Paseando por el Louvre

Museo del Louvre. Foto. Bárbara.

Para ser más precisos, la foto nos sitúa en el momento de salir del Museo del Louvre. Cualquiera que sea la zona visitada -ver todo en un día es imposible- supone una experiencia gratificante e inolvidable. Y sucede que cuanto más se visita más adicción se crea. Es como el chocolate, con la ventaja de que no engorda y sus efectos placenteros duran más.

11 pensamientos en “Paseando por el Louvre

  1. Tienes razón. Y hasta los diabéticos podemos disfrutarlo sin otro peligro que el de no querer irnos de allí:-)

    • Gracias; Joaquín, Efectivamente, es mejor que no abuses de lo dulce. Dan ganas de montar en el vestíbulo -que es enorme- una tienda de campaña y estarse un mes de vacaciones. Y puestos a fantasear, hacer tertulias con las momias egipcias, con la Gioconda y con el Escriba sentado… cuando el Museo quede vacío y silencioso.

      • Habrá que ver “Misión imposible” o alguna otra película semejante para sacar ideas y colarse en el museo cuando esté cerrado:-)

  2. Muy original la fotografía, Bárbara. Además, ya sabes que no entiendo por qué hay a quienes les molestan las pirámides de cristal en el sitio en que se encuentran y, sin embargo, les encanta -y me incluyo- una catedral -la de Murcia, por ejemplo- en donde encontramos partes románicas y partes góticas, renacentistas y barrocas unas junto a otras. ¿Qué siglos separan al Románico del Barroco y cuántos al edificio del Louvre de las tantas veces denostadas pirámides?

    • Gracias, Aurelio. A mi me encantan las pirámides de cristal del Louvre. Hemos hablado muchas veces sobre ese tema. Quizá el rechazo a aunar lo nuevo y lo “antiguo” sea solo una cuestión de estética, de un purismo posiblemente estrecho. No lo sé; lo que si sé es que lo bello es bello y la armonía es la armonía.

  3. Uno de los magníficos museos al que entras con ilusión y sales con pena, porque te quedarías a vivir allí. Por cierto!! a mi también me encantan las pirámides de cristal del Louvre.

    • Tienes toda la razón, Chelo. En verano, después de estar todo el día recorriendo salas, al salir mucha gente se sienta en los bordes de los estanques y pone los pies a remojo… al atardecer es toda una experiencia de lo más gratificante. Gracias por tu comentario.

  4. Querido Joaquín, no sé de que manera tu segundo comentario se ha colocado en el lugar que está, creo que existen las meigas en esto de internet. Siempre he pensado que sería fantástico hacerlo; contravenir las normas debe tener su morbo.

  5. Coincido con papá. Las pirámides del Louvre han sido casi tan injustamente denostadas como el maravilloso edificio que Moneo proyectó enfrente de la Catedral.

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