Tortilla de lechuga

 

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Receta y foto: Bárbara

De casi todo se puede hacer una tortilla, desde la sencilla tortilla francesa a la de guisantes, de chorizo, de cebolla, de patatas a la de lechuga. Personalmente me gustan todas, pero esta última de lechuga  me encanta. Y muchas veces, quien no tiene una lechuga en la nevera, nos soluciona un primero o un segundo.

Ingredientes:

1 lechuga de hoja larga,  huevos,  1 cebolla mediana, aceite pimienta, orégano.

Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con un chorrito de aceite. La reservamos. Cortamos las hojas de lechuga, previamente lavadas, en trozos pequeños incluyendo la parte blanca porque le da un punto crujiente que me gusta. Una vez cortada toda la lechuga la rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Salpimentamos. La lechuga merma mucho de volumen de modo que es mejor que esta sea grande. Cuando esté lista le agregamos bastante orégano que le da el punto interesante al conjunto. Batimos los huevos y una vez batidos le añadimos la lechuga. Cuajamos la tortilla en una sartén y listo.

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Receta y foto: Bárbara

Ahora me doy cuenta de que puse esta receta en el 2012. Son tantas ya que la neurona patina que da gusto.

Lavinia Fontana, excelsa pintora barroca

 

 

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«Retrato de una mujer» de Lavinia Fontana

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«Retrato de una dama con un perro» de Lavinia Fontana

Lavinia Fontana es uno de los pocos casos de mujer pintora reconocida en su tiempo. Tuvo la enorme suerte de nacer en Bolonia. Hija del pintor Próspero Fontana, aprendió  el oficio en el taller de su padre, perteneciente a la escuela de Bolonia dentro del manierismo. La excelencia de su arte se distingue por el cuidado trabajo de las joyas y los detalles, así como el posado natural de los retratados. Hay que reseñar la circunstancia de que en Bolonia ejercían distintas pintoras, como la también excelente Elisabetta Sirani, dado que el acceso a la cultura en la ciudad era más fácil para las mujeres, las cuales tenían ya por entonces entrada en la Universidad. Otra historia es que después el tiempo y su condición de mujeres las hayan intentado postergar.  En el Museo del Prado se exibe un «Cristo con los símbolos de la pasión», en los Uffizi una «María Magdalena iluminada» con ropajes contemporáneos y es de destacar «La familia Gozzadini» (1584) y «Noli me Tangere» de 1581. El caso de Lavinia es la excepción que confirma la regla; se casó con un discípulo de su padre que, conocedor de la valía de su mujer, se dedicó al cuidado de la casa y de los once hijos que tuvieron. Un hurra por el señor Gian Paolo Zappi, que además solía pintar los fondos de los cuadros de Lavinia. Hizo pinturas por encargo para El Escorial entre ellos su «Sagrada familia con San Juan Bautista». Ingresó en la Academia Romana y pintó al papa Borghese. Su estilo evolucionó recibiendo influencias de los Carracci, de Correggio y de Pulzone. Además de sus magistrales retratos y temas religiosos, pintó desnudos femeninos y masculinos, cosa nada frecuente entonces en una mujer, destacando su «Minerva vistiéndose». El colorido de la escuela veneciana que asume dota a sus obras de una rica calidez. En los Uffizi se conserva un extraordinario autorretrato de Lavinia así como el que se encuentra en la academia San Lucas de Roma. Falleció en Roma el 11 de agosto de 1614. Esta destacada pintora barroca es una de las mejores pintoras de la historia. Su descubrimiento me ha resultado fascinante.

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«Minerva vistiéndose» de Lavinia Fontana

Louise Bourgeois (II)

 

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«Maman». 1992 (réplica en bronce). Museo Gugghenheim, Bilbao

La vida y el arte de Louis Bourgeois gira en torno al psicoanálisis y ella encuentra en los materiales plásticos el equivalente a los estados de la ambivalencia, la culpa, la compulsión, la agresión… El proceso creativo es una especie de exorcismo, un medio para llegar al autoconocimiento. En N. Y. comienza su carrera con dos exposiciones de pintura en los años 1945 y 1947; a partir de 1949, 1950 y 1953 muestra sus esculturas e instalaciones. Después y hasta los años 60 hay un periodo de reflexión que se rompe con la exposición en la Stable Gallery de N. Y. donde presenta una serie de esculturas abstractas en yeso, látex, y goma, donde se ve la inspiración de la artista basada en su propia experiencia psicoanalista. Louis se hizo psicoanalizar con el doctor Leonard Cammer en 1951 y después con un discípulo de Freud hasta los años ochenta. Por su parte se instruyó con la vasta lectura de diversos textos psicoanalíticos. Su condición de artista, esposa y madre, el cómo conjugar estas distintas facetas y los sentimientos contradictorios, pensamientos y proceso creativo se refleja en sus escritos hasta hace poco inéditos; la importancia de esos textos se equiparan a los escritos de Delacroix y las cartas de Vincent van Gogh. Sus sueños, sus emociones, su angustia, nada escapa a su análisis y todo queda registrado en una crítica a las teorías sobre la sexualidad femenina propias del psicoanálisis. «Maman», una de sus más ambiciosas esculturas, de 9 metros, inspirada en la araña, ocupa un lugar preeminente en su obra durante los años 90. La madre como tejedora, pero también como depredadora; esa duplicidad al mismo tiempo es conmovedora por la fragilidad de esas patas como arcos góticos… Una de sus arañas está situada en el exterior del Gugghenheim de Bilbao.

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«Cell XXVI», 2003 (detalle). Acero, tela, aluminio, acero inoxidable y madera. Collection Gemeentemuseum Den Haage La Haya.

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«A Girl», 1968

Louise Bourgeois, artista integral (I)

Louise Bourgeois 1982, printed 1991 by Robert Mapplethorpe 1946-1989

 

 

 

Louise Bourgeois nació en París en 1911 y murió en Estados Unidos en 2010. Pintora, escultora, grabadora, dibujante, escritora, Louise hace del arte una forma de psicoanálisis. Ella solía decir que el arte es una garantía de cordura.

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Esta magnífica artista polifacética es conocida sobre todo por sus esculturas; su arte personalísimo se entrecruza con los principales movimientos vanguardistas del pasado siglo.

 

 

La Dama y el Unicornio

 

 

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«Á mon seul désir». La Dama y el Unicornio. Museo de Cluny

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«La Vista». La Dama y el Unicornio. Museo de Cluny

En el Museo de la Edad Media de Cluny en Paris se encuentran los seis tapices que forman la serie conocida como la Dama y el Unicornio; fue en 1882 cuando los tapices se ubicaron allí de forma permanente y donde se pueden admirar hoy día. Los bellísimos tapices fueron encontrados en el castillo de Boussac. Y fue Prosper Mériée, que era inspector de monumentos, el que dio con ellos. En el Museo de la Edad Media situado en el Barrio Latino se exponen en una sala circular con una iluminación tenue para mantenerlos en las mejores condiciones;  un sencillo banco en medio de esa estancia permite al visitante detenerse, sumergirse en esas escenas que nos transportan al universo medieval: una maravilla que hay que disfrutar sin prisas y a lo que contribuye sin duda la estudiada iluminación. La extraordinaria oferta museística de París a veces hace que el pequeño museo de Cluny pase desapercibido, no obstante no hay que perderse esta joya. Los tapices se atribuyen a los artesanos flamencos de finales del siglo XV y estos están elaborados con lana y seda siguiendo una ornamentación al estilo denominado como «mil flores» En los años veinte del siglo pasado A. F. Kendric vio en los tapices una alegoría de los cinco sentidos y en años posteriores fue asumida esta interpretación por el director del Museo A. E. Branderburg y sirvió de guía para la disposición que tienen en la actualidad. Los cinco sentidos representados en sendos tapices concluyen en el sexto, que sintetiza el conjunto, y que contiene la siguiente enigmática divisa: » A mon seul désir».

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«El Gusto». La Dama y el Unicornio. Museo de Cluny

Fuente Caputa II

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Fotografías: F. Torres Monreal

Sorprende en un paisaje bastante árido encontrar de repente, como surgido de la nada, este nacimiento de aguas cristalinas. Encontrar el lugar no era fácil, pero a la vista de las fotografías mereció la pena y si, además, se hizo en compañía de amigos entrañables, el resultado fue un día para recordar.

A orillas del río Bernesga II

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Río Bernesga. Foto: Bárbara

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Río Bernesga. Foto: Bárbara

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Río Bernesga. Foto: Bárbara

A su paso por la ciudad de León, el río Bernesga deja rincones que el paseante recorre sin dificultad, disfrutando de sus recodos llenos de flores, escuchando el ligero susurro de sus aguas tranquilas.

 

Lengua de ternera estofada

LENGUA MONCHO

Lengua de ternera estofada. Receta y fotografía de ARSO

Hay muchas personas que no quieren ni oír hablar de la casquería y otras muchas que la defienden a capa y espada; yo soy de las segundas pues me encantan los callos a la madrileña, los riñones al Jerez, el hígado encebollado, las manitas de cerdo… sin duda la lengua, en sus distintas versiones también me encanta; pienso en la lengua escarlata, en la lengua rebozada y en esta receta sin ir más lejos.

Lengua de ternera estofada:

Ingredientes.

1 lengua de ternera de 1.5 o 2 kilos, aceite de oliva, un tomate mediano picado, 1 cebolla grande picada, 2 o 3 dientes de ajos picados, 2 hojas de laurel, pimienta en grano, una pizca de romero, una cucharada de pimentón dulce o picante según nos guste, un vaso de vino blanco, 2 zanahorias cortadas en rodajas.

Lavamos la lengua con abundante agua y la limpiamos de la grasa los restos de nervios y huesecillos de la base. Una vez limpia la secamos. En la olla a presión ponemos a rehogar en el aceite de oliva la cebolla el ajo y el tomate picados. Añadimos dos hojas de laurel, la pimienta, el romero, y el pimentón y seguimos rehogando durante un minuto. Incorporamos finalmente a la olla la lengua, la zanahoria, el vino, cubrimos con agua y salamos. Cerramos la olla y ponemos a cocer durante unos 35 minutos más o menos dependiendo del tamaño de la lengua hasta que quede muy blanda. Sacamos la lengua y la dejamos enfriar. Una vez fría quitamos la piel gruesa y blanquecina de la lengua con un cuchillo (debe desprenderse fácilmente) Trituramos las verduras con la batidora y pasamos la salsa por un colador para dejarla fina. Si la queremos espesar añadimos un poco de harina de maíz. cortamos en lonchas finas la lengua y la servimos con la salsa bien caliente por encima. Se puede acompañar con patatas fritas cortadas en cuadraditos.

La lengua se puede pelar al principio hirviéndola durante 5/10 minutos después de haberla limpiado bien. Pasado este tiempo la sacamos del agua, la dejamos enfriar y con un cuchillo, vamos quitando la piel dura.

Muchas gracias a ARSO  por la receta y la fotografía.

5 rue Lagrange

 

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5 rue Lagrange. París. Foto: Bárbara

En este edificio rosa, el número 5 de la rue Lagrange, viví en París en el año 1972. Entonces todo el edificio era una residencia para chicas, que llevaban unas monjas que por cierto solo exigían que se cumplieran los horarios de modo que, si a las doce no entrabas, ya no lo podías hacer hasta el día siguiente. Y, claro, más de una noche nos quedamos a dormir «à la belle étoile» bajo los puentes de París, cantando y disfrutando de la vida. Cuando veo esta foto, vienen a mí muchos recuerdos y añoro a todas las amigas que compartimos esa experiencia inolvidable; teníamos todo el día por delante para recorrer los museos, sentarnos en los cafés del Barrio Latino, para recorrer Montmartre, para buscar las librerías de Montparnasse, para visitar la Cinemateca, recorrer en los cementerios las tumbas de nuestros poetas preferidos, escuchar música en les caves… celebrar en las calles la fiesta del 14 de julio… buscar gangas en el mercado de las pulgas… Me acuerdo de ti, Manola, Toñi, Mamen, Cari y sobre todo de Julia, que se marchó demasiado pronto. La rue Lagrange está al lado de Notre Dame, solo nos separaba de ella el pequeño puente metálico, «Le pont aux Double». Para todas ellas, este recuerdo nostálgico. Al cabo de los años, leyendo del maestro Cortázar su novela «El Perseguidor», me di cuenta de que además esta calle es muy literaria, pues en ella sitúa el domicilio de su personaje principal, Johnny Carter. Y no me extraña nada, pues está en el corazón del Barrio Latino y tiene en su ADN todo el embrujo de la bohemia parisina.

Cabo de San Antonio

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Cabo de San Antonio (Denia) Foto: Bárbara

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Cabo de San Antonio (Denia). Foto: Bárbara

Si hay algo que echo en falta todos los días es el mar. El hecho de haber vivido en dos islas durante años y haber nacido en un puerto de mar me ha condicionado de tal manera que cuando vuelvo a estar cerca de él siento que hasta respiro mejor; ese olor a salitre que todo lo impregna crea adicción. Y en ese sentido me siento totalmente dependiente.