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Hotel Paris

Hotel Paris. Foto: Bárbara

Hotel Paris. Foto: Bárbara

En el centro antiguo de Florencia hay un número importante de hoteles ubicados en antiguos palacetes con un encanto extraordinario. El hotel Paris situado en la via dei Banchi ocupa enteramente el Palacio Venturi, antiguamente palacio Doni, y una parte del palacio Mondragone. La vía se construyó para unir el barrio de San Giovanni (Duomo) y el de Santa Maria Novella, y se terminó en 1324. Desde el hotel se divisa la cúpula del Duomo, muy cerca se encuentran Santa María Magiore, La Basílica de San Lorenzo con su mercadillo popular en las calles adyacentes y la Capilla Medicea.

El hotel Paris cuenta con una bonita terraza para desayunar con buen tiempo y un comedor con unos techos abovedados con frescos muy interesantes.

Hotel Paris. Foto: Bárbara

Hotel Paris. Foto: Bárbara

Giotto

Giotto. Foto: Bárbara.

Giotto. Foto: Bárbara.

Hace días que estaba queriendo traer aquí la escultura de Giotto que nos mira con gesto adusto desde la galería exterior de los Uffizi. Su cuerpo robusto, asentado sobre piernas contundentes, lo anclan al mundo venidero para recordarnos que su pintura abrió y dotó el gesto, la expresión, al rostro humano; y que, además, en su mano sostiene los planos de la primera planta del Campanile del Duomo… Si alguien ama al Giotto esa soy yo, a pesar de esa minifalda con flores tan renacentista…

Palazzo Vecchio (patio interior)

Palazzo Vecchio. Foto: Bárbara.

Palazzo Vecchio. Foto: Bárbara.

La belleza de las columnas del patio interior me sorprendieron; no conocía el Palazzo Vecchio por dentro y es tan extraño llegar a sorprenderse de verdad, cuando toda Florencia está filmada, fotografíada, reproducida y la hemos visto tantas veces a través de todos los medios…

El Corredor de Vasari y el Ponte Vecchio

Ponte vecchio y el Corredor de Vasari. Foto:  Bárbara.

Ponte Vecchio y el Corredor de Vasari. Foto: Bárbara.

Las vistas desde las galerías de los Uffizi son magníficas: el Arno duplica los puentes y una se imagina figuras emboscadas pasando desde el Palacio Vecchio hasta el Oltrarno  gracias al corredor de Vasari, sin pisar la calle. Esa genial idea de Cosme I del pasadizo aéreo para desplazarse hasta el palacio Pitti sin ser visto da alas a mi  imaginación, que siempre identifica el esplendor de la Florencia de los Medici con las intrigas, los venenos, las dagas y las conspiraciones… Pero con esta luz, en este día radiante, es tonto no dejarse llevar por lo que la retina fija en la memoria para siempre.

El Perseo

Perseo de Cellini. Foto: Bárbara.

Perseo de Cellini ( detalle) Foto: Bárbara.

El Perseo de B. Cellini me deja sin respiración ¿Cómo se puede dar vida, latido a los músculos, sangre a las venas, tensión a las arterias a un cuerpo sin músculos, sin flujos, sin tensión, sin arterias? Benvenuto Cellini lo hizo en este Perseo que exhibe  triunfante la cabeza cortada de la Medusa. Es el bronce más bello y perfecto que nunca he visto, y aunque rodeado de esculturas, próximo incluso a la réplica del David de Miguel Ángel en la plaza de la Signoria, él hace que se eclipse todo lo demás,

Perseo.Foto: Bárbara

Perseo.Foto: Bárbara

Florencia: en plena mitología…

"Se quedó vizca". foto: Bárbara.

«Se quedó vízca». Foto: Bárbara.

En la plaza de la Signoria yo me quedo fascinada por el Perseo de Cellini; generalmente es el David de Miguel Ángel el que atrae las miradas, después puede ser el Rapto de las Sabinas… menos mal que hay donde elegir, pero yo me sigo quedando con el Perseo; el Neptuno tampoco me dice nada, porque la fuente es bastante fea. Después de horas en la plaza, sentada en las escaleras de piedra, y como medida profiláctica ante tanta belleza, me pongo en el lugar de las palomas, cansadas ellas también; algunas dormitan y otras asustan hasta a las piedras, que se quedan vízcas como este personaje de la foto en la base de Hércules y Caco.

Il Duomo

"Il Duomo". Foto Bárbara.

«Il Duomo». Foto Bárbara.

 Dedicado especialmente a Chelo y a Rafaelpradov.

Il Duomo es un prodigio de ingenio y de belleza, no digo nada nuevo, claro está, pero hay que verlo para comprender lo que fue el Renacimiento y el gótico toscano. La tenacidad y el talento de Arnolfo di Cambio, que dirigió los primeros trabajos, seguido de otros, entre ellos el mismo Giotto -maestro de obras, si bien se dedicó casi exclusivamente de la proyección del campanario, entre los años 1334 y 1337, y que más tarde terminó Francesco Talenti en 1359 -hizo posible esta imponente catedral cuya visión completa es factible casi exclusivamente desde el aire. La célebre cúpula,  fue hecha por Filippo Bruneleschi entre 1420 y 1434.  Il Duomo conserva intacto el carácter estilístico del gótico toscano y, por sus proporciones, es la tercera del mundo después de S. Pedro de Roma y S. Pablo de Londres.  Il Duomo se erigió sobre la antigua iglesia de Santa Reparata y la fachada fue concluida entre 1871 y 1887. Los mármoles verdes, blancos y rosa le confieren una calidad cromática verdaderamente hermosa, que varía según avanza el día; las campanas del famoso Campanile dan las horas, los cuartos y las medias acompañando el despertar y el sueño…

Il Ponte Vecchio desde los Uffizi

"Il Ponte Veccio". Foto: Bárbara.

De nuevo aquí, con las pilas cargadas, la mirada llena de belleza y el corazón como unas castañuelas. El arte con mayúsculas de los genios del Renacimiento nos devuelve la fe en el hombre, el sosiego ante la incertidumbre, la certeza de lo que «hombre» puede hacer al margen de los intereses financieros; reconforta pensar que ha habido tiempos en los que la belleza era un medio para alcanzar la felicidad y que el fin no era un simple negocio. Reconforta saber que formamos parte de esa cadena que es el género humano, aunque a veces nos cueste entender lo que está pasando en muchas partes del mundo, en la esquina, en nuestro propio barrio…

«Il Ponte Vecchio». Foto: Bárbara.

Aurelio Serrano Ortiz, escultor

 

"Manhattan". 43X 37 cm.,  madera. 1985.

«Manhattan». 43X 37 cm., madera. 1985.

 

«Manhattan» es una de las esculturas de Aurelio que veo más interesante, dada su particular espacialidad que me lleva a recorrerla visualmente como un lugar transitable; más física que otras, esta para mí es un lugar habitable.