De la serie»Depuis l’art nouveau». Otro dibujo de Aurelio, que hace con el lápiz lo que quiere. Positivo y negativo.
René Lalique, un maestro del diseño
René Lalique nacido en Francia (1860-1945) es el autor de esta prodigiosa obra,»Diadema-Orquídeas», que podemos admirar en el Museo Calouste Gulbenkian en Lisboa. El joyero, orfebre y diseñador francés fue amigo personal del coleccionista Calouste Gulbenkian que, en agradecimiento a la ciudad de Lisboa, donde se refugió durante la segunda guerra mundial, donó a su muerte su inmensa colección al estado portugués. La obra de Lalique, de un gusto refinado, se encuadra en la llamada «Arte Nova». La pieza está hecha en marfil, carey, oro y lleva un topacio en forma de gota en el centro de las orquídeas. La diadema, dotada de un gran realismo, siempre desde los parámetros simbolistas, adquiere en el tratamiento y técnica perfecta de su autor un sentido erótico muy elegante.
Reflejos V
Picasso, en la intimidad
Kandinsky: 1911-1913, hacia la abstracción
Durante estos años, Wassily Kandinsky funda su nuevo grupo, Der Blaue Raiter, de capital importancia para el expresionismo alemán, y su pintura se hace plenamente abstracta. En este periodo pinta composición IV, V, VI, VII. En la composición IV (Batalla), aquí reproducida, fechada en 1911, no obstante aún hay referencias al mundo medieval ruso aunque no lo parezca, concretamente en la lucha entre dos cosacos; este lienzo tiene una composición dual: el conflicto ocupa la mitad izquierda, la armonía la derecha. En la obra de gran formato sobre tela Composición VI ya consigue plenamente que los colores se independicen de los objetos: es la abstracción plena; se puede admirar en el Museo de el Ermitage en San Petersburgo
¡Tiritando de frío!!!
El fuego del hogar
Si algo bueno tiene el invierno es calentarse al lado de una chimenea y oír el crepitar de la madera; beber algo caliente y oler a leña quemada. Paradógicamente esa llama azul, como de aquelarre, es un calor frío, pero solo engaña a la retina. Poner un viejo vinilo mientras el maestro Abbado dirige la quinta sinfonía de Mahler es la mejor forma que conozco de rozar la felicidad. El maestro murió hace unos días, pero nos deja su sabia forma de sentir, de modular la música con sus manos.
Cita de Mallarmé
Mallarmé dijo: Après avoir trouvé le Néant, j’ai trouvé le Beau.
Lobo Lunar
Juan Gris, el cubismo más colorista
Hasta hace solo tres décadas en los museos y colecciones importantes de España no existía prácticamente obra alguna del pintor madrileño. En la actualidad, subsanado este despropósito, existen obras destacables en los Museos Reina Sofía y en el Thyssen, así como importante es la colección de la Telefónica, que se puede visitar en la Gran Vía madrileña.
Una vez que abrazó el cubismo en 1912 no lo abandonó; por tanto de los tres, Picasso, Braque y él, el que continuó en la senda del movimiento fue Gris. Resulta sorprendente aún y, no me canso de decirlo, no ha recibido el reconocimiento por parte del público que su obra merece. Y si esta obra de enorme calidad está de alguna forma por descubrir, su labor como ilustrador, tanto en Madrid como en París, que le permitió subsistir en los primeros años, prácticamente no se conoce. Fue por muchos años uno de los españoles que habitaron el mítico Bateau-Lavoir. Mientras Picasso iba hacia un arte figurativo y Braque se decantaba por unos bodegones más realistas, Juan Gris avanzaba en el color dotando al cubismo no solo de una plasticidad más rica sino incorporando papeles de periódicos y cartones, y apostando por una gama de colores más viva e intensa. El primero, «Frutero, vaso y limón», que encuentro bellísimo, de 1916, es muy sobrio en cuanto al color; el segundo responde a esa deriva rica en color, aunque el último sea anterior (1913); la búsqueda del color ya será inequívoca pues el germen está ahí desde el comienzo.










