 1892, donde amplió sus estudios con el escultor Filippo Calarossi. Allí permaneció un año volviendo a Berlín y dedicándose a la ilustración de novelas y en donde publicó sus dibujos para la revista satírica Ulk y para una revista norteamericana, Harspe’s Round Table. En 1906 volvió a París con Julia Berg, con la que se casó en Londres dos años después. Y, aunque siguió haciendo ilustraciones, el contacto con las vanguardias alemanas y francesas le llevó a dejar la ilustración para dedicarse a la pintura. Inicialmente estuvo muy influido por el Fauvismo y el Cubismo, dentro de cuyos movimientos creó composiciones con formas geométricas y un colorido muy particular, como en su obra «Carrerra de bicicletas» de 1912, hoy en la Nationale Gallery of Art de Washington DC. Expuso en el «Salon des Indépendants» de París en 1911, lo que le permitió ser conocido en toda Europa. Expuso después con grupos de vanguardia, como Der Blaue Reiter o Die Brucke. Hizo su primera exposición individual en 1917. Gropius le invitó a participar en la Bauhaus, donde estuvo dando clases hasta 1932. Tuvo una excelente amistad con Kandinsky, Paul Klee y Jawlensky, y con ellos fundó el grupo los Cuatro Azules, que expuso por primera vez en N.Y. en 1925. Con la invasión nazi se trasladó a N.Y. donde residió hasta su muerte en enero de 1856. En el MoMA se exhibe su obra, siendo su etapa cubista la más representativa.

Cuadros; 1) Bahía en Normandía. 2) Forma geométrica. 3) Barcos. 4) Sails.

Último retrato de mamá

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Retrato, Bárbara, óleo sobre lienzo. Fotografía Aurelio Serrano.

Mamá hubiera cumplido en abril de este año los 91. Este fue el último retrato que le hice. Entonces debía tener alrededor de los setenta y cinco años, y recuerdo sus palabras como si la estuviera oyendo: «Cuando me dé el bajón, será de golpe». Y tenía razón, se conservó estupendamente a pesar de sus años, que no aparentaba. «El bajón» al que ella se refería era aparentar realmente los años que tenía. Y aun así, conservó su belleza en la madurez.

Las «Grandes » de Montmartre (II)

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Una calle de Montmartre, foto Bárbara.

Como ya dije en un post anterior, hablando de las mujeres importantes que jugaron un papel en el Montmartre de aquellos años dorados de «La Butte», hay que destacar además a Suzanne Valadon y a Mary Cassatt. Dos fuertes personalidades, cada una en su estilo

De Suzanne Valadon, como ya dije en su momento en un post, comenzó, por su belleza, como modelo de pintores como Renoir, Degas, Toulouse Lautrec…, pero su talento la llevó a realizar su primera exposición en la galería de Berthe Well. Su pintura es fuerte e innovadora, dedicándose con pasión al desnudo sobre todo masculino, algo nada frecuente en aquellos años para una pintora. Se la recuerda así mismo por sus excentricidades, qué menos en aquella época en que las mujeres estaban tan constreñidas. Se dice que tenía una cabra en su estudio y que abandonó a su marido, un rico banquero, para tener una pareja veinte años más joven que ella.

Mary Cassatt por su parte fue una importante mecenas, además de artista. El hecho de que en EEUU haya tantas obras impresionistas, se debe a su labor como intermediaria entre los pintores y las familias adineradas norteamericanas. Su relación con Degas fue clara e importante, pues no solo posó para él, sino que trabajaron juntos intercambiando sus respectivas experiencias como pintores. Está considerada una de las mejores grabadoras del siglo XIX, pero a pesar de ello no pudo entrar en la Academia de Bellas Artes por sus desnudos masculinos, ya que tenían vetadas a las mujeres que pintaban esas «cosas». Mon Dieu, quel horreur!

Restauración de Notre-Dame según Fran Canós

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El 15 de abril de 2019 se produjo el incendio que conmovió a todo el mundo. Tres meses después, la plataforma mundial GoArchitec seleccionó los 50 mejores proyectos para la restauración de la catedral, el monumento más visitado de Europa. Ahora, entre los diez favoritos, se encuentra el de Fran Canós (Nules, Castellón), un joven ingeniero de diseño industrial, según el diario The Independent. Impresionado por el incendio, se puso a trabajar al día siguiente. Según sus propias palabras: «Recuerdo que era viernes, acabé de trabajar por la tarde… y empecé a imaginar lo que debería hacer el arquitecto: atacar los contrafuertes, hacer algún tejido… una armadura de piedra natural que fuera por encima de la cubierta y que simbolizara proteger Notre-Dame… » Y añade: «Yo prefiero toda la historia de Notre-Dame con aplicaciones que permite la tecnología actual para la piedra y la madera, otros prefieren cristal o aluminio, pero no lo veo oportuno». Efectivamente, como añade, la catedral y la historia merecen un respeto. Además su idea es hacer la aguja de Viollet-le-Duc tal como era me parece destacable. Ese bellísimo trenzado que lleva su proyecto curvando la piedra ahora se puede hacer, porque él trabaja con una empresa francesa que lo hace, que realiza esta técnica. Para todo ello habría que hacer un análisis de estructuras, siempre según Canós. Este trenzado se ve perfectamente en la primera fotografía, cuyo resultado es muy bello. En Fran Canós Studio creen que la catedral debe ser reconstruida tal y como estaba, utilizando los mismos materiales de madera y piedra, aunque aplicando los avances técnicos y el diseño, como se hizo en 1163 cuando se construyó.. La aguja de Viollet-le-Duc data de 1844.

El proyecto de Canós lo encuentro fascinante y bellísimo, al tiempo que supone un respeto hacia la historia, anteponiéndolo a todo y sin ánimo de dejar «su firma» por encima de cualquier cosa, como pretenderían muchos profesionales. Aplaudo fervientemente su proyecto.

Las «grandes» de Montmartre (I)

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Una calle de Montmartre, foto, Bárbara.

En la época dorada de Montmartre también existieron importantísimas mujeres que, como siempre, quedaron eclipsadas por sus maridos, amantes… Entre ellas están Misia Sert, Berthe Weill, Suzanne Valadon y Mary Cassat; no obstante, que sirva esto como un pequeño homenaje a otras tantas que sufrieron su condición de mujer.

Misia Sert fue descrita por Jean Cocteau como una mujer «con talento para reírse y para colocar a cada uno en su sitio». No parece mucho, pero no deja de ser una opinión masculina, de un amigo, sí, pero sesgada. Porque Misia Sert además, con su mecenazgo, ayudó de forma principal a que alguno de los grandes pintores como Renoir, al que le extendió un cheque en blanco, pudiera realizar su obra. Hija de padre escultor y madre chelista se crió en un ambiente familiar plenamente artístico. Muy joven se fue a Londres; muy inteligente tenía el don de percibir el genio de otros antes de que se abrieran paso en el mundo del arte; ayudó a sus amigos entre los que se encontraban Coco Chanel, Diaghilev y el ya citado Cocteau. Tuvo varias parejas y finalmente se casó con el arquitecto catalán Josep María Sert, cuyo matrimonio fue una relación de mutua admiración y apoyo, y cuando apareció en sus vidas Roussy Madivani, ayudante de Sert, se convirtió en lo que hay llamamos una relación poliamorosa.

Berthe Weill es la primera galerista de la historia; tenía un olfato muy sutil para distinguir las obras falsas de las verdaderas. Su actividad se inicia en una pequeña librería que después le permitió abrir una tienda de arte; su hermano la ayudó económicamente hasta que se pudo independizar de él y abrir su galería, a la que llamó «B. Weill» debido a que en aquella época tan machista no hubiera tenido éxito. Apoyó a Toulouse-Lautrec en sus comienzos y tuvo con Picasso una relación curiosa; ella le vendió obras de la época azul, pero como tardaba en pagarle, según cuentan él la llegó a amenazar con una pistola: eran tiempos difíciles. Expone por primera vez a los fauvistas Matisse y Marquet, apuesta por el cubismo y también por las mujeres. Vende por primera vez a los grandes pintores,es ella quien los lanza a la fama. Otros marchantes, hombres más poderosos, le chafan el negocio hasta que descubre y lanza, antes de morir, a Modigliani.

Nota aclaratoria: José María Sert era pintor y el marido de Misia y yo lo he confundido con el arquitecto José Luis Sert, pido disculpas por el error.

Fernando Zóbel o el preciosismo en la acuarela

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Fernando Zóbel fue uno de los fundadores del Museo de Arte Abstracto de Cuenca, parada obligada para todo aquel que visite la ciudad. Ubicado en la parte alta, dicho museo es en sí mismo una obra, no se si de arte, pero ha sabido incorporar el paisaje dentro del edificio a través de unas ventanas altas que hacen el efecto de ser un todo. El principio que rige la arquitectura de que esta debe aportar al entorno algo sin estorbarlo, de modo que sume, pero que jamás reste, se produce de manera natural y de forma tan bella que el visitante a veces no sabe si está dentro o fuera, de tal modo que recorrerlo es una delicia. Las acuarelas de Zóbel demuestran la maestría de este pintor nacido en Manila y apasionado de Cuenca. En un post anterior se pueden encontrar los datos biográficos de este pintor al que admiro como uno de los mejores acuarelistas por la limpieza y ejecución de esta forma de hacer arte tan difícil como es la acuarela.

Aurelio Serrano Ortiz, escultor

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Escultura en madera, sin titulo

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Escultura en piedra, sin titulo

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Torso. «Homenaje a Elisa Séiquer», escultura en piedra.

Expuestas en el Colegio de Arquitectos de Murcia, en 1987, en la exposición colectiva «Pintura y Escultura», subvencionada por la Consejería de Educación y Cultura de la Comunidad. Los trabajos de Aurelio, tanto en piedra como en madera, se ciñen al material que trabaja en función de los objetivos que persigue; de modo que mima la superficie de la madera, puliéndola como una piel que se adapta a las volúmenes que va creando. y su tacto es como una caricia que invita a recorrerlas con las manos. La piedra la trabaja sin obviar las propias características de rugosidad y rudeza volumétrica que potencian las propias características del objetivo de fuerza que pretende y consigue.

Las Murallas Reales de Ceuta (España)

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Fotografías, Jero García Gázquez

Las Murallas Reales de Ceuta es sin lugar a dudas el monumento más representativo de la ciudad. Las murallas y el foso se construyeron para proteger el istmo y la península de la Almina, donde se situaba la parte antigua del continente africano. El conjunto amurallado consta de varias líneas defensivas formadas por almenas, baluartes, bastiones, la plaza de armas y un foso navegable de trescientos metros de longitud. Estas murallas fueron declaradas en 1985 Bien de Interés Cultural en la categoría de «Conjunto histórico». Las primeras murallas iniciaron su construcción por decisión del primer califa omeya de Córdoba en el año 957 d.C. y se terminaron durante el reinado de su hijo. Esta muralla fue ampliada y reforzada por los portugueses tras la conquista de Ceuta en 1415. Después del sitio de Muley Ismail (1649-1727) se extendieron las defensas de la Plaza más allá del foso. La Ciudad Autónoma de Ceuta ya fue amurallada por los romanos; en el siglo X se construyeron nuevas murallas; se reconstruyeron en el siglo XVI; en el XVIII se construyó junto a ella un cuartel fortificado que es en la actualidad el Parador Nacional La Muralla desde 1966. Pero fueron los portugueses los que alzaron la actual muralla entre 1541 y1549 aprovechando los restos antiguos, labor llevada a cabo por Miguel Arruda y Micer Benedito de Rávena. Fue Jorge de Verboom quien diseñó un cuartel fortificado para alojar cuatro batallones. Dentro de los muros de la muralla se encuentran elementos arquitectónicos tan importantes como la llamada Puerta Califal del siglo X.

Judith Godwin

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Epic, 1959

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Beent Steel, 1974

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Male Study, 1955

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Catapult, 1990

Sigo mostrando el trabajo excelente de mujeres artistas que, no en este caso, pero que casi siempre tuvieron que luchar contra la sombra de sus colegas pintores. Judith trabó amistad con Jackson Pollock, Franz Kline, Willem de Kooning y Marcel Duchamp. Pintora estadounidense abstracta perteneciente al movimiento expresionista; el ambiente familiar, su padre amaba la arquitectura y la jardinería paisajista, facilitó que ella se dedicara a la pintura. Pocas veces, en el caso de las mujeres artistas, estas no tienen que salvar el obstáculo familiar, pero en este caso Judith encontró el camino trillado. Nacida en 1930 en Virginia, estudió durante dos años en el Mary Baldwin College en 1948-09. Allí fue donde conoció a la bailarina y coreógrafa Martha Graham, que tanto influyó en su obra. La danza fue su fuente de inspiración, lo que dotó de movimiento a su obra, a su trazo vigoroso y ondulante, a su manera de arrastrar el color sobre el lienzo. Se licenció en el 52 en la Virginia Commonwealth University, donde a modo de anécdota se cuenta que consiguió que las estudiantes pudieran ir con vaqueros a clase. Su talento hizo que en la la misma universidad le aconsejaran que se trasladara a N.Y., cosa que hizo en 1953, donde asistió a la Art Students League; una vez allí Hans Hofmann tuvo una gran influencia en su desarrollo artístico, sobre todo en el sentido del color. Ella acudía al estudio de este donde trabajaba con su esposa y ambos tuvieron mucho que ver con su crecimiento profesional. La fuerza de su gestualismo se ve en toda su obra. El pintor japonés Kenzo Okada, del que ya me he ocupado antes, fue otro artista que la influyó notablemente y a través de este conoció a la galerista Betty Parsons y expuso en su nueva galería Section Once. También, en un sentido puramente anecdótico, fue la artista femenina más joven en exponer allí.

Dorothea Tanning (II)

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«El tango vive», 1977

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«Una estricta intimidad», 1965

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«Dos palabras», 1663

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«La tentación de S. Antonio», 1945-46

A partir de los años 50 realiza pinturas conocidas como «insomnios»; en estos cuadros, cuerpos o partes del cuerpo flotan junto con formas indefinidas formando lugares de ensueño. Poco a poco corta con lo que había hecho antes y se produce un curioso acercamiento al impresionismo. Trataba, como cualquier creador, de buscar y explorar nuevos caminos, modos de expresión, nuevos estilos y encontró el grabado, la escritura y la poesía .De nuevo al modo renacentista, que lo abarca todo; nada nuevo cuando el auténtico creador necesita expresarse por medios diferentes, pero a toda costa. Trabajó como grabadora en los talleres de de Georges Visal y Pierre Chave. En las décadas siguientes expone principalmente en la galería Alexandre. de N.Y. y por toda Europa. Las esculturas que realiza con materiales blandos conforman una instalación que pertenece a la exposición permanente del Centro Pompidou. Tras la muerte de su marido, vuelve a N.Y donde continua pintando, dibujando y haciendo collages. Su interés por la poesía continuó y por ello creó el premio anual Wallace Stevens e hizo un legado de la suya a la Academia de Poetas Americanos. Ella bromeaba diciendo que «era la más vieja de los nuevos poetas emergentes». Su calidad como poeta fue ampliamente reconocida por distintas publicaciones. En el 2004 se publicó su primer libro de poema, » A table of contents», y su novela corta «Chasm: A Weekend». Antes de morir publicó su segundo libro de poemas «Coming to that». Murió con 101 años el 31 de enero de 2012 en N.Y.