El día 21 de este mes la corresponsal en París del diario «El País», Ana Teruel, nos ofreció otro de sus interesantes artículos, esta vez dedicado a George Braque. El pintor, cofundador con Picasso del cubismo, tendrá por fin el merecido homenaje por parte del gobierno francés. Durante los cincuenta años que han pasado desde su muerte, su figura ha sido paulatinamente eclipsada por la de su amigo; posiblemente ha contribuido a ello también el hecho de que fuera, en vida, el pintor oficial del gaullismo y el único pintor vivo que tuvo el honor de exponer en el Museo del Louvre. Siendo Malraux ministro de cultura en el momento de su fallecimiento, tuvo unos funerales casi de jefe de estado. Por todo ello se puede decir que Braque concitó en vida todos los honores y reconocimientos posibles, y que su estrella se ha ido apagando durante 5 décadas. Ahora se está preparando una muestra en el Grand Palais que esperábamos con ansia los amantes del cubismo y, sabiendo como hacen las cosas en el país vecino, seguro que no nos defraudará. Los cuadros que pintara en l’Estaque, cerca de Marsella, como «Casas en l’Estaque» y «Paisaje en l’Estaque», se pueden considerar los primeros trabajos cubistas; aunque al principio los colores fauvistas imperasen en sus cuadros, el propio Matisse reconoció que Braque pintaba, ya en esa época, la realidad mediante cubos. Pero es indudable que Picasso y él, cuando este preparaba «Las señoritas de Aviñón» en el «Bateau-Lavoir», iniciaron una amistad y una relación extraordinariamente fructífera que será el desarrollo del cubismo. Que una personalidad tan fuerte como la del malagueño fuera capaz de trabajar codo con codo con otro pintor es en sí un hecho reseñable; ante el carácter difícil de Picasso, la personalidad de Braque debió ser fuera de lo común; felizmente alumbraron un camino nuevo, que según mi opinión no está ni mucho menos agotado. Este otoño se abrirá una exposición que puede ser la exposición del año. Y espero no perdérmela.
Respecto al cubismo, Braque dijo: «Lo que me atraía de modo especial era la materialización de una nueva espacialidad. La primera indagación cubista era precisamente el espacio; el color solo tenia una función modesta: del color no nos interesaba mas que su aspecto luz. La luz y el espacio son dos cosas intimaménte conexionadas y nosotros las abordábamos juntas».










