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Piazza Navona (Roma)

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Fotos Bárbara y Aurelio

Fontana de Neptuno Nª 1, 10; Fontana del Moro; Nª 2; Fontana de los Cuatro Ríos Nª 3. 4. 5. 6. 7.8. 9

La famosa Piazza Navona tiene forma alargada pues conserva el mismo espacio de la pista del estadio de Domiciano manteniendo incluso la curva de la zona norte y los edificios que la circundan se levantaron en lo que eran las gradas del estadio. En ella encontramos las tres grandes fuentes destacando en el centro la Fontana dei Quattro Fiumi o de los Cuatro Ríos que representas los cuatro grandes ríos conocidos entonces: El Nilo, Ganges, Danubio y el Río de la Plata y está coronada por el obelisco de Domiciano de 16 m. de altura que este emperador mandó construir en Egipto. Fue encargada por el papa Inocencio X a Bernini, realizada entre 1648 y 1651. En el extremo norte se encuentra la Fontana di Nepttuno realizada por Giacomo della Porta en 1574 bajo el papado del Benedicto XIV. En su centro está la estatua de Neptuno atacando a leones marinos rodeada por cuatro nereidas y caballos huyendo. Estas últimas esculturas fueron colocadas tres siglos después. Bernini un siglo después, en 1651 realizó unos retoques. En el extremo sur de la plaza está la Fontana del Moro que representa a un moro o africano de pie en una concha marina con una cascada y que está luchando con un delfín rodeada por cuatro tritones. Fue diseñada por Giacomo della Porta solo con el delfín y sin las nereidas. Y luego en el siglo XVI se esculpieron los tritones y las máscaras. En 1653 se añadió la estatua del Moro obra de Bernini.

El ambiente de la plaza al atardecer es bullicioso, y en los restaurantes alrededor de la Plaza los turistas cenan a la luz de las velas; la noche se va encendiendo y la magia está presente en este lugar tan hermoso. Se cree que el nombre actual Navona proviene de la antigua palabra griega «agones» que significa «juegos» en alusión al antiguo estadio.

Ara Pacis II (Roma)

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Fotos Aurelio

En uno de los laterales del Ara Pacis se ve la procesión de sacerdotes con algunos miembros de la familia del emperador Augusto. El interior tiene un altar central colocado sobre un podio rodeado por cuatro muros de 11,6 metros por 10, 6 compuestos por grandes placas rectangulares. Hay dos entradas, la principal al este y la posterior al oeste. el altar de 3 metros yace sobre un podio de 6 metros por 7 metros con bajorrelieves que representan a vestales, sacerdotes y animales de sacrificio. El interior de los muros circundantes muestran guirnaldas de frutas y flores pendientes de bucráneos sobre un estriado. La porción inferior de los muros exteriores tiene hojas de acanto ricamente esculpidas mientras que la superior tiene figuras en bajo relieves. Todo el Ara Pacis habría estado ricamente pintada y tenido toques de oro. El moderno edificio que contiene el Ara Pacis se debe al arquitecto Richard Meier en 2006 y está junto al mausoleo circular de Augusto, actualmente en obras pues se está excavando a su alrededor. La restauración del altar se hizo en la época de Mussolini en el año 37, se inauguró en el año siguiente bimilenario del nacimiento del emperador Augusto, bajo la dirección del arqueólogo Giuseppe Moretti. Mussolini decidió celebrar esa fecha rescatando el Ara Pacis de entre los cimientos de un palacio renacentista en una gran operación propagandista del dictador que vio en este acontecimiento un importante motivo para exaltar la Italia fascista.

Ara Pacis I (Roma)

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Fotos Bárbara

Tras una semana en Roma, vuelvo con las pupilas dilatadas como bruja de aquelarre ante tanta visión de la belleza con mayúscula. El Ara Pacis Augustae o el altar de la Paz de Augusto fue mandado construir por el Senado romano, en el año 13 a. C en señal de agradecimiento al emperador Augusto. Realizado en mármol de Carrara, celebra la paz en el Mediterráneo tras las victoriosas campañas en Hispania y la Galia. Es uno de los monumentos más significativos de la antigua Roma. Funcionaba como templo de sacrificios y estaba erigido en el Campo de Marte. Es uno de los mejores testimonios del arte y de la ideología en el renacimiento imperial de la metrópolis.

Plantas Crasas

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Fotos Bárbara

Las plantas crasas nos atraen por su rara belleza y su singularidad. Una simple palera puede cambiar el ambiente de toda una casa, y en ese sentido recuerdo una película inolvidable: «Estromboli», interpretada por la gran Ingrid Bergman, dirigida por Roberto Rossellini, en la que ella intenta por todos los medios hacer de su nueva casa un hogar en un paisaje soberbio, pero hostil y de la incomprensión de los isleños ante «la rareza» de alguien de fuera. El eterno rechazo frente al «ajeno», al extranjero.

El Castillo de los Templarios II (Ponferrada)

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Fotos Bárbara

Sobre un risco y a orillas del rio Sil se levanta el castillo de los Templarios, magníficamente conservado. Ahora, tan cerca de las casa modernas, que siempre me pregunto el porqué alrededor de estos extraordinarios vestigios no se mantiene una distancia considerable que impida que estas perturben la magia del lugar, como sucede en la última foto.

Restos arqueológicos en el Hotel Palacio Infante D. Juan Manuel (Belmonte)

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Fotos Bárbara

Reconozco que estoy enamorada de este lugar; lo he visitado y disfrutado varias veces. Un hotel que conserva dentro estos restos arqueológicos en un ambiente sosegado, con música clásica de fondo, con un buen servicio, una excelente gastronomía en un paisaje netamente manchego. A todos los que vayan desde el Levante a Madrid que no se lo pierdan; ¡pernoctar allí es una delicia!

En agosto las veremos

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Fotos Bárbara

Quizás ahora florecerán antes por culpa o gracias al clima tan loco que padecemos; si es antes, bienvenidas por que son tan bonitas, en su sencillez, que con su variado colorido adornan cualquier jardín o balcón.

Miradores

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Fotos Bárbara

Miradores, balcones, boinders son esos espacios que, como ojos de las casas, nos permiten asomarnos al exterior. Los hay modernistas, como en la foto primera, y otros más sencillos de madera o bien sin cerrar, solo con una balaustrada de hierro… los hay para todos los gustos y tamaños; unos nos permiten mirar casi sin ser vistos, otros, no hacen de la discreción su objetivo y, como escaparates, nos proyectan a la calle sin miramientos…