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Il Ponte Vecchio desde los Uffizi

"Il Ponte Veccio". Foto: Bárbara.

De nuevo aquí, con las pilas cargadas, la mirada llena de belleza y el corazón como unas castañuelas. El arte con mayúsculas de los genios del Renacimiento nos devuelve la fe en el hombre, el sosiego ante la incertidumbre, la certeza de lo que «hombre» puede hacer al margen de los intereses financieros; reconforta pensar que ha habido tiempos en los que la belleza era un medio para alcanzar la felicidad y que el fin no era un simple negocio. Reconforta saber que formamos parte de esa cadena que es el género humano, aunque a veces nos cueste entender lo que está pasando en muchas partes del mundo, en la esquina, en nuestro propio barrio…

«Il Ponte Vecchio». Foto: Bárbara.

Goya en la pared

Cehegín. Foto: Bárbara.

Cehegín. Foto: Bárbara.

Paseando por la parte antigua de Cehegín, una se encuentra con una bella panorámica sobre las casas que se enroscan en calles estrechas hacia lo alto y el campo, abajo, con los manzanos preñados de fruta. Subiendo por la calle del Ayuntamiento, las casas señoriales murmuran historias de antaño; las fachadas están bien conservadas y son de una belleza muy peculiar. La calle desemboca en la plaza y ella cierra el paso; más allá, el vacío donde al atardecer vuelan los vencejos. En ese límite, la campana en el campanario tañe y en la fachada del palacete una reproducción de Goya nos sorprende.

La luz al fondo

"La luz al fondo". Foto: Bárbara.

«La luz al fondo». Cehegín. Foto: Bárbara.

Vivimos momentos de incertidumbre en un mundo convulso, donde lo que sucede a miles de kilómetros nos afecta de forma inmediata; estamos conectados a todas las realidades para bien o para mal. Hay días en los que el mundo nos duele, como decía Mafalda, y hay que ponerle tiritas al globo terráqueo; otros vemos la luz al fondo del túnel. Seamos hoy optimistas.

Un rincón callado

"Un rincón callado". Foto: Bárbara.

«Un rincón callado», Caravaca.. Foto: Bárbara.

Un rincón callado, silencioso en un día de domingo cuando buscamos la paz de los pueblos. No obstante somos tantos los que huimos de la ciudad que cada vez resulta más complicado buscar un encuadre en el que el lugar salga intacto, sin coches, sin gente, solamente callado.

En el Henares

Rincón del Henares. Foto: Bárbara.

Rincón del Henares. Foto: Bárbara.

Envidio a todo ser viviente cuyo elemento natural es el agua. Dicen que la vida surgió en el mar y debe ser así cuando tantas veces lo añoro; me he sentido anfibio, pez, medusa, estrella de mar o una simple lapa agarrada a las rocas. Y cuando veo a los patos ( en general todos los palmípedos que se deslizan lo son por mi ignorancia) me entra un sentimiento grande de nostalgia y otra cosa que no dudo en calificar de pura envidia. Me paro a contemplar su ir y venir tan elegante, su condición de seres libres no sujetos a horarios ni a hipotecas que veranean todo el año sin pagar por ello. Los miro y me digo que el mundo está mal repartido.

Esperando el Ave

Estación de LLeida. Foto: Bárbara.

Estación de Lleida. Foto: Bárbara.

En las estaciones ferroviarias el tiempo circula de otra manera o eso nos puede parecer. A veces el reloj es protagonista, como en «Solo ante el peligro», y cada minuto se estira como una goma; otras nos rebota en la cara y apenas tenemos conciencia de que nos trasladamos de un paisaje a otro. Hay rutas puramente turísticas e itinerantes y otras que nos dirigen hacia la gente que queremos. Esta foto responde a estas últimas, que son entrañables y nos hacen viajar con el amor en cada tramo.

Un remanso de paz

"Subida al carrer del Palau". Tamarite de Litera, Huesca. Foto: Bárbara.

«Subida al carrer  Palau». Tamarite de Litera, Huesca. Foto: Bárbara.

Perderse una mañana soleada por los rincones y callejuelas de un pueblo es uno de los deportes más relajantes que hoy nos podemos permitir todos. Una escalera de piedra y una fachada cubierta de hiedra que envuelve los secretos de una casa, la vida de otros al margen de las miradas; el silencio de las piedras y el sol que resbala fundiendo las nubes que se escapan mientras la cámara fija esa subida o esa bajada.

«El Gran Hermano»

"El Gran Hermano". Foto: Bárbara.

«El Gran Hermano». Foto: Bárbara.

Vivimos, vamos y venimos, nos movemos y somos vigilados durante todo el recorrido vital. ¿Existe la privacidad?

Los iris de la Provenza. Segunda primavera.

Iris. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Iris. Foto: Aurelio Serrano Ortiz.

Los bulbos de iris que Isabel se trajo de la Provenza, que me ofreció como el mejor de los regalos, han vuelto a florecer para recordarme, primero, que la amistad es algo preciado; segundo, los mágicos días que pasamos recorriendo Arles, Roussillon, Saint Remy…; tercero, que brotaban en el camino que llevaba a la casa de Beckett; cuarto, la música que Paco nos ponía en el coche para endulzarnos los paisajes; quinto, que Van Gogh nos acompañaba en las viñas y en las lavandas aún ausentes… Y tantas cosas que abarca la amistad y la mirada alegre en el párpado amigo.

En el río Henares

El río Henares. Foto: Bárbara

El río Henares. Foto: Bárbara

El río Henares a su paso por Alcalá dota a la ciudad de unos rincones de ocio y esparcimiento únicos; el senderismo, la pesca, el estudio ornitológico, la bicicleta o la simple contemplación del paisaje, del río, donde patos y ocas evolucionan en el agua haciendo las delicias de familias enteras es una ruta muy recomendable, sin contar con el tradicional ambiente universitario con solera y la «ruta gastronómica» que hacen de Alcalá de Henares un lugar que no hay que perderse. ¡Muchas felicidades a la mejor guía!