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l’Art Brut (I)

Dubuffet: "París plaisir V". 1962

Dubuffet: «París plaisir V». 1962

El arte primitivo, popular, como expresión de una necesidad interior, realizado por personas al margen de consideraciones artísticas o de convencionalismos culturales, ha existido siempre; sus realizaciones, caracterizadas por su pureza, originalidad y alejadas de todo formalismo artístico, es el reflejo de lo más intimo del ser, de su subconsciente. Cosificar, tanto como clasificar, es una tentación a la que esta pura expresión de los pueblos primitivos no escapa; y así, en Francia, en los años cuarenta del pasado siglo, el pintor vanguardista Jean Dubuffet crea la expresión l’art brut (arte en bruto) para designar estas manifestaciones mezcla de estética neofigurativa y de pintura matérica.

El arte bruto o fuera de las normas encuentra su inspiración en el arte popular tradicional, pero a diferencia del naïf no está realizado cara a un reconocimiento posterior.  En la espontaneidad de los niños, de los enfermos mentales, de los marginados es la fuente donde bucea Dubuffet, que en 1945 crea la compañía del Arte Bruto en París con André Breton y el también escritor Jean Paulhan, y publican un manifiesto. En el Museo de las Artes Decorativas de París se realiza, en 1967, una gran muestra dedicada a este movimiento, al final «artístico», una vez que el sistema lo ha integrado.

No hay que desdeñar la gran influencia del psiquiatra Hans Prinzhorn, que ya en 1922 publicó un estudio sobre las expresiones artísticas basado en las de los enfermos mentales del psiquiátrico de Heidelberg en el que trabajaba, demostrando que la pulsión creadora instintiva no desaparece con la desaparición de la personalidad; sin duda en los medios artísticos fue un gran revulsivo, influenciando a Paul klee, Schlemmer, Max  Ernst, André Breton,,,  En los años 30 se realizan ya exposiciones temporales en varios países europeos.

Dubuffet :"La Grotte" de la ville Falbala.

Dubuffet :»La Grotte» de la ville Falbala.

 

La Grotte se encuentra dentro de la Closerie o Ville Falbala, construida en Périgny-sur-Yerres -donde está la fundación Dubuffet, lugar donde se conservan más de 1000 obras de este artista polifacético-, simulacro de un jardín cerrado construido por el artista en epoxi y cemento proyectado, y pintado con poliuretano sobre una superficie de 1610 metros cuadrados, declarada Monumento Histórico en noviembre de 1998.  La Ville Fabala está considerada su obra mayor.

Jackson Pollok II

Jackson Pollok: "Obra número 18". Museo Guggenheim de N.Y.

Jackson Pollok: «Obra número 18». Museo Guggenheim de N. Y.

Se suele decir que «nunca segundas partes fueron buenas», en este caso doy fe de que sí; los cuadros de Pollok, a medida que avanza en su estilo, son cada vez mejores. Fue una gran pérdida su muerte prematura en un accidente y siempre se piensa, en estos casos, lo que podría haber llegado a hacer. En la Colección Peggy Guggenheim de Venecia se encuentra, por ejemplo, «La mujer luna» de 1942 con referencias todavía naturalistas. Al ir eliminando elementos reconocibles su personalísima forma de pintar abre un camino nuevo lleno de posibilidades. A Pollok se le llegó a conocer como «Jack the Dripper», haciendo un juego de palabras con «Jack the Ripper» (Jack el destripador).

Jackson Pollok: "Número 30. Ritmo de otoño". Museo de Arte Moderno de N.Y.

Jackson Pollok: «Número 30. Ritmo de otoño». Museo de Arte Moderno de N. Y.

Jackson Pollok: action-painting

J. Pollok :"

J. Pollok : «Numero 8». 1949. Museo Neuberger  de la Universidad Estatal de N.Y.

A partir de 1947  Pollok evolucionó hacia el expresionismo abstracto desarrollando el Dripping o Action-painting.

J. Pollok : Shimmering Subtance". 1946. MoMA.

J. Pollok : «Shimmering Subtance». 1946. MoMA.

Esta técnica consiste en gotear y salpicar la pintura sobre una tela sin tensar colocada en el suelo. Según sus propias palabras: «Me siento más cerca, más parte de la pintura, ya que de esta manera puedo caminar alrededor de ella, trabajar desde cuatro lados y estar literalmente en la pintura. Esto es propio de los métodos de pintura en arena de los indios del Oeste».

Los dos amigos «Sebastià» de Picasso.

Una pregunta con «chispa», inteligente, a veces desencadena la inquietud y el deseo de saber más. La pregunta, de la doctora Elena Fernández del Valle, era: ¿Sebastià Junyent  era psiquiatra o un alienista como se decía por entonces?, en relación con la acuarela de Picasso «El loco» y su dedicatoria. El caso es que sabía algo sobre el señor Junyent, pero me picó la curiosidad y el resultado es algo que me ha llamado la atención y que desconocía: que Picasso tuvo en sus años de pintor en Barcelona la amistad de dos pintores llamados casi igual: Sebastià Junyent i Sans y Sebastià Junyer Vidal que fueron ambos coleccionistas de su obra y a los que él retrató. El primer retrato es de S. Junyent y se encuentra en el Museo Picasso de Barcelona.

Picasso: retrato de Sebastián Juyent. Museo Picasso de Barcelona

Picasso: «Retrato de Sebastià Junyent». Museo Picasso de Barcelona

En este retrato de su época azul, la pintura se encuentra craquelada y se ve claramente que ha soportado mal el paso del tiempo. Sebastià Junyent por su parte hizo un retrato de Picasso frente a su tela «La vida» y también en tonos azules. Este Sebastià fue representante de la primera generación de pintores modernistas y encabezó la asociación de pintores y escultores catalanes que agrupaba a grandes nombres como Sebastià Vidal, Nonell, Picasso, Gargallo…  Una muestra de su pintura es su autorretrato.

Sebastián Junyent: "Autorretrato"

Sebastià Junyent: «Autorretrato».

Su otro amigo Sebastià Junyer Vidal fue retratado por Picasso, en 1903 con una prostituta y como algo anecdótico Picasso se lo dedica:  «A Sebastián Juñer» (con ñ), castellanizando tanto el nombre como el apellido. Este Sebastià, en 1904 vivió en el famoso Bateau-Lavoir en el número 13 de la rue Ravignan, hoy place Émile Goudeau.

Picasso:

Picasso:»Retrato de Sebastià Junyer- Vidal con una prostituta»

Este retrato es un óleo sobre tela y se encuentra en Los Ángeles Country Museum of Art.

Picasso y la locura

Picasso

Picasso: «El loco». Museo Picasso. Barcelona.

 

Lápiz y acuarela sobre papel, realizada sobre dos hojas pegadas de papel amarillento. y fechada en 1904. Está dedicada a su buen amigo Sebastián Junyent. La obra perteneció con anterioridad al Museo de Arte Moderno de Barcelona. En el Museo Guggenheim de N. Y. se expone «Mendigo con perro» de la colección Thannhauser, también una acuarela de parecida factura en la que Picasso escribió «el loco». La locura y la mendicidad dos facetas del desarraigo y de la exclusión social.

¿Feliz Navidad? Picasso y sus «desheredados»…

Picasso: " Mendigos junto al mar". Óleo sobre tabla.  105 x 69. 1903. National Galley Of Art, Washington.

Picasso: » Mendigos junto al mar». Óleo sobre tabla. 105 x 69. 1903. National Galley Of Art, Washington.

Ya sé que esto no va a ser políticamente correcto, pero estoy enfadada, muy enfadada; no tanto por la Navidad en sí, desde un punto de vista religioso, sino en cómo se gestiona la idea y el despilfarro consiguiente. ¿Cómo es posible que hasta en los ayuntamientos más pequeños, con más de la mitad de la población en paro, se gaste dinero en iluminar las calles y en cabalgatas de medio pelo?; no digo nada sobre los miles y cientos de miles de euros de las grandes ciudades, de las cabalgatas y toneladas de caramelos lanzados, mientras se cierran los comedores escolares porque estamos en vacaciones de Navidad… los niños que no pueden hacer una comida caliente en sus casas, que coman caramelos, que los chupen despacio para que les duren más y así engañar al estómago, y no hablo de Biafra, hablo de este país… ¿De qué Navidad hablamos, de la que deja a los niños sin comer, de ese eufemismo que se han inventado: la pobreza energética, (estos medio comen, pero pasan frío) para no llamar a las cosas por su nombre? Últimamente las cosas no dejan de producir estupor al principio, para después dejar paso al cabreo sin más. Y si los protagonistas de estas fiestas son los niños, démosles una infancia digna. Los ciudadanos tenemos que soportar la corrupción y al tiempo celebrar unas fiestas que carecen de sentido, desde el momento en que tenemos los índices de pobreza más altos de la Unión Europea. Me niego a seguir esta broma de falsa felicidad festivalera. ¿Qué pasaría si a los Reyes Magos los descabalgáramos y llegasen como lo que eran, magos y no reyes de nada y se postraran en un portal humilde…? Quizás entonces la idea de la Navidad se correspondería con la realidad.

Unos ejemplos sobre el despilfarro (Publico.es)

945.716 €, subvención a la cafetería del congreso para comidas y bebidas de todo el personal

Gastos de limpieza: 1.400.000 más 60.000 en productos de limpieza.

1000 € para café, solo para los taquígrafos los días que se prolongan los plenos.

67.500 € en los desplazamientos gratuitos de los diputados por toda España; cada parlamentario toca a más de 22.000 €.

875.000 € en gastos de servicio de Radio-Taxi.

180.000 en los transportes de los miembros de la Mesa y tarjetas de aparcamiento.

 En resumen, para facilitar la movilidad de los diputados, 7.805.000.

Y… 600.000 € en telefonía fija y móvil que les facilita la cámara.

Picasso: «Retrato de la señora Canals»

Picasso: "Retrato de la señora Canals". 90 x70. Óleo sobre lienzo. Museo Picasso de Barcelona.

Picasso: «Retrato de la señora Canals». 90 x70. Óleo sobre lienzo. Museo Picasso de Barcelona.

 

Esta obra fue creada en el año 1905, en París. La bella modelo romana se llamaba Benedetta y fue la mujer del pintor catalán Ricardo Canals y asimismo modelo de Degas y de Paul-Albert Bartholomé para su conocida obra «Monumento a los muertos», hoy en le Père-Lachaise. Picasso ese año cambia ya los tonos fríos de la época azul y entra de lleno en la época rosa con el cuadro «El actor». Instalado en el Bateau-Lavoir, conoce a Apollinaire, quien se convierte en su mayor defensor y en la voz de las vanguardias; la fina sensibilidad de Apollinaire le permite discernir el «arte» entre todo lo que se estaba gestando en los distintos talleres. En abril de este año publica el critico y poeta un artículo en la «Revue Immoraliste» de París «Picasso, peintre et dessinateur» y en mayo, en la revista «La plume», «Les jeunes: Picasso peintre». Fue 1905 un buen año para el pintor, expone en la galería Serrurier y, lo que será decisivo, conoce y entabla amistad con los hermanos Stein, Leo y Gertrude; ella sera una auténtica mecenas para él. Ese mismo año en casa de los Stein conoce a Matisse, al que llegará a considerar el único pintor capaz de sucederle.

El cuadro en cuestión es, a mi modo de entender, una hermosa proyección de la belleza objetiva; Picasso llega a hastiarse de la emotividad, del sentimiento de la etapa anterior y abandona lo anecdótico; quiere sujetarse a lo que ve, pero idealizándolo a su pesar; reniega del exceso de romanticismo de la etapa azul, de la que decía que era: «solo sentimiento». Lo que sucede es que el pintor amplia su visión y su inconformismo le lleva a necesitar dar otro paso… y otro y otro sin cesar. Bellísimo retrato con esos tonos cálidos que contrastan con el blanco marmóreo de la piel. La simplificación magistral me conmueve.

Dalí y la memoria

Dalí: "Persistencia de la memoria". Óleo sobre lienzo. 24 X 33 cm.  MOMA , N- Y.

Dalí: «Persistencia de la memoria». Óleo sobre lienzo. 24 x 33 cm. MOMA , N.Y.

 

Esta obra, conocida también como «los relojes blandos», la pintó Salvador Dalí en el año 1931, se expuso primero en París en ese mismo año y con posterioridad en N.Y. En 1934 Hellen L. Resor lo dona al MOMA donde permanece. El cuadro, plenamente surrealista, registra el pensamiento científico y humanista del creador; siempre hago hincapié en el saber enciclopédico del pintor que marca el trasfondo de sus obras; las teorías físicas y filosóficas del momento (Freud sobre todo) están presentes de forma inequívoca. Ello hace que sus obras vayan más allá de lo anecdótico; en este caso, el paisaje amado de Cadaqués como telón de fondo de esa memoria ceñida a los relojes blandos, pero implacables.

 

Dalí: "La desintegración de la persistencia de la memoria". Óleo sobre lienzo. 2952-1954.

Dalí: «La desintegración de la persistencia de la memoria». Óleo sobre lienzo. 1952-54.

Con posterioridad Dalí vuelve sobre el mismo tema de la memoria; me pregunto si lo obvio, que sería pensar en la perdida de memoria con el paso del tiempo, es eso solo o él sabía que durante el sueño se regenera la memoria reciente, nos gasta una broma o nos dice algo más que no sabemos interpretar… El átomo, los sueños, la memoria, la desintegración y la muerte son temas recurrentes que no surgen por que sí; el miedo al paso del tiempo, que conduce a la desaparición total, le obsesionaba, aunque dijese que se inspiró en el queso camenbert para pintar los relojes blandos en  cuanto que eran: «tiernos, solitarios, extravagantes y paranoico-críticos». La boutade, estaba servida.

Este cuadro de 25 x 33 cm. se encuentra en el Museo Salvador Dalí, San Petersburgo (Florida).

Kandinsky: setenta años de su fallecimiento

Kandinsky: "Improvisación Barranco. 1914"

Kandinsky: «Improvisación Barranco. 1914». Óleo sobre tela. 110 x 110 cm. Múnich, Galería Estatal de Lenbachaus.

 

Kandinsky  falleció el 13 de diciembre de 1944 en Francia; ayer se cumplieron setenta años. Esta obra de hermosísima factura, con esos azules tan queridos por el pintor, la creó en Múnich y la terminó cuatro semanas antes de volver a Moscú, a donde consigue llegar tras muchas penalidades. Las posibles referencias a la realidad circundante de los barrancos del Valle del Infierno, donde el pintor fue de excursión con Grabielle Munter, no distorsionan los sentimientos encontrados que los torbellinos de color provocan en el espectador; y aunque lo real está dispuesto como una cascada, un sendero y una pareja… la fuerza del color y las formas se imponen en el camino del despojamiento exterior hacia la abstracción más pura. Esta época muniquesa le deparó  grandes luchas internas creadoras y el descubrimiento de nuevos horizontes que desarrollará a su vuelta a Moscú; un arte nuevo y revolucionario.

 

Picasso: «Madre con niño enfermo»

Picasso: "Madre con niño enfermo". 1903.  Pastel sobre cartón, 47 X 41. Museo Picasso de Barcelona

Picasso: «Madre con niño enfermo». 1903. Pastel sobre cartón, 47 x 41. Museo Picasso de Barcelona.

 

Pintado en Barcelona, en pleno periodo azul, en el que empieza a tener cierto éxito. En Barcelona, y después en París, el artista creó cuadros emotivos, en pos de las sutilezas del sentimiento. Muchachas, lisiados, parejas famélicas, ciegos, maternidades doloridas, caras mortecinas testigos de una humanidad excluida del gozo. La tendencia de esos años de  empobrecimiento de los colores determina a su vez una simplificación de su empleo, su técnica alcanza la máxima simplicidad con toques siempre sutilísimos y lisos, lejos de cualquier abigarramiento.  A través de un estilo impecable, estas obras siguen siendo intensamente dramáticas. Otros hubieran caído en lo patético o lo melodramático, pero él con medios puramente plásticos logró salvar lo anecdótico.

Leonardo Borgese, en el «Corriere della Sera» el 23 de septiembre de 1953, dice: «… si la historia fuera una cosa seria debería … demostrar que el Pablo Picasso de 1901 a 1906 sigue siendo el más vivo y el más interesante…»

Desde entonces ha llovido mucho y él ha transformado el panorama artístico. Personalmente es, junto a la época rosa, el momento que más me atrae y emociona, pero gracias a su genio hemos podido comprobar todas las puertas que abrió, fagocitando el siglo; otro posiblemente se hubiera quedado ahí, pero Picasso, al inicio de su carrera, poseía ya el dominio de las relaciones cromáticas, la seguridad del trazo, de la composición, como buscan los artistas de gran experiencia a lo largo de toda una vida. Bellísima esta maternidad.