En las Tullerías, se hallaba el Jeu de Paume, donde se encontraba reunida la pintura de los impresionistas; era, para todo el que llegaba a París en los años setenta, «el museo de los impresionistas».
Después la colección pasó al otro lado del Sena en la remozada antigua estación de Orsay, donde la podemos contemplar hoy. La primera vez que vi «Olympia» de Manet fue en el Jeu de Paume. Recuerdo que en la Planta baja de aquel delicioso palacete, tan fácil de recorrer por sus dimensiones, y como bienvenida, se encontraba el «Déjeuner sur l’herbe» de Manet, enorme, que nos dejaba sin aliento. Esta obra maestra, de riguroso realismo, con el desnudo de la modelo Victorine Meurend sentada entre los los dos varones vestidos, era tremendamente impactante. Esta obra y el desnudo de «Olympia», pintada en 1863, expuestos en 1865 en la galería Martinet y después en el «Salón des Réfusés», causaron un gran escándalo. Para la «Olympia» la modelo fue la misma (Victorine Meurend) y representa a una joven cortesana desnuda recibiendo un ramo de flores que trae una sirvienta negra. La belleza y la delicadeza del trazo del cuerpo, el contraste con el chal y el blanco de las sábanas con el tono rosado de carnalidad, la luminosidad de los tonos claros de los almohadones crean una de las obras maestras más admiradas de Manet.
En 1890 Claude Monet, admirador de esta obra, abrió una suscripción pública para ofrecer esta obra al Estado francés que no ingresó en el Louvre hasta que Clemenceau lo ordenó (Jeu de Paume) en 1907. Debo aclarar que la obra contemporánea que pertenece al Louvre no estuvo ni está expuesta en sus salas.









