Les toilettes de Paris

Bajada a la toilette de «Les deux Magots». Foto: Bárbara.

Los aseos en París con más glamour tienen una cualidad muy particular, jamás suben, siempre bajan. Los aseos de los locales con más «sabor», esos que se mantienen en el tiempo inalterables, como fosilizados. imperturbables a los cambios inmobiliarios, esos transmiten a los viajeros apasionados parisinos una sensación perenne de estabilidad emocional. La cuestión radica en que todos ellos, los aseos, las toilettes, se ubican en el «infierno» del local. Lo mismo da que la bajada sea orlada de maderas nobles o no, la seguridad que transmiten al enamorado de la ciudad es que, así pasen cien años, las toilettes permanecerán tal como las conocieron con veinte años. Las toilettes de París con más «glamour» perduran inalterables. El tiempo las respeta lo mismo que a la Tour o a la Madelaine. Quien no conoce las toilettes de París  no sabe lo que se pierde.

Aurelio Serrano Ortiz: dibujante y poeta

Aurelio Serrano Ortiz: «20-11-2012». Lápiz sobre papel. De la serie «Depuis l’Art Nouveau».

 

CARICIA

 

Sí, como azulblanco de manos,

como aire y luz

soñando eterno,

como dios aquí,

como silencio blanco.

Sí, como sonrisa

jugando.

El Otoño

El Otoño es con mucho mi estación preferida. Pasear por el campo, oler la tierra húmeda es un placer único solo comparable a disfrutar de una playa solitaria. Los colores ocres, amarillos de las hojas y la brisa que ondula las aguas de los ríos anudan los días demasiado cortos. Foto: Bárbara.

Indignados: La banca sigue ganando.

Dibujo de Leonardo da Vinci

Aun después de la negociación entre Gobierno y el primer partido de la oposición la banca sigue ganando. El acuerdo al que han llegado es un parche por dos años y después ¿qué? Los dos partidos de gobierno, PP y PSOE,  endeudados por sus respectivas campañas electorales, ven condonadas sus deudas por parte de los bancos que los financian. En las cajas de ahorros -el nombre tiene guasa- todos los partidos políticos, incluso los minoritarios, han formado parte de sus consejos de administración, de modo que por la cuenta que les trae más les vale estar a bien con la mano que los financia. Y aunque esto no fuera así -que lo es- el SISTEMA FINANCIERO sigue siendo intocable. En el tema de las hipotecas es cierto que ha habido tanto irresponsabilidad personal como financiera, pero también mucho engaño y letra pequeña. Los usureros ganan, la banca sigue ganando. Frente a una ley hipotecaria obsoleta, de hace seis décadas, que ha permitido y permite unos intereses de demora del 19% y unos método que ninguna ley europea permite, es la sociedad civil la que se ha movilizado; la desobediencia civil ha conseguido la paralización de algunos desahucios. Del mismo modo, es la sociedad civil, la que ha  hecho posible que todos visualicen este drama que a todos nos atañe. Son también los ciudadanos los que con su solidaria actitud han interpelado a los jueces y estos se están también movilizando en favor de lo que es justo. Por último, algunos bancos se nos muestran estos días con piel de cordero, quizá movidos por el clamor popular; se deben sentir, con toda la razón, muy impopulares, el centro de todas las críticas. Nuestra sociedad está demostrando una madurez muy loable, pero cuando se conculcan de modo sistemático los derechos humanos y los principios básicos de nuestra Constitución no se puede permitir que esos entes que se mueven en la sombra sigan tirando de la cuerda de modo indefinido. Está en juego además -por si fuera poco- la ¿»dación»? de la democracia; los ciudadanos tienen el poder a través del Parlamento y, cuando los representantes del pueblo ven como son los entes financieros los que gobiernan y cómo estos conculcan los derechos democráticos, será el pueblo el que tenga que resolver ese estado de cosas. Mucho está en juego, no solo la vivienda, no solo un techo. Y, aunque de momento siga ganando la banca, creo firmemente en el poder de los ciudadanos y me niego a creer, como dicen muchos, que tales movimientos sean «ingenuos». El primer paso ya se ha dado. Y la unión hace la fuerza.

Paseando por el Louvre

Museo del Louvre. Foto. Bárbara.

Para ser más precisos, la foto nos sitúa en el momento de salir del Museo del Louvre. Cualquiera que sea la zona visitada -ver todo en un día es imposible- supone una experiencia gratificante e inolvidable. Y sucede que cuanto más se visita más adicción se crea. Es como el chocolate, con la ventaja de que no engorda y sus efectos placenteros duran más.

Henri Matisse: «Lo oriental» y «Lo español»

Henri Matisse: «Figura decorativa sobre fondo ornamental». Paris, Centro George Pompidou.

Desde el Segundo Imperio, España estará de moda en muchas facetas de la vida parisina; a ello contribuye de forma decisiva la boda de Napoleón III con Eugenia de Montijo. La temática oriental cautivó a numerosos pintores por sus posibilidades sensuales, frente a la composición académica de influencia neoclásica. Delacroix e Ingres cultivaron esta temática desde sus respectivas visiones diferentes. Pintores franceses como Degas, Constant, Daux, visitaron España buscando tanto a los maestros del Museo del Prado como el tipismo de Andalucía, muchas veces de paso hacia el Norte de África. Esta hispanofilia continuó llegando hasta los impresionistas y un ejemplo es el conocido cuadro de Manet «Lola de Valencia». La publicación de los cuadernos de viajes de Delacroix -concretamente el de España- animó indudablemente a los literatos y pintores que recalaron en Córdoba, Sevilla, Granada en pos de las muestras del arte islámico. Derain y Bonnard también estuvieron en España, visitando este último también Madrid y Toledo. Van Dongen será otro gran cultivador del tema español.

En Matisse el tema español está presente en su pintura antes de su viaje a España.

Desde la época de Delacroix, muchos talleres parisinos estaban llenos de artesanía islámica: cerámicas, tapices, muebles, alfombras…; de igual manera el taller de Matisse estaba repleto de objetos orientales y de carácter español de gran colorido. Los tejidos con arabescos, de intensa policromía, eran elementos muy queridos por el pintor, que los incluye en sus composiciones al modo fauvista. Además Matisse conocía perfectamente el arte musulmán y los tapices persas del Museo del Louvre.

Es a principios de 1910 cuando Matisse visita Sevilla. Pero antes, en Madrid, conoce el Museo del Prado; ante los cuadros de Velázquez demuestra su frialdad, prefiriendo las obras de Goya y del Greco. Su estancia en Sevilla se prolonga por espacio de dos meses. Allí coincide con su buen amigo Iturrino, con el que comparte jornadas de trabajo; fruto de ello son los extraordinarios cuadros «Bodegón en España» y «Bodegón con geranios». En Tánger también pintó con Iturrino, al que le unía una gran amistad cimentada con anterioridad en Francia. Durante su estancia en Sevilla, visita Granada -el Sacromonte también- y Córdoba. Desde ambas ciudades manda postales a los Stein; desde Córdoba dice, » Splendide la mosquée suis très contente de mon / voyage / Amitiés à vous deux. / H. M». De vuelta a Madrid pasa por Toledo donde se admira de la obra del Greco.

Sus viajes por el norte de África, Argelia y Marruecos se concretan en los cuadros de odaliscas, en los cuales los fondos barrocos formados por telas coloristas y arabescos crean una atmósfera sensual que envuelve a las figuras femeninas. Con Matisse, el tema de las odaliscas que remiten al harén de las mil y una noches o a las fantasías orientales -tema, por otra parte, nada original pues había sido tratado antes por los maestros franceses precedentes- adquieren un tinte absolutamente «moderno» y transgresor por el tratamiento decorativo -sin el carácter peyorativo de lo decorativo- del fondo y de la forma. Esta unidad lograda es, a mi modo de ver, absolutamente genial. Ya lo decía Picasso. Para el genial malagueño, Matisse era el pintor del siglo XX que perduraría. Nos queda la duda si era después de él.

Salvador Dalí y Botticelli: Sueño de Venus

Dalí: Fachada del pabellón «Sueño de Venus», 1939. Exposición Universal de Nueva York.

En la Exposición Universal de Nueva York de 1939 se hizo un pabellón donde la fantasía y el mundo onírico de Salvador Dalí se plasmó en «El sueño de Venus». La idea de levantar una «Surrealist House» en la zona de diversión fue del galerista neoyorquino Julien Levy, introductor de Dalí en Nueva York.

El frente del «Sueño de Venus» era como una especie de elevación que amalgamaba una serie de apéndices, piernas, tentáculos, brazos, pinchos… En esa especie de montaña informe se abrían unas cavidades en donde aparecían dos enormes sirenas, una reprodución del «San Juan Bautista» de Leonardo da Vinci con la cabeza de la «Mona Lisa» y, en otra, la figura central de «El Nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli. Además, en la entrada y a modo de taquilla, se había colocado la cabeza de un monstruo marino y a cada lado dos piernas a modo de columnas. Este conjunto fue definido en la revista «Art Digest» como «La reconstrucción de un subconsciente muy freudiano a través de lo que en Broadway se denomina girl show».

No es nada extraño que Dalí utilizara las reproducciones de Leonardo y de Botticelli en esta composición, el «Sueño de Venus», sabiendo la admiración que el artista sentía por los pintores italianos del quatrocentto y por «el divino» Veermer. Iconos como «La Gioconda», por otra parte, han sido utilizados hasta la saciedad en la sociedad de consumo.

«El nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli

Fragmento de «El nacimiento de Venus» de Sandro Botticelli, Galería de los Uffizi. Florencia.

Sandro Filipepi ha pasado a la historia como Botticelli apodo con el que se conocía a su hermano mayor Giovanni por ser este -según decían las malas lenguas- como un botijo, bajito y rechoncho. Botticelli, el genial pintor del «quatrocentto», nació en 1445 en el barrio de Santa María Novella, en Florencia. En el mismo barrio vivía la familia  de los Vespucci, amigos y protectores de los Botticelli. Sandro fue alumno del taller de Fra Filippo Lippi hasta que marchó a Spoleto. Más tarde en el taller de Verrocchio -de gran prestigio- entabla gran amistad con Leonardo da Vinci. En esa época coincidió también con Perugino.  Junto con Leonardo, se embarca en una aventura gastronómica -montaron un restaurante- que no tuvo éxito. En 1470 instala su propio taller en Florencia. Tuvo la protección de los Médicis. En la extensa producción de Botticelli destaca como obra de madurez la «Adoración de los Magos»  (Uffizi, Florencia) en donde aparece Juliano de Médicis  y un autoretrato del artista; la «Alegoría de la primavera», pintada para la Villa di Castello  (hoy en los Uffizi), que se supone es la representación del amor entre Juliano de Médicis y Simonetta Cattaneo Vespucci; en ella las «Tres Gracias», grupo de tres figuras femeninas, tradicionales en el arte griego y romano, tiene el virtuosismo de los velos que las envuelven logrado por ese linearismo leve que marca toda su obra; asombrosa es la composición de la «Madona del Magnificat» de los Uffuzi siguiendo el contorno del «tondo»; «Venus y Marte», en la National Gallery de Londres, es otra de las obras más notables del genio.

Por último «El nacimiento de Venus» es para muchos la gran obra del pintor. Su modelo, Simonetta Vespucci -la neurótica fiorentina-, de gran belleza, tiene toda la fuerza viril que sus coetáneos reconocían al maestro en la ejecución de sus obras, virtud que curiosamente en el mundo contemporáneo se ha tildado de demasiado «femenina». El elemento dinámico está presente en el viento a través de una pareja de Céfiros en vuelo, que agita el cabello de Venus, las ondas del agua y el manto de la Hora. El cuadro posee una belleza indecible: el trazado de la concha y la inestabilidad que aporta a la figura de Venus resultan portentosos. Solo «El nacimiento de Venus» justificaría una visita a los Uffizi.

Indignados: El tumor cerebral de Hitler

Dibujo de Leonardo da Vinci

La situación en Siria no mejora. La guerra civil continúa a pesar del alto el fuego y del nuevo mediador internacional. Nada ha cambiado, pues el número de victimas civiles sigue siendo a diario estremecedor. A todos los tiranos les llega su hora; pero mientras, los pueblos sometidos se desangran, siendo los más desvalidos -mujeres, ancianos y niños- los que sufren las consecuencia de sus locuras. A todos los que perdieron la esperanza o la vida les quiero dedicar este poema que escribiera Leonard Cohen en «Flores para Hitler», terribles poemas para denunciar lo más horrendo que un ser humano puede ocasionar a otro: la tortura y la muerte.

EL TUMOR CEREBRAL DE HITLER

El tumor cerebral de Hitler asoma por mis ojos

Goering derrite lingotes de oro en mis entrañas

Mi nuez abulta como la cabeza de Goebbels

Es inútil decir a un hombre que es judío

Con tu beso elabora la pantalla de una lámpara

¡Confiesa! ¡Confiesa!

es lo que me pedís

aunque creéis que me los estáis dando todo

HITLER THE BRAIN-MOLE

HITLER the brain-mole looks out  of my eyes

Goering boils ingots of gold in my bowels

My Adam’s Apple bulges with the whole head of

Goebbels

No use to tell a man he’s a Jew

I’m making a lampshade out of your kiss

Confess! Confess!

is what you demand

although you believe you’re giving me everything

Del libro «Poemas escogidos» (versión de Jorge Ferrer-Vidal), Ed. Plaza y Janés. Barcelona, primera edición, enero 1972.

Yukio Mishima: El ritual de su «harakiri»

Editorial Seix Barral. Primera edición: marzo, 1973.

 Hiraoka Kimitake, nació en Tokio en 1925. Para el mundo y para la literatura ha pasado a la historia como Yukio Mishima. Hijo de una noble familia de samuráis,  fue un superdotado. Dramaturgo, novelista, escribió una opera, según dicen en dos días, se graduó en Leyes, fue campeón de artes marciales y esgrima, director de orquesta… Es difícil definir la personalidad de un ser como Mishima, de una sensibilidad extrema; desde luego no es posible solo con la enumeración de las cosas que realizó hasta su muerte; muerte, por otra parte, meditada, orientada hacia una significación concreta, sometida al ritual del harakiri.

Con 23 años escribió una notable novela autobiográfica, «Confesiones de una máscara», en la que narra los tormentos que le ocasionan el descubrimiento de su homosexualidad en una sociedad machista; estamos hablando de los años veinte en la sociedad japonesa. El descubrimiento del amor, el ideal de belleza, el anhelo de lo prohibido está descrito de forma magistral. Su famosa novela «El sonido de las olas» está basada en el antiguo romance griego «Dafnis y Cloe». Con la novela «Shiosai» obtuvo en 1954 el premio Shinchosa. Aparte de sus novelas, escribió ensayos e innumerables obras de teatro.

Como dramaturgo, Mishima contribuyó al teatro moderno realizando una síntesis prodigiosa del teatro tradicional Nô, en obras rigurosamente insertas en la tradición, pero formuladas en la vida moderna. En la actual sociedad occidental, cada vez más abierta la atracción hacia la cultura japonesa, es una constante tremendamente enriquecedora. A principios del siglo pasado, el entusiasmo de poetas como Yeats y Pound así como la dedicación de Arthur Waley, hicieron posible la fascinación por la tradición del teatro Nô en la literatura occidental.

Desde el inicio del Nô en el siglo XIV, este tipo de teatro estuvo ligado al Shogunado que ostentaba el poder; a partir de 1868 la sociedad japonesa se occidentaliza y se moderniza, de modo que el futuro del teatro Nô era entonces incierto. Con el tiempo se dieron cuenta que se parecía a la ópera occidental y se recupera poco a poco. El Nô tiene su origen en piezas cortas representadas en los templos y altares como parte de fiestas populares. Con el tiempo solo se representaba en la corte y llegó a convertirse en un ritual en el que el diálogo se pronunciaba en tonos monocordes y los gestos terminaron por estilizarse. Es un teatro eminentemente simbólico, y en ciertos aspectos recuerda a los primitivos dramas griegos. De la misma manera que se dejaron de escribir madrigales finalizado el Siglo de Oro, se abandonó la creación de obras de teatro Nô; solo un genio creador de la talla Mishima fue capar de renovarlo y actualizarlo.

Mishima se suicidó en público haciéndose el Harakiri en 1972 como protesta y como ejemplo nacionalista. Muerte premeditada, racionalizada, expuesta….