“El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli

Fragmento de “El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli, Galería de los Uffizi. Florencia.

Sandro Filipepi ha pasado a la historia como Botticelli apodo con el que se conocía a su hermano mayor Giovanni por ser este -según decían las malas lenguas- como un botijo, bajito y rechoncho. Botticelli, el genial pintor del “quatrocentto”, nació en 1445 en el barrio de Santa María Novella, en Florencia. En el mismo barrio vivía la familia  de los Vespucci, amigos y protectores de los Botticelli. Sandro fue alumno del taller de Fra Filippo Lippi hasta que marchó a Spoleto. Más tarde en el taller de Verrocchio -de gran prestigio- entabla gran amistad con Leonardo da Vinci. En esa época coincidió también con Perugino.  Junto con Leonardo, se embarca en una aventura gastronómica -montaron un restaurante- que no tuvo éxito. En 1470 instala su propio taller en Florencia. Tuvo la protección de los Médicis. En la extensa producción de Botticelli destaca como obra de madurez la “Adoración de los Magos”  (Uffizi, Florencia) en donde aparece Juliano de Médicis  y un autoretrato del artista; la “Alegoría de la primavera”, pintada para la Villa di Castello  (hoy en los Uffizi), que se supone es la representación del amor entre Juliano de Médicis y Simonetta Cattaneo Vespucci; en ella las “Tres Gracias”, grupo de tres figuras femeninas, tradicionales en el arte griego y romano, tiene el virtuosismo de los velos que las envuelven logrado por ese linearismo leve que marca toda su obra; asombrosa es la composición de la “Madona del Magnificat” de los Uffuzi siguiendo el contorno del “tondo”; “Venus y Marte”, en la National Gallery de Londres, es otra de las obras más notables del genio.

Por último “El nacimiento de Venus” es para muchos la gran obra del pintor. Su modelo, Simonetta Vespucci -la neurótica fiorentina-, de gran belleza, tiene toda la fuerza viril que sus coetáneos reconocían al maestro en la ejecución de sus obras, virtud que curiosamente en el mundo contemporáneo se ha tildado de demasiado “femenina”. El elemento dinámico está presente en el viento a través de una pareja de Céfiros en vuelo, que agita el cabello de Venus, las ondas del agua y el manto de la Hora. El cuadro posee una belleza indecible: el trazado de la concha y la inestabilidad que aporta a la figura de Venus resultan portentosos. Solo “El nacimiento de Venus” justificaría una visita a los Uffizi.

12 pensamientos en ““El nacimiento de Venus” de Sandro Botticelli

  1. Precioso cuadro. La verdad es que recibo con ilusión los mensajes de la Estirga con temas y cuadros elegidos con tan buen criterio y los comentarios que los ilustran. ¡Es como hacer un Master en Bellas Artes!

  2. Es una preciosidad, de un virtuosismo extraordinario; la linea, el dibujo de Botticeli es único. Me entusiasma el Renacimiento. ¡Gracias Joaquín, en todo caso Master en entusiasmo!

  3. Creo que “El nacimiento de Venus” de Botticelli es el cuadro que más me ha impresionado de todos los que he visto en mi vida. “Me veo” ante él, con 18 años, en los Uffizi, deslumbrado por su belleza y contemplando “de verdad” los ojos de mi entonces querida Simonetta…
    Aún conservo enmarcada esa cara, reproducida sobre lienzo, que me traje de Firenze.

    • La belleza de Simonetta es espectacular, con una dulzura angelical muy serena; no me extraña que fuera tu ideal de adolescente.Ese canon de belleza renacentista no tiene nada que ver con las modelos escuálidas de ahora. ¡No tenías mal gusto, no!

  4. ¿Qué maravilla! El soplo del céfiro bien me habría gustado a mí recibirlo como si fuera un aliento mágico que transformara las cosas.Estoy de acuerdo que bien vale una visita a los Uffizi.Este cuadro y el de las Tres Gracias.Comprendemos perfectamente el dilema de Paris que no sabría a quien ofrecer la manzana si hubieran sido éstas las diosas entre las que debía elegir a la más hermosa.

      • ¡Qué comentario más bonito, Isabel, Cuánto sabéis Bárbara y tú y que bien expresáis vuestras ideas y conocimientos.

  5. Me picaba la curiosidad y lo he buscado, y resulta, querida Isabel, y mira por dónde, que el fresco se llama “Venus y las tres Gracias ofreciendo presentes a una joven”. El fresco procede de la villa Lemmi, cerca de Florencia, perteneciente a la familia Tornabuoni, aliada de los Medici. ¡Hay que ver cómo todo se relaciona!

  6. Querido Joaquín, Isabel es una artista en todas las facetas. Yo sé poco pero me cunde, jajaja. Bromas aparte, Isabel es una persona muy culta y sensible. Siempre digo -egoístamente- que hay que rodearse de personas que nos enriquezcan. Recibir es bonito pero dar es más gratificante. Isabel es de las personas que da todo el rato.

  7. No te infravalores, Bárbara! No me extraña lo que dices de Isabel porque es lo que reflejan sus intervenciones en el blog. Además de tener un bonito nombre, y no lo digo porque sea el nombre de mi mujer y mi hija:-))

    • Tampoco me sobrevaloro, No me gustan demasiado los que van pavoneándose todo el día. Jajaja, en fin cada cual es como es. Isabel es un nombre muy bonito que además está muy de moda por la serie de tve,

  8. Siempre diré que esta obra es, para mí, EL DIBUJO. Nunca un dibujo me ha impresionado tanto como este. Cuando estuve en los Uffizi, hace unos años, recuerdo haberme quedado un buen rato mirándolo fijamente. Con el transcurrir de los minutos fueron desapareciendo los colores y, con ellos, Céfiro, Aura y la Hora, hasta que solo quedó el trazo de Venus sobre el lienzo. Creo que nunca las dos dimensiones han sido tan hermosas. Es de una belleza sobrecogedora.

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