Hay formas y proporciones que se repiten en la naturaleza. Cuando observamos la perfección de las espirales que estructuran la forma del caracol nos maravilla que ese prodigio se repita. Y es la llamada espiral áurea la que da forma a los caracoles añadiendo cámaras de mayor tamaño cada vez, pero siempre de igual forma. La tal famosa espiral áurea es llamada también de Durero o logarítmica. Cuando después de un día de lluvia uno se va al campo a buscar caracoles y los encuentra tan felices y contentos me viene a la memoria Pitágoras y también Arquímedes, que tiene su propia espiral, así llamada, y que es la de la tela de araña, pero con la salvedad de que en la suya las espiras se mantienen constantes. Moraleja: no salga a pasear al campo a tontas y a locas, párese a pensar cuando vea un caracol y contemple su perfecta estructura y, si se topa con una araña, verá que nunca tejen extrañas telas, siempre las hacen siguiendo la espiral de Arquímedes… También párese a reflexionar en la teoría del número Φ: aquellos sabios tenían mucha razón… en tantas cosas.












