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Ricardo Corazón de León y Rouen.

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La catedral de Rouen es la más alta de toda Francia; si la fachada principal es de una belleza incuestionable, el interior sobrecoge por su altura y dimensiones. En un lateral del altar mayor nos encontramos con una tumba donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra, conocido como Ricardo Corazón de León por su reputación como gran líder militar. Fue rey de Inglaterra entre 1189 y 1199 y el segundo hijo varón de Enrique II de Inglaterra y de Leonor de Aquitania. La mayor parte de la familia real era normanda. Se crió en Inglaterra hasta los ocho años. Era un hombre culto que escribía poesía en limosín (lengua d’oc) y en francés. También gobernó como duque de Normandía ,Aquitania y Vasconia, fue conde de Anjou, señor de Chipre… Mandó construir el château Gaillard en Normandía. Nació en el castillo de Beaumont, Oxford, el 8 de septiembre de 1157, y murió en Limousin el 6 de abril de 1199 a consecuencia de las heridas que le produjo la flecha de una ballesta. Las vísceras fueron enterradas en el lugar de su muerte, el corazón en Rouen y el resto de su cuerpo a los pies de su padre en la abadía de Fontevrault en Anjou. Ricardo Corazón de León tomó como lema «Dieu et mon droit», que pervive hasta hoy en el escudo de Inglaterra.

Monet y la catedral de Rouen.

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La serie de la Catedral de Rouen pintada por el pintor impresionista Monet, más de treinta en total, la realizó entre 1892 y 1893 en Normandía. El pintor alquiló varios espacios cerca de la catedral para poder captar lo que perseguía, la forma en que incide la luz sobre la fachada de la catedral en diferentes horas del día y en distintas estaciones. Lo importante para él dejó de ser el objeto representado, sino la luz que transforma dicho objeto. Con posterioridad terminaba las obras en su estudio de Giverny, sito en Normandía, no muy lejos de Rouen. En esta serie, Monet realizó el mismo ejercicio del que realizara en sus serie «Las Ninfeas», pintadas según las distintas condiciones atmosféricas y de luz que condiciona de manera importante la manera en que percibimos lo retratado. Monet donó seis obras de su serie de «Las Ninfeas» al Estado francés; su intención era que el Estado comprara la serie completa, no dividirla, cosa que al final no consiguió. Su amistad con el primer ministro Clemenceau pudo influir en que consiguiera desviar un afluente del Sena, el Ept, para poder construir su estanque en Giverny, donde cultivó plantas exóticas y sus famosos nenúfares. Antes de la serie de la Catedral de Rouen, Monet había sido paisajista y ahora, al pintar esta estructura de la fachada, dota a las pinturas de una serie de capas matéricas superpuestas, como si «construyera» la superficie, para dotarlas de solidez arquitectónica.

La catedral de Rouen. Juana de Arco. (1)

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Por fin llegada a Rouen, la capital de Normandía, y visita obligada a la catedral de Notre Dame de la Asunción, bellísimo templo gótico que Monet plasmara en una serie de cuadros. La serie que hiciera Monet, el gran pintor impresionista, capta la fechada en distintas horas del día, con la diferente luz y color que ello conlleva. La construcción de la catedral se inicia en 1202 y se termina en el siglo XV. Tiene la particularidad de conservar su palacio episcopal y las construcciones anexas, caso inusual en Francia. En el palacio arzobispal, de estilo gótico contemporáneo de la catedral, tuvo lugar el segundo proceso a Juana de Arco, la doncella de Orleans. La parte más antigua de estilo gótico que se conserva es la Torre Norte; por su parte la Torre Sur, la Torre de Mantequilla, no empezó a construirse hasta 1485. Durante la Segunda Guerra Mundial, los bombardeos aliados causaron graves daños en la ciudad y sobre todo en la catedral. En ella es donde está enterrado el corazón del rey Ricardo I de Inglaterra. Sus entrañas probablemente fueron enterradas en la iglesia del Chateau de Chalus-Chabrol en Limousin donde fue herido mortalmente por una flecha de ballesta. La catedral contenía la tumba de mármol negro de Juan de Lancaster, duque de Bedford, uno de los comandantes ingleses que supervisó el Juicio de Juana de Arco; dicha tumba fue destruida por los calvinistas en el siglo XVI, pero sigue habiendo una placa conmemorativa. Con posterioridad e incluso recientemente ha sido reconstruida esta joya del gótico y dan fe de todo ello los paneles con fotografías de como quedó la catedral después de los bombardeos.

Arquitectura normanda.

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A lo largo del Sena hemos visto pequeños pueblos y casa diseminadas, en ambas riberas, con la típica arquitectura normanda dotados de una personalidad y carácter que a mi personalmente me entusiasma.

Rumbo a Rouen. «La guinguette» de Vincent van Gogh.

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No me canso de contemplar la belleza de las riberas del Sena. Todas las mañanas los marinos del «Botticelli» lo cuidan y miman para que este luzca como nuevo. Vamos rumbo a la capital de Normandía, Rouen. El barco surca las aguas mansas del río. El tiempo sigue siendo fantástico aunque frío, como corresponde al mes de octubre; la humedad se hace presente minuto a minuto. Entre la espesa vegetación aparecen casas preciosas semi ocultas. Y de pronto veo esa «guinguette», que es una especie de cabaret donde acuden los parisinos a bailar y a comer, en parejas o en grupos; en ellas hay restaurantes y pistas de baile generalmente al aire libre. Estos establecimientos se construyen, habitualmente, a orillas de ríos como el Sena y el Marne y algunas cerca de Rouen. Esta se llama «Au fil de l’eau» (al borde del agua). Cuando estas están cerca de los ríos, los clientes podían darse paseos en barca. Muy conocida es «La Guinguette» la obra al óleo de Vincent van Gogh, aquí reproducida de 1886, así como el dibujo «Guinguette» del mismo año.

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Reapertura de Notre Dame.

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Ayer a las seis de la tarde Macron, el presidente francés, presidió la reapertura de Notre Dame tras el incendio declarado en abril de 2019. Cinco años y medio después, tras intensos trabajos de restauración junto al Sena, se ha culminado algo que parecía imposible, reabrir la catedral en un tiempo récord. En los cinco años que ha durado la restauración, el presidente francés ha visitado las obras en siete ocasiones y ayer, por fin, el Estado ha entregado el edificio a la Iglesia Católica. Más de cuarenta jefes de Estado han sido invitados entre ellos el nuevo electo presidente de EEUU Donal Trump y Zelenski. Macron y su mujer fueron recibiendo a todos y cada uno de los jefes de Estado en el «parvis» de Notre Dame adaptado para la ocasión con unas estructuras que les resguardaban del frío y de la lluvia. El arzobispo de París Laurent Ulrich golpeó con el báculo la puerta principal tres veces, tras lo cual se inició la ceremonia que constó de una parte civil y otra religiosa y que estuvo acompañada, en todo momento, por los cantores de la catedral y con todo el glamour del que hacen gala los franceses. Un dato curioso es que se han necesitado más de dos mil robles para reconstruir el llamado «bosque» de la cubierta. En el interior desfilaron los bomberos protagonistas destacados de la ceremonia civil. El presidente francés pronunció un discurso, en el que se remontó a otras épocas y donde destacó el papel, siempre, de los gremios de los artesanos franceses que han hecho posible, hoy, esta hazaña a través de más de doscientas empresas. Por su parte el arzobispo de París, presidió la ceremonia religiosa que constó de tres partes. En primer lugar el «despertar» del órgano, el más grande de Francia con más de 8.000 tubos y 116 registros, que no se quemó, pero que hubo que limpiar. En segundo lugar, el canto del oficio, con salmos y oraciones, y a continuación, impartió la bendición; finalmente el coro cantó el «Te Deum». Notre Dame lucía ahora blanca, más de lo que estamos acostumbrados a ver, pero con todo el esplendor de otros tiempos y, de siempre, del que habló Macron. Al final del acto sonaron las campanas y la Estirga y demás quimeras, desde lo alto lo celebraron a su manera.

De vuelta al puerto.

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En la parte alta de Honfleur vimos una iglesia totalmente de madera (foto 5 y 7) y de vuelta al puerto otra cuya entrada también lo era, hoy convertida en museo. Me dio pena dejar Honfleur, pero había que seguir el trayecto. Siguiente visita Rouen donde la presencia de Juana de Arco estaría en todas partes.

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Asombrosa, casi un jardín vertical.

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Cámara en mano, compartiendo el entusiasmo de todos por esta antigua casa de piedra con contraventanas de madera que es casi un jardín vertical. La fachada cubierta literalmente de flores nos dejó «bouche bée», como dicen franceses, en general porque en la lengua de oïl desconozco como se dice. La lengua de oïl, el normando, es una lengua romance que tiene cuatro variantes e incluso una quinta, como para aclararse. En el sur de Francia se habla el occitano o lengua de oc. !Un viaje muy instructivo!