Encogida de frío

 

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Después. Foto: Bárbara

Una dalia encogida de frío. De sobras sé que en general las flores no se encogen de frío, pero eso fue lo que pensé cuando vi a la pobre antes, tan hermosa, tiesa y estirada, mostrando toda su belleza, en todo su esplendor y ahora cerrándose sobre sí misma, como protegiéndose de las inclemencias del tiempo. Igual que los pobres gorriones que se paran en mi ventana que veo desde la cama, volando de rama en rama, piando algunos, protestando por que ni las hojas les resguardan ya. Cuando ayer amaneció lloviendo, vi a uno mojado como un pollito indefenso en el alféizar mientras yo intentaba volver al mundo de los vivos arropada, tapada con el edredón hasta los ojos. Y pensé en lo mal que está repartido el mundo…

 

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Antes. Foto: Bárbara

Palomas fiorentinas

 

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Foto: Bárbara

Estas palomas, en la plaza de Santa María Novella, en Florencia, se solazan, dichosas de estar donde están, de eso no me cabe la menor duda. Las palomas en todas partes del mundo gustan de pasear por los diversos monumentos, arrullando a los que ya no están; les da lo mismo de quien se trate, si son figuras yacentes o estatuas ecuestres de militares o caudillos triunfantes, ellas no hacen distingos, son absolutamente indiferentes o bien demócratas  desde el tiempo de los romanos. Hasta hace poco eran el símbolo de la paz  y hasta los pinceles más cotizados las pintaban con cariño y esmero, pero últimamente su halo de inocencia y bonhomía ha ido desapareciendo, y una idea perversa ha ido calando entre las gentes; ahora se les considera como ratas voladoras que con sus excrementos ensucian y corroen los edificios y todo lo que encuentran a su paso. Yo me resisto, vamos que me niego, y sigo pensando que son las amigas de los que ya no están y que con sus arrullos  les dan los buenos días y les acompañan en su soledad. ¡Romántica que es una!

Carta a Miguel Hernández

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Portada de la revista

 

A los diez años de la muerte de Miguel Hernández, en pleno franquismo, la revista Dau Al Set, publica esta separata escrita por Cesareo Rodriguez Aguilera en homenaje al poeta de Orihuela. El grupo artístico Dau Al Set fue un grupo vanguardista catalán formado por los pintores Antoni Tàpies, Joan Ponç, Joan Josep Tharrats,  Modest Cuixart, el filósofo Arnau Puig, el poeta Joan Brossa. El Museo de Arte Moderno de Nueva York clasificó esta revista como una de las veinte mejores revistas vanguardistas del siglo pasado. La revista fue fundada en septiembre de 1945 por Joan Josep Tarrats, dirigida por Joan Pons. En realidad Dau al Set fue la continuación de otra revista llamada Algol del mismo grupo. Los textos estaban escritos en catalán y en castellano y se continuó publicando hasta diciembre de 1951. Otra prueba de que en Cataluña nunca ha estado relegado el castellano como a muchos les gusta decir. La revista tenía ocho páginas con un formato de 250 x 175 mm. En sus comienzos la revista se podía considerar dadaísta, pero con el tiempo se decantó por el surrealismo y hacia el existencialismo ideológico. No hay más que ver la categoría de los colaboradores para hacerse una idea de la importancia que tuvo en su momento: Arnau Puig, Joan Brossa, Cocteau, Enrique Sordo, Ángel Ferrant, Eduardo Cirlot, Francis Picabia, Cuixart, Antoni Tapies…

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Contraportada

Raíces y hojas

 

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Foto: Bárbara

 

 

Todavía las hojas que cayeron en otoño alfombran los caminos dejando ver en parte las raíces que se resisten a vivir bajo tierra. Ahora será la nieve la que termine por hacer el humus que fertilice nuestros pasos; aquellos que nos hacen volver, aunque sea solo con la imaginación, a los lugares tan queridos que todos llevamos dentro. Y no será la distancia el obstáculo para poder transitar por ellos, será de nuevo la nostalgia, la fértil memoria y los vientos gélidos del invierno, los que nos devuelvan los sentimientos de amor hacia la Ítaca perdida de cada cual. Ulises viaja con nosotros, también en estos días, refugiados ante el hogar, cuando contemplamos como fluyen las lenguas de fuego, oyendo  el crepitar de la madera como la música ancestral que nos conmueve…

 

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Foto:. Bárbara

Purrusalda

 

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Foto: Bárbara

 

Para estos días de frío, nada mejor que un guiso caliente. Esta receta la aprendí en el País Vasco y a mí, que me encanta el bacalao, me resulta deliciosa. Es sencilla y contundente, no nos complica la vida y ahora con el bacalao ya desalado que se encuentra en cualquier comercio no hay excusa que valga. Debo decir que a algunos de estos bacalaos desalados, para mi gusto demasiado desalados, les falta un punto de sal, para algo es bacalao, de modo que es mejor probar si no queremos que se nos quede insípido.

Ingredientes:

2 o 3 puerros hermosos, bacalao desalado, patatas, aceite de oliva, sal y una pizca de pimienta

En una cazuela rehogamos con aceite de oliva los puerros cortados en rodajas, añadimos las patatas troceadas, el bacalao en trozos no muy grandes y un chorrito de agua. Salpimentamos y dejamos cocer. Así de sencillo y de sabor impresionante. Me ha faltado decir que pongamos el bacalao una vez estén casi hechas las patatas porque no hay nada peor que el pescado muy hecho o pasado de cocción.

Nicanor Parra

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Nicanor Parra: «Antipoemas. Antología (1944-1969)». Seix Barral. Barcelona, 1972.

 

Ha muerto Nicanor Parra, el gran poeta chileno, el hacedor de los antipoemas. La fecunda ironía, la parodia, el prosaísmo, el nihilismo, la esencia de lo humano que Parra deposita en lo cercano, en lo cotidiano, es lo que le hace decir en uno de sus versos: «No creo ni en la Vía Láctea». La historia de la poesía chilena se nutre de cuatro grandísimos poetas, Mistral, Neruda, Parra y ciertamente Huidobro. Neruda es un cantor telúrico, la voz cósmica, la entraña de la tierra, mientras que Parra es la desmitificación, la fidelidad a la vida inmediata; tan diferentes y tan complementarios. Los jóvenes poetas se sienten atraídos por ese lenguaje directo de Parra. El mismo Parra define el antipoema así: «a la postre, no es otra cosa que el poema tradicional enriquecido con la savia surrealista -surrealismo criollo o como queráis llamarlo- … que «debe aún ser resuelto desde el punto de vista psicológico y social del país y del continente al que pertenecemos, para que pueda ser considerado como un verdadero ideal poético». Personalmente me gustan estos versos del poema dedicados a su hermana, la grandísima, también, Violeta Parra:

DEFENSA DE VIOLETA PARRA

Dulce vecina de la verde selva

Huésped eterno del abril florido

Grande enemiga de la zarzamora

Violeta Parra

Jardinera

locera

costurera

Bailarina del agua transparente

Árbol lleno de pájaros cantores

Violeta Parra

 

O estos otros del poema: CARTAS DEL POETA QUE DUERME EN UNA SILLA

Jóvenes

Escriban lo que quieran

En el estilo que les parezca mejor

Han pasado demasiada sangre bajo los puentes

para seguir creyendo -creo yo

Que sólo se puede seguir un camino:

En poesía se permite todo.

 

Lobo lunar

 

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Por la boca de la lobera el frío entraba para quedarse. Lobo no dormía, sus ojos cerrados inútilmente seguían proyectando imágenes que su cerebro no podía procesar. Creyó que se moría, tenía la boca seca y pensó que tenía alucinaciones. Sus orejas tiesas oían sin querer todos los murmullos del bosque a muchos kilómetros de distancia; incluso el ligero vaivén de la hierba mecida por el viento o la caída de una simple bellota sobre el manto de las hojas. La oscuridad, la negrura de la noche no vino en su ayuda, seguía viendo imágenes que se producían a toda velocidad, tenía alucinaciones y no podía controlarlas. Quiso morir. Pero la muerte se incomoda si se la llama, la muerte es esquiva, caprichosa, terca y no hace favores a nadie. Lo supo esa terrible, larga noche. Al amanecer Lobo sintió como su cuerpo se arqueaba en convulsos espasmos; de pie, vomitó fatigosamente baba blanca y bayas rojas. Después, la muerte que había estado coqueteando por la lobera huyó como un fantasma pálido.

Acmeísmo

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Anna Ajmátova

El acmeísmo es una corriente literaria rusa que surge en 1911 durante el llamado Siglo de Plata, en contraposición al simbolismo. El nombre proviene del termino griego «acme» que significa florecimiento, grado sumo de algo.  En el otoño de 1912 un grupo de poetas jóvenes, huyendo del romanticismo místico de los simbolistas, se reunieron en casa de Gumilev con la idea de crear una nueva corriente que se basase en un mundo concreto y real, lejos de lo que significa la búsqueda de la esencia oculta de las cosas, de modo que rechazan de plano lo inconcreto y, por el contrario, buscan la claridad, la lógica y la concreción. Los acmeístas  se consideran unos artesanos de la palabra y por ello llaman a sus reuniones «Taller de los poetas». Los poetas rusos que se consideran a sí mismos acmeístas son: Ajmátova, Narbur, Gumilev, Gorodetsky, Zenkevich y Mandelshtam. Al año siguiente aparece el primer número de la revista «Apollón» con sendos artículos de Gumilev y de Gorodetsky, que son considerados como manifiestos del movimiento. En las reuniones del «Taller de los poetas», Gumilev dirigía de alguna forma los debates y analizaba largamente el porqué una obra se la podía considerar buena o mala. Los poetas acmeístas también se reunían en «El perro vagabundo», un bar testigo de lo que Anna Amátova expresó de la siguiente manera: «Todos estamos ebrios, perdidos» y afirmaba rotundamente: «Sí, yo amaba aquellos encuentros nocturnos»; y ciertamente aquellas reuniones se prolongaban hasta el amanecer. En aquel celebre café no solo iban los acmeístas, también los simbolistas, los futuristas alrededor de Maiakoski, así como los seguidores de Igor Sevirianin y de Jlébnikov. Todos los poetas de Petersburgo veían nacer un nuevo día en aquel mítico café.

Ensalada de lentejas con setas

 

Después de estos días de fiestas en las que todos nos reunimos alrededor de una mesa, esta receta, tan sencilla, nos puede venir muy bien para desengrasar un poco.

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Receta y foto: Bárbara

Ingredientes: setas portobello, lentejas, perejil, aceite, pimienta, sal y vinagre.

Limpiamos con un trapo húmedo las setas y las laminamos. En una sartén caliente con solo un chorrito de aceite de oliva virgen, las doramos ligeramente. Cocemos en una olla rápida las lentejas o bien utilizamos las que vienen ya cocidas; en este caso hay que ponerlas debajo del grifo y lavarlas muy bien a fin de quitar cualquier resto del líquido en el que se han conservado. En un cuenco ponemos las lentejas con las setas y simplemente lo aliñamos con aceite de oliva virgen extra (a ser posible), un poquito de vinagre, salpimentamos y añadimos un poco de perejil. Más rápido y simple, imposible. Bon profit!