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La Columna Trajana (Roma).

No muy lejos del monumento a Victtorio Emanuele se encuentra la Columna Trajana que es un monumento conmemorativo de la conquista de Dacia y a la vez sepulcral pues en la base albergaría los restos del emperador. La columna está hueca y alberga una escalera de caracol que lleva hasta la cima. El friso helicoidal recordaba todas las hazañas de Trajano. La columna está rematada por una estatua de bronce de San Pedro obra de Domenico Fontana en 1587. Se construyó en el 113, tiene 39, 86 m y un diámetro de 3,83 m. Está constituida por 18 bloques de mármol de Carrara de unas 40 toneladas cada uno. Originariamente en la cima estaba una escultura de bronce de Trajano. Dentro de la base hay una celda donde se colocaron los restos del emperador y de su esposa. Es la primera expresión del arte romano. Inspiró la columna de la Plaza Vendôme, erigida en 1810 en París por Napoleón tras la batalle de Austerlitz.

Un cielo parisino en otoño.

Amenazaba tormenta, pero no; las nubes negras se disiparon dejando un cielo despejado, limpio y azul. La fina lluvia parisina no hizo acto de presencia y el día se cubrió de un cielo casi velazqueño.

Un perro con zapatos.

Este perro singular se encuentra en la catedral de Rouen (Normandía). Muchas de las representaciones de las catedrales, como las gárgolas y quimeras de las fachadas, trataban de infundir miedo y respeto a la población mayoritariamente analfabeta, aparte de su función de canalizar el agua de la lluvia. En este caso concreto del perro con zapatos, cuya cara de coña es un poema, la intención se me escapa, pero como anécdota no está mal.

Estatuas originales en la catedral de Rouen.

En el deambulatorio de la catedral de Rouen nos encontramos con las estatuas que estaban en la fachada de dicha catedral cuando esta fue bombardeada en 1944 por los aliados. Delante de cada una de ellas hay una cartela donde figura el nombre del santo correspondiente. Son todas las que se salvaron de dicho bombardeo durante la Segunda Guerra Mundial.

En Roma.

Los pinos de Roma son famosos en todo el mundo; sus copas redondas o alargadas de color verde a la entrada de la Ciudad Eterna son fácilmente reconocibles, pero estos, la verdad sea dicha, no sé si lo son o no, lo único que sé es que los fotografié en distintos lugares de Roma. Y si lo hice fue porque adoro los árboles en general, estos seres vivos que nos acompañan durante años y que nos protegen del sol al tiempo que, generosamente, nos dan sus frutos.

Regreso a París.

Desde Rouen, regreso a París. Se inicia el fin de una travesía deliciosa. En la retina los bellos paisajes de un rico cromatismo, ese cuya diversidad de amarillos, verdes, sienas, enamoraron a los pintores impresionistas parisinos que se reunían en las orillas del Sena, en las distintas guinguetes, para beber, pintar y navegar en las barcas de alquiler, y cuyos maestros nos dejaron muestras en sus obras de toda esa actividad festiva y del todo romántica, cuando hoy las contemplamos en los distintos museos.

Santa Juana de Arco y Rouen.

La actual iglesia dedicada a Santa Juana de Arco en Rouen se construyó en el centro de la plaza del antiguo mercado, donde fue quemada en la hoguera. Se terminó de construir en 1979 y fue diseñada por el arquitecto Louis Arretche. Las amplias curvas de sus estructura evocan las llamas que la consumieron y como un barco volcado, al igual que otras muchas de las iglesias cristianas. La quemaron tres veces para que no hubiera dudas de hacer cumplir la cruel sentencia. La joven campesina de 19 años, llamada «la Poucelle», la doncella, se puso al mando de 4000 hombres en su intento de expulsar a los ingleses; apresada, fue juzgada y condenada por hereje a morir en la hoguera el 30 de mayo de 1431. En 1456 un tribunal inquisitorial autorizado por Calixto III examinó el juicio, anuló los cargos en su contra, la declaró inocente y la nombró mártir.

La Plaza del Gran Reloj, Rouen.

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La última parada de nuestro crucero por el Sena es Rouen, la capital de Normandía. El Rouen medieval, el centro, tiene rincones como la Plaza del Gran Reloj, que obliga a una parada en una de las terrazas para disfrutar sin prisas de todo su encanto. El Gran Reloj es un reloj astronómico del siglo XIV, cuyo mecanismo es uno de los más antiguos de Francia y forma parte de un conjunto histórico protegido desde 1862, que consta de una arcada y una fuente monumental. El frente renacentista del reloj actual representa un sol dorado con 24 rayos sobre un fondo azul estrellado. La esfera mide 2,5 metros de diámetro. Las fases de la luna se muestran en un óculo en la parte superior de la esfera, de 30 centímetros de diámetro y los días de la semana en una abertura cuadrangular en la base de la esfera. En el centro del arco renacentista se encuentra el escudo de la ciudad. La fuente monumental construida entre 1733 y 1743 por el rey Luis XV representa una escena mitológica. Los orfebres franceses han dado muestras, desde siempre, de una gran maestría.