
Fotografías de Aurelio Serrano García
Preciosa fotografía que recibo de A Coruña, Gracias mil por esta imagen tan veraniega del hermoso puerto gallego. Y a vosotros seguir disfrutando del buen tiempo y del fantástico marisco.

Fotografías de Aurelio Serrano García
Preciosa fotografía que recibo de A Coruña, Gracias mil por esta imagen tan veraniega del hermoso puerto gallego. Y a vosotros seguir disfrutando del buen tiempo y del fantástico marisco.

Receta y foto: Bárbara
Los espárragos trigueros están ahora en su mejor momento. Para que salgan tiernos, los hiervo en agua con sal y luego los paso por la plancha. Acompañados del hummus tradicional son una delicia. El hummus, que es un invento maravilloso de los países árabes y que se consume en todo el arco Mediterráneo, desde Líbano a Marruecos, tiene varias versiones, pero la receta clásica contiene garbanzos, aceite de girasol, zumo de limón, aceite de oliva, ajo, sal, sésamo y salsa tahina. Hay otra variedad que se hace añadiendo olivas kalamatas o pimientos del piquillo. El hummus es ideal para untar con crudités, acompañar de verduras cocidas o a la plancha, o incluso en sandwiches. Al clásico se le suele espolvorear por encima con pimentón; yo, ni eso; de cualquier manera es un gran invento absolutamente saludable y que me como a cucharadas, porque me encanta.

Barcaza de la época romana

Barcaza y al fondo típico sarcófago

Herramientas

Reproducción de una barca de trasporte.

El Ródano en la actualidad
El Museo Departamental de Arles Antiguo nos acerca a la vida cotidiana de un pueblo con una muestra extraordinaria de utensilios de labranza, herramientas, barcazas, ánforas, sarcófagos… la vida y la muerte de los habitantes de esta zona de la Provenza cuyo testimonio es tremendamente semejante a cualquier otro pueblo a orillas del Mediterráneo. Y me estoy acordando del magnífico Museo de Arqueología Subacuática de Cartagena al que por cierto quiero volver porque Museos así hay que disfrutarlos despacio, sin prisa, y volviendo cuantas más veces mejor.

Foto: Barbara

Foto: Barbara

Foto: Barbara
El Museo Departamental de Arles Antiguo nos muestra la importancia que la ciudad tuvo en la época romana y el florecimiento comercial que experimentó y su relación con la metrópolis. La Plaza del Forum y el Circo nos hablan de su condición plenamente romana; el Ródano era la vía fluvial por la que grandes barcazas transportaban grano y aceite. El Museo se inauguro en 1999 y es un bello espacio que bien merece una visita sosegada.

Vista lateral de Notre-Dame desde el Sena. Foto: Bárbara

La aguja de Violet le Duc, con los apóstoles y las quimeras. Foto; Bárbara

La Estirga. Foto: Barbara

Vista desde las Torres de la punta de la isla. Foto: Bárbara
Ayer muchos parisinos lloraron y los que lo somos de corazón también. Notre-Dame ardía y las imágenes que iban apareciendo ante nuestro ojos nos parecían una pesadilla. Mi querida Estirga de piedra no podía reflejar lo que sentía entre las columnas de humo, pero sus lágrimas, como las del resto de las quimeras y gárgolas, caían sobre el fuego que, voraz, parecía que iba a destruir el templo más hermoso que hemos visitado tantas veces. Notre-Dame es más que un templo; representa la cultura de Occidente, el patrimonio de todos, el lugar donde creyentes y no creyentes elevan una oración y se inclinan ante la belleza y la armonía asentada en la isla de la Cité como un buque insignia. ¡Cuántas parejas abrazadas la han recorrido y, sentados con las manos entrelazadas, miraban los hermosos rosetones que filtraban la luz! La aguja de madera de Violet le Duc caía ardiendo, el plomo contribuyó también, y parte del techo de la bóveda. El pequeño campanario de madera parece ser que se ha salvado y que las campanas se mantienen es su lugar; si la mayor hubiera caído, el destrozo hubiera sido terrible. Las quimeras y las gárgolas encaramadas, desde las torres no daban crédito. Cuatrocientos bomberos lucharon hasta las cuatro de la mañana, Me dicen que solo uno de los «rosaces» permanece intacto; los otros han estallado por el calor. La doncella de Orleans estuvo allí y todos los reyes franceses han sido allí entronizados. Esta mañana, al ver que las torres permanecían en pie, me he sentido aliviada; la imagen de la Señora sigue, aunque haya que restaurar y curar todas sus heridas. Y el parvis ante la catedral seguirá acogiendo a los innumerables turistas que hacen cola para llegar a las torres y, tras armarse de valor, subir los cuatrocientos escalones… La vista merece la pena… El Sena se desliza arrullándonos como los gorriones que se esconden en el espesor de los setos, cuando comienza a llover con esa lluvia fina tan parisina.

«Naturaleza muerte. Fête Gloanec», 1888

«Vincent pintando girasoles»,1888

«Naturaleza muerta con estampa japonesa»,1889

«»Paisaje tahitiano» 1891
El colorido lujurioso, vibrante de estas obras nos habla a las claras de que llevaba, no solo en los ojos sino en el alma, lo que descubriría en sus viajes. Tahití fue la constatación fehaciente de que su paraíso soñado era real, como se ve en el último de los cuadros, pintado ya en la isla. Porque en 1888, cuando pinta a Vincent, se encontraba en Arles y en el primero de esta serie, pintado ese mismo año, el color es ya deslumbrante. Me he dicho muchas veces que fue un ser afortunado al ver realizado materialmente su sueño; pocas personas pueden decir lo mismo y se pasan la vida buscando de forma infructuosa su ideal de vida. En ese paisaje tahitiano, la figura se empequeñece ante la grandiosidad del entorno, donde las armonías coloreadas y las curvas se suceden en su estilo característico. En «Naturaleza muerta con estampa japonesa», de cálidos y suaves amarillos y malvas, se divierte poniendo como florero su propio autoretrato hecho en barro. En el retrato que hace a Vincent, que ejecuta antes del terrible suceso que protagonizaron y que hizo salir a Gauguin a toda prisa de Arles, lo hace mostrando el motivo que obsesionaba entonces a su colega, los girasoles. Y qué decir del primero de los cuadros aquí representados; sencillamente maravilloso ese velador tan intenso, con ese color que traspasa el limite físico de la obra.

«El molino». 1916

«Annetta», 1911

«El pintor (Alberto Giacomtti)», 1921.
Giovanni Giacometti, padre del famoso escultor Alberto Giacometti, vivió, a pesar de su notable calidad, a la sombra de su famoso hijo escultor, uno de los mejores del pasado siglo. Es la eterna historia que, la fama de uno dentro de la misma familia fagocita, de alguna manera, al otro. En este caso, la calidad de la pintura del padre es notable, como un colorista exquisito que busca los efectos de la luz y el gozo explosivo que rodea o dulcifica los objetos, figuras o paisajes. Enamorado del color, Giovanni lo definió así: «El color es para mí mucho más expresión de la luz que simple motivo decorativo. No se puede pintar el sol cuando uno no lo lleva en los ojos, o mejor, en el alma». Bebió de distintas fuentes, del divisionismo, del expresionismo o de su admirado Van Gogh. Son de destacar sus paisajes alpinos bañados en una luz muy personal y los retratos que hizo a su familia. Su formación artística comienza en Múnich, allí conoció a su gran amigo, Cuno Amiet con quien realiza un viaje a París donde conoce la pintura impresionista y permanece dos años estudiando en la academia Julien. Este pintor suizo nacido en Stampa en 1868 viajó por Italia, aunque terminó instalándose en Borgonovo después; de su matrimonio con Annetta tuvo cuatro hijos. Participó en la Exposición Nacional de Arte de Múnich y en la Casa de los Artistas de Zurich entre 1901 y 1912. Junto con Cuno Amiet pertenece a los representantes de los llamados artistas del «suisse colorismo». Murió en su Stampa natal el 25 de junio de 1933.

«Extrayendo agua del río al amanecer»,1934

«Lofty Scholar bajo un pino», 1963

«Paseo en barca por el estanque Liu»
Se le ha llamado el padre de la fotografía asiática. Fue uno de los primeros reporteros gráficos chinos y el primero en fotografiar desnudos artísticos. Nació el 4 de agosto de 1892 y fue conocido por la técnica de «fotografía compuesta» que él creó. Su padre, que era oficial militar de la dinastía Qing, gran aficionado a la fotografía, le animó y su profesor de arte le instruyó en los principios de las técnicas fotográficas. Trabajó en periódicos comerciales como fotoperiodista, pero su trabajo ponía por encima su obra creativa. En 1930 publicó el Album of Nude Photographs, el primero en China, aunque en 1928 tomó la fotografía artística más antigua, «Meditacion», de un desnudo. Experimentó con el estilo modernista durante un tiempo; sus composiciones se basaban en los paisajes de la pintura tradicional china. Superponía varias imágenes en una impresión y usaba un pincel y tinta en la impresión. Con Hu Boxiang organizó varias exposiciones que viajaron a Japón, Estados Unidos e Inglaterra. En 1939 la Universidad Aurora de Shanghai organizó una exposición de su obra que mostraba los conceptos de la pintura china en la fotografía, consiguiendo unas bellísimas fotografías que aunaban la metodología de la tinta china tradicional, sintetizando la técnica de la fotografía occidental y la estética china. Ese fue el gran logro de Lang, que al mismo tiempo mantuvo lo que durante siglos los artistas chinos habían logrado: interpretar y lograr la emoción que esas imágenes sobre la naturaleza producen en el observador. En 1953 la Asociación de Fotografía de China se estableció en Taipei y Lang fue su director durante cuarenta años. Murió en 1995.

«Composición gris», 1948

«La Luna», 1953
La vida de este ruso nacionalizado francés estuvo marcada por la revolución de 1919. Su padre, de origen aristocrático y al servicio del zar como teniente general, y toda su familia tuvo que emigrar a Polonia tras la revolución. Tras la muerte de sus padres, él y su hermana Marina fueron acogidos por una familia rusa que vivía en Bruselas. Nicolas estudió diseño y decoración en la Academia de Bellas Artes de Bruselas y arquitectura en la Academia de Saint Gilles. Comenzó sus estudios en 1933 y durante esta década realizó viajes por Europa y Marruecos, que fueron decisivos para encontrar su estilo definitivo. Con su compañera Jeaninne Guillou viajó por Italia y Argelia hasta la muerte de esta en 1946. Se inició como diseñador de decorados y en 1936 realiza su primera exposición de iconos y acuarelas de estilo bizantino. Se instaló en Paris y asistió a las clases de Fernand Léger. Después de su paso por la Legión Extrajera, ya en Niza, conoce al grupo de Sonia Delaunay, Alberto Magnelli y Goez que influyeron en su trabajo de forma que se adentra por primera vez en la abstracción. Su obra se caracterizará desde entonces por aunar la abstracción con la figuración con una materia impastada y de gran belleza; su temática fueron sobre todo los paisajes donde sobresale la armonía; al pasar al gran formato sus cuadros pierden este empaste pero ganan en luminosidad. Expuso en N. Y. en 1950 con gran éxito, lo que le valió un contrato en exclusiva con Paul Rosenberg, el gran galerista. Después de esto el éxito le obligo a trabajar sin descanso hasta que una depresión le llevó a suicidarse en Antibes, en el sur de Francia.



Yamamoto es un pintor apasionado de la fotografía en pequeño formato, que envejece a propósito para evocar tiempos pasados y hacernos reflexionar sobre la naturaleza. En realidad también se le podría definir al revés; en definitiva es un artista que se vale de los dos medios para expresarse. Yamamoto nació en la prefectura de Aichi, en Japón, en 1957; ha expuesto en todo el mundo, pero sus primeras exposiciones las hizo en S. Francisco y en N. Y. y su obra se encuentra en innumerables museos que sería demasiado prolijo de enumerar. Vive en la Prefectura de Yamanashi en plena naturaleza; su constante diálogo con ella y el estudio minucioso del microcosmos, de los bonsais – árboles en miniatura- de las aves, del vuelo de las grullas nos hablan constantemente del que se asombra ante la belleza de todo lo creado. Sus obras han sido descritas como haikus visuales. Despoja sus fotografías de lo superfluo, movido por la filosofía zen y el taoísmo, y pretende, como Lao Tsé que tengan el máximo contenido con el mínimo continente.