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“Desolación de la Quimera” de Luis Cernuda

La Estirga. Foto: Bárbara.

Luis Cernuda, poeta sevillano de la generación del 27, finaliza su producción literaria con el libro de poemas “Desolación de la Quimera” escrito a principios de 1961. Parece ser que el titulo procede de uno de los versos de T. S. Eliot  -concretamente de los “Cuatro Cuartetos”-:  “El ruidoso lamento de la desconsolada quimera”. El libro de Cernuda es producto de la madurez creativa de donde destacaría “Luis de Baviera escucha Lohengrin”, “Supervivencias tribales en el medio literario” y “Animula Vagula Blandula”, del conocido poema del Emperador Adriano, escrito posiblemente antes de morir; toma el poeta el título para hacerse la misma pregunta sobre el destino del alma. Transcribo algunos versos de “Desolación de la Quimera”: “Cuando la luz lunar alcanza / A la quimera, animarse parece en un sollozo, / Una queja que viene, no de la ruina, / de los siglos en ella enraizados, inmortales. Y más adelante: “Mas no poder morir, si todo muere, / Es más duro quizá. La Quimera susurra hacia la luna / Y tan dulce es su voz que a la desolación alivia.” 

¡Hay que ver lo que ha dado de sí el poema del Emperador Adriano y la fabulación en torno a las quimeras!

La Estirga tiene su punto musical

La Estirga tiene su punto musical

La Estirga tiene sus momentos musicales; está acostumbrada a los conciertos de órgano de los domingos y al sonido de la campana más grande de la catedral. Esta campana, la mayor,  fundida en el siglo XVII y que pesa más de 13 toneladas, tiene, como toda que se precie, un nombre largo, Emmanuel, Ludovic, Marie- Thèrese, ¿bonito no?; de los apellidos no se sabe nada, pero ni falta que hace; el badajo pesa 5oo kilogramos y dudo que el Jorobado pudiese con ella, en fin… En cuanto a sus gustos es bastante ecléctica, se diría que depende del momento, del día y del espectáculo que los hombrecitos desde abajo le ofrecemos. Hoy está asi de romántica y de tierna, y yo le aplaudo su buen gusto, porque como es natural hay momentos en los que coincidimos y otros en los que no. Especialmente dedicado a los amigos de Lleida.

Una prima hermana de la Estirga

Quimera de Notre Dame. Foto Bárbara.

Esta quimera tan sugerente como la Estirga tiene, si se fijan, una actitud menos contemplativa, aunque sea parte de su oficio como vigilante del templo; transmite más la quietud expectante del felino antes de atacar; su expresión no es irónica, ni mordaz aunque su perilla de chivo le de un aspecto chocante y divertido.Su hieratismo me transporta al románico.

Lo que la Estirga no ve: el Memorial de los Mártires de la Deportación

Extremo de la isla de la Cité. Foto: Bárbara

Cualquiera que se siente en la terraza del café Esmeralda, situado en la esquina de la rue du Cloître Notre Dame y el quai aux Fleurs, puede observar como el sauce llorón se mece despacio. El día puede ser veraniego o primaveral y el ritmo puede cambiar según las horas; en invierno está mudo, sin hojas, pero sigue ahí como el guardián del Memorial. Si uno viene caminando por el square de Juan XXIII no tiene más que cruzar el quai de l’Archevêché para encontrarse con un pequeño jardín que lleva a la misma punta de la isla. Traspasada una verja de hierro, se accede a una discreta escalera que nos deja al mismo nivel del agua. Entramos en un espacio blanco en donde la memoria de todos los judíos deportados se hace también agua, llanto. Y ahí los nombres de todos ellos, fundidos con las palabras de los poetas. Y las velas encendidas por las vidas de 75.000 judíos deportados a los campos Drancy, Beaunela-Rolande y Pithiviers. Solo regresaron 2.500. El 17 de julio de 1993, el Presidente francés Mitterand declaró el aniversario de las detenciones masivas como Día Memorial Nacional de la persecución racista y antisemita. Un año después fue creado este monumento en las orillas del Sena. Y al año siguiente, el presidente Jacques Chirac reconoció la responsabilidad de Francia. Merece la pena una visita al Memorial de los Mártires de la Deportación para que no flaquee nuestra memoria. Respecto al encabezamiento, no es que la Estirga sea insensible, si no lo ve de día es porque Viollet-le Duc, su padre, su creador, la puso donde la puso; otras quimeras le cuentan…, pero no es lo mismo.

Lo que la Estirga tiene a la su izquierda

A la izquierda, el jardin Lagrange para descansar un rato. Antes de sumergirnos en el bullicio del barrio latino una visita a la iglesia más antigua de París es obligada aun para los ateos más recalcitrantes. La iglesia de San Julián el Pobre, de rito ortodoxo griego, es un remanso de paz. En tiempos de la Revolución francesa fue almacén de grano

Le Jardin Lagrange.Foto: Bárbara

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Sobre La Estirg…

Sobre La Estirga (sin que ella se entere)

La Estirga, clavada en la torre, observa socarrona, impasible, sarcástica le parvis de Notre Dame a sus pies. La misión de La Estirga es esa: observar casi los cuatro puntos cardinales de París (del sur le da noticias otra quimera oportunamente situada). Desde arriba contempla la explanada que hierve de personas anónimas; lleva siglos sabiendo de los esfuerzos caóticos e hilarantes de los humanos. La Estirga se las sabe todas; por eso mantiene el gesto irónico en ese ademán a la par sabio, indiferente, casi contemplativo. La Estirga se sabe eterna… Me gusta subir (preferentemente los domingos de agosto) a las torres de Notre Dame para tocar el ala luciferina, para deslizar la mano sobre su lomo, para rozar la suya que apoya en su cara de piedra. Entonces me mira de reojo de abajo a arriba a lo Humphrey Bogart. Y me siento, tras penoso descenso, Lauren Bacall cuando enciendo un cigarrillo apoyada en el pretil del Pont aux Double viendo pasar el Sena también cáustico y eterno.