
Picasso y Cocteau tocando la marimba africana

Picasso y Cocteau haciendo el payaso

Picasso y Cocteau tocando la marimba africana

Picasso y Cocteau haciendo el payaso

Santa Sara Kali. Cripta de la Iglesia de Notre Dame de la Mer
Visitando la Provenza nos contaron la historia de la Santa patrona que veneran los gitanos. Si hay una región francesa donde perviven las leyendas y tradiciones es allí. Regada por el caudaloso Ródano, en su desembocadura en el Mediterráneo, existe un enclave privilegiado donde se sitúa el pueblo de Saintes Maries de la Mer, llamado así, Santas Marías del Mar, por María Salomé y por María Jacobé, que llegaron en una barca huyendo desde Tierra Santa de la persecución a que eran sometidos los cristianos; en la barca iban también Sara y las santas Marta y María Magdalena. Estas últimas marcharon a evangelizar por otros lugares de Francia. En la cripta de la iglesia, un templo totalmente fortificado, de Notre Dame de la Mer se encuentran los restos de las Santas y una imagen negra de Santa Sara Kali patrona de los gitanos. La región de la Camarga es un hermoso humedad donde se crían toros y caballos blancos llamados caballos blancos del mar. La afición por los toros en la Camarga es bien sabida y realmente sorprendente, prueba de ello es que en Arles, situada al norte, existe la mejor plaza de toros de toda Francia. La historia de Sara está envuelta en el misterio, unos dicen que ayudó a desembarcar a las Marías y otros que iba en la barca y que lanzó su velo o pañuelo sobre las aguas, prometiendo que si llegaban sanas no volvería a quitarse el pañuelo de la cabeza-se dice que por ello y por devoción las gitanas llevan esta prenda-. También la santa está relacionada con la fertilidad y los buenos partos. Santa Sara es la patrona de los gitanos y la veneran en la última semana de mayo llegando de todas partes del mundo y el día grande, el 24 de mayo, la sacan en procesión hasta el mar; el día siguiente sacan a las Santas Marías y las llevan también al mar. El último día de peregrinación está dedicado al Marqués de Baroncelli, quien consiguió que la Iglesia Católica autorizara la procesión en honor de Santa Sara, que no ha sido santificada por la Iglesia Católica; sin duda pesa el hecho de que Sara sea considerada por muchos como la hija de María Magdalena y Jesucristo.
Visitando Arles, sorprende la cantidad de carteles taurinos, la pasión por la fiesta y el regusto español reflejado en múltiples locales. En Saintes Maries de la Mer además se celebra a mediados de julio una Feria del Caballo.
Ahora me viene a la memoria el viaje a pie que hizo Van Gohg por toda la Provenza y, cómo no, visitó esta pequeña localidad costera.
Todo esto, unido al hecho de que durante la Segunda Guerra mundial la Provenza fuese refugio de pintores de primer orden, donde instalaron sus estudios, y de otros que posteriormente hicieron de la luz de la Provenza un elemento imprescindible, hace que esta zona merezca un viaje reposado.

Relicario con los restos de María Magdalena. Cripta de la Basílica
Carlos II, el conde de Provenza, en el año 1279 tuvo un sueño en el que Santa María Magdalena se le apareció. Instigado por el sueño dirigió unas excavaciones debajo de la cripta de la iglesia de St. Maximin en Francia, donde se encontró un sarcófago. Al abrirlo, un perfume delicioso se esparció por el aíre; el perfume que dicen esparcen los santos y que en este caso era el que María Magdalena derramó en los pies de Cristo. De los restos faltaban la mandíbula y la parte inferior de una pierna; junto a ellos se encontró un papiro y una tablilla de madera ambas con inscripciones en las cuales se decía que eran los restos de María Magdalena, que habían sido trasladados de su sarcófago de alabastro a uno de mármol por temor a los sarracenos. Se estimó que se hizo entre los siglos I y IV. Según la tradición provenzal, María Magdalena, junto con Marta, su hermano Lázaro y el Santo Grial (sangre de Cristo, su hijo) huyeron al sur de Francia para evitar la persecución en un bote sin remos ni velas. Milagrosamente llegaron a un pequeño pueblo costero de la Provenza llamado ahora Saintes Maries de la Mer. Allí continuaron predicando y Lázaro bautizando. Después, María Magdalena se retiró a una cueva donde vivió hasta su muerte. A este lugar se le conoce como la gruta o La Baume de María Magdalena, lugar de peregrinaje desde el siglo V.
Carlos II, al descubrir su tumba, construyó una gran basílica, Saint-Maximin-la-Sainte-Baume en el lugar de la pequeña iglesia. El cráneo se completó con una mandíbula gracias al Papa Bonifacio VIII y se muestra detrás de un cristal en un relicario. Cada año, el domingo más próximo al 22 de julio, se coloca una máscara de oro en el relicario y se saca en procesión.
Durante la Revolución francesa desaparecieron parte de los restos robados por Barras, según dicen. Uno de los dientes de María Magdalena se conserva en un relicario que se puede contemplar en la sala de arte medieval del Museo Metropolitano de Nueva York.

«San Bernardo de Claraval y la Virgen» de Alonso Cano, c. 1645. Museo del Prado.
Los templarios, quizás buscando el conocimiento transcendental, llegan al templo de la diosa Isis en Egipto, la cual representa el conocimiento y la fertilidad. Según la leyenda, es a partir de entonces cuando se produce el culto a la Virgen Negra. A Isis se la representa amamantando a su hijo Horus y es a través de la leche materna como se transmite el conocimiento esotérico. La diosa Isis representaría las tierras negras que el Nilo fertilizaba con los limos y sería la semilla de la vida. El largo tiempo pasado en Oriente en contacto con otras culturas y religiones como las hebreas, agnósticas y sufistas hacen pensar que los templarios se podrían haber alejado de la doctrina de la iglesia católica, pues parece que tuviesen la tentación de buscar un origen religioso único. El simbolismo iniciático de San Bernardo de Claraval está representado en los distintos retablos conocidos como «Lactación de San Bernardo», donde se observa al santo de rodillas frente a una Madonna con un niño en brazos de cuyo seno brota un chorro de leche que va directamente a su boca. Esta imagen tan chocante, que se encuentra en las capillas del Temple, significaría su posición como un iniciado en la sabiduría esotérica.

Isis con Horus niño
La influencia que tuvo S. Bernardo en la Orden es indiscutible y los caballeros templarios heredaron los antiguos ritos de la Francia septentrional que evolucionaron gracias al santo considerado como el último de los druidas. Tras la derrota en S. Juan de Acre en 1291 se pierde Tierra Santa y son obligados a marcharse todos los cristianos; es entonces cuando la Orden del Temple se refugia en Chipre, donde tenían muchas posesiones. La Casa de María en Nazaret, la «Santa Casa», fue piedra a piedra desmontada y trasladada en los barcos templarios a Italia. La supresión del Temple supuso la diáspora de los caballeros; algunos ingresaron en otras ordenes y otros fueron encarcelados y condenados a cadena perpetua por los inquisidores. ¿Qué papel juega María Magdalena en la orden? Para muchos autores María Magdalena era «Nuestra Señora» de la casa de Betania, de modo que cuando se utiliza la advocación a Nuestra Señora se están refiriendo a ella y no a la Virgen María como la iglesia católica se empeña en proclamar; de hecho en todas las catedrales e iglesias del Temple, María Magdalena ocupa un lugar destacado. Por otra parte, cuando S. Bernardo hace el llamamiento para la segunda cruzada desde la iglesia de Santa María Magdalena en Vézelay, lo hace en unos términos que parece que está reclamando las tierras de la estirpe sagrada de María Magdalena. A todo ello se añade el hecho de que los restos mortales de la santa, descubiertos en 1279 por Carlos II de Anjou, se hallaban custodiados en la cripta de Saint Maximin. Por todo ello muchos autores afirman que María Magdalena sería en realidad la esposa de Jesucristo y habría que preservar su estirpe real. Volviendo a los templarios, parece ser que estos descubren en las caballerizas del Templo de Salomón algo que solo comunican al papa Honorio II, al Patriarca de Jerusalén y a S. Bernardo de Claraval. Este hecho o la información que poseía S. Bernardo conduce a los caballeros hasta Egipto y más concretamente al templo de la diosa egipcia Isis en la isla de Philae. (continuará)

Virgen de Montserrat
La aureola que envuelve a los templarios se debe a su doble condición de combatientes y de monjes. Al ingresar en la Orden del Temple los caballeros hacían su voto de castidad y afirmaban su devoción a la Virgen María, madre de Cristo, al que servían. El caballero templario debía tener la bondad del monje y el valor del caballero según las propias palabras de S. Bernardo de Claraval fundador de la orden. El carácter ascético y espiritual de los inicios de la Orden venían marcados por los personajes que habían influido y contribuido a su nacimiento, tales como Hugues de Payns y Geodoffroy de Saint Omer entre otros. Tras la elección de Robert de Craon como gran Maestre de la Orden se produce una gran influencia del espíritu caballeresco proveniente de la Provenza y del Languedoc, lugar de origen del llamado amor cortés ensalzado por los trovadores. Ese ideal femenino se identificó con la Virgen María y posiblemente fue el mismo director espiritual de la Orden S. Bernardo de Claraval el que impulsó esa idea, por otra parte tan lógica, pues dado que los templarios eran caballeros de Cristo también lo eran de María. Así las promesas que los postulantes efectuaban al ingresar en la Orden eran a Dios y a la Virgen María. La devoción mariana de los templarios se ve feacientemente al constatar las numerosas iglesias dedicadas a Santa María del Temple. El culto a la Vírgenes Negras floreció en los siglos XII y XIII en pleno auge templario. Y mucho se ha escrito sobre la relación de las Vírgenes Negras y los templarios.

Virgen de la Catedral de Chartres
Muchos han relacionado estas vírgenes de tez negra con un antiquísimo culto a diosas paganas identificadas con la procreación y la Madre Tierra; ese color oscuro era el de la tierra fértil, fecunda, virgen. Antiquísimas civilizaciones que sintetizan una visión religiosa universal y que la religión cristiana toma como propias.

Foto: Bárbara
Quedan cuatro días para que la primavera esté presente a pesar de que medio país esté nevado, pero por aquí, como siempre, la naturaleza va a su aire y a lo suyo, cosa que por otra parte se agradece. Dense una vuelta por los viveros y ya verán como se han espabilado las plantas y las flores coquetean que da gusto…

Foto: Bárbara

Marc Chagall y Bella Chagall, París 1933. Fotografía de André kertész

Marc Chagall con su mujer Bella c. 1922

Marc chagall pintando

Receta y foto: Bárbara
De casi todo se puede hacer una tortilla, desde la sencilla tortilla francesa a la de guisantes, de chorizo, de cebolla, de patatas a la de lechuga. Personalmente me gustan todas, pero esta última de lechuga me encanta. Y muchas veces, quien no tiene una lechuga en la nevera, nos soluciona un primero o un segundo.
Ingredientes:
1 lechuga de hoja larga, huevos, 1 cebolla mediana, aceite pimienta, orégano.
Picamos la cebolla y la pochamos en una sartén con un chorrito de aceite. La reservamos. Cortamos las hojas de lechuga, previamente lavadas, en trozos pequeños incluyendo la parte blanca porque le da un punto crujiente que me gusta. Una vez cortada toda la lechuga la rehogamos en una sartén con un poco de aceite. Salpimentamos. La lechuga merma mucho de volumen de modo que es mejor que esta sea grande. Cuando esté lista le agregamos bastante orégano que le da el punto interesante al conjunto. Batimos los huevos y una vez batidos le añadimos la lechuga. Cuajamos la tortilla en una sartén y listo.

Receta y foto: Bárbara
Ahora me doy cuenta de que puse esta receta en el 2012. Son tantas ya que la neurona patina que da gusto.

«Retrato de una mujer» de Lavinia Fontana

«Retrato de una dama con un perro» de Lavinia Fontana
Lavinia Fontana es uno de los pocos casos de mujer pintora reconocida en su tiempo. Tuvo la enorme suerte de nacer en Bolonia. Hija del pintor Próspero Fontana, aprendió el oficio en el taller de su padre, perteneciente a la escuela de Bolonia dentro del manierismo. La excelencia de su arte se distingue por el cuidado trabajo de las joyas y los detalles, así como el posado natural de los retratados. Hay que reseñar la circunstancia de que en Bolonia ejercían distintas pintoras, como la también excelente Elisabetta Sirani, dado que el acceso a la cultura en la ciudad era más fácil para las mujeres, las cuales tenían ya por entonces entrada en la Universidad. Otra historia es que después el tiempo y su condición de mujeres las hayan intentado postergar. En el Museo del Prado se exibe un «Cristo con los símbolos de la pasión», en los Uffizi una «María Magdalena iluminada» con ropajes contemporáneos y es de destacar «La familia Gozzadini» (1584) y «Noli me Tangere» de 1581. El caso de Lavinia es la excepción que confirma la regla; se casó con un discípulo de su padre que, conocedor de la valía de su mujer, se dedicó al cuidado de la casa y de los once hijos que tuvieron. Un hurra por el señor Gian Paolo Zappi, que además solía pintar los fondos de los cuadros de Lavinia. Hizo pinturas por encargo para El Escorial entre ellos su «Sagrada familia con San Juan Bautista». Ingresó en la Academia Romana y pintó al papa Borghese. Su estilo evolucionó recibiendo influencias de los Carracci, de Correggio y de Pulzone. Además de sus magistrales retratos y temas religiosos, pintó desnudos femeninos y masculinos, cosa nada frecuente entonces en una mujer, destacando su «Minerva vistiéndose». El colorido de la escuela veneciana que asume dota a sus obras de una rica calidez. En los Uffizi se conserva un extraordinario autorretrato de Lavinia así como el que se encuentra en la academia San Lucas de Roma. Falleció en Roma el 11 de agosto de 1614. Esta destacada pintora barroca es una de las mejores pintoras de la historia. Su descubrimiento me ha resultado fascinante.

«Minerva vistiéndose» de Lavinia Fontana