Matisse y el paisaje

Matisse:"Charca de Trivaux"

Matisse: «Charca de Trivaux». 1916.Tate Gallery, London.

Durante el siglo XIX el paisaje fue un género del gusto de los pintores, género que, salvo rara excepciones, durante el siguiente siglo fue abandonado progresivamente. Y así como los impresionistas, amantes de pintar al aire libre, para captar las variaciones de la luz dieron al paisaje sus mejores logros, los precubistas y cubistas  lo fracturan, descomponiéndolo en realidades nuevas que poco tenían que ver con la concepción preciosista y estética anterior. Matisse, sobre 1900, realiza  distintas versiones y en diversos estilos de Notre Dame y el Sena sobre las vistas que tenía desde la ventana de su estudio; una de ellas, «Notre Dame», se encuentra en la Tate Gallery de Londres. Igualmente sabemos por Brassaï  que Picasso realizó desde los muelles del río muchas versiones de la catedral, pero son obras de ejercicio a las que nunca dio mayor importancia. En 1905 Matisse pinta «Paisaje de Collioure», hoy en el Statens Museum for Kunst de Copenhague, en el que el color, de forma definitiva, es el protagonista principal.

Esta obra, diametralmente diferente a la anterior, «Charca de Trivaux», fechada en 1916 o 1917 (Tate Gallery, London), es una delicada y equilibrada composición conseguida por medio de los troncos desnudos y en donde la sensación húmeda del bosque la aportan los colores sobrios fundidos  al crearse una atmósfera sutil en verdes, pardos y azules. Particularmente me gusta mucho, aun no siendo «característica» de Matisse.

Entre los años 1916 y 1917 Matisse pintó diversos paisajes sobre vistas de Meudon muy cerca de Issy. No obstante es la figura y los interiores el objeto sobre los que se desarrolla el grueso de su obra.

Bárbara Carpi: «Bañista» (Europalia 1985. Amberes)

Bárbara Carpi: "Bañista". Foto: Bárbara

Bárbara Carpi: «Bañista». 146 X 114 cm. Foto: Bárbara

El tema de la bañista ha dado en pintura mucho juego, Picasso, Cézanne, Matisse; … y yo caí en la tentación. Este cuadro se expuso en Amberes en una de las exposiciones que se celebraron con ocasión de Europalia 1985. La «Bañista» está realizada sobre lino con técnica mixta e indudablemente con una mirada matissiana de la que no reniego en absoluto, al revés, mi  admiración siempre por su obra. Mi «Bañista», robusta, de amplio perímetro, también rinde homenaje a Rubens, barroco, y más estando en su ciudad adoptiva, Amberes, con su bello puerto por donde llegaban  las nuevas tendencias pictóricas desde Italia.

Así comienza junio…

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Foto: Aurelio Serrano Ortiz

Así, con unas previsiones tormentosas con fuerte aparato eléctrico y en realidad, aquí, esto se traduce en una lluvia finita que deja como muestras estas gotas-perlas sobre las hojas de un rosal casi refractario al agua; así comienza junio en el sudeste en el que el desierto avanza sin que nos demos cuenta, pero sin pausa.

Madreselvas en flor

Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:

 

Madreselvas en flor que me vieron nacer

y en la vieja pared sorprendieron mi amor

tu humilde caricia es como el cariño

primero y querido que siento por él.

 

Madreselvas en flor que trepándose van

es su abrazo tenaz y dulzón como aquel

si todos los años tus flores renacen

hace que no muera mi primer amor.

 

 

Pollo estofado a la española con arroz a la criolla

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Esta es una de mis recetas preferidas. Solo el nombre me emociona por lo que supone de hermanamiento con lo criollo y contiene las tres b: bueno, bonito y barato. Y aún más, el resultado es espectacular; la mezcla de sabores es muy muy especial…

Ingredientes: Muslos y contramuslos de pollo, chorizo picante, pimientos italianos, aceitunas deshuesadas, arroz tipo bomba (de grano redondo, para entendernos), queso rallado en polvo, aceite de oliva, sal y pimienta.

Para hacer el arroz a la criolla tenemos que lavar el arroz y ponerlo a hervir en agua con sal; a los diez minutos lo apartamos del fuego, lo ponemos en un colador y lo refrescamos con agua fría. Lo volvemos a sumergir en agua caliente y lo dejamos hasta que el arroz esté hecho y lo volvemos a escurrir para que suelte toda el agua, de esta manera el arroz queda suelto y libre de almidón. Toda esta operación lleva poco tiempo. La víspera podemos dejar hecho el pollo estofado que, de un día para otro, está mejor y así podemos ofrecer una gran comida para los amigos sin tener que hacerlo todo a última hora.

Para hacer el pollo estofado a la española, primero freímos ligeramente los pimientos lavados y partidos en trozos en aceite de oliva; los reservamos y en el mismo aceite sellamos por todos lados los trozos de pollo salpimentados. En una cazuela ponemos el pollo y lo cubrimos con agua. Añadimos sal. Dejamos que se vayan haciendo e incorporamos los pimientos, el chorizo cortado en rodajas y casi al final las aceitunas, que pueden ser rellenas o bien de anchoas o bien de pimiento rojo. El caldo de la cocción debe reducirse de modo que quede una salsa. Emplatamos junto con el arroz y por encima ponemos bastante queso. La combinación del pollo con el chorizo picante, los pimientos, las aceitunas y el queso resulta delicioso. Suelo servir aparte el queso, en un bol, para que cada cual se ponga la cantidad que quiera. Importante: tiene que estar todo regado con la salsa.

Consejo dietético-gastronómico: para evitar que el estofado quede demasiado graso, por la grasa del chorizo, suelo pinchar el trozo grande que vaya a utilizar con un cuchillo afilado por la piel varias veces y lo pongo en un cazo con agua hirviendo; gran parte de la grasa queda en el agua, Así desgrasado ya lo utilizo en el estofado. Ahora, que si no tenemos problemas de colesterol…

 

 

Antiguo anuncio erótico

 

 

 

¡No tiene desperdicio! Como la censura, entonces, era tan tremenda el subconciente les jugaba malas pasada a los publicistas de la época… ¡No le dé gusto al dedo!!! Brutal.

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

Puvis de Chavannes: "Jóvenes a la orilla del mar"

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

 

 

Puvis de Chavannes, nacido en Lyon en 1824, está considerado como uno de los más representativos de los pintores simbolistas franceses. Estudió en el taller de Thomas Couture casi al mismo tiempo que Manet. Abordó con entusiasmo un género que habían abandonado los impresionistas, la decoración mural, tarea que llevó a cabo pintando sobre grandes telas, labor que realizaba en su estudio y que pegaba sobre los muros previamente preparados para ello. Su dedicación al arte mural posiblemente fue debido al influjo de Chassérieu. Estos trabajos los alternaba con los cuadros de caballete, como «El pobre pescador» que tuvo una gran relevancia en el desarrollo del simbolismo. Esta tela fue copiada por Gauguin y Seurat y algunos lo consideran el inicio de estos dos pintores que la tenían como la representación de la «saintaise», palabra inventada por Gauguin que significa la síntesis y la santificación.

Puvis de Chavannes, llamado «artista del alma», en esta obra, que se puede contemplar en el Museo de El Louvre, se ciñe al clasicismo, a la tradiciön académica más pura, inspirándose en Rafael o en Poussin.  La cuidada composición, a la que el pintor otorgaba una gran importancia, en este caso sorprende por estar el eje central desviado hacia la derecha por esa figura de espaldas y por la serena quietud de la atmósfera intemporal del cuadro.  Puvis de Chavannes murió en París en 1898.

Gauguin: «Mujer con mango»

Paul Gauguin: "Mujer con Mango". Öleo sobre lino. Dthe Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

Paul Gauguin: «Mujer con Mango». Óleo sobre lino. The Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

 

Esta obra de considerable belleza pertenece a la producción de su primer viaje y estancia en Tahití, que abarca desde 1891 a 1893. «Mujer con mango» está fechada en 1892. Gauguin quería liberar la pintura de todo artificio, de la manera de hacer para los salones, despojarla de «lo decorativo» y aun así muchos teóricos del arte, aún hoy, lo califican a él de «demasiado decorativo», con un cierto desprecio. ¿Decorativo? Habría que preguntarse en qué consiste «lo decorativo» en el arte. ¿O todo arte es decorativo? Sería como afirmar que los frescos de Tahull, el Pantocrátor, por ejemplo, son decorativos; de igual manera, si viéramos hoy el Partenón con sus colores originales, ¿lo encontraríamos un pastiche…?

Gauguin aconseja a sus amigos impresionistas, con los que expuso al principio de su carrera como pintor, que no se fijen tanto en la naturaleza, que deben abstraer la realidad, no copiarla sino expresar ideas y sentimientos a través del color por medio de un lenguaje diferente. Gauguin encontró en Bretaña, en Pont-Aven, un lugar que mantenía sus raíces populares intactas, lo suficientemente fuertes para que se sintiera a gusto y fue allí donde se inició el «sintetismo» o la escuela de Pont-Aven, encabezada por él y por Émile Bernard. Allí encontró por primera vez lo salvaje, lo primitivo. Después buscó sus orígenes en un mundo casi intacto lejos de la civilización y encontró su verdad. En 1896 decidió abandonar Europa definitivamente; la Polinesia será, hasta su muerte en 1903, su paraíso.

«Mujer con mango» contiene ya todos los elementos, define el arte, plasma el nuevo lenguaje teórico y práctico de la restructuración que iniciara Cezanne. Las masas de color como tintas planas de expresiva fuerza y belleza son como la plasmación de sus sueños: «sueño con armonías violentas cuyos perfumes naturales me embriagan».

Quino y Mafalda: Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación

A las tiras de Quino le debemos unos ratos deliciosos de la mano de Mafalda, de su mundo infantil tremendamente lúcido, con un humor ácido y corrosivo al tiempo que lleno de ternura. ¡Enhorabuena a Quino por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación! Lo que viene del continente hermano nos nutre siempre con grandes legados culturales que nos enriquecen con su savia nueva y renovadora, de modo que felicidades, también, a todos los hispanoparlantes.