Archivos

Los Jameos del Agua en Lanzarote.

En 1968 se inauguró Los Jameos del Agua, este espacio natural creado en el interior de un túnel volcánico. Los Jameos se formaron después de la erupción del Volcán de la Corona. La palabra jameo, que es de origen guanche, hace referencia al agujero que se ocasiona el hundirse el techo de un tubo volcánico. Tiene la categoría de Jardín Histórico. Los Jameos del Agua está formado por tres jameos; el Jameo Chico, por donde está la entrada, el Jameo Grande y el Jameo de la Cazuela, que se encuentra tras el escenario del auditorio. El Auditorio Jameos, es un auditorio natural con capacidad para 550 personas y una extraordinaria acústica debido a la piedra basáltica del tubo. Esta fue la primera actuación e intervención del artista César Manríquez, natural de la isla, en las bellezas naturales de su tierra, en sus paisajes. El lugar es declarado Bien de Interés Cultural y Científico y se concluyó en 1977. Situados estrategicamente hay varios bares y un restaurante. El 27 de este mes en el auditorio se ha programado «La traviata»; las entradas ya están a la venta. ¡¡¡ Quién pudiera ir!!!

Charco Verde o Charco de los Clicos en Lanzarote.

La isla de Lanzarote en el Archielago Canario es de una belleza fascinante. El llamado Charco Verde está situado en el municipio de Yaiza, en el sur oeste de la isla. Se trata de una laguna litoral incluida en el parque natural de los Volcanes junto a la población de El Golfo y dentro del parque natural de Timanfaya. El termino de los clicos hace referencia a una especie de bivalvos comestibles muy sabrosos. El adjetivo verde proviene del color de sus aguas que adquieren una tonalidad verdosa debido a un tipo de alga de la especie Ruppia maritima que habita en su interior, además del azufre que contienen sus aguas. Las otras fotos corrsponde a la playa cercana a la laguna. El Charco ha sido el escenario de varias películas entre las que se encuentran «Los abrazos rotos» de Almodovar con Penelope cruz, en el 2009 y «Hace un millón de años» con Don Chaffey con Raquel Welch en 1966 entre las más conocidas.

Se inicia el cónclave.

Dentro del Vaticano, y a estas horas, los cardenales ya estarán encerrados en la capilla Sixtina para elegir al nuevo papa. Al margen de las creencias de cada cual, hoy se inicia un acontecimiento histórico. En la plaza de San Pedro los fieles llegaban para oír, a primera hora, la misa que antecede al inicio del cónclave. La política del papa Francisco, que nombró a un número considerable de cardenales, puede tener continuidad o no; la sorpresa suele ser una constante en los cónclaves. Desde hace días, las quinielas están en la calle, y los corresponsales de todo el mundo hacen apuestas sobre los cardenales, los que consideran tienen más posibilidades; hoy uno de los allí desplazados definía al papa difunto como «peronista», una definición al menos curiosa para definir a uno de los papas recientes más queridos y admirados por todos creyentes y los no creyentes. El balcón por donde saldrá el nuevo Pontífice luce ya las cortinas rojas y los altavoces de las farolas a punto, las cabinas de teléfono se han quedado obsoletas, pero ahí están. Y los cardenales sumidos en el silencio so pena de excomunión.

Sosípatra, filósofa neoplatónica.

El neoplatonismo surge durante el Imperio Romano desde el siglo III hasta el VII y es una revitalización del platonismo en cuya escuela podemos inscribir a Sosípatra, que nació en Éfeso, la actual Turquía, en el seno de una familia acomodada, pero de cultura griega. Las noticias que tenemos sobre ella se la debemos a Eunapio de Sardes. historiador y retórico, familiar de Crisanto de Sardes, que fue discípulo de la filósofa. La sociedad helénica, patriarcal no propiciaba que las mujeres, casi exclusivamente educadas para el matrimonio, se dedicaran a otra cosa que estar en el gineceo, aunque se sabe que en Esparta esto no era así. A pesar de todo ello, en la sociedad helenística surgieron una serie de mujeres dentro del campo de la filosofía, quizás por el hecho de ser familiares de filósofos, como el caso de Theano y Damo, esposa e hija de Pitágoras, Perictione, madre de Platón, Cleobulina, hija de uno de los Siete Sabios de Grecia, Areta, hija del fundador de la escuela Cirenaica…

Se cuenta que unos seres excepcionales se encargaron de la educación de la niña, que adquirió, gracias a ello, unos poderes psíquicos y un gran intelecto, así como clarividencia y la capacidad de realizar oráculos. Se casó con otro filósofo, Eustacio de Capadocia que dirigió la escuela neoplatónica de Pérgamo. De sus hijos solo se tiene noticias de Antonino que también se dedicó a la filosofía neoplatónica y fundó una escuela en Canopo, donde conoció a Hipatia de Alejandría. Tras quedar viuda, Sosípatra se retiró a Pérgamo para aprender de Edesio, con el que se casó, adquiriendo pronto su sabiduría. El neoplatonismo concibe el universo espiritual como derivadas del Uno, de la mente divina o «Nous» de la que emana la «Psyque». El Uno, en los oráculos caldeos era identificado como Padre y el cristianismo, en su vertiente esotérica, identificaba ese Uno con Dios. Sosípatra era una teurga experta en adivinación y rituales capaz de ver el pasado, el presente y el futuro. Sus alumnos acudían a su casa, ya que por ser mujer no podía enseñar en la escuela neoplatónica; aún así sus alumnos crecieron en número y entre ellos cabe destacar a Crisantio de Sardes y Máximo de Éfeso.

Gaviotas y Palomas.

Roma está llena de gaviotas y de palomas; las vemos en el Foro, oteando el horizonte o bien volando o posadas sobre el murete de piedra sobre el Tíber y algunas sobre las cabezas de las estatuas del puente de Sant’Angelo, sin miramientos… acostumbradas a tanta belleza.

La Columna Trajana (Roma).

No muy lejos del monumento a Victtorio Emanuele se encuentra la Columna Trajana que es un monumento conmemorativo de la conquista de Dacia y a la vez sepulcral pues en la base albergaría los restos del emperador. La columna está hueca y alberga una escalera de caracol que lleva hasta la cima. El friso helicoidal recordaba todas las hazañas de Trajano. La columna está rematada por una estatua de bronce de San Pedro obra de Domenico Fontana en 1587. Se construyó en el 113, tiene 39, 86 m y un diámetro de 3,83 m. Está constituida por 18 bloques de mármol de Carrara de unas 40 toneladas cada uno. Originariamente en la cima estaba una escultura de bronce de Trajano. Dentro de la base hay una celda donde se colocaron los restos del emperador y de su esposa. Es la primera expresión del arte romano. Inspiró la columna de la Plaza Vendôme, erigida en 1810 en París por Napoleón tras la batalle de Austerlitz.

Un cielo parisino en otoño.

Amenazaba tormenta, pero no; las nubes negras se disiparon dejando un cielo despejado, limpio y azul. La fina lluvia parisina no hizo acto de presencia y el día se cubrió de un cielo casi velazqueño.

Un perro con zapatos.

Este perro singular se encuentra en la catedral de Rouen (Normandía). Muchas de las representaciones de las catedrales, como las gárgolas y quimeras de las fachadas, trataban de infundir miedo y respeto a la población mayoritariamente analfabeta, aparte de su función de canalizar el agua de la lluvia. En este caso concreto del perro con zapatos, cuya cara de coña es un poema, la intención se me escapa, pero como anécdota no está mal.

Estatuas originales en la catedral de Rouen.

En el deambulatorio de la catedral de Rouen nos encontramos con las estatuas que estaban en la fachada de dicha catedral cuando esta fue bombardeada en 1944 por los aliados. Delante de cada una de ellas hay una cartela donde figura el nombre del santo correspondiente. Son todas las que se salvaron de dicho bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial.

En Roma.

Los pinos de Roma son famosos en todo el mundo; sus copas redondas o alargadas de color verde a la entrada de la Ciudad Eterna son fácilmente reconocibles, pero estos, la verdad sea dicha, no sé si lo son o no, lo único que sé es que los fotografié en distintos lugares de Roma. Y si lo hice fue porque adoro los árboles en general, estos seres vivos que nos acompañan durante años y que nos protegen del sol al tiempo que, generosamente, nos dan sus frutos.