Nuevos capítulos de PARISombra donde Niko Sureda intenta solucionar los problemas comunitarios del viejo «coco», Monsieur Mir i Manent, y de sus negocios con Dimitri en el barrio Latino.
Un sol que suda la gota gorda en plena canícula veraniega… cuando el brandy se llamaba coñac en nuestra tierra. Un estupendo anuncio de la casa Terry emblema del Puerto de Santa María, un lugar para no perderse y donde pasar unas buenas vacaciones. Especialmente dedicado a los vejetes a fin de prolongar su centenario…
Dalí siempre nos sorprende y AÚN NO SIENDO CLARA LA FOTO, HUEVO SÍ ES. Dalí en posición fetal me trae a la memoria lo que decía sobre sus recuerdos intrauterinos, él: decía: «… me basta con cerrar los ojos, apretarlos con mis puños, y vuelvo a encontrar los colores del purgatorio intrauterino, los del fuego luciferino: el rojo, el naranja, el amarillo de reflejos azulados; una viscosidad de esperma y clara de huevo fosforescente en la que floto como un ángel despojado de su gracia».
Del libro : «Comment on devient Dalí». Opera Mundi, París 1973.
Llevo días, en estas mañanas de alérgicos estornudos tempraneros, en los que salgo al jardín para comprobar que las abejas existen. Porque hubo un tiempo, no hace mucho, que parecían extinguidas totalmente. Ese cataclismo a nivel mundial ya se venía anunciando desde todas las partes del mundo. Bueno pues cuando las veo libar de flor en flor, me invade una tranquilidad que trasformo en un suspiro de alivio. Y entre estornudo y suspiro me parece escuchar a Carlitos Gardel cantando: «Madreselvas en flor…» con esa voz inconfundible…
No he podido dejar de poner el estribillo de la canción que Gardel inmortalizó:
Madreselvas en flor que me vieron nacer
y en la vieja pared sorprendieron mi amor
tu humilde caricia es como el cariño
primero y querido que siento por él.
Madreselvas en flor que trepándose van
es su abrazo tenaz y dulzón como aquel
si todos los años tus flores renacen
hace que no muera mi primer amor.
A las tiras de Quino le debemos unos ratos deliciosos de la mano de Mafalda, de su mundo infantil tremendamente lúcido, con un humor ácido y corrosivo al tiempo que lleno de ternura. ¡Enhorabuena a Quino por la concesión del Premio Príncipe de Asturias de la Comunicación! Lo que viene del continente hermano nos nutre siempre con grandes legados culturales que nos enriquecen con su savia nueva y renovadora, de modo que felicidades, también, a todos los hispanoparlantes.
Picasso y su última mujer Jacqueline en un salón de su residencia, el castillo de Vauvenarges, a donde se trasladaron a vivir en 1959. A partir de entonces se acaba la vida social del pintor y la vida se torna solitaria, centrada casi exclusivamente en el trabajo: todo el castillo, situado en un lugar apartado, se convierte en estudio. Su labor se centra en su modelo: Jacqueline. Mas adelante se mudan a Notre Dame de Vie , su última morada; en 1962 Picasso pinta 70 veces a su mujer, al año siguiente 160 veces. La foto refleja una escena doméstica y cotidiana donde llaman la atención los pantalones a rayas de un Picasso anciano, que viste como un chaval.
Una foto curiosa de la actriz francesa de moda, musa de los años cincuenta-sesenta, icono en el que se fijaban todas las adolescentes del mundo, con Picasso, otro fenómeno que, al margen del mundo artístico, era también objeto mediático. La foto corresponde a una visita que ella hizo al estudio del pintor en Cannes en 1956. La fotografía aun siendo antigua, con poca definición tiene su aquel, siendo además poco conocida.