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Matisse y el paisaje

Matisse:"Charca de Trivaux"

Matisse: «Charca de Trivaux». 1916.Tate Gallery, London.

Durante el siglo XIX el paisaje fue un género del gusto de los pintores, género que, salvo rara excepciones, durante el siguiente siglo fue abandonado progresivamente. Y así como los impresionistas, amantes de pintar al aire libre, para captar las variaciones de la luz dieron al paisaje sus mejores logros, los precubistas y cubistas  lo fracturan, descomponiéndolo en realidades nuevas que poco tenían que ver con la concepción preciosista y estética anterior. Matisse, sobre 1900, realiza  distintas versiones y en diversos estilos de Notre Dame y el Sena sobre las vistas que tenía desde la ventana de su estudio; una de ellas, «Notre Dame», se encuentra en la Tate Gallery de Londres. Igualmente sabemos por Brassaï  que Picasso realizó desde los muelles del río muchas versiones de la catedral, pero son obras de ejercicio a las que nunca dio mayor importancia. En 1905 Matisse pinta «Paisaje de Collioure», hoy en el Statens Museum for Kunst de Copenhague, en el que el color, de forma definitiva, es el protagonista principal.

Esta obra, diametralmente diferente a la anterior, «Charca de Trivaux», fechada en 1916 o 1917 (Tate Gallery, London), es una delicada y equilibrada composición conseguida por medio de los troncos desnudos y en donde la sensación húmeda del bosque la aportan los colores sobrios fundidos  al crearse una atmósfera sutil en verdes, pardos y azules. Particularmente me gusta mucho, aun no siendo «característica» de Matisse.

Entre los años 1916 y 1917 Matisse pintó diversos paisajes sobre vistas de Meudon muy cerca de Issy. No obstante es la figura y los interiores el objeto sobre los que se desarrolla el grueso de su obra.

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

Puvis de Chavannes: "Jóvenes a la orilla del mar"

Puvis de Chavannes: «Jóvenes a la orilla del mar»

 

 

Puvis de Chavannes, nacido en Lyon en 1824, está considerado como uno de los más representativos de los pintores simbolistas franceses. Estudió en el taller de Thomas Couture casi al mismo tiempo que Manet. Abordó con entusiasmo un género que habían abandonado los impresionistas, la decoración mural, tarea que llevó a cabo pintando sobre grandes telas, labor que realizaba en su estudio y que pegaba sobre los muros previamente preparados para ello. Su dedicación al arte mural posiblemente fue debido al influjo de Chassérieu. Estos trabajos los alternaba con los cuadros de caballete, como «El pobre pescador» que tuvo una gran relevancia en el desarrollo del simbolismo. Esta tela fue copiada por Gauguin y Seurat y algunos lo consideran el inicio de estos dos pintores que la tenían como la representación de la «saintaise», palabra inventada por Gauguin que significa la síntesis y la santificación.

Puvis de Chavannes, llamado «artista del alma», en esta obra, que se puede contemplar en el Museo de El Louvre, se ciñe al clasicismo, a la tradiciön académica más pura, inspirándose en Rafael o en Poussin.  La cuidada composición, a la que el pintor otorgaba una gran importancia, en este caso sorprende por estar el eje central desviado hacia la derecha por esa figura de espaldas y por la serena quietud de la atmósfera intemporal del cuadro.  Puvis de Chavannes murió en París en 1898.

Gauguin: «Mujer con mango»

Paul Gauguin: "Mujer con Mango". Öleo sobre lino. Dthe Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

Paul Gauguin: «Mujer con Mango». Óleo sobre lino. The Cone collection, Museo de Arte, Baltimore. 1892.

 

Esta obra de considerable belleza pertenece a la producción de su primer viaje y estancia en Tahití, que abarca desde 1891 a 1893. «Mujer con mango» está fechada en 1892. Gauguin quería liberar la pintura de todo artificio, de la manera de hacer para los salones, despojarla de «lo decorativo» y aun así muchos teóricos del arte, aún hoy, lo califican a él de «demasiado decorativo», con un cierto desprecio. ¿Decorativo? Habría que preguntarse en qué consiste «lo decorativo» en el arte. ¿O todo arte es decorativo? Sería como afirmar que los frescos de Tahull, el Pantocrátor, por ejemplo, son decorativos; de igual manera, si viéramos hoy el Partenón con sus colores originales, ¿lo encontraríamos un pastiche…?

Gauguin aconseja a sus amigos impresionistas, con los que expuso al principio de su carrera como pintor, que no se fijen tanto en la naturaleza, que deben abstraer la realidad, no copiarla sino expresar ideas y sentimientos a través del color por medio de un lenguaje diferente. Gauguin encontró en Bretaña, en Pont-Aven, un lugar que mantenía sus raíces populares intactas, lo suficientemente fuertes para que se sintiera a gusto y fue allí donde se inició el «sintetismo» o la escuela de Pont-Aven, encabezada por él y por Émile Bernard. Allí encontró por primera vez lo salvaje, lo primitivo. Después buscó sus orígenes en un mundo casi intacto lejos de la civilización y encontró su verdad. En 1896 decidió abandonar Europa definitivamente; la Polinesia será, hasta su muerte en 1903, su paraíso.

«Mujer con mango» contiene ya todos los elementos, define el arte, plasma el nuevo lenguaje teórico y práctico de la restructuración que iniciara Cezanne. Las masas de color como tintas planas de expresiva fuerza y belleza son como la plasmación de sus sueños: «sueño con armonías violentas cuyos perfumes naturales me embriagan».

Tiziano: «La Venus de Urbino»

Tiziano: "La Venus de Urbino". Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. Galleria degli Uffizi, Florencia.

Tiziano: «La Venus de Urbino». Óleo sobre lienzo. 119 X 165 cm. 1538. Galleria degli Uffizi, Florencia.

 

Este cuadro de Tiziano es uno de los desnudos más famosos y conocidos del mundo de la pintura. Fue un encargo hecho por el duque de Urbino; se desconoce el nombre de la modelo, aunque se piensa que pudo ser una joven que vivía en el Biri Grandi veneciano, cerca de la casa del pintor que también posó en otras de sus obras, «Muchacha con pelliza» y «la Bella».

Tiziano Vecellio nació en Pieve di Cadore en los Alpes dolomíticos; siendo muy joven, su padre, notario del pueblo, viendo su aptitud para la pintura, lo envía a estudiar a Venecia con los hermanos Bellini y Giorgione. En Venecia se consagra como maestro con una obra para el Palacio Ducal y el retablo de «La asunción» para la iglesia de Santa María Gloriosa dei Frari. Trabaja para las cortes de Ferrara y Mantua.  El emperador Carlos V, al que pintó en un soberbio cuadro ecuestre, hoy en el Museo del Prado, le concedió los títulos de conde palatino y caballero de la Espuela de Oro. Es invitado por el Papa a Roma donde estudia el manierismo de Miguel Ángel. En la corte de los Augsburgo realiza retratos de la familia real. Felipe II se convierte en su mejor cliente. Muere en Venecia en agosto de 1576.

En esta obra Tiziano combina de forma magistral los tonos cálidos con los fríos, consiguiendo una atmósfera sensual donde las sombras y las luces producen contrastes con pinceladas cortas y ágiles en zonas importantes y largas, como en la figura de la criada, en segundo plano. El sutil pincel del maestro siempre se distingue por estar levemente cargado, lo cual le permite administrar la pintura para conseguir delicadas texturas, como el rosado maquillaje de las mejillas o el efecto sedoso del cabello, por poner unos ejemplos…

«La Venus de Urbino» tiene sin duda un marcado contenido erótico y sensual con una localizada luz dorada que se extiende por el cuerpo de la joven en actitud laxa y por las sábanas, donde además descansa un pequeño perro apenas esbozado. Así mismo su mirada, directa al espectador, es provocadora, nada recatada.

Miró y Kandinsky

Miró:

Miró :»Caracol, mujer, flor, estrella», óleo sobre tela (195 x 172). 1934. Fundación Joan Miró, Barcelona.

A Miró y Kandinsky les unió una gran amistad y reconocimiento mutuo. Miró manifestó su admiración dedicándole uno de sus cuadros, «Este es el color de mis sueños», fechado en 1925, en azul, el color preferido del ruso, pero no fue hasta 1933 cuando se conocieron y trabaron amistad. A pesar de sus discrepancias con el automatismo pictórico del surrealismo, Kandinsky, no pudo sustraerse a la influencia de alguno de sus pintores como Miró. En 1935 el ruso y su mujer Nina visitaron Mallorca invitados por los Miró.

En 1940, el mallorquín estaba inmerso en un mundo de formas orgánicas, las «Costelaciones» y trabajaba su mundo poético en Varengeville (Normandia); Kandinsky le hizo una visita y pudo contemplar el mundo mironiano poblado de figuras fantásticas. En su última etapa el pintor ruso compuso su obra en eso que los críticos han llamado «Abstracción biomórfica» para la que son vitales el brillante colorido de la pintura eslava popular y su interés por los temas científicos. Desde los tiempos de la Bauhaus, en la que impartió clases como profesor, se sintió fascinado por la botánica, la zoología y la embriología…; los seres microscópicos, la búsqueda de lo invisible,  es un universo que generó no solo en él la fascinación: Leger, Arp, Miró atienden a la necesidad de una búsqueda distinta. Kandinsky, en su última etapa, llena su obra de formas orgánicas que invaden su quehacer en detrimento de las formas geométricas anteriores en la Bauhaus dando rienda suelta a un mundo onírico, fantástico, lejos de los avatares que la ocupación nazi imponía. Refugiado en Nuilly-sur-Seine su creatividad se reflejó en más de un centenar de acuarelas, dibujos, litografías y 44 lienzos de alegre ironía.

Kandinsky

Kandinsky: fragmento de «Cielo azul», óleo sobre lienzo (100 x 73 cm.) Centro  G.Pompidou, París. 1940.

¿Egipto en Taití?

Gauguin: "Ta Matete", 1892. Kunstmuseum, Basilea.

Gauguin: «Ta Matete», 1892. Kunstmuseum, Basilea.

 

Esta obra de Gauguin de 1892, realizada en su paraíso salvaje, Taití, lugar soñado durante mucho tiempo y centro al que todas sus coordenadas vitales conducían, contiene un elocuente parecido con las pinturas egipcias, sobre todo en los gestos, en el posicionamiento de las manos y pies, las figuras hieráticas, planas y en el color oscuro de la piel. Todo ello contribuye a ese aire de primitivismo muy acusado e incluso a una cierta estética naïf. Personalmente encuentro que tiene mucho encanto y que en él aflora el embrujo que el arte egipcio ha ejercido en todos los artistas de todas las épocas a pesar de ellos mismos, irremediable e inconscientemente.

Akhenatón

Estatua de Akhenatón de Bek. Museo de El Cairo.

 

 

La escultura, debida a Bek, representa a Amenofis IV y se encuentra en el museo de El Cairo. Este faraón de la XVIII dinastía, nieto del gran Tuthmosis, fue el artífice de la gran revolución religiosa y estética que comenzó por sustituir Tebas, la hasta entonces capital del imperio, por la ciudad a la que hoy llamamos Tell-el-Amarna. Cambió su nombre por el de Akhenatón y la religión politeísta por otra monoteísta en la que el único dios es el disco solar Atón que con sus rayos propicia la vida y el crecimiento de todos los seres vivos. Al abandonar la idealización de las formas, los artistas se ciñeron a un realismo antes nunca visto; desconcierta el realismo que nos muestra a un faraón de hombros caídos, pecho hundido, con un cuello enorme, brazos muy delgados, piernas cortas y un vientre abultado… Su aspecto andrógino, lejos de los modelos atléticos o robustos anteriores, algunos lo atribuyen además al hecho de encarnar lo femenino y lo masculino.

En la tumba de Ay en Tell-el- Amarna se encuentra el conocido y hermoso himno al sol, El Gran Himno a  Atón y que comienza así:

 

¡Qué hermoso te levantas en el horizonte del cielo,

Oh viviente Atón, creador de la vida!

Cuando amaneces en el cielo oriental

Tú llenas todos los países con tu belleza.

Eres hermoso, grande, radiante,

por encima de todas las tierras.

 

 

Carl Spitzweg, «El poeta Pobre»

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Carl Spitzweg :»El poeta pobre». Neue Pinakothek, Munich.

 

 

Esta pintura de Carl Spitzweg perteneciente al romanticismo alemán, «El poeta pobre», tiene un marcado matiz humorístico propio del costumbrismo típico de dicho movimiento. Personalmente me divierte muchísimo; el poeta más pobre que una rata demuestra muy gráficamente que en todas las épocas y países el saber, la cultura y la creación conlleva penuria, miseria y ningún reconocimiento salvo que exista un mecenazgo, algo que ha pasado a la historia… El cuadro tiene mucha gracia a pesar de la triste realidad que muestra.

Delacroix, «Dante y Virgilio» y «La Libertad guiando al pueblo»

Delacroix (1798-1863) fue el pintor francés más personal de la época. Coincidió en el taller de Guerin con Géricault, que fue el fundador del romanticismo pictórico en Francia e, influenciado por «Le Radeau de la Meduse», expuso con poco más de veinte años «Dante y Virgilio atravesando la laguna que rodea la ciudad infernal de Ditis», sacado de la Divina Comedia, que tuvo un enorme éxito y obtuvo el título de «Manifiesto de la estética nueva» . Fue realmente con esta obra con la que se dio a conocer en 1822.

 

Delacroix: "Dante y Virgilio". Mueseo de El Louvre.

Delacroix: «Dante y Virgilio». Museo de El Louvre.

 

En el salón del pintor napoleónico barón Gérard conoció a Merimée y a Stendhal con los que tuvo una gran amistad. Luis Felipe lo tomó bajo su protección una vez que llegó al trono tras la Revolución de julio de 1830. En el Salón de 1831 expuso una de sus pinturas más famosas: «La Libertad guiando al pueblo», donde la Libertad está representada por una mujer tocada con el gorro frigio enarbolando la bandera tricolor sobre las barricadas, contrastado el desnudo alegórico con el traje del burgués y del obrero y las torres de Notre Dame como fondo de una ciudad humeante.

 

Delacroix: "La Libertad guiando al pueblo". Museo de El Louvre"

Delacroix: «La Libertad guiando al pueblo». Museo de El Louvre.

El Greco y el paisaje

El Greco: "Toledo". The Metropolitan Museum of N.Y.

El Greco: «Toledo». The Metropolitan Museum of N.Y.

 

 

Estamos en el año del Greco y la ciudad de Toledo le rinde homenaje merecidísimo. Todo aquel que pueda acercarse a visitar la ciudad para contemplar las distintas exposiciones y los lugares donde dejó su huella el pintor cretense, como su casa convertida en Museo desde 1910 situada en la judería que perteneció al mecenas Samuel Levi, el Hospital Tavera, cuyo retablo proyectó el Greco y realizó su hijo Jorge Manuel -allí se conserva una de las pocas esculturas que realizara, el «Cristo Resucitado»-, la Catedral… ; se encontrarán además con el añadido de ver los bellos paisajes y el contorno de una ciudad encantadora encaramada en lo alto con el Tajo a los pies.

En «Vista y plano de Toledo» (1608-1614), conservado en su casa Museo, nos encontramos con sus figuras idealizadas y estilizadas, y la descripción meticulosa de las casas, palacios e iglesias, la alegoría del río Tajo, el plano que porta el Niño …, una obra compleja que dio lugar a numerosas interpretaciones: para unos era una obra inacabada; para otros, un precedente de los paisajes de Cézanne y de la corriente impresionista.

El dramatismo y movimiento que caracteriza a las figuras del pintor de Candia (hoy Heraklión) los traslada al paisaje, dotándolo de toda la fuerza interior al enfatizar su representación dramática antes que la descriptiva en los pocos que realizó. Esta forma de tratar el paisaje dotándolo de una atmósfera onírica, angustiada, fue muy valorada por los pintores simbolistas del siglo XIX y con posterioridad otros pintores impresionistas, posimpresionistas y expresionistas bebieron de estos, considerados primeros paisajes españoles y, más concretamente, su «Vista de Toledo», fechado en 1597-1599.

Este cuadro «Toledo», hoy en el Museo Metropolitano de N.Y. , cumple todos esos requisitos antes citados y yo añadiría que el color verde aplicado sin matices, además, lo hace absolutamente moderno, actual, destacando también ese hermosísimo cielo cargado de expresividad emotiva que me lleva a los cielos de otro pintor personalísimo, Van Gogh, evidentemente no en la forma sino en el tortuoso sentimiento proyectado.