Matisse escultor: su influencia en Picasso

Jeannette III

Jeannette III

Jeannette IV

Jeannette IV

Matisse, que no tenía una marcada vocación de escultor, necesitó ocasionalmente de la escultura para resolver problemas de forma y volumen que el modelado le proporcionaba. Desde 1908 hasta 1914, época muy fértil, aparte de su actividad pictórica desarrolla una serie de esculturas en bronce que, sin pretenderlo conceptualmente, le lleva a anticipar propuestas cubistas posteriores. Veinte años antes de que Picasso creara sus famosas cabezas de mujer en Boisgeloup, realiza Matisse los bronces de la serie Jeannette (1910-1914). La primera de ellas, son cinco, es una cabeza convencional que evoluciona en las siguientes anticipando cabezas de mujer que veremos en posteriores cuadros de Picasso y en las antes mencionadas cabezas realizadas en Boisgeloup. Después de este periodo, Matisse pudo estar una década sin volver a esculpir. Por el contrario Picasso esculpe de forma continua y hasta el final; su escultura responde a su concepto global, a sus continuas innovaciones; su escultura se corresponde a su pintura o a su cerámica de cada época. A Matisse y a Picasso les une una admiración de ida y vuelta aun estando en coordenadas diferentes. Curiosa es esa línea que les lleva en un momento, no coincidente en el tiempo, a posiciones concurrente.

Picasso, "Cabeza de mujer". Mougins, 1931.

Picasso, «Cabeza de mujer». Boisgeloup, 1931.

Última Hora: ¡Por fin! Día histórico para Palestina

Nacimiento de un estado palestino. ¡Enhorabuena al pueblo palestino! Me consta que muchos millones de ciudadanos de todo el mundo hoy festejamos este día histórico, al margen de los votos que hayan emitido sus gobiernos.

Muchos países europeos, encabezados por Francia y España (hasta el último momento dudamos que lo hiciera), concretaron el deseo de muchos de sus ciudadanos; se abstuvieron Alemania y Reino Unido y, ¡como no! Estados Unidos e Israel se opusieron duramente. En la Asamblea General de las Naciones Unidas se aprobó por mayoría absoluta, por 138 votos a favor, 9 en contra y 41 abstenciones, el estatus de Palestina como Estado observador no miembro; lo que conlleva el acceso a otras agencias de la ONU y a los tribunales internacionales.

En el discurso antes de la votación, el primer ministro palestino Mahmud Abás, hizo un llamamiento a la paz. «Paz que Palestina necesita desesperadamente», según sus palabras. En Ramala, ciudad de Arafat, los palestinos celebraron la creación de su estado portando fotos de Mahmud Abás y de Arafat. Júbilo y alegría para un pueblo que lleva una eternidad luchando por sus derechos. Es un principio; queda aún un largo recorrido. Espero y deseo de todo corazón que se inicien negociaciones para la obtención de la paz  necesaria.

Les toilettes de Paris

Bajada a la toilette de «Les deux Magots». Foto: Bárbara.

Los aseos en París con más glamour tienen una cualidad muy particular, jamás suben, siempre bajan. Los aseos de los locales con más «sabor», esos que se mantienen en el tiempo inalterables, como fosilizados. imperturbables a los cambios inmobiliarios, esos transmiten a los viajeros apasionados parisinos una sensación perenne de estabilidad emocional. La cuestión radica en que todos ellos, los aseos, las toilettes, se ubican en el «infierno» del local. Lo mismo da que la bajada sea orlada de maderas nobles o no, la seguridad que transmiten al enamorado de la ciudad es que, así pasen cien años, las toilettes permanecerán tal como las conocieron con veinte años. Las toilettes de París con más «glamour» perduran inalterables. El tiempo las respeta lo mismo que a la Tour o a la Madelaine. Quien no conoce las toilettes de París  no sabe lo que se pierde.

Aurelio Serrano Ortiz: dibujante y poeta

Aurelio Serrano Ortiz: «20-11-2012». Lápiz sobre papel. De la serie «Depuis l’Art Nouveau».

 

CARICIA

 

Sí, como azulblanco de manos,

como aire y luz

soñando eterno,

como dios aquí,

como silencio blanco.

Sí, como sonrisa

jugando.

El Otoño

El Otoño es con mucho mi estación preferida. Pasear por el campo, oler la tierra húmeda es un placer único solo comparable a disfrutar de una playa solitaria. Los colores ocres, amarillos de las hojas y la brisa que ondula las aguas de los ríos anudan los días demasiado cortos. Foto: Bárbara.

Indignados: La banca sigue ganando.

Dibujo de Leonardo da Vinci

Aun después de la negociación entre Gobierno y el primer partido de la oposición la banca sigue ganando. El acuerdo al que han llegado es un parche por dos años y después ¿qué? Los dos partidos de gobierno, PP y PSOE,  endeudados por sus respectivas campañas electorales, ven condonadas sus deudas por parte de los bancos que los financian. En las cajas de ahorros -el nombre tiene guasa- todos los partidos políticos, incluso los minoritarios, han formado parte de sus consejos de administración, de modo que por la cuenta que les trae más les vale estar a bien con la mano que los financia. Y aunque esto no fuera así -que lo es- el SISTEMA FINANCIERO sigue siendo intocable. En el tema de las hipotecas es cierto que ha habido tanto irresponsabilidad personal como financiera, pero también mucho engaño y letra pequeña. Los usureros ganan, la banca sigue ganando. Frente a una ley hipotecaria obsoleta, de hace seis décadas, que ha permitido y permite unos intereses de demora del 19% y unos método que ninguna ley europea permite, es la sociedad civil la que se ha movilizado; la desobediencia civil ha conseguido la paralización de algunos desahucios. Del mismo modo, es la sociedad civil, la que ha  hecho posible que todos visualicen este drama que a todos nos atañe. Son también los ciudadanos los que con su solidaria actitud han interpelado a los jueces y estos se están también movilizando en favor de lo que es justo. Por último, algunos bancos se nos muestran estos días con piel de cordero, quizá movidos por el clamor popular; se deben sentir, con toda la razón, muy impopulares, el centro de todas las críticas. Nuestra sociedad está demostrando una madurez muy loable, pero cuando se conculcan de modo sistemático los derechos humanos y los principios básicos de nuestra Constitución no se puede permitir que esos entes que se mueven en la sombra sigan tirando de la cuerda de modo indefinido. Está en juego además -por si fuera poco- la ¿»dación»? de la democracia; los ciudadanos tienen el poder a través del Parlamento y, cuando los representantes del pueblo ven como son los entes financieros los que gobiernan y cómo estos conculcan los derechos democráticos, será el pueblo el que tenga que resolver ese estado de cosas. Mucho está en juego, no solo la vivienda, no solo un techo. Y, aunque de momento siga ganando la banca, creo firmemente en el poder de los ciudadanos y me niego a creer, como dicen muchos, que tales movimientos sean «ingenuos». El primer paso ya se ha dado. Y la unión hace la fuerza.

Paseando por el Louvre

Museo del Louvre. Foto. Bárbara.

Para ser más precisos, la foto nos sitúa en el momento de salir del Museo del Louvre. Cualquiera que sea la zona visitada -ver todo en un día es imposible- supone una experiencia gratificante e inolvidable. Y sucede que cuanto más se visita más adicción se crea. Es como el chocolate, con la ventaja de que no engorda y sus efectos placenteros duran más.

Henri Matisse: «Lo oriental» y «Lo español»

Henri Matisse: «Figura decorativa sobre fondo ornamental». Paris, Centro George Pompidou.

Desde el Segundo Imperio, España estará de moda en muchas facetas de la vida parisina; a ello contribuye de forma decisiva la boda de Napoleón III con Eugenia de Montijo. La temática oriental cautivó a numerosos pintores por sus posibilidades sensuales, frente a la composición académica de influencia neoclásica. Delacroix e Ingres cultivaron esta temática desde sus respectivas visiones diferentes. Pintores franceses como Degas, Constant, Daux, visitaron España buscando tanto a los maestros del Museo del Prado como el tipismo de Andalucía, muchas veces de paso hacia el Norte de África. Esta hispanofilia continuó llegando hasta los impresionistas y un ejemplo es el conocido cuadro de Manet «Lola de Valencia». La publicación de los cuadernos de viajes de Delacroix -concretamente el de España- animó indudablemente a los literatos y pintores que recalaron en Córdoba, Sevilla, Granada en pos de las muestras del arte islámico. Derain y Bonnard también estuvieron en España, visitando este último también Madrid y Toledo. Van Dongen será otro gran cultivador del tema español.

En Matisse el tema español está presente en su pintura antes de su viaje a España.

Desde la época de Delacroix, muchos talleres parisinos estaban llenos de artesanía islámica: cerámicas, tapices, muebles, alfombras…; de igual manera el taller de Matisse estaba repleto de objetos orientales y de carácter español de gran colorido. Los tejidos con arabescos, de intensa policromía, eran elementos muy queridos por el pintor, que los incluye en sus composiciones al modo fauvista. Además Matisse conocía perfectamente el arte musulmán y los tapices persas del Museo del Louvre.

Es a principios de 1910 cuando Matisse visita Sevilla. Pero antes, en Madrid, conoce el Museo del Prado; ante los cuadros de Velázquez demuestra su frialdad, prefiriendo las obras de Goya y del Greco. Su estancia en Sevilla se prolonga por espacio de dos meses. Allí coincide con su buen amigo Iturrino, con el que comparte jornadas de trabajo; fruto de ello son los extraordinarios cuadros «Bodegón en España» y «Bodegón con geranios». En Tánger también pintó con Iturrino, al que le unía una gran amistad cimentada con anterioridad en Francia. Durante su estancia en Sevilla, visita Granada -el Sacromonte también- y Córdoba. Desde ambas ciudades manda postales a los Stein; desde Córdoba dice, » Splendide la mosquée suis très contente de mon / voyage / Amitiés à vous deux. / H. M». De vuelta a Madrid pasa por Toledo donde se admira de la obra del Greco.

Sus viajes por el norte de África, Argelia y Marruecos se concretan en los cuadros de odaliscas, en los cuales los fondos barrocos formados por telas coloristas y arabescos crean una atmósfera sensual que envuelve a las figuras femeninas. Con Matisse, el tema de las odaliscas que remiten al harén de las mil y una noches o a las fantasías orientales -tema, por otra parte, nada original pues había sido tratado antes por los maestros franceses precedentes- adquieren un tinte absolutamente «moderno» y transgresor por el tratamiento decorativo -sin el carácter peyorativo de lo decorativo- del fondo y de la forma. Esta unidad lograda es, a mi modo de ver, absolutamente genial. Ya lo decía Picasso. Para el genial malagueño, Matisse era el pintor del siglo XX que perduraría. Nos queda la duda si era después de él.

Salvador Dalí y Botticelli: Sueño de Venus

Dalí: Fachada del pabellón «Sueño de Venus», 1939. Exposición Universal de Nueva York.

En la Exposición Universal de Nueva York de 1939 se hizo un pabellón donde la fantasía y el mundo onírico de Salvador Dalí se plasmó en «El sueño de Venus». La idea de levantar una «Surrealist House» en la zona de diversión fue del galerista neoyorquino Julien Levy, introductor de Dalí en Nueva York.

El frente del «Sueño de Venus» era como una especie de elevación que amalgamaba una serie de apéndices, piernas, tentáculos, brazos, pinchos… En esa especie de montaña informe se abrían unas cavidades en donde aparecían dos enormes sirenas, una reprodución del «San Juan Bautista» de Leonardo da Vinci con la cabeza de la «Mona Lisa» y, en otra, la figura central de «El Nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli. Además, en la entrada y a modo de taquilla, se había colocado la cabeza de un monstruo marino y a cada lado dos piernas a modo de columnas. Este conjunto fue definido en la revista «Art Digest» como «La reconstrucción de un subconsciente muy freudiano a través de lo que en Broadway se denomina girl show».

No es nada extraño que Dalí utilizara las reproducciones de Leonardo y de Botticelli en esta composición, el «Sueño de Venus», sabiendo la admiración que el artista sentía por los pintores italianos del quatrocentto y por «el divino» Veermer. Iconos como «La Gioconda», por otra parte, han sido utilizados hasta la saciedad en la sociedad de consumo.

«El nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli

Fragmento de «El nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli, Galería de los Uffizi. Florencia.

Sandro Filipepi ha pasado a la historia como Botticelli apodo con el que se conocía a su hermano mayor Giovanni por ser este -según decían las malas lenguas- como un botijo, bajito y rechoncho. Botticelli, el genial pintor del «quatrocentto», nació en 1445 en el barrio de Santa María Novella, en Florencia. En el mismo barrio vivía la familia  de los Vespucci, amigos y protectores de los Botticelli. Sandro fue alumno del taller de Fra Filippo Lippi hasta que marchó a Spoleto. Más tarde en el taller de Verrocchio -de gran prestigio- entabla gran amistad con Leonardo da Vinci. En esa época coincidió también con Perugino.  Junto con Leonardo, se embarca en una aventura gastronómica -montaron un restaurante- que no tuvo éxito. En 1470 instala su propio taller en Florencia. Tuvo la protección de los Médicis. En la extensa producción de Botticelli destaca como obra de madurez la «Adoración de los Magos»  (Uffizi, Florencia) en donde aparece Juliano de Médicis  y un autoretrato del artista; la «Alegoría de la primavera», pintada para la Villa di Castello  (hoy en los Uffizi), que se supone es la representación del amor entre Juliano de Médicis y Simonetta Cattaneo Vespucci; en ella las «Tres Gracias», grupo de tres figuras femeninas, tradicionales en el arte griego y romano, tiene el virtuosismo de los velos que las envuelven logrado por ese linearismo leve que marca toda su obra; asombrosa es la composición de la «Madona del Magnificat» de los Uffuzi siguiendo el contorno del «tondo»; «Venus y Marte», en la National Gallery de Londres, es otra de las obras más notables del genio.

Por último «El nacimiento de Venus» es para muchos la gran obra del pintor. Su modelo, Simonetta Vespucci -la neurótica fiorentina-, de gran belleza, tiene toda la fuerza viril que sus coetáneos reconocían al maestro en la ejecución de sus obras, virtud que curiosamente en el mundo contemporáneo se ha tildado de demasiado «femenina». El elemento dinámico está presente en el viento a través de una pareja de Céfiros en vuelo, que agita el cabello de Venus, las ondas del agua y el manto de la Hora. El cuadro posee una belleza indecible: el trazado de la concha y la inestabilidad que aporta a la figura de Venus resultan portentosos. Solo «El nacimiento de Venus» justificaría una visita a los Uffizi.