Los leones de la catedral de Ávila

En la explanada de la catedral de Ávila unos leones sobre pilastras la custodian y vigilan para que nadie se desmadre y se guarde el orden debido. El primer plano del trasero de este león me llama la atención porque casi no cabe en la pilastra; en la segunda,  sujeta una cadena como acotando el espacio y, en la última, nos mira desafiante y con un aire un tanto chulesco y a ver quién le tose.

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

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Foto:Bárbara

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Foto: Bárbara

El patio manchego

La galería de madera, típica del patio manchego, se abre a una terraza desde donde se ve la silueta recia del castillo de Belmonte. En el palacio del Infante D. Juan Manuel se alzaba otro castillo del que ahora solo quedan restos. Al amanecer, sentados en la terraza contemplamos el castillo de Belmonte envuelto en brumas; cuando se disipa la niebla aparece rotundo. Seguimos camino de Ávila donde nos esperan otras sorpresas.

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El contraluz

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Foto: Bárbara

 

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Foto: Bárbara

Siempre que hago un contraluz me lleva a J. Ford y a «Centauros del desierto», y más concretamente al contraluz inicial y al final con los que el maestro abre y cierra la película a modo de telón. Y es cuando tengo la máquina en la mano y el sol de frente, cuando pienso: «Qué churro te va a salir», pero la máquina es muy lista y, a veces, visto el resultado, me digo: «Cuánto sabe».

Palacio del Infante Don Juan Manuel

 

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Claustro del Palacio. Foto: Bárbara

 

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Hall del Palacio Infante D. Juan Manuel (Hotel Spa). Foto: Bárbara

 

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Restos de muro del castillo. Foto: Bárbara

 

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Claustro. Foto:Bárbara

Al lado de la Colegiata, en la parte alta de Belmonte, se situaba el antiguo castillo-fortaleza del Infante, iniciado en el siglo XIV como fortaleza de paso para sus viajes y, sobre y alrededor, de las ruinas se ha construido el Hotel Palacio del Infante Don Juan Manuel. Este espacio nuevo conserva los restos con un mimo y respeto verdaderamente museísticos que lo convierte en algo realmente excepcional, porque en definitiva permite al caminante que hace la ruta de D. Quijote sentirse inmerso en la historia en un autentico remanso de paz y de oferta cultural. Cuando llegamos al amplio claustro solo se oía la sexta sinfonía de Beethoven. En recepción, un japonés en perfecto castellano me comentó que conocía los Paradores Nacionales, pero que este hermanamiento cultural con la hospedería no lo había visto nunca, que el resultado era fascinante; y realmente lo es.

 

 

Por tierras manchegas II

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Casrillo de Belmonte (Cuenca). Foto: Aurelio)

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Castillo de Belmonte. Foto: Bárbara

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Paisaje manchego. Foto: Bárbara

El castillo de Belmonte es una fortaleza singular que se conserva como se construyó en el siglo XV por mandato del primer Marqués de Villena. El castillo se levanta sobre el cerro de San Cristóbal en las afueras de la villa de Belmonte. En el momento de su construcción, Castilla se hallaba inmersa en continuas luchas internas. Durante los siglos XVI y XVII se encuentra en estado de abandono, llegando así hasta el siglo XIX en el que la heredera de la Casa de Villena Eugenia de Montijo, que fue emperatriz de los franceses por su matrimonio con Napoleón III, ordenó su restauración de acuerdo con el proyecto inicial, pero llevando a su interior el gusto de la época. Con la caída del imperio francés cesa su restauración; la emperatriz se gastó más de millón y medio de pesetas de entonces. El castillo pasó por diversas vicisitudes y en la actualidad es propiedad de la Casa Ducal  de Peñaranda, descendientes de la Duquesa de Alba. Hoy está considerado Bien de Interés Cultural. Este valioso tesoro patrimonial está abierto al público desde 2010.

Por tierras manchegas

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Castillo de Belmonte. Foto: Bárbara

 

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Castillo de Belmonte. Foto: Bárbara

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Paisaje manchego desde el castillo de Belmonte. Foto: Bárbara

Hacia tierras leonesas, la parada en Belmonte para contemplar el castillo era obligada. Suaves colinas y ondulantes tierras manchegas con la belleza multicolor de sus tierras ocres y sienas rodean al caminante. El imponente castillo castalleno nos habla de gestas antiguas, de caballeros en lides y de una parte de nuestra historia que gestaron unas gentes sobrias y austeras.La Mancha hay que descubrirla despacio, para saborear sus colores y sabores, sus atardeceres rosados envueltos en el polvo que en el horizonte levantan los rebaños. La tierra de Don Quijote nos encanta a través de sus paisajes.

Camino de El Bierzo

Foto: Barbara

Foto: Barbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Foto: Bárbara

Foto: Bárbara

 

Esto se está poniendo realmente divertido, pareciera como si el blog funcionara a su aire o siguiendo extraños arcanos sobre los cuales no tengo poder alguno. Intentando, en vano, dormir la siesta, me pongo frente a la pantalla y, ¡oh milagro!,  funciona. Valgan estas fotos como un «regalillo florido» para la vista hasta mi vuelta; parto para tierras de El Bierzo cargada de ilusiones y con la cámara a punto para fijar todo lo bueno que me encuentre por aquellos lares, que no es poco según me han dicho. Ea: hasta pronto, si La Estirga está operativa y todo va bien.

Museo Teatro Romano de Cartagena

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Foto: Bárbara

 

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Foto: Bárbara

 

El Museo del Teatro Romano de Cartagena es un espacio museístico sorprendente, que el arquitecto Rafael Moneo se ha encargado de ordenar y estructurar; mediante un corredor se explica la evolución urbana del solar del teatro desde el siglo I. En la parte baja del Museo se nos muestran los objetos cotidianos recuperados en las excavaciones  resultado del comercio del puerto estratégico de la ciudad en la antigüedad, como esta copa hecha con terra sigilata africana de los siglos VI-VII y las típicas lucernas decoradas con signos cristianos, así como las ánforas que contenían aceites y vinos. Este recorrido inicial se completa con audiovisuales, planos y fotografías que explican la doble función lúdica del Teatro y propagandística de Augusto. El corredor arquitectónico situado bajo la Iglesia de Santa María la vieja conecta el Museo con el Teatro Romano.